BETURIA CELTICA 2014- SEIS RUTAS POR ARROYOMOLINOS DE LEON

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ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA. 3.- EL MONASTERIO DE TENTUDIA

“Finis coronat opus” 

La frase latina que significa <El fin corona el esfuerzo realizado, la obra>. Muy habitual en muchos libros de ensayo, donde se reivindicaba el valor del esfuerzo intelectual o de investigación realizado por el autor. Solía ponerse tiempo atrás en la página final de los libros.

La frase define una sensación parecida cuando llegue en bici al alto de Tentudía. La montaña mágica, la montaña más alta de la provincia de Badajoz, allá donde se alzan sierras verdes y oscuras y donde se tocan las provincias de Badajoz y Huelva. Fue para mi lo más parecido a haber logrado una proeza, como ascender al mismo cielo con cada pedaleada, de alcanzar un reto, una meta. De conseguir un objetivo.  El “Finis coronat opus” literario trasladado a la aventura de este deporte. La sensación de ese esfuerzo magnificado como obra.

Con esta última aventura del 7 de julio, se ponían fin a la serie de rutas del año 2.013 de la Beturia Céltica, que comenzamos con las Minas Calenses, continuamos con el Castillo del Cuerno y terminamos con la ascensión al Monasterio de Tentudía. En estos itinerarios recorrimos el este, el sur y por último el norte, paseamos por montañas y viajamos al pasado por solitarios parajes a través de nuestros vehículos, las bicicletas, pero sobretodo lo que más disfrutamos fue poder llegar a esos lugares.

El objetivo de llegar a Tentudía, o Tudía como la conocían los antiguos y que aún se sigue conociendo con este nombre, estaba planificado como prioritario para hacer un ruta por estos lugares. Se decidió hacer un viaje de ida y vuelta para quitar dureza y aprovechar mejor el tiempo y saborear cada lugar de paso, como algo único.

El lugar está a unos aproximados 15 kilómetros de Arroyomolinos de León, pero dentro del término de otro pueblo, Calera de León, en la provincia de Badajoz. Casi todo el terreno era de subida aunque con porcentajes que variaban de dureza y se volvían más suaves. Además el lugar tiene una amalgama de tradición, historia, leyenda y forma parte de la literatura histórica española por lo que hace que participemos en una salida muy interesante por todo lo que hay que narrar.

Tentudía es monasterio, es ermita, es baluarte, es relicario de hazañas y es monumento artístico. Con ocho siglos de vida permanece intacto como algo mítico, como un templo del “Olimpo de los dioses”, como un guardián, como si fuera el centinela de un lugar para divisar los lejanos llanos del norte y del sur, y la Sierra Morena, que atraviesa desde el este.

La hora de salida era más tarde. Salí con los pertrechos y repetí el maillot celeste de la jornada anterior del Castillo del Cuerno. Esta vez me tocaba reunirme con mi primo José Luis, en el Caballete, justo el lugar donde finalizamos ruta la jornada anterior. Recorrí las calles arroyencas, que es el gentilicio del pueblo, para reunirme con él. Desde la calle de la Cruz que fue donde partí yo, para recorrer La Fragua, La Carpintería, el Llano de la Iglesia, Las Cuatro Esquinas, el Puente del Chorrero y las Huertas del Barranco.

Cruzada la travesía de la carretera, me planté en El Caballete, allí esperaba mi primo José Luis ya preparado con su padre Manolo, que le hacía mucha gracia nuestras pintas, pero más con el hecho de ir en bicicleta hasta la ermita de Tudía.

Y salimos en busca de la montaña de la afamada leyenda.

Nuestras primeras pedaladas fueron por carretera urbana, para entrar en un complejo de casitas de nueva edificación, al principio del Pozo, el barrio más alejado del pueblo. Allí entramos por un camino de cercados para tomar el Camino de Cabeza la Vaca, llamado así por conducir a esta localidad pacense. Ese es el que nos llevaría al Monasterio de Tentudía, antes de desviarnos con posterioridad a su carretera.

Camino de Cabeza la Vaca

Subida al Alto de Pepe Rubio

El camino es muy sombrío, ideal para ir en verano, y recorre bosques adehesados de alcornoques, quejigos y robles, también predomina la encina y abundantes pastos. Pero sobre todo lo más destacado es el terreno siempre ascendente y con algunos tramos duros que hicieron que bajara de la bicicleta. De hecho vamos a ir ascendiendo de los 600 metros aproximadamente a los 1.104 metros de altitud que tiene esta montaña.

Tramo Arroyomolinos de León- El Zumacal

Nuestro camino iba en paralelo al Camino del Abismo, llamado así porque entre medio estaba un idílico Barranco del Abismo, donde un arroyo del mismo nombre riega las huertas de este pueblo. El camino del Abismo es muy frecuentado por senderistas y personas que hacen sus paseos por el campo, al final de este camino se construyó un merendero, como lugar de descanso y recreativo.

Camino duro pero con mucha sombra

Subida Alto de Pepe Rubio. Camino de Cabeza la Vaca

Sin embargo, a medida que avanzamos por el camino de Cabeza la Vaca dejamos de lado el camino del Abismo y nos internamos a más subida y más altura por los parajes de los Cortijos de las Esperillas y por el Cortijo de las Zahurdas. El camino se convertía en paso, porque a nuestros lados se elevaba mucho más el terreno. Nos dirigíamos al paso, por los terrenos de El Maeso y El Zumacal.

El hecho de que realicemos esta ruta en julio hace que coincidamos con unas de las campañas de trabajos temporales de oficios del campo muy explotados en esta zona de las comarcas de Sierra Morena. Nos acercamos a un lugar donde una cuadrilla golpeaban con sus hachas para sacar de un árbol, un producto que no contamina ni perjudica el ecosistema. Nos referimos a lo que se conoce en el lugar como “La Corcha”. Esa cuadrilla de descorchadores estaban realizando la saca, descortezando el árbol, no talándolo.

Ya que coincidía con nuestra ruta me pareció muy interesante parar y pedí permisos para hacer algunas fotos e ilustrar más este reportaje de nuestra ruta con esta actividad que es una de las que más riqueza generan en la zona y que más cuida el entorno natural.

La temporada de la corcha se produce en verano, en los meses de más calor, que es cuando mejor se puede desprender el corcho sin producir ningún daño al árbol, finales de junio, julio y agosto, aunque el mes de julio es el más propicio, y se basa en el oficio del descorche de uno de los árboles por antonomasia de esta localidad, el alcornoque, el “quercus suber” según su nomenclatura latina.

Este árbol tiene una longevidad productiva de aproximadamente unos 200 años y su ciclo de producción depende de muchos factores como los incendios o la climatología. Es de 9 a 12 años, como mínimo. Por tanto cada árbol durante toda su vida producirá unas 20 sacas a lo sumo. La edad del alcornoque cuando se produce su primera saca son los 25 años, a la saca  de este tipo de corcho se le llama bornizo y sirve para elementos decorativos o utensilios caseros. Para tapones de vino, no sirve hasta que tenga tres sacas realizadas por lo que hasta que no tenga 40 años no sirve.

Extracción de la corcha del Alcornoque

La extracción del corcho de la corteza del alcornoque, es un trabajo y un arte, las dos cosas a la vez, es un arte muy ancestral. Se puede decir que el hombre ha utilizado este materia prima desde muy antiguo, como utensilios para pesca o como suelas de zapatos, además es el mejor aislante para la naturaleza, es impermeable, es inodoro, resiste la putrefacción por lo que no se estropea con líquido ni con el paso del tiempo. Además la aeronáutica naval lo emplea como aislante térmico.

Como dijimos en el mes de julio, y a en las horas más tempranas del día, los trabajadores denominados <“descorchadores”, “corcheros” o “peladores”> acuden a las fincas para extraer la corteza del alcornoque cortando  con destreza y precisión con el hacha curvada y uniendo sus cortes a las grietas verticales del corcho, desde el suelo hasta la parte alta del árbol, después retiran con una palanca del tronco lo que se denomina «la pela del alcornoque», como si lo despellejaras. Por eso, hay que tener cuidado de no partirla y sacarla lo más entera posible para que no pierda valor. Después se apila unas encima de otras y se montan en carros y remolques para su traslado (Acarreo), donde la inmensa mayoría va a fábricas portuguesas, país que es el primer productor mundial de exportación de este material.

La producción de se mide en quintal, una antigua medida castellana que equivale a 46 kilos aproximadamente.

Descorchador trabajando en la temporada de la corcha

Es otro espectáculo de la naturaleza, las columnas de árboles del color del barro rojizo de las dehesas y bosques de alcornocales. Árboles desnudados por el rítmico sonido de las hachas. Un saber del que no hay estudios ni carreras, que se trasmite de padres a hijos o de maestros a aprendices. Después hay que esperar que la corteza se regenere en el árbol, otros nueve años, para que vuelva a ser desvestido. Hay una moda de marcar los arboles con el año en que se ha realizado la saca. Y últimamente, si ven otros por esta zona marcados con las letras JA, es que son propiedad de la Junta de Andalucía, normalmente junto a las carreteras.

Por último del diccionario Wikipedia cito las ventajas que tiene este tipo de bosque mediterráneo, informando que el bosque alcornocal es uno de los ecosistemas de mayor valor en términos de biodiversidad en Europa según WWF España, albergando algunas de las especies animales más emblemáticas y amenazadas de los ecosistemas mediterráneos, como son el águila imperial por esta zona de Sierra Morena, la cigüeña negra por Extremadura o el lince ibérico por Doñana.

A parte, si conservamos un alcornocal estamos protegiendo del riesgo de incendio, ya que el alcornoque es muy resistente al fuego gracias a la protección que le proporciona la capa de corcho que le rodea y su rápida capacidad de rebrotar.

Asimismo, frena el riesgo de avance de la desertización, gracias a la capacidad de los alcornoques de retener el terreno en sus raíces al mismo tiempo que con sus copas frenan las aguas de la intensidad de la lluvia, reduciendo los daños por el curso del agua y evitando la erosión del terreno. En este sentido, el alcornocal, como otros bosques, tiene también un papel relevante en el ciclo del agua ya que la materia orgánica del suelo frena el agua de la lluvia, mitiga su efecto erosivo y absorbe el agua, lo que constituye un factor favorable a la alimentación de los acuíferos, este hecho lo constata la multitud de arroyos que recorren el término de Arroyomolinos de León.

Además protege los efectos del cambio climático, ya que el CO2 queda depositado en los productos de corcho durante mucho tiempo. Además de ser un producto que no contamina en su proceso de elaboración, es orgánico, renovable, biodegradable y su basura no contamina y es reciclable.

Por tanto, hago desde este blog alegato a que reciclemos para proteger más este medio. Una educación no muy llevada a cabo por desconocimiento del asunto o por desinformación de las instituciones sobre su reciclaje o por no haber contenedores para su depósito, o entidades que gestionen su reciclaje. Ya hemos visto las ventajas, pero por desgracia nos concienciamos mejor, si supiéramos los efectos que sufriríamos en caso de perder estos bosques.

Si los alcornocales desapareciesen, supondría primero una serie de perjuicios sobre el medio ambiente. La biodiversidad de cientos de especies de plantas y animales quedaría muy resentida. El entorno natural quedaría más expuesto a la erosión y la desertización, se perdería empleo rural, se reduciría la capacidad de absorción de dióxido de carbono (CO2), esencial para la lucha contra el cambio climático, los famosos jamones de bellota desaparecerían, porque pierden su hábitat y pasaría a la historia del pasado nuestro paisaje de las dehesas propio del bosque mediterráneo. Esas pueden ser las consecuencias si no se llevan las políticas adecuadas.

Ascensión al Alto de Pepe Rubio

Seguimos con nuestra ruta y seguíamos ascendiendo, la verdad es que el tramo era duro y dosificaba en la cuesta hasta el punto que cuando no podía paraba para darme un respiro, quedaba mucho para Tudía. A medida que avanzaba mucha sombra, donde aguardaban moscas en lo fresco y nos sacudían en su vuelo a nuestro paso.

Cerro del Castaño

Parte dura de la Subida al Alto de Pepe Rubio

Y el paisaje a mediada que iba uno subiendo se encontraba más monte de matorral y terreno más empinado. Estábamos acercándonos a Extremadura y por las últimas montañas de Sierra Morena.

Por este lugar, mi primo José Luis me contaba que dado a la inaccesibilidad del terreno merodeaban los llamados maquis, que son huidos de la guerra y del posterior régimen franquista al vencer este bando la Guerra Civil Española. Se ocultaban en los montes practicando la resistencia a este gobierno mediante un sistema de guerrillas. La verdad es que no tenemos datos periodísticos sobre si han estado asentados en este lugar pero si el testimonio transmitido de haberlos vistos por sus campos. Hay que recordar que este pueblo tenía mucha población diseminada en áreas campestres, por lo que es muy normal que se sucedieran muchos encontronazos de los hombres que trabajaban en el campo con  esta milicia. Se supone y es muy probable que por estos lugares, merodearan dos partidas maquis, la Banda del Mantero, de los que dicen que se ocultaban en el Barranco del Moro, muy próximo a la ermita de Tudía y la Banda del Cojo en Fregenal, aunque con menos presencia ya que esta actuaba más por los dominios comarcales de Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros y Barcarrota.

Camino de Cabeza la Vaca por el Alto de Pepe Rubio

Los orígenes de esta guerrilla comenzaron en la Guerra Civil Española. Pero con el estallido de la Segunda Guerra Mundial muchos se fueron a la Resistencia Francesa para luchar contra los alemanes. Derrotados éstos, los que eran de origen español, volvieron a España para de algún otro modo luchar contra el régimen establecido tras acabar la Guerra Civil Española y permaneciendo ocultos en los montes.

El término maquis, proviene del italiano, macchia, que equivale a maquia, un vocablo que significa monte con arbusto. Los años 40 son los de máximo apogeo de este grupo armado, al que el gobierno consideran como proscritos y bandoleros. A partir de 1947 se intensificó mucho su represión por el régimen franquista. Se organizaban partidas para su abatimiento o detención. Los que tuvieron más suerte escaparon a Francia o Marruecos. En 1952 se eliminaron los grupos de más importancia. Desde ese año, quienes aún resisten en el monte, se negaban a elegir entre el exilio o la muerte, y luchan ya casi exclusivamente por su supervivencia.

Los maquis se movían principalmente por zonas montañosas de toda la península, preferían las zonas boscosas o provistas de vegetación densa que proporcionara cobijo. Otro factor importante en la localización de las partidas y su supervivencia fue el aspecto social. Se elegían áreas donde se pudo contar con la colaboración de, al menos, una parte de la población, dado que sin el apoyo de ésta difícilmente podría sostenerse un grupo guerrillero, por razones de cobijo, alimentación e información. A veces la presencia de partidas en determinadas zonas se debió simplemente a la reagrupación en los montes más cercanos de contingentes de huidos de las poblaciones locales.

Subida al Puerto de la Media Legua

El carácter rural y aislado de las localizaciones de la actividad guerrillera, favorecía el desarrollo de la misma, pero suponía un obstáculo para la consecución de sus objetivos. Solo los habitantes locales fueron conocedores del conflicto. La mayor parte de la población española se la mantuvo en la ignorancia en relación a la guerra de los montes.

Vistas al Sur desde Alto de Pepe Rubio

Para el sostenimiento de la actividad guerrillera resultó importante el apoyo y colaboración de población civil, a este apoyo se le conocía como “los enlaces”. Proporcionaron a los grupos armados alimento y cobijo cuando era necesario, pero también información. También desempeñaron funciones de correos u otros encargos que necesitaban las partidas.

Los enlaces estaban mucho más expuestos que los maquis a la actividad represiva de las fuerzas del orden. Conformaron una cantera de combatientes, puesto que en caso de ser descubiertos, el único camino para evitar la detención consistió en “echarse al monte”, como se conocía coloquialmente la huida para ser combatiente. Es por ello que en el comienzo de los años 50, cuando la actividad guerrillera ya daba sus últimos coletazos, todavía siguen incorporándose hombres y mujeres a las partidas.

Puerto de la Media Legua

El número de enlaces fue mucho mayor que el de combatientes en relación a las detenciones. Durante los años de actividades en España, fueron detenidas unas 20.000 personas por colaborar con los guerrilleros maquis.

Como previamente se comentó por esta zona estuvieron partidas. Formaban parte de la III Agrupación, que tenía designada la Sierra Morena occidental y su radio de acción fue el Norte de Córdoba, Norte de Sevilla, Límite provincial Huelva-Badajoz y la campiña sur extremeña. La formación estaba formada por unos trescientos combatientes bajo el mando de Mario de Rosas. Incluso se creó otro en la zona sierraminera de Huelva, llamado el Primer Frente Serrano para apoyo e información para otras partidas vecinas.

La estructura bélica era muy sencilla, pues disponía de un armamento muy elemental pero adolecía de cohesión entre los distintos focos de resistencia dispuestos a lo largo de la Sierra.

Aquellos hombres que se echaron al monte en los comienzos de la guerra civil no eran militares profesionales, sino trabajadores del campo, obreros, carboneros, arrieros o mineros, cuando no simples maestros o tenderos. Seguramente esta zona actuaron partidas de huidos más que ex combatientes de la Guerra, con mando colectivo, pero que, al cabo de cierto tiempo, se integraron en otras más importantes, al estar aislados. Eso seguramente le ocurriría a la Partida que se cobijaba en la Casa del Mantero, cerca del Barranco del Moro, justo en las laderas de la Sierra de Tudía. Seguramente una partida de 3 o 4 integrantes, que a lo sumo no duraron más que un buen número de meses.

 Como referimos anteriormente muchos testimonios de encontronazos con los habitantes de estos pueblos que trabajaban en el campo, que al verlos armados y en grupos preferían no ayudar mucho o ayudar lo suficiente, en caso de amenazas de muerte. Muchos pensaban que era lo mejor porque por un lado hubo casos de retenciones a punta de arma con el objetivo de conseguir alimentos y dinero y amenazas de muerte en caso de delatarlos ante la Guardia Civil, conozco varios testimonios de personas que les ha sucedido casos así, y que por respeto a su memoria mantengo su anonimato. Y por otro lado, en el otro bando, los que le ayudaban también había miedo para quién colaborara con ellos, porque las leyes eran duras en caso de contribuir como enlace de estos grupos, ya que hubo vecinos de estos pueblos encarcelados por su colaboración con penas de veinte años de cárcel.

Uno de los grupos que hacía esta práctica, se cuenta que era el asentado en Fregenal, la llamada  Banda del Cojo de la Porrada. Se dice que actuaron de esta manera, con retenciones a punta de pistola en casas de campo, como la documentada en Fuentes de León. A raíz de su denuncia, la Guardia Civil tuvo que hacer cerco para detenerlos, tuvieron noticias que la partida tenía su base en un prostíbulo regentado por una vecina de esta localidad apodada La Cortá y que solían frecuentar y gastar las joyas robadas de sus atracos. La Guardia Civil acuartelada de Fregenal y reforzada con la Bodonal de la Sierra, se enfrentó a la banda en el mes de Octubre de 1.947, donde murió El Cojo junto con su hermano apodado El Serpiente, los demás miembros huyeron. En Fregenal este personaje se recuerda como un mito a caballo entre el bandolero o un guerrillero según los puntos de vistas políticos.

Por los mismos parajes que anduvieron estos huidos del régimen franquista peregrinamos hacia la ermita de Tudía.

Tramo El Zumacal- Puerto de la Media Legua

Pasando el Alto de Pepe Rubio nos encaminamos por la Solana del Castaño para llegar al Puerto de la Media Legua, situado justo en la carretera que enlaza Cabeza la Vaca con Calera de León. En este punto, nos situamos a una altitud de 912 metros de altitud.

Puerto de la Media Legua. Entrada a la Carretera Cabeza la Vaca- Calera de León

Ya desde aquí, hasta nuestra llegada al Monasterio de Tentudía siempre discurría por tramo alquitranado dejando atrás la pista de tierra hasta el regreso.

Llegando al Mirador del Rebollar

Desde unos metros más adelante marcado en el mapa como la Era del Rebollar se otea la mancha blanca de Arroyomolinos de León que dejamos atrás.

Momento para descansar del extraordinario esfuerzo para subir y sacar algunas fotos para el recuerdo de este lugar, recrearse con las vistas y dejar atrás Andalucía. A partir de aquí empezamos a pisar terreno extremeño.

Maxxis Crossmark, la cubierta trasera de “La Bandolera”

Gary Fisher en robles.

Vista de Arroyomolinos de León desde el Puerto de la Media Legua

Y tras el descanso continuamos camino por carretera, empezando por un descenso bajamos hasta el Collado Garrido, que sería la primera de las cotas o cerros de 900 metros, por los que íbamos a pasar hasta llegar a Tudía. El trazado discurría alternando las bajadas con las subidas, ya que estamos sobre la sierra, arriba del todo, prácticamente en el Borde de Sierra Morena, donde se juntan Sierra de Aracena y Sierra de Tudía.

Sobre el Collado Garrido

A nuestra izquierda estaban las campos anchos de Extremadura, que se veía desde nuestra alta posición, a medida que se miraba más a lo lejos el terreno descendía hacia una llanura. A nuestra derecha verdes montañas de la Sierra de Huelva. Aprovechábamos un paso de montaña cuya altitud no llegaba a los 1.000 metros. Siempre rondando los 900 de altitud.

Tramo Puerto de la Media Legua- Paso de la Cumbre de las Ceborillas

El trazado de la carretera marcaba el límite provincial y autonómico. Pasábamos entre parajes pacenses (Las Canalejas y Puerto Romero) y onubenses (Cerro Gordo y La Cumbre de las Esperillas). José Luis hacía consultas de Gps, para comprobar la grabación de la ruta y posibles alternativas para la vuelta.

Consultando la ruta.

A la altura de Cerro Gordo, el camino tomaba una curva a la izquierda para sortear esas montañas y rodearlas, eran cotas que ya superaban los 1000 metros. Las cumbres marcaban el límite, por lo que volvíamos a penetrar en tierras extremeñas, pasamos La Cañajosa y Los Palancares del término de Cabeza la Vaca a nuestra izquierda y a nuestra derecha dejando las Ceborillas un terreno descendiente con algún barranco, es el Valle de la Mora en el término de Arroyomolinos de León, allí estaba la Fuente del Moral.

Foto familia de la Ruta Al Monasterio de Tentudia

Primer avistamiento del Monte de Tudía y su monasterio desde Fuente del Moral

Barranco de la Fuente del Moral y vestigio de alberca

Pasada la vista del barranco, el terreno volvía a ascender, empezamos a ver a lo lejos, el monte de Tudía con su monasterio en lo alto. De nuevo empezaba otra bajada de pocos metros y nueva subida y hacia un lugar donde partía varios caminos, justo en el Collado de la Fuente del Moral, uno de estos caminos procede de los Bonales, una cumbre de tres altos, que divide los términos de Arroyomolinos de León, Calera de León y Cala. La Cumbre de Bonales es el punto más alto de la provincia de Huelva con 1.055 metros de altitud, nuestro paso por esa cumbre justo por donde traza la carretera es 1007. Momento de parada para aprovechar y hacerme una foto propia de recuerdo para la ruta y de tirar algunas con José Luis en acción y del lugar.

Subida hacia el Collado de la Fuente del Moral

Las cumbres de Bonales tiene un camino que termina en esta carretera. El camino es muy usado por senderistas ya que para la bici tiene mucha dificultad por su desnivel, no obstante se podría intentar. También es un lugar de paso para los que le gustan hacer el camino a caballo desde Arroyomolinos a la Romería de Tentudía que se celebra el 8 septiembre.

Camino de las Cumbres de los Bonales

Pasado Bonales a nuestra derecha, entramos en el término de Calera de León, donde también se halla el monasterio de Tentudia.

Paso de los Bonales y el Puerto de los Ciegos

Iniciando tramo subida al Puerto de los Ciegos

Pasadas las tres cumbres de los Bonales, la última, la más oriental marca límite provincial, hacemos bajada, al Puerto de los Ciegos, volviendo de nuevo los 900 metros. Dicho puerto es el inicio y a partir de ahí, todo de subida de la loma oeste de Tentudía. A partir de aquí encontramos topónimos que hacen alusión a la contienda que mantuvieron las huestes del maestre de Santiago Pelay Correa contra los moros asentados en estas sierras, para defender como avanzadilla a la ciudad más importante que le quedaba al Islam en el suroeste español, Isbiliya, actual Sevilla y que sería reconquistada en 1248 por Fernando III el Santo.

Puerto de los Ciegos

El Barranco del Moro, al otro lado de Las Cumbres de Bonales, del que dicen que sus aguas se enrojecieron por la sangre vertida por los moros en la defensa de estas tierras.

También nombramos el Puerto de los Ciegos, que debe su nombre a la frase del Maestre de Santiago, “Estaríamos ciegos” al ser sorprendidos por una patrulla musulmana.

Otros topónimos pero que no pasamos son el Llano del Maestre o el Puerto de las Cruces.

A partir del Puerto de los Ciegos ya todo sería subida hasta llegar a la ermita que está en su cima. Hicimos caminos por carretera aunque también se puede hacer por un cortafuegos, que es más directo aunque con mayor desnivel. Nuestro camino iba rodeando la montaña.

En ese rodeo, lo primero que vimos es una vista del Pantano de Tentudía, construido en el año 1968 gracias a las aguas del río Bodión, con una superficie de 68 hectáreas. Los usos de este pantano son el abastecimiento de agua, la pesca y el pic-nic.

Pantano de Tentudia

La subida se hizo muy bien. con plato pequeño y piñones entre el 7, 8 y 9 según la pendiente, que creo nunca superaba el 10 %. Íbamos a una velocidad entre 8- 10 kilómetros la hora, al menos eso indicaba mi ciclocomputador cada vez que echaba la vista.

La montaña era solitaria, apenas nos inquietaban coches y transitábamos como si la carretera fuera toda nuestra, tenía una sensación de muy gratificante. Nos entremetíamos dentro de un bosque de pinos y algunos robles, en pleno mes de julio, como un tour de Francia. Como si fuera mi tour de Francia particular. Una montaña, llena de historia y leyenda.

Para llegar a su cima, teníamos que dar un rodeo a Tudía, pasar junto a Las Lomas, justo antes de llegar al cruce de la carretera que viene de Calera de León, paramos en una de las fuentes a reponer agua y refrescarnos del calor, la fuente de la Madera.

Fuente de la Madera

Después continuamos los últimos kilómetros hasta ir llegando a ese cielo donde cuenta la leyenda se obró un milagro que ayudó a Pelay Correa, Maestre de la Orden de Santiago al mando de las tropas cristianas vencer a los moros apostados en el lugar, gracias a la intervención metereológica realizada por la Virgen María de detener el sol tras las palabras que pronunció el capitán portugués: Santa María Detén tu día. Por eso el lugar, se llama Tentudía, o Tudía.

Eso fue en tiempos de la Reconquista, por una descubierta por parte de sus huestes cuando se disponía a bajar para la conquista de Sevilla probablemente desde Mérida.

Los antiguos cronistas narran que al intentar los cristianos pasar por Sierra Morena, un aguerrido ejército sarraceno les impedía el paso haciéndose fuertes por estos cerros y emboscando al paso. Fue ese momento cuando el caballero portugués entonó el auxilio al cielo.

Llegada a Tentudía

La tradición dice que la misma Virgen apareció en los cielos concediendo al maestre su petición, se detuvo el sol prologando el crepúsculo todo el tiempo necesario para que sus tropas lograsen la victoria, para conseguir el camino libre y ayudar al Rey Fernando III a sitiar para conquistar Sevilla.

A dos kilómetros de coronar Tudía

Quién era este caballero, poco conocido pero al que se le atribuye este milagro. Es un personaje al que lo mítico le supera en lo histórico o real. El nombre de Pelay Correa, castellanizado del Pai Correa portugués, nació en el seno de una de las más ilustres familias de la zona de Braganza.

Disfrutando de la subida

Arenga

Al hacerse caballero profesó por la Orden de Santiago de origen leonés. Sus servicios actuaron por las posesiones que tenía la orden dentro del territorio portugués, donde con 24 años fue nombrado comendador de Alcácer. Por ese cargo, tuvo uno de los honores de participar y ayudar al Rey Sancho II de Portugal.

El éxito de las campañas de este maestre llegó a oídos de Doña Berenguela y su hijo Fernando de Castilla y León para ofrecerles traslado a la Encomienda de Uclés, sede de los espatarios, que es como eran conocidos los caballeros de la Orden de Santiago, ya que su insignia la Cruz de Santiago roja tenía forma de espada invertida hacia abajo. Un año después es elegido Maestre de la Orden.

Pinares y quitamiedos de madera

Curva a la derecha y rodeando Tentudia

Participa en las conquistas de Murcia, Jaén, Osuna, Cazalla y Carmona.

Ya en Sevilla, por orden real vadeó el Guadalquivir y cercó el Castillo de Triana con unos 270 caballeros y conquistando un botín.

La siguiente misión fue limpiar de enemigos Sierra Morena para evitar un ataque por la retaguardia, antes de poner el Cerco de Sevilla. En este pasaje es cuando obra, la Batalla de Tentudía y su milagro. Lo que no está claro si fue una misión encomendada por el rey para limpiar la zona antes de poner sitio o se trata de unos moros que le salieron al paso mientras avanzaba desde Mérida a Sevilla, al paso por Sierra Morena.

Comenzando el último kilómetro

Con todo preparado y tras un largo asedio y bloqueo del río, un 22 de diciembre de 1248, rinde Sevilla. Al entrar en la ciudad, el pendón de la orden de Santiago es el primero que ondea en los muros de ciudad.

Tras la conquista de Sevilla muchos dominios pasan a su orden entre ellos, la Encomienda Mayor de León tierras por los que pasamos durante esta ruta en bici.

Después y tras la muerte del rey Fernando, pasa al servicio de su heredero Alfonso X y prolongando la tarea reconquistadora de éste.

Tuvo tareas embajadoras con Bizancio y los Estados de Ultramar de Palestina, bajo el mando cristiano.

Falta poco para llegar

Y tras el fin de estas luchas, se dedicó a la administración de la Orden. Concedió fueros a poblaciones conquistadas, creo nuevas villas y repobló el territorio tras las concesiones reales. Hizo importantes obras en Mérida, entre ellas la restauración del Puente Romano.

Coronando Tentudía

Muy anciano, en 1275 fallece en Uclés y sus restos fueron trasladados a la Ermita de Tudía, que fue construida en lo alto de aquella montaña donde su figura dejó de ser humana para ser mítica gracias al milagro y donde nosotros con nuestras bicis conseguimos llegar a lo más alto de la montaña, allí donde según la leyenda se detuvo el día.

Llegada al Monasterio de Tentudía

Monasterio de Tentudía, antigua Ermita de Tudía.

La Ermita de Tudía, surgió tras la leyenda o tras la batalla. Aquella que cuenta, que estando el maestre de Santiago Pelay Correa combatiendo contra los moros en las estribaciones de Sierra Morena, la batalla no terminaba, los moros se resistían  y la noche se avecinaba. Desesperado por el fracaso encomendado por su rey Fernando III o bien porque debía llegar a Sevilla con sus huestes, el Maestre invocó a la virgen diciendo Santa María Detén Tudía. El crepúsculo paró y Pelay Correa pudo vencer la Batalla.

Nuestras monturas en Tudía.

En recuerdo a esta advocación y en memoria por la batalla ganada para los siglos venideros, Pelay quiso inmortalizar su hazaña y mandó edificar en el punto más alto de esa sierra donde venció, una ermita en honor a la virgen que obró el prodigio. Fue en el siglo XIII.

Posteriormente en la centuria siguiente, la ermita se amplió y se consagró como un monasterio. La ampliación fue realizada en estilo mudéjar. La estructura del templo queda compuesta por tres naves separadas por arquerías. La nave central acoge una gran capilla cuadrada a la que se adosa más tarde, capillas funerarias. En la llamada Capilla de los Maestres reposan los restos de maestres de los espatarios.

En 1520, es ya como se mantiene la estructura tal y como se conoce hoy en día.

Monasterio de Tentudia

Por tanto, con el paso de los tiempos, aquella ermita que fundara Pelay Correa, por aquella victoria contra los sarracenos, se fue ampliando con capillas, estancias, claustro y dependencias.

En 1514, la ermita se convierte en monasterio, mediante Bula papal otorgada por León X, a requerimiento de Fernando El Católico, ya que sus obras lo convirtieron en monasterio para albergar al Vicario y ocho freires de la Orden que debían residir en sus celdas viviendo de sus rentas. En esa bula, el Papa faculta al Rey en la elección del vicario y los freires.

Una vez habitado el monasterio, los monjes empezaron a hacer su vida en esplendor y por esta razón volvieron a realizarse nuevas obras, dotando de un retablo para el altar mayor, encomendado al maestro azulejero de gran fama por aquella época, llamado Nicoluso Pisano, y que había hecho presencia de su arte por muchos monasterios e iglesias de Sevilla.

Se acordó en Capítulo General otorgar de Santa María de Tudía de un Colegio de enseñanza y lectura para las artes de la Gramática y Teología, para religiosos de la Orden.

Con el paso del tiempo, se introdujo nueva regla para introducir a dos capellanes que residirían en la Capilla, y un vicario de la Orden para residir en las villas bajo jurisdicción de esta orden.

Todo el sistema estaba bajo el cuidado del Comendador Mayor de León, que residía en el Castillo de Segura.

Otras de las construcciones a destacar es el acceso al monasterio que como cuenta Manuel Blanco Mejías se produjo en 1967. El monumento está declarado Bien de Interés Cultural.

Quisimos entrar en su interior para verlo, donde hay que pagar un euro. La mujer que estaba en la entrada nos dejó amablemente ya que no teníamos suelto y ella no tenía cambio, así que la próxima vez que entremos abonaremos como deuda, porque nos gustaría que cada visita sirva para sufragar este símbolo patrio de nuestra comarca.

Claustro mudéjar

Lo primero que vimos en el claustro mudéjar que estaba adornado con los números anuales de la revista Tentudia. Allí miré la edición del 2008 donde una obra mía a modo de relato corto novelado y muy ficticio sobre Pelay Correa, titulado “El inicio de una batalla” cierra el ejemplar. Para mí un honor que esta aportación saliera seleccionada. De él conservo dos ejemplares.

El claustro está orientado al sur, hecha en ladrillos formada por cuatro arcos peraltados en cada galería y cinco en la parte alta. En el centro del patio se encuentra un aljibe para almacenar agua. Esta parte se construyó en el siglo XVI como parte de conversión de la ermita en monasterio. Lo que no tiene lugar, es el acristalamiento en la arcada que impide el acceso al patio.

En este lugar apenas hay decoración ni ornamentación acorde con el sencillo estilo de vida monacal. Aunque la parte alta se presenta parecido a una fortaleza con remate almenado.

Virgen de Tentudia y retablo en azulejo obra de Nicoluso Pisano. Margen inferior izquierdo imagen de Pelay Correa y el milagro de parar el día.

Dentro de la obra arquitectónica destaca el Retablo Mayor, fruto de un contrato entre el Vicario Juan Riero y el maestro con residencia en Triana, Nicoluso Pisano, a razón de 10 maravedies por entregado y recibiendo cinco mil por adelantado. La obra comenzó en 1518.

Con el tiempo sufrió deterioros y en 1974 fue restaurado por los especialistas Llopart y Anglada, por el cual conocemos el retablo hoy en día.

Mide 3,40 metros de alto por 2,65 de ancho, está compuesto por 640 piezas, que representan escenas marianas, bíblicas, al héroe del milagro Pelay Correa con el prodigio de la detención del día y al mecenas de la obra, Juan Riera.

Capilla de los Maestres. Sepulcro de los maestres espatarios Gonzalo Mexías y Fernando Osores

En el mismo convento destaca también la llamada Capilla de los Maestres, en cuyo centro destaca un túmulo de piedra granítica con dos estatuas yacentes, que corresponde a don Gonzalo Mexías, maestre de 1366 a 1370 y don Fernando Osores, sucesor y maestre hasta 1382, ambos vestidos con los hábitos de la Orden.

Al lado bajo un arcosolio se encuentra otro enterramiento, el del Camarero del rey Enrique II, García Hernández, con estatua yacente en piedra caliza, también con el hábito de Santiago y un perro a los pies.

Capilla de Santiago

Otra capilla de importancia es la Capilla de Santiago, llamada así por el retablo en lienzo de azulejos en representación al apóstol Santiago caballero montando sobre un corcel blanco, vestido como un guerrero de la orden y batiendo a sus enemigos en el combate. Este retablo se restauró en 1981.

Santa María de Tentudía y sepulcro de Pelay Correo a la izquierda.

El templo lo preside la imagen de la Virgen de Tentudia, que sustituyó a la antigua del siglo XIII que era de alabastro policromado y cuyo motivo de desaparición y paradero se desconoce.

La Virgen de Tudía es una de las imágenes protagonista de las Cantigas de Alfonso X quién propagó su culto y le dió una fuerte promoción.

Hoy en día es muy venerada y rinde fiesta el 8 de septiembre que coincide con el día de la Comunidad extremeña.

A trescientos metros al oeste se encuentra el Humilladero, las ruinas de una capilla y que según antiguos documentos y la tradición sitúan como el lugar en que Pelay Correa invocó a la Virgen para obrara el milagro. De aquello solo quedan dos paredones.

Bajo los techos del monasterio

Y así es Tudía, como se conocía en tiempos medievales, la montaña de 1.104 metros, vieja y de perfiles redondeados y sobre su cumbre figura la ortogonal silueta del santuario mariano del mismo nombre.

Nosotros y nuestros cicletos en Tentudia

Una vez allí en lo alto, Tudía es un magnífico observatorio desde donde se domina
visualmente buena parte del tramo meridional de la Vía de la Plata ya que
desde su cima se divisa Sevilla por el sur, mientras por el norte la vista se nos
pierde en la llanura extremeña quedando Mérida escondida por las elevaciones
que conforman el curso del Guadiana.

Desde Tudía, bien enlazada visualmente con Hornachos, Reina y Jerez de los Caballeros —entre otros, dentro de un largo rosario de pueblos— se podía controlar el camino Córdoba-Badajoz además del que unía Mérida con Sevilla; así que no sería extraño de que en
nuestro medievo formara parte de un «sistema de alerta temprana» que podía proporcionar información a los gobernantes sevillanos de cualquier movimiento de tropas
que se produjera por el sur de las hoy tierras de Extremadura. De ahí su importancia estratégica y punto de control.

Pues bien, antes de ser monasterio desde 1274 que lo nombra el fuero de Segura otorgado por Sepúlveda, había una ermita medieval nombrada por las Cantigas de Santa María de Alfonso X, aunque en éstas nada se diga sobre cómo era dicho templo, ni los motivos que llevaron a su construcción, solo sabemos que todo está relacionado por la leyenda del milagro y la batalla. Un hecho y un milagro del que nada se dice en las Cantigas, pero del que si se habla de otros milagros.

Cinco son las cantigas dedicadas a la Virgen de Tudía por Alfonso X en sus Cantigas
de Santa María. Los milagros que aquí relata el rey Sabio debieron salir de la colección
custodiada en la misma iglesia y de la que cabe suponer acabaría en el aula regia
con posterioridad a 1279, año en que el monarca fijó como centro de sus
actividades de gobierno la ciudad de Sevilla.

Por tanto, todo apunta a que la iglesia estaba allí cuando aquellas tierras estaban en la zona fronteriza entre moros y cristianos ya que en dos de las cantigas —consideradas por lógica las más antiguas,—los musulmanes llegan a la iglesia de Tudía y hasta dejan una ofrenda a la imagen de la Virgen que allí se veneraba.

La Cantiga 329, el rey la titula: «Como Deus fez a un moro que fillou a oferta do altar de Santa Maria que se non mudasse do logar» y nos relata cómo la Virgen castiga al musulmán que le arrebata del altar la ofrenda que sus compañeros de cabalgada habían hecho a Santa Maria. Luego, cuando éstos devuelven la ofrenda hurtada de la iglesia, la Virgen perdona al ladrón y éste recobra la vista, el habla y el movimiento.

La cantiga 344 nos habla de dos coincidentes cabalgadas, una de moros y otra de cristianos, que acamparon una noche junto a la iglesia de Tudía.
Don Alfonso de Castilla la tituló: «Como Santa Maria de [Tudia] fez a hua cavalgada de cristchaos e outra de mouros que maseron hua noite cabo da sa eigreja e non se viron, por non averen ontre’ eles desaveença».

Podía interpretarse en el sentido de que las cabalgadas en cuestión se produjeron con antelación a noviembre de 1248, fecha en la que, como se sabe, fue conquistada Sevilla. En las siguientes estrofas va desgranado don Alfonso el modo y las intenciones que traían moros y cristianos, por este orden, cuando llegaron junto a la iglesia de Tudía en cuyas cercanías había una fuente cuyo uso resultó común a unos y otros en la noche de albergada (acampada nocturna).

Otros episodios son:

El de dos cautivas cristianas bajo una mora de Tánger, una obedece al Islam y la otra se hace rebelde, que tras ganar su libertad acude para servir a la Virgen de Tudía.

Del enfado de Santa María con unos ladrones de colmenas, que tendría su importancia económica en el medievo y que solo tiene un trasfondo moral y que da a entender que el lugar era culto de peregrinación y una de las ofrendas mayores que se realizaban a la virgen era la de cera para iluminación y miel como alimento de lujo.

La quinta y última cantiga, la 347, trata el caso de la resurrección de un niño. El niño fruto de un matrimonio que prometió encomendarlo a la Virgen cuando naciera murió a los tres años ya que no tuvo voluntad de llevarlo tras nacer, entonces se acordó la buena mujer que había incumplido su promesa a la Virgen; sin demora emprendió el camino de Tudía con el cadáver de su hijo al que pusieron en el altar de la iglesia mientras la mujer reconocía su falta y pedía a la Virgen que devolviera la vida al niño. Cosa que finalmente ocurre con el consiguiente alborozo por parte de todos los familiares allí presentes.

Por tanto, la Cantigas de Alfonso no hablan del origen del culto mariano en el lugar, por lo que hay que remitirse a la leyenda, que sí transmite que la advocación surgió
como consecuencia de un milagro. Éste corresponde a los años del cerco a Sevilla
por Fernando III el Santo, tiempos en los que el protagonista humano de la leyenda
—el maestre santiaguista Pelay Pérez Correa—, pidió a Santa María que le
ayudara en un enfrentamiento que tuvo con los musulmanes en las cercanías de Tudía.

Este motivo y lo portentoso del legendario milagro, son las razones fundamentales en las que se apoyan los estudiosos del tema para inclinarse a pensar que dicha leyenda debió surgir con posterioridad a la fundación de la iglesia.
La leyenda, pues, viene a rellenar por ahora un vacío documental de casi noventa
años porque lo que sí está documentado es que aquella iglesia de Tudía era con antelación a 1334 la cabecera de una importante vicaría de la Orden de Santiago.
Se tiene conocimiento que los textos más antiguos sobre la misma los tenían los santiaguistas en su convento de Uclés, pero hoy están desaparecidos.

Así que, actualmente, el primer testimonio escrito que de la leyenda se dispone data de 1488 y nos ha llegado de la mano de dos comendadores de la Orden, Pedro de Orozco y Juan de la Parra. Estos comendadores cuando hablan del maestre Pelay Pérez Correa en su historia sobre la Orden de Santiago dicen al respecto: que hizo edificar en el lugar de la victoria una iglesia para ser la cabeza de las vicaría de Tudía y Reyna. Victoria que se produjo tras pedir que no los cubriera la noche antes de terminar la contienda.

Después se empezaron a dar más datos, más versiones la duración de la batalla, el lugar, la piedra blanca donde se arrodilla y clavó la espada el maestre para la invocación del milagro.

También es posible que surgiera en tiempos de Alfonso XI, en tiempos de las Cruzadas, o simplemente para potenciar el lugar mariano y de culto con las colindantes del Reino de Sevilla.

Pero la hipótesis más sugerente es que no tiene nada de extraño que en nuestra Edad Media los mismos cristianos imploraran en muchas ocasiones el auxilio divino antes de entrar en combate, ni mucho menos que después de en caso de producirse una victoria se levante un oratorio, capilla o iglesia, en acción de gracias por el triunfo conseguido.

Si hay que buscar una batalla de cierta envergadura por esta parte de Sierra Morena y en la que interviniera Pelay Pérez Correa siendo ya maestre, ésta se produciría en relación con la conquista de Sevilla. Así que el enfrentamiento del que habla la leyenda debió producirse entre el verano de 1247 y el otoño de 1248. Esa es la postura que hasta ahora la más defendida por los estudiosos del tema.

Sobre el acontecimiento bélico no hay datos documentales. Solo ha trascendido lo que cuenta la leyenda.

Parece sorprendente, preguntarnos que en lo alto de una sierra relativamente alejada de cualquier cruce de caminos  y de las vías de comunicación se pudiera celebrar una feria
y de cuyos derechos en la misma los reyes de Castilla debían dejar a la iglesia, en
calidad de limosna, dos mil maravedíes anuales.

Fue Enrique II, creemos que con antelación a 1372, el que concedió este privilegio a la iglesia de Tudía; en el trasfondo de esta real concesión se vislumbra el interés del maestre Fernán Osores por potenciar la iglesia, pero desde luego esta idea no se le hubiera ocurrido de no darse las circunstancias que cada ocho de septiembre se repetían en Tudía. En la
documentación medieval se observa que el lugar era centro de peregrinación para la gente de los pueblos de la comarca serrana los días quince de agosto y ocho de septiembre, pero de manera especial lo era en esta última fecha.

Por lo que vemos, la devoción mariana se había difundido y calado no sólo entre los vasallos de la Orden de Santiago, sino en otras comarcas más sureñas porque existen pruebas documentadas de que al centro espiritual de Tudía acudían gente de los pueblos del norte del reino de Sevilla.
Uno de los hombres que contribuyó a difundir esta leyenda de Tentudía fue el freire calatravo Francisco de Rades y Andrada.

En 1572 apareció publicada su «Chronica» sobre las tres órdenes de caballería y ya vimos cómo, al hablar del maestre Pelay Pérez Correa, recogió la leyenda de Tudía. En el
último tercio del siglo XVI, la leyenda de Tudía podía ser conocida por una minoría
comarcal próxima a éste lugar, así como por algunos aristócratas y
clérigos más o menos relacionados con la Orden de Santiago, pero no creemos
que la mencionada leyenda trascendiera más allá de lo citado.

Sin embargo, en los últimos años del XVI la obra que Rades y Andrada había elaborado
sobre las órdenes militares llegó a manos de Lope de Vega y gracias a ello mucha gente del pueblo llano pudo tener conocimiento de ciertos hechos históricos que hasta entonces sólo conocían una minoría. En este orden de cosas, es sabido que de la obra de Rades extrajo nuestro dramaturgo buena parte de su producción literaria en el género  de las comedias de Lope  de vega—, como «comedias de asuntos de la historia patria».

En este sentido,  entre los muchos relatos, uno de los que más le llamó la atención —atraído quizá por el aspecto sobrenatural de la leyenda—, fue precisamente el capítulo donde se recogían los hechos del maestre Pérez Correa. Sin duda fue así porque, teniendo
como base fundamental el relato de Rades, Lope de Vega da vida a una comedia
de frontera que tituló «El sol parado».

El tema de la comedia, en palabras del propio Lope, constituye una «…historia
verdadera de aquellos notables tiempos en que los maestres de Calatrava y Santiago
ganaban a los moros aquellas tierras que perdieron en España amores y
desdichas;». Así pues, en la misma se trata un tema de reconquista protagonizado
por miembros de las órdenes militares y en especial por los de Santiago. En la obra
se venía a exaltar a esta Orden.

Lope sabía muy bien cómo debía afrontar este tipo de historias para que su obra tuviera éxito entre los espectadores que acudían a los corrales por aquella época; por ello creó la comedia con tramas secundarias muy variadas entre las que no faltaban las intrigas amorosas, e incluso eróticas, en una de las cuales se ve envuelto el propio maestre de Santiago y cuya honestidad no sale bien parada en la obra.

La obra narra el clásico enfrentamiento entre moros y cristianos, tema muy apreciado por el público de finales del siglo XVI y comienzos del XVII ya que estaba muy influenciado
por los numerosísimos romances y novelas moriscas de la época. El personaje principal de la misma no es Pelay Correa, es un moro de Medina Sidonia llamado Gazul, que viene a ser un trasunto del mismo Lope, ya que ambos son contendientes en las murallas de Sevilla.

El dramaturgo hace surgir entonces una peligrosa situación bélica en Sierra Morena que amenaza a los sitiadores de Sevilla; para frenarla Fernando III envía allí al maestre de Santiago. La batalla también se narra, se invoca a la Virgen pero es un ángel el que intercede. La escena finalizaba con la presencia de los triunfantes santiaguistas
acompañados de los moros cautivos.

DATOS DE LA RUTA POR CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA.- 36 KILOMETROS.
TIEMPO EN MOVIMIENTO.- 3 HORAS- 08 MINUTOS- 35 SEGUNDOS.
VELOCIDAD MEDIA 11,4 KM/HORA
VELOCIDAD MAXIMA 64,3 KM/HORA
ODOMETRO 3447 KILOMETROS TOTALES

OBRAS BIBLIOGRÁFICAS.

1.- TEODORO FERNÁNDEZ SANCHEZ.- Santuarios Marianos de Extremadura. Año 1994 Ediciones Encuentro.

2.- Página web Barnacork, s.l. Artículo sobre el corcho extraído del articulo “El corcho y los alcornocales” de Maria Carolina Varela. Deposito de documentos de la Fao.

3.- CLAUDIA RIZZO. Reportaje La saca del corcho tiñe el campo de naranja, Reportaje en El mensual de 20 minutos. 26-10-2012.

4.- Definición en Wikipedia de Maquis.

5.- FRANCISCO MORENO GIMÉNEZ. Lagunas en la memoria y en la historia del maquis. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea nº 6.

6.- ALBERTO BRU. Paisajes e Historia de las Guerrillas. Huelva. Sierra de Aracena y Picos .de Aroche.

7.- JUAN ANDRÉS SERRANO BLANCO. El Cojo: Cercano al mito. Vivencias de maquis en Fregenal. En colaboración con el Diario Hoy de Fregenal de la Sierra.

8.- Pagina web Ceip Nuestra Señora de Tentudía. Calera de león, con dominio de la Junta de Extremadura.

9.- MANUEL BLANCO MEGIAS, al que tuve la ocasión de conocer y me rubricó una dedicatoria en su obra: Calera de León y su Monasterio de Tentudia. Obras publicada de los Archivos de la Revista Tentudia e impresa en los Talleres de la Imprenta Rayego, Zafra.

10.- MANUEL LOPEZ FERNANDEZ- De las cantigas alfonsinas al teatro de Lope de Vega: El caso de Tudía. UNED Espacio, tiempo y forma Serie III Historia Medieval, tomo 19, paginas 175-196. Año 2007.

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ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA. 2.- EL CASTILLO DEL CUERNO

“Horae quidem cedunt et dies et menses et anni” - Ciertamente pasan las horas, los días, los meses y los años.

Marco Tulio Cicerón, jurista, político, filósofo, escritor y orador romano.

Sábado 6 de julio de 2.013. Segunda etapa de nuestra serie de etapas Itinerarios de la Beturia Céltica. Esta segunda etapa será la más corta de las tres pero la más dura por tener dos subidas. La del Alto del Ruar que por segunda vez lo ascendemos y el terrible Alto del Castillo del Cuerno, en el término de Fuentes de León, en la provincia de Badajoz.

La salida de la ruta sería el mismo punto que la anterior jornada, la calle de la Cruz, en Arroyomolinos de León. Tendría que esperar la llegada de José Luis. Esta vez cambio de vestuario, dejamos el maillot negro por uno azul turquesa como uniforme.

El itinerario sería corto con respecto a otras rutas pero mucho más dificultoso para rodar, ya que el terreno es más favorable al senderismo que al mountain bike.

Ahora la ruta se dirige en sentido contrario que el recorrido hacia las Minas Calenses, nos dirigiríamos en sentido noroeste haciendo incursión en Extremadura.

A la llegada de José Luis nos preparamos para una nueva ruta y nos hicimos esta foto del recuerdo, en la calle de la Cruz de Arroyomolinos de León.

El Equipo Beturia Céltica antes de la salida

Después recogimos nuestras pertenencias para la ruta y bicicletas no pusimos rumbo al castillo más cercano de este pueblo, el Castillo del Cuerno. Tengo que decir que a pesar de ello nunca había ido allí. Esta iba a ser, mi primera visita al lugar y parece mentira lo que digo, tan cercano y nunca había estado allí. Pues esta vez sería la primera. Y mi máquina la que me iba a llevar a dicho lugar. A veces este deporte te acerca a sitios tan difíciles de imaginar para poder disfrutarlos, eso es lo que tiene la mountain bike.

Dicho y hecho, salimos de Arroyomolinos de León, por la parte sur y entrando por la carretera de Cañaveral de León.

Tras dejar el Polvero El Cruce pasamos el corto puente sobre el Arroyo de las Huertas y comenzamos la ascensión de 3 kilómetros al alto del Ruar.

Las primeras rampas de esta subida correspondían a La Fresnera, donde por su lado izquierdo según nuestra ruta discurría paralelo en dirección contraria un cauce seco que solo se llena en épocas de lluvia y que corresponde al Barranco de La Fresnera.

La recta solo se veía interrumpida por un curva de 90º donde a nuestra derecha se situaba la Casa de Paco Martínez y a la izquierda una alberca que aún se le está dando uso en este pueblo. Pasada la curva continua la ascensión en contraparalelo al Barranco de la Fresnera.

Con las rampas más duras, viene una nueva curva donde se situaba el nacimiento de este barranco y donde comenzaba los parajes de la Sierra del Ruar. Quedaban unos dos kilómetros para terminar la subida, en las Casas de Valle Hondo.

Mapa Subida al Ruar con indicación de pasos más destacados

En este mapa del Instituto Geográfico Nacional, se detalla en trazo rojo, la ascensión del Alto de Ruar por la Carretera local que une los términos de Arroyomolinos de León y Aracena, y marcando en elíptica negra los lugares importantes de paso.

La ascensión me fue mucho mejor que el anterior día. Al menos eso noté yo. Las características de la subida ya fueron comentadas en la ruta de las Minas Calenses.

Al coronar paramos un poco, justamente en el alto. Momento que aproveché para tomar un par de fotos, mientras José Luis consultaba la ruta.

Alto del Ruar

Cerdos en montanera en Finca de Valle Hondo

Reanudamos en bajada. Por el paso de la Toba. A nuestra izquierda dejamos el Callo de Herradura, que pasamos la jornada anterior para visitar las Minas Calenses. Ahora nos dirigíamos a poniente.

El paso de la Toba es un camino, trazado por carretera que atraviesa dos pliegos montañosos, el Alto del Ruar que termina en el Callo de Herradura y el Alto de la Toba, una montaña de 758 metros de altitud de vértice.

Con las últimas obras la carretera es algo más ancha que en el pasado, el descenso fue muy rápido. Ignoro la velocidad punta que está bajando José Luis que se distanciaba de mí, pero yo incluso picando freno sobrepasaba los 45 km/hora. No quería llevarme la sorpresa de algún coche en sentido contrario ni dar la sorpresa a nadie, por lo que bajaba más prudente. Estábamos circulando por una carretera local.

Trazado desde la Toba hasta el Cortijo San Roque

El Callo de Herradura quedaría atrás con la Sierra del Ruar. El Alto de la Toba es el inicio de otro pliegue de montaña llamado Sierra del Búho, que es como se le conoce en Arroyomolinos de León como El Bujo. El Alto de la Toba es un peñón que se situaba al norte de nuestra ruta, marcaba nuestro paso para ir dirección paralela a la Sierra del Bujo.

Al sur, las tierras eran de cotas menores que al norte, dando perspectiva a un impresionante valle o nava que la forman los parajes de El Nogalejo, El Rincón y Piedra Blanca.

Paso por el Cortijo San Roque

Tras dos kilómetros de bajada llegamos a un cruce de caminos. La carretera que transitábamos llegaba hasta la localidad de Cañaveral de León, pero los caminos marcaban nuevas direcciones.  Hacia la trasera de nuestra ruta haciendo un giro de 90º  hacia varias casas de campo y cercados  de la Finca del Rincón, como la Casilla de los Restalla, la Casa del Parralejo, la Huerta de los Galván, la Huerta de los Lozano o la Casa del Organista.

Pero nuestro camino sigue al frente ya que la carretera seguía otra dirección dejando atrás una curva. Iniciamos otra carretera local que nos llevaba a Fuentes de León, en la provincia de Badajoz.

Trazado Subida al Castillo del Cuerno

Entramos y el terreno seguía en descenso, a su término comenzó una terrible rampa a la altura del Cortijo del Rincón justo antes del paso de una vivienda.

Un toro bravo sigue nuestro paso por el El Rincón

Las rampas del Rincón, pie de puerto para subir al Castillo del Cuerno.

Tramo subida El Rincón.

Terminando primer tramo.

Pasada esta zona el terreno era más llano y José Luis me señaló que estábamos cerca del Monumento Natural  de las Cuevas de Fuente de León  a pie de puerto de la Sierra donde encima se situaba en todo lo alto las ruinas del Castillo del Cuerno como si fuera la joya ceñida de una corona. Es el objetivo de nuestro ruta.

Llegando a los pies de la Sierra del Castillo del Cuerno

De los 700 metros de altitud por el paso del Ruar bajamos a los 200 metros al llegar a este sitio, una zona de navas bajo una gran sierra.

Estas cavernas ya en el término de Fuentes de León y dentro de la comunidad autónoma extremeña, ocupa una superficie de 1.020 hectáreas, principalmente subsuelo de encinares y olivares, y se sitúa a una altura de entre 200 y 741 metros sobre el nivel del mar.

Delimitada por los parajes de “La Suerte del Montero”, “El Bujo”, “Cerro del Cuerno” y “Sierra del Puerto”, está atravesada por varios arroyos, de los que destaca la rivera de Montemayor y sus afluentes (rivera de Santa Cruz y arroyo de la Sierpe).

Castillo del Cuerno y sierras del Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León

La importancia de estas cuevas se deben a su origen kárstico, formado a través del tiempo como consecuencia de la alteración producida, por la acción del agua, en los carbonatos de las rocas calizas que componen estos suelos pobres.

Un carst se produce por disolución del carbonato cálcico de las rocas calizas debido a la acción del agua. El agua se pone ácida cuando se enriquece con sustratos de dióxido de carbono y reacciona con el carbonato, formando bicarbonato, que es soluble.

Estas sales disueltas en el agua puede volver a cristalizar en determinadas circunstancias, por ejemplo, al gotear desde el techo de una cueva hasta el suelo se forman estalactitas y estalagmitas o, si se estanca en una cavidad, se pueden formar geodas.

En el interior de las cuevas de Fuentes de León encontramos estalactitas, estalagmitas, coladas, lenares, espículas de argonito, sifones…

Este Monumento Natural está formado por un conjunto de cuevas denominadas: La Lamparilla, Sima Cochinos, Cueva del Agua, Los Postes, Los Caballos y Cueva Masero.

José Luis me mostró la ladera que forman donde se sitúa la Cueva Masero, Los Postes y Los Caballos.  En la de Los Postes de difícil acceso hay constatada presencia humana de la época de las cavernas y de la época romana, posiblemente usada como lugar de culto, al encontrarse restos de terracota, lucernas o monedas. La Cueva Masero está en formación y la Cueva del Agua en otra sierra contigua a la del Castillo del Cuerno y a 800 metros de estas, es la más importante y más conocida ya que alberga un lago de 200 metros y una colonia de murciélagos.

Dejamos de las panorámicas de las cuevas y nos centramos en ascender al Castillo del Cuerno, volviendo unos metros atrás que es donde está el camino de subida.

Entrada al camino e inicio subida al Castillo del Cuerno

Iniciamos valientemente la subida. El lugar era muy sombrío, el camino estrecho. Íbamos parejo y muy pegados a pesar de haber rodadas de coche. En este camino solo cabe un coche.

Primeras rampas

Primer plano de José Luis y del camino

Tomó José Luis la delantera y yo seguía detrás, a rueda, y aguantaba lo que podía, pues las rampas eran muy duras para mí, un 23% de desnivel, e iba con el desarrollo del piñón grande, el que llamamos molinillo, pero para no echarme encima de mi compañero ni chocar tuve que parar y eché pie al suelo. Al echar pie abajo ya me fue imposible volver a montarme con lo que tuve que empujarla andando hasta llegar al castillo. José Luis si podía pero a un paso muy lento, muy similar al que yo subía andando pero era digno de ver que la subía montado.

Ascensión al Castillo del Cuerno

Rampas duras y acercándonos al castillo

Parajes al suroeste desde la subida al Castillo El Cuerno.

Pasamos por una zona cementada para que los coches pudieran seguir camino ya que con ese desnivel  los vehículos no tienen agarre. Cuando terminó ese tramo cementado el terreno no era muy transitable. José Luis ya iba andando con antelación cuando las rampas eran fuertes,  los dos ya íbamos juntos a pie para llegar al Castillo del Cuerno.

Bicisenderismo para subir las rampas del 23%.

Tramo cementado para que los coches puedan subir

A pie y empujando la bici por el tramo cementado.

Su nombre se de debe a la sierra donde se sitúa, Cerro El Cuerno. La elección del lugar para la construcción de esta fortaleza no fue casual, se buscó la protección natural de la colina de escarpadas laderas sólo accesible con cierta comodidad desde su flanco Sureste, que es justo por el que penetramos para acceder a él. Era el llamado camino de las cabras.

El camino de la subida y el castillo.

Castillo del Cuerno

El camino atravesaba el alto de la sierra, para acceder al recinto, habría que abrir una cancela y entrar. El acceso estaba muy mal cuidado ya que había demasiado pasto seco y alto, gramíneas, cardos, lo que da lugar a imaginar el estado de abandono y poco mantenimiento que tiene este monumento medieval. No tuvimos problemas para entrar incluso hay un cartel que indica la entrada. Abrimos la cancela y entramos, apostamos las bicicletas a la entrada tras pasar la cancela colocándolas sobre una pared de piedra seca, y hacia el castillo nos dirigimos a pie para verlo.

A continuación expongo una imagen aérea del Castillo del Cuerno, la línea roja es el trazado de nuestra ruta y las flechas amarillas el sentido de nuestra subida y posterior bajada.

Imagen aérea de Google Earth del Castillo del Cuerno

Accediendo al lugar para visitar el Castillo.

Nuestras monturas ante siglos de historia.

Acceso al Castillo del Cuerno.

El Cuerno se trata de una fortaleza de origen califal del siglo X que está situada como un enclave en la vanguardia defensiva del reino aftasí de Badajoz para protegerse de las guerras fratricidas que sufría el Al-Andalus musulmán tras la caída del Califato de Córdoba. El reino aftasí de Batalaius (Badajoz) era enemigo declarado y rival del abasida de Isbiliya (Sevilla). La fortaleza es única en su género en Extremadura. Al estar justo en el límite con la provincia de Huelva es el castillo más al sur de la provincia de Badajoz y está en confrontación con el de Aracena perteneciente a Sevilla.

José Luis en el Castillo del Cuerno.

Al verlo mi primera impresión es como la de llegar a un lugar oculto y recóndito y de difícil acceso, pero al verlo y contemplarlo uno se queda con una sensación que bien se define con las palabras de Cicerón y con las que empecé este el artículo sobre esta ruta. Ciertamente pasan las horas, los días, los meses, los años….

Ventanal este de la Torre de entrada.

En este caso hasta los siglos. Una joya sobre una corona, una torre sobre una montaña, un faro sobre un mar de olivos y encinas. Eso es lo más parecido a este lugar.

Encinas y alcornoques se alternan con olivos y algunos almendros capaces de crecer en el roquedo calizo que bajos sus entrañas albergan cuevas. Majuelos, lentiscos, coscojas, y un sinfín de especies se entremezclan para formar un variado conjunto vegetal. En verano el espectáculo es asombroso el cielo tan azul y los colores de la flora dorados y verdes oscuros es una alegoría cromática de la vida.

La espesura de la vegetación dificulta el reconocimiento de los límites del yacimiento arqueológico que nombramos con antelación. Y ahí está quizás el enclave más histórico de la zona. Una enclave que vigilaba una extensa zona hacia el sur, donde se situaban Medina Arsena o Harracen (Aracena) y Qartigana (Cortegana), dominando como el vuelo de un águila. El área que ocupaba este castillo era una cerca perimetral, protegida por torres, que se adapta extraordinariamente al terreno, su planta tiende a una circunferencia irregular y daba cobijo a un pueblo con una extensión intramuros cercana a la hectárea y media.

Selfie en la entrada del Castillo del Cuerno.

En la zona más elevada se alza una fortificación de planta cuadrangular de unos 20 metros de lado y también torreada. Destaca la torre-puerta, el bastión principal de la construcción, de la que se conservan la cámara superior y el terrado (la coronación).

El poblado está inexplorado, pero en la fortaleza se efectuó una excavación arqueológica entre los años 2007 y 2008, momento en el que también se realizó una restauración de urgencia de la torre-puerta. De esta forma esta construcción ha sido salvada in extremis de su derrumbe y desaparición.

Restos de la torre de entrada. Castillo del Cuerno

El material arqueológico exhumado informa según varios estudios en este lugar, de la existencia de un posible monasterio de época visigoda, pero que aún no ha sido localizado. Desconocemos si el edificio monástico estuvo aislado o formaba parte de un asentamiento mayor, pero lo que sí sabemos es que sus materiales fueron aprovechados para erigir una mezquita en el cerro en tiempos del emirato cordobés.

Fue éste un hallazgo excepcional al tratarse de la primera mezquita documentada arqueológicamente en Extremadura. De ella se conservan el mihrab, nicho que marca la orientación hacia la que los fieles han de dirigir la oración, el muro de la qibla, una de las naves del templo y su pavimento de cal, así como otras estructuras.

La mezquita mayor de la localidad, construida entre los siglos VIII y IX, fue incorporada a una fortaleza erigida en tiempos de las primeras taifas (siglo XI). Hay que recordar que el límite entre los reinos islámicos de Badajoz y Sevilla estaba próximo a las actuales demarcaciones territoriales en la comarca de Tentudía. Los dos reinos tenían ansias de ampliar sus territorios a expensas del vecino, por lo que fortificaron sus divisorias. Y uno de ellos fue este castillo.

A lo largo del siglo X, e incluso en el siglo precedente, sobre la Sierra de El Cuerno se asentó un poblado amurallado cuyas dimensiones intramuros rondaban 1,5 hectáreas de extensión. Este poblado debe asociarse al característico hisn islámico: asentamiento rural fortificado dependiente no del estado que gobernaba el territorio, sino de las comunidades locales que organizan la defensa de sus habitantes. El hisn, como tal, permaneció habitado al menos entre los siglos X y mediados del XIII, momento en el que se produce la conquista cristiana y el desmantelamiento del mismo.

Yacimiento del poblado en el interior del Castillo.

Las luchas entre los aftasíes (pacenses) y abadíes (sevillanos) fueron muy cruentas. Fruto de este conflicto el castillo de El Cuerno fue parcialmente destruido y abandonado. Ello no supondrá el fin de la ocupación del lugar. Nuevas luchas harán que se reconstruya, amplíe y mejoren sus defensas. Los reinos cristianos de León, Castilla y Portugal ejercen más y más presión sobre las fronteras islámicas. En un intento por frenar el avance conquistador hacia el sur, los almohades desarrollan una importante política de construcción y mejora de fortalezas,  y crean una frontera de castillos que hace sumamente dificultoso el avance por los cristianos. El Castillo de El Cuerno es reconstruido totalmente entre los siglos XII y XIII, buena parte de lo que puede contemplarse en la actualidad es obra almohade.

Resto de la Puerta de entrada.

Esta fase viene representada por la construcción de un primer recinto defensivo que englobaba el castillo visible en la actualidad. La muralla se construyó siguiendo un trazado claramente irregular, aunque con cierta tendencia a la circunferencia, en consonancia con la conformación del risco.

Los lienzos de la cerca son jalonados por torres de planta cuadrangular hoy en ruina y camufladas entre la abundante vegetación. Tanto torres como muralla se realizaron con mampostería y un mortero de cal pobre mezclado con arena.

Restos de torre, posiblemente la Torre del Homenaje.

La muralla debió ceñir una población de carácter estable. De este poblado nada es hoy visible en la superficie, debido al abandono del mismo tras la conquista cristiana, o quizás a la reordenación del espacio por parte de sus nuevos ocupantes, que debieron usar el lugar como simple espacio militar más que como asentamiento con ciertas características urbanas, ciñéndose a ocupar y remodelar el sector principal y más elevado, donde construyeron el castillo cuya figura es la que se mantiene ahora hasta nuestros días.  En el sector más elevado del cerro podemos deducir, en función de los restos conservados, la posible existencia de un recinto defensivo a modo de alcazaba, posteriormente utilizado tras la ocupación cristiana para elevar el castillo bajo medieval. Una torre de notable porte de este recinto militar fue aprovechada para cimentar buena parte de la torre del homenaje cristiana.

Hacia el Este del cerro, ocupando un amplio espacio extramuros previo a los campos sembrados, se dispuso el área cementerio musulmán, que se sitúa fuera de los espacios habitables, o al menos en un área periférica de éstas; las magbara (cementerios) se emplazan junto a los caminos, en ocasiones buscando la proximidad de rawabit y morabitos, como ermitas musulmanas.

Aunque los esfuerzos del imperio almohade fueron enormes, su estrategia defensiva no dio los frutos esperados: la suerte se decantó del lado cristiano. El Cuerno fue tomado tras la conquista de Montemolín (1246)  y la batalla de Calera dentro del avance para la toma del Reino de Sevilla, que se produciría dos años más tarde.

Panorámica de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche desde el Castillo del Cuerno.

Tras la reconquista cristiana, con la toma de Sevilla, la zona de Fuentes de León fue donada a la Orden de Santiago para formar parte del Priorato de San Marcos de León, a excepción de la fortaleza de El Cuerno y las tierras situadas al Oeste de ésta, tierras que son integradas en el baylato bajo sede en Jerez de los Caballeros, nombre con el que se designa el dominio o encomienda de la Orden del Temple en el suroeste extremeño y que englobaba Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra. Los templarios llevan a cabo una importante reforma en El Cuerno una vez alcanzada su posesión.

El antiguo asentamiento islámico debió ser abandonado por sus antiguos ocupantes que, o bien huyeron hacia el sur buscando el cobijo de tierras aún dominadas por el Islam, o bien fueron reubicados por la Orden del Temple en otros emplazamientos próximos como Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra, Bodonal de la Sierra o Valencia del Ventoso.

Sierra del Castillo del Cuerno.

El Cuerno deja de ser un poblado de cierta entidad para convertirse en una fortificación habitada exclusivamente por un destacamento militar y vigilancia de un territorio. Entre mediados del siglo XIII, momento en el que la tierra es ganada al Islam y donada al Temple y 1314, fecha en la que la mencionada Orden es disuelta por mandato papal antes las argucias de los reyes europeos que ansiabas sus bienes, debió desestructurarse el poblado y reformarse profundamente el espacio en el que se asentó la alcazaba andalusí, dando lugar a la fortificación que hoy conocemos.

Restos de una dependencia del castillo.

En 1314 con la disolución de los templarios por el Papa, El Cuerno es donado a la Orden de Santiago, integrándose en el término de Fuentes de León, dentro de la Encomienda Mayor de León. Los santiaguistas se limitaron a ocupar un castillo ya poco útil si tenemos en cuenta el avance hacia el Sur de la frontera con los musulmanes había llegado hasta la costa de Huelva. El alejamiento de la fortaleza con respecto a las localidades más cercanas como Fuentes de León, Arroyomolinos de León y Cañaveral de León condicionó al abandono de la misma en tanto que supuso un emplazamiento inservible  para uso militar que le dieron los predecesores. También el difícil acceso y su incómoda ubicación hizo el resto. Esta circunstancia pese a ser el argumento para el mantenimiento del inmueble no se lleva a cabo, el abandono supondrá para su futuro su rápida degradación, pero a la vez ha posibilitado el mantenimiento de un trazado original no tocado  y no alterado desde el siglo XIV, fecha en que fue reconstruido por los templarios.

Restos del tapial occidental del castillo.

La plaza por tanto fue abandonada y los moradores desplazados a nuevos asentamientos más fácilmente controlables. El castillo de El Cuerno fue parcialmente desmantelado para impedir su uso; convirtiéndose en simple hito que deslindaba las tierras de las órdenes de Santiago dentro de sus villas. Desde entonces, tan solo algunos pastores han ocupado estacionalmente la fortaleza, a modo de cabaña o como refugio para guarecerse de las inclemencias del tiempo.

Restos de la torre oeste.

Contemplando el yacimiento arqueológico de El Cuerno, el que en tiempos de la dominación islámica se llamara Alquería de Benageth, no podemos sino maravillarnos de la enorme cantidad de información que atesora su subsuelo y el estado de sus piedras ¡cuántas preguntas podrían ser respondidas si pudiéramos continuar allí, con solo mirarlas, la clave, para comprender una importante parte de nuestra historia aún no descifrada!

Todo este lugar no es más que una mirada al pasado pero mirando desde nuestro presente, es considerar a este trozo de joya histórica como el último reducto de la resistencia aftasi del Reino de Badajoz (Batalyaws), como descifra el panel de información patrimonial justo antes de llegar la torre, visible desde los cuatro puntos cardinales. A nuestra vista solo se conservan la torre principal y de entrada y los muros perimetrales, jalonados por cinco cubos semicilíndricos. Al noroeste estaría la Torre del Homenaje hoy destruida y que lo atestiguan sus ruinas.

Este testimonio arquitectónico demuestra que la sierra estuvo ocupada al menos entre los siglos X y XIV, es decir, desde los tiempos islámicos del Califato cordobés hasta la Baja Edad Media.

Abandonado desde el siglo XIV, el asentamiento cayó en el olvido sufriendo un proceso de ruina generalizada de todo el castillo provocada por el paso del tiempo, los agentes meteorológicos y la desidia de los hombres a mantener un enclave tan recóndito, alejado y de difícil acceso. Desde entonces, pasados siete siglos, el lugar ha permanecido olvidado. Ciertamente pasan los días, los meses, los años como sentenció Marco Tulio Cicerón en su obra dialogal, Cato maior, sive De senectute, “Catón el Viejo, o Sobre la vejez”. Y siguen pasando y la edificación continúa resistiendo los envites del tiempo, durante estos siglos, desde que el último hombre hizo su guardia por última vez antes estas piedras para contemplar los paisajes desde tan arriba.

En el Castillo del Cuerno.

Iniciamos el descenso del Castillo de El Cuerno, por su vertiente norte, allí nos enfrentamos contra una pendiente muy pronunciada y pedregosa. Quizás, si uno no es muy habilidoso y atrevido en el manejo de la bici, nunca podrá bajarla montado, además algunos tramos eran auténticas paredes, y el uso de tensar el freno sería perenne para poder realizarla, por lo que los dos la hicimos a pie, agarrando bien fuerte la bici por el manillar para sujetarla y no se fuera. Los porcentajes eran muy parecidos a la que hicimos de subida pero ahora serían para bajarla.

Camino vertiente norte para descender el Castillo del Cuerno

Sobre mapa pueden interpretar el terreno que nos depara. Un camino de descenso hasta el paso por el Arroyo de las Sierpes y luego incursión por la Dehesa de las Higueras.

Desde el Castillo del Cuerno hasta la Dehesa de las Higueras

Bajamos camino por un sendero situado por el lado norte de la Sierra del Castillo del Cuerno. Como dijimos el camino era muy complicado de bajar en bici, y lo tuvimos que hacer de pie. Era todo tan empinado que solo se invita a practicar senderismo por el lugar, pero que tampoco imposibilita hacerlo en bicicleta aunque solo sea para andar a pie con ella. En el mismo camino podemos apreciar autenticas obras y detalles de la arquitectura rural. Expongo ahora tres elementos como ejemplo característico de estos lugares.

Cerca de pared de piedra seca.

El primero y más característico de estos lugares son las paredes de piedra seca. Se trata de una de las técnicas constructivas características de la Sierra de Huelva, al igual que en Sierra de Norte de Sevilla, Extremadura y Sierra Mágina de Jaén. Esta técnica aprovecha únicamente piedras sin labrar y barro, materiales localmente disponibles, para construir estructuras arquitectónicas perdurables en el tiempo.

Esta técnica, distintiva de la arquitectura rural, es tradicionalmente empleada para construir viviendas rurales, chozos, cercados, portales y recintos para el ganado, de ahí que su integración en el entorno natural permite hablar de un paisaje característico de las zonas rurales, al responder a la necesidad de aprovechar racionalmente materiales muy abundantes en la dehesa serrana para organizar el territorio y despejar el terreno de los excesos rocosos.

El ejemplo de la foto esta pared es una cerca de muros de piedra hechos con esta técnica constructiva de origen tradicional y popular que se hace mediante el uso de piedra sin ningún de argamasa o cemento para unirlas, solo en ocasiones se usa arena seca para rellenar los huecos una vez terminada ya la pared y de ahí viene el nombre.

Se usan piedras de distintas formas y medidas en el lugar apropiado para buscar el efecto máximo de la gravedad, e intentar evitar los derrumbamientos, lo que en la zona se llama portillos.

Para realizar el paramento, esta técnica no requiere ninguna herramienta, si las piedras presentan buen aspecto, se levanta el muro con tan solo las manos y se asientan sin necesidad de argamasa alguna.

La pared seca utilizada para hacer muros apartan una gran cantidad de piedras, haciendo el campo para evitar que el ganado salga de las propiedades. Las paredes se utilizan también para proteger la vegetación de los vientos dominantes.

La pared seca divide y delimita campos, caminos y fincas. Incluso protege los caminos.

Travesera de camino y caño de pared

Otro detalle muy característico en estas cercas de piedras en terrenos de mucha pendiente podemos encontrar unas piedras en forma de lanchas colocadas en los caminos a modo de presa, y un caño de evacuación próximo en la parte baja de la pared. La función de este detalle constructivo no es otra que evacuar el agua hacia los cercados y barrancos para mejor aprovechamiento y evitar los aluviones de piedras y tierra en caso de lluvia que pueden dañar los caminos.

Caño

Otro elemento muy común de la arquitectura rústica son las fuentes y albercas. Como la Fuente del Caballo, que tiene la doble función de fuente pues, el agua proceder de manantial y de alberca, que es un depósito de agua que se utiliza tanto como abrevadero para los animales y agua para los cultivos de este terreno. El uso data desde la época musulmana.

Hay que tener mucha precaución y observar los carteles, ya que ella hay un cartel de agua no potable, que advierte del peligro de abastecimiento para el caminante ya el agua no está tratada para el consumo humano y al ser usada para el ganado puede acarrear enfermedades. Si la usamos para refrescarnos del calor.

Fuente del Caballo.

Pasada la fuente, el camino se perdía entre una alto herbazal de pasto seco del verano que nos ocultaba y que teníamos que atravesar para poder pasar, lógicamente andando con la bicicleta.

Pastizal alto que oculta en camino

Pasado el alto pasto, el camino estaba mucho mejor conservado y se podía ir montado en bicicleta, aunque con mucha prudencia pues el terreno seguía muy escarpado y bajaríamos hasta los 500 metros de altitud.

Sendero de la finca  El Castillo

Durante nuestro paso coincidimos con tres senderistas que seguían hacia el castillo. Nosotros íbamos de vuelta para regresar a Arroyomolinos de León.

Terminado el dificultoso descenso llegamos al puente sobre el Arroyo de las Sierpes. Aquí el terreno baja a los 500 metros de altitud aproximadamente, el camino se divide en dos. El que sigue para llegar hasta la Rivera de Montemayor y seguir hasta la localidad extremeña de Fuentes de León, y el que sigue hasta la Dehesa de las Higueras.

Arroyo de las Sierpes

Para poder entrar en la finca tuvimos que abrir la cancela que estaba a nuestro paso. Nosotros tenemos la obligación siempre de dejar las cosas como estaban antes de nuestro paso, y en este caso entrar pero dejando la cancela cerrada, ya que puede haber ganado y escaparse.

Apertura de cancela a nuestro paso.

Cuando salimos al medio natural, podemos encontrarnos en alguna ocasión que la vía donde transitamos, no forma parte de la red de caminos y servidumbres públicas y nunca nos planteamos quién es el “titular” del bien o derecho sobre el que desarrollamos nuestra actividad. Sí que procuramos discurrir por caminos y servidumbres que presumimos públicas, a fin de evitar que nos llame la atención el propietario de un predio privado, pero a veces nos encontramos con que el camino, que presumimos público, se encuentra cerrado  como en este caso y no sabemos si podemos transitar por él o no entendemos muy bien el por qué no podemos pasar. Cómo no queremos entrar en conflictos, nuestro consejo para estos casos siempre que os pase es, si el sendero atraviesa alguna propiedad privada o alguna cerca pedid siempre permiso a los propietarios para pasar, tan pronto como los veáis. Sed siempre educados con quien os encontréis por el camino y pasar siempre con cautela siguiendo el camino y siempre dando la impresión de que solo pasamos por el lugar siguiendo una práctica de ocio o deportiva y que solo vamos a utilizar el camino para pasar.

Si todos hacemos esto la gente verá a los caminantes y bikers con buenos ojos. Incluso nos pueden ayudar a orientarnos para seguir un camino o en caso de emergencia por accidente.

Rivera de Montemayor

Plano oeste de la subida y descenso del Castillo del Cuerno

Desde el camino de la Finca de las Dehesa de las Higueras, podemos observar la Rivera de Montemayor, el principal cauce de la zona y donde fluye el anterior cauce que pasamos a pocos metros el Arroyo de las Sierpes. Continuamos con mucha cautela por un recorrido de pequeños repechos pero sorteables aunque con demasiada tierra suelta para rodar.

Charca de la Dehesa de las Higueras.

Al llegar allí, nos encontramos dos trabajadores con los que hablamos para que nos indicaran la salida de la finca y poder regresar a Arroyomolinos.

Charca de la Dehesa de las Higueras y al fondo Sierra del Castillo del Cuerno.

El paraje tiene una vistosa charca y un puente romano de piedra y un solo arco, el cual que no pudimos ver. Nosotros salimos por el camino situado a la salida, con dirección este hacia el pueblo, hacia nuestra derecha.

Camino de Los Contrayosos

El camino al que salimos también de tierra, ideal para la práctica de nuestro deporte. El recorrido por esta parte era mucho más llano.

Camino de los Contrayosos

Lo primero que uno se encuentra a destacar en este pasaje dehesario es nuevamente el curso del Arroyo de las Sierpes en toda una llanura antes de buscar los últimos recovecos que le conducen a unirse con la Rivera de Montemayor. Y por supuesto, nuestro visitado Castillo del Cuerno, sobre la alta sierra que ahora la teníamos al sur.

Arroyo de la Sierpes en los Llanos del Concejo

Tras el paso de este arroyo sobre un paso en puente de plataforma, pasamos por los parajes de Los Llanos del Concejo, Martín Gómez, el paso de los Portugalejos, por el que pasa el cauce seco del Arroyo del Castaño, Los Contrayosos y La Venta, en este punto es donde termina el camino y entramos por la Carretera que nos lleva a Arroyomolinos de León justo unos dos kilómetros para terminar nuestra ruta.

Al salir de a la carretera el sol estaba justo en frente nuestra. Hicimos paso tranquilo, para disfrutar de la ruta ya que fue bastante corta.

Llegada a Arroyomolinos de León

La carretera es la A-434 que procede de Fregenal de la Sierra. El paisaje que podemos observa es el típico de la dehesa.

Circulación por carretera

Tras pasar un par de curvas pronunciadas. Sobrepasamos el último repecho antes de llegar a Arroyomolinos de León.

La última cuesta de la ruta

Entrada a Arroyomolinos de León.

La Avenida de Extremadura conocido popularmente como El Pozo corresponde a las primeras casa de la localidad, el terreno desde esta parte hasta la la salida es todo descenso. Nuestra ruta se pondría fin en el conjunto de casas conocidas como El Caballete.

Descenso por Arroyomolinos de León. El Pozo.

Terminando la ruta, últimos metros.

Llegada al Caballete. Fin de la Ruta.

Y así terminamos nuestra segunda jornada, que para mi fue visitar un sitio cercano pero recóndito, que nunca había visitado. Aún nos queda la última jornada, toda una gran experiencia a vivir, al norte, donde se sitúa un lugar privilegiado en la historia y en la leyenda, el Monasterio de Tentudía.

Tres subidas destacan en el perfil de la ruta del 2º itinerario de la Beturia Céltica. La salida en la Calle de la Cruz de Arroyomolinos de León a 582 metros de altitud, salida del pueblo para subir la primera dificultad el Paso de la Sierra del Ruar de casi tres kilómetros de subida con una pendiente máxima del 13,5% y una pendiente media del 6,1 %, a 709 metros de altitud.

El descenso desde La Toba hasta El Rincón son unos 5 kilómetros de bajada, tiene una pendiente máxima del 22,5% y una pendiente media del 6%.

Desde el tramo de El Rincón hasta el Castillo del Cuerno,  en algo más de dos kilómetros y medio pasamos de 450 metros de altitud a 702 metros, dando un porcentaje de desnivel del 11,1 % de pendiente media y con rampas del 23,7% de máxima. Un buen desafío para probar nuestras fuerzas subiendo puertos.

La bajada por el lado norte si que tiene migas, apenas kilómetro y medio, desciendes con desniveles del 27% de pendiente máxima y pendiente media del 15,2%, bajando casi 200 metros de altitud.

En el penúltimo tramo de la ruta desde el Arroyo de las Sierpes hasta La Venta, es un terreno siempre en ascenso pero con poco desnivel, siendo el máximo el 12% y de pendiente media un 3,6%. durante los 8 kilómetros, justo al llegar a la carretera.

La última parte, la llegada a “Arroyo” una bajada que apenas llega a los dos kilómetros con alguna rampita, apenas se llega al 3,1% de desnivel de media en descenso.

Perfil de la Ruta 2º Itinerario de la Beturia Céltica. El Castillo del Cuerno

A continuación el track de la ruta elaborado en google maps.

Plano del 2º Itinerario de la Beturia Céltica- El Castillo del Cuerno

Track del 2º Itinerario de la Beturia Céltica- El Castillo del Cuerno, desde su vertiente occidental

DATOS DE LA RUTA POR CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA 20,4 KILÓMETROS.

TIEMPO EMPLEADO.- 2 HORAS 10 MINUTOS 23 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA 9,4 KM/HORA.

VELOCIDAD MÁXIMA 52,9 KM/HORA.

ODÓMETRO.- 3.411 KILOMETROS TOTALES.

DATOS BIBLIOGRAFICOS Y CIBERGRAFICOS.

1.- Página web viajarporextremadura.com

2.- Victor M. Gibello Bravo & Marta Gómez Hernández Libro de Fiestas 2007. Pagina web fuentesdeleon.es.

3.- Definición de Piedra seca en wikipedia.

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ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA- 1.- RUTA POR LAS MINAS CALENSES

“Gaudeamus igitur iuvenes dum sumus”. Disfrutemos pues, mientras aún somos jóvenes.  Es el primer verso de una canción estudiantil, el “Gaudeamus igitur”, que se cantaba en universidades alemanas a mediados del siglo XVIII y es el himno elegido con posterioridad para las Universiadas.

Con este verso en latín  cuya autoría se cree que se debe a Johann Christian Günther, abro la próxima serie de itinerarios estivales en B.T.T. realizados en 2.013. Y es que este deporte, además de pasar un buen rato, vivir aventuras o recorrer por sitios extraordinarios nos mantiene muy vivo el espíritu de la juventud y como reza este lema escogido, pues a aplicarlo en nuestra propia vida. Disfrutemos pues.

Toca por tanto, cambiar de marco y de lugares y volver a brindar nuevas aventuras esta vez junto a José Luis, mi primo, con quién ya compartí una ruta el pasado verano del 2.012 allá por La Campiña andaluza, aquellas tienes cordobesas y sevillanas.

Esta vez quería hacer algo distinto, no sólo centrarnos en coger nuestra montura y salir por carreteras o caminos y volver para casa, sino simplemente mostrar algo más.

La que cuento se trata de emprender una aventura por una tierra fascinante decorada de naturaleza, tradiciones e historia, muy poco conocida. Será una ruta a través de dos vehículos, la historia a través de un camino y la bicicleta de montaña que nos lleva a esos lugares.

Un viaje que se compone del pasado y recorriendo el presente para comprobar que el recorrido transcurre por una tierra sabia, vieja y noble, tal y como son, las personas que todavía la habitan y que dejan su huella con el sudor de su trabajo y sus vivencias.

Los hombres y las mujeres que en ella vivieron y viven en la actualidad contienen en su esencia su sentimiento y esos valores que solo los pueblos viejos, sabios y nobles adquieren gracias a la herencia de sus ancestros.

En esta vida cada persona tiene su sitio en el mundo y cada sitio su lugar en la historia. Cierto es que la historia la describen los hombres, pero la huella del hombre se mantiene en los lugares a modo de historia, tradiciones, costumbres y usos.

Este recorrido que iniciamos no busca dejar las huellas de nuestra bicicleta en estos itinerarios sino que buscamos esas huellas que el paso del tiempo ha enterrado en estos parajes que por extraño que parezca tienen su sitio en el mundo.

Dicen, que el conocer la Historia es importante sobre todo para conocer de dónde venimos y cómo labrar el a dónde vamos, pero más fascinante es desenterrar esas huellas del pasado que se ocultan por el tiempo, aquellos que no se nos cuentan, o los que se pierden por el abandono o el olvido,  o por el desarraigo de los que tuvieron que emigrar.

Cuando veo este lugar, me imagino que a lo largo de la historia, sus pobladores disfrutarían de un ambiente y un sentimiento parecido al que actualmente tenemos y digo tenemos porque yo, aunque no he nacido ni vivo en esta tierra, me considero parte de ella, por derecho de sangre, un derecho que los propios romanos atraparon en su derecho como Ius Sanguinis y que queda palpable, para el que se siente del lugar de origen, no del que nace.

Sus pobladores tanto antiguos como actuales, se sentirían muy ligados a este medio, a este lugar que les proporciona, o al menos así lo siento yo, el gran placer de habitar en esta tierra. Quizás por ese arraigo a la tierra, los antiguos cuando llegara el momento, tuvieron que combatir por poseerla y morir por esta tierra. Los modernos en cambio, ahora que no hay guerras, les queda la paz en su interior de que ahora es suya y de saber que un futuro sus restos formarán parte de ella, como si fuera la propia tierra la que heredarán sus hijos.

Una tierra forjada por el paso de cada pueblo, con sus valores y su cultura, con su mayor o menor presencia, y que forma ese crisol que representa al hombre de la actualidad. Por ello cobra importancia los valores que represento a través de este relato, el conocimiento de la historia, la creación y conservación del patrimonio, el medio rural y natural  y la práctica del deporte que recorrerán en armonía un camino, guiado por el interés de conocer y por nuestras propias inquietudes.

Vayamos escenificando el lugar a través de ese túnel llamado tiempo.

Antes de ser un lugar conocido por la propia historia, antes de la llegada de Roma, a mediados del siglo II a.C., los autores clásicos citaron en sus obras de tipo didáctico, unas tierras pobladas por gentes indoeuropeas que llamaron “celtici” en latín o “Keltoi” en griego. Tanto griegos y posteriormente romanos, ya conocían este pueblo. Estos compartirían con los  “turduli” (túrdulos) un territorio al que llamaron Baeturia.  El territorio en sí en esencia se enmarca tal y como es el concepto actual de región, la cual está emplazada en la cuenca del río Ana ( el Guadiana según los romanos, el río de los patos), hasta los límites de la del Baetis (el Guadalquivir de los romanos y que nominaron al río a través de un vocablo ibérico baits de origen fenicio, y a día de hoy todavía se discute su significado. El nombre actual procede del árabe Wadi- al- Kibir, que significa el río grande).

Como una especie de Mesopotamia ibérica, entre dos ríos, ocuparon el sector occidental los célticos, que se corresponde con una tierra montañosa, boscosa y rica en filones férricos, muy apropiada para una economía que basaban su riqueza en la ganadería y el pastoreo. Estos célticos enclavados en el actual suroeste de la Península Ibérica, llegan a la Beturia para establecerse hacia el siglo V a. C. y permanecieron hasta la llegada de las legiones romanas, que necesitó de la cruenta guerra de las tácticas de invasión y ocupación de territorios para imponer su dominio y acabar con los pobladores, en los tiempos de Viriato.

Eso fue el principio, cuando se data y narra la presencia del hombre es este lugar a través de los escritos clásicos.

Pasajes como éste, son las huellas marcadas en esta tierra a lo largo de su historia. Por ello, desde que se concibió la idea de realizar una ruta por estos lugares, a lo largo de esta geografía, se optó por llamar a esta aventura de tipo cicloturista, Beturia Céltica, ya que nuestros recorridos giran por el entorno occidental, la de los célticos. Por ello, se decidió personalizarlo con un par de maillot para la ocasión, con dicho nombre.

Ya tenemos por tanto un nuevo marco para desarrollar una historia y un compañero de aventuras, mi primo José Luis. Nos faltaba un trazado, una fecha y la preparación acorde para realizarla con éxito ya que la orografía del terreno nos exigía al menos estar preparados para afrontar la mayor parte de los kilómetros.

Las fechas para esta primera edición, tuvo una primera tentativa, a finales del mes de marzo, pero se tuvo que aplazar para el verano. Finalmente, los días elegidos fueron 5, 6 y 7 de julio. Las rutas serían determinadas justamente días antes y todo dependiendo del tiempo.

En principio, presenté a José Luis, una idea de tres etapas, pero finalmente serían acortadas en longitud que no en jornadas, para evitar el calor por aquellas fechas.

Por medio, entre el 11 de mayo y el 5 julio, desde la última ruta a Hinojos que realicé con Nico y Oswaldo hasta la víspera de esta primera jornada de la Beturia Céltica, me preparé por mi cuenta con algo de intensidad para hacer un rodaje, haciendo unos 19 entrenamientos y alcanzando el total 602 kilómetros. Como resultado bajé 4 kilos de peso. En ese intervalo de tiempo, superé con mi bicicleta, el kilómetro 3.000.

Llegado el día previo, me desplacé con todos los preparativos, bicicleta, equipación, accesorios necesarios, etc…, hasta Arroyomolinos de León, uno de los pueblos andaluces limítrofes con la región extremeña, concretamente en la provincia de Huelva. Este lugar será la base de partida y punto de llegada de todas nuestras rutas durante estos tres días. José Luis iba a llegar el mismo día por la noche procedente de Granada, por lo que quedé con él a las 07:30 de la mañana siguiente para comenzar la primera ruta. No teníamos determinada la marcha, haríamos una improvisación en cuanto nos reuniéramos para ese día.

Antes de empezar a hablar de la ruta, me gustaría hacer un inciso sobre el entorno en el que se va a desarrollar la ruta, para que quién tenga delante este blog pueda concebir en su lectura una idea de cómo es este lugar.

Dentro de la geografía física y del medio natural, hay que decir que nos encontramos en las estribaciones de Sierra Morena, una sucesión de montañas enlazadas entre sí que se extienden desde la provincia de Jaén hasta la de Huelva a lo largo de 400 kilómetros separando la Meseta Central de la Depresión del Guadalquivir.

La estructura de esta cordillera por el sector onubense es relativamente sencilla formada por pliegues-falla. Es un territorio de riqueza mineral, donde abundan las piritas, pero por contra un relieve tan quebrado y con fuertes pendientes, es causa de la inexistencia de unos suelos muy poco profundos para el cultivo ya que tienen gran pedregosidad y están sometidos a fuertes procesos erosivos, por lo que hace difícil el laboreo.

Sólo en los valles encontramos un suelo profundo, arenoso y con un substrato de arcillas, debido al proceso de destrucción del granito, que al ser insoluble no ha sido eliminado por el agua y hacen que las tierras de los valles sean fértiles para las huertas. Sobre este tipo de lugar se ha desarrollado una agricultura muy pobre pero a la vez su ganadería es mucho más rica, por la cantidad de hierba, pasto, maleza o matorral que se generan.

En los paisajes de Sierra Morena predominan una vegetación mixta de bosques y matorrales; predominando la encina, el alcornoque, el roble, el castaño y la jara.

Este es el marco de la Beturia. El nombre (Baeturia en latín), aparece nombrada a partir de los textos clásicos romanos, informando que este territorio de la Sierra Morena, estaba poblada por gentes probablemente de origen celtíbero. El historiador Tito Livio en su obra, Ab Urbe Condita Libri  hace referencia a la resistencia que los betúricos ofrecieron a la conquista. También fueron mencionados por Apiano en relación con las guerras lusitanas, cuando el poder romano una vez derrotaron a los cartagineses, intentaban establecer bases de apoyo o penetración hacia los territorios más allá del Anas (Guadiana).

Los pueblos túrdulos y célticos formaban la población de la Beturia, siendo los primeros de origen turdetano  y los segundos de origen celta-lusitano, al menos confundidos, como celtíberos. Los túrdulos se asentaron en la parte oriental (Provincias de Córdoba y Badajoz) y los célticos, en el suroeste de Badajoz y norte de la actual provincia de Huelva muy próximos a nuestro actual país vecino.

La Beturia nunca fue mencionada por Roma como un territorio de su imperio sino más bien un nombre que designa a un área de montañas poco elevadas y con una población prerromana que vivía de la ganadería y de la minería del hierro en la parte occidental (célticos) y de plata y plomo en la parte oriental (túrdulos). Nuestras rutas como referimos anteriormente son dedicadas a la Beturia Céltica, porque allí es donde estaban asentados los célticos.

Siguiendo con la profundización, con el término Beturia existen controversias sobre su significado, que puede provenir o está relacionado con otro pueblo celta, como sostiene en una de sus teorías Berrocal- Rangel, sobre una migración de los bitúrigos  (Situados en la Galia), pero el más aceptado por los investigadores es el que proviene o deriva de Baetis (Guadalquivir) “Tierras del Betis” en referencia a las tierras más allá del río Guadalquivir y cuyo límite lo impone el Anas (Guadiana) como frontera. Dicha explicación está concebida de la formación de palabras por una derivación del radical indoeuropeo *Bait- (que significa “Parte baja del río junto al mar”, para denominar el Betis- el Baitis Pótamos en griego), conjugada con una terminación griega muy habitual para designar ámbitos territoriales y étnicos, el sufijo – ia. (como Etruria “de los Etruscos”, Liguria “de los ligures” o Britania “de los britanos” o Hispania “de los hispanos”).

Teniendo en cuenta que para ese territorio, ya estaba el vocablo de Bética, que coincidía con la actual Andalucía, yo me inclino a pensar y quizás no sería muy descabellado comentarlo que la palabra puede estar formada por una unión de vocablos; Baetis (Gualdalquivir o el río), del que se forma Bet- y Uria (genitivo plural del sustantivo urium). El término de Urium, como le fue conocido en esta época al Río Tinto, Flumen Urium, en la provincia de Huelva. El latinismo Urium significa lodo, barro, desecho, escoria minera o agua turbia.  Trasladando el término a Beturia sería algo así como “Tierras mineras o Lodos mineros del Betis”. Por lo que puede ser una hipótesis que confirma la existencia de minas por aquellas desde aquella época y que dichas minas ya eran explotadas.

Como avanzamos con anterioridad, la tierra objeto de nuestras rutas estaba poblada por el pueblo prerromano de los célticos (celtici en latín), éstos tenían como vecinos a los turdetanos y a los túrdulos con los que compartían tierras betúricas, ocupando los célticos la parte occidental. Es Claudio Ptolomeo que vivió entre los siglos I y II d.C., basado en autores más antiguos como Posidonio y Artemidoro el que distingue por primera vez a los pueblos túrdulos y turdetanos.

El geógrafo, historiador y viajero griego Estrabón escribe que Turdetania (El bajo Guadalquivir y futura Bética romana) estaba poblada por los turdetanos y los túrdulos, por lo que los vecinos de los célticos, ya abarcaban dos regiones antes de la llegada de los romanos, la Beturia y Turdetania.

Plinio y Polibio, sin embargo, también consideran a turdetanos y túrdulos dos pueblos diferentes, siendo los turdetanos los que habitaban Turdetania y los túrdulos el pueblo que vivía al norte de esta región de la Beturia, en Sierra Morena, que corresponde actualmente al este de Badajoz, Córdoba y Jaén. Dejando la parte occidental (Sur de Badajoz, Norte de  Huelva y una parte de Portugal, a los célticos, sus otros vecinos. Por eso se conocen dos Beturia, la túrdula y la céltica, por lo que restringe a los túrdulos solo en la Beturia oriental.

En cualquier caso, tanto turdetanos como túrdulos fueron pueblos íberos que tenían un alfabeto propio y que hablaban una lengua de origen tarteso, diferente a la del resto de los íberos. Los célticos eran de origen celta, aunque los escritores latinos los clasificaron  como celtíbero, cierto es que los que escribieron sobre el tema ninguno viajó a Hispania. Por contra los militares romanos que si estuvieron en contacto con ellos lo emparentaron con los lusitanos, ya que estuvieron en conflicto con ellos en el proceso de pacificación de Iberia tras las Guerras Púnicas. Los lusitanos es pueblo que se cree celta, pero muchos investigadores defienden la idea que son de origen ibérico que asimilaron la cultura de los celtas y cuya influencia cultural ocupó buena parte de la actual Portugal.

Los pueblos prerromanos que habitaban la Iberia, no eran un grupo homogéneo, existían muchos pueblos de diversa índole. Los íberos por ejemplo, llegaron a la Península en el Neolítico, hace tres milenios, procedentes  de las regiones mediterráneas situadas más al este (ligures de Italia). Se asentaron inicialmente en el área mediterránea y se desplazaron hacia el interior. Más tarde, estos pueblos tuvieron que ser testigos de la llegada de otro pueblo de origen indoeuropeo, los celtas, que cruzarían los Pirineos en dos grandes migraciones: en el IX y el VII siglo a. C.

Los celtas por tanto, se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el río Ebro, donde se mezclaron con los iberos para conformar el grupo llamado celtíbero. Este pueblo migratorio no se detuvo y avanzaron más terreno de la geografía ibérica, se asentarán en la meseta y en las zonas costeras atlánticas. Desde la zona costera, se aventuraron al Atlántico Norte hasta la cuenca del Elba (Alemania) y las Islas Británicas. Muchos etnólogos sostienen que desde el Norte de Portugal y Galicia, migraron poblaciones hacia Gales e Irlanda. La gente en el oeste de Irlanda y de Gales (y en menor grado en Escocia e Inglaterra) tienen muchos rasgos genéticos en común con las poblaciones de España, y en especial del sector norte. Esta hipótesis y el mito de Míl Espáine y sus hijos, que dirigidos por su madre Scota, divisaron desde Brigantia (Torre de Hércules, La Coruña) las tierras de Irlanda, allí derrotaron a los moradores de la isla, para reinarla.

Sin desviarnos más con estos temas y de nuestro lugar, por otro lado en Iberia, los celtas que permanecieron, serán influenciados por las culturas fenicia y griega, indirectamente, a través de sus relaciones con los pueblos íberos. Fue por ello cuando los griegos entraron por primera vez en contacto con los celtas por medio de esas relaciones comerciales con los íberos, de ahí el término Keltoi, para nombrarlos y que es la palabra que ha permanecido a lo largo de la historia para definirlos. Keltoi es un término de origen griego tomado o prestado de los íberos.

Los celtas como pueblo se denominaban así mismos Gal. Muchos topónimos proceden de este palabra, y tienen probada una fuerte presencia celta, Galia, Gálatas o las más modernas Galicia, Gales, Portugal así como su idioma, el gaélico.

En el siglo VI a. C. estos pueblos indoeuropeos, fueron desplazados del noreste ibérico a manos de los iberos hacia el interior y occidente, quedando así los celtas de Iberia aislados del resto de pueblos celtas continentales.

Para la cultura de estos pueblos, los siglos V-IV a.C., fueron los más importantes de cara a la dominación de tierras, en esta fase, los celtas acabaron de ocupar el norte y centro de Francia (denoninándola la Galia), el norte de Italia, así como la mayor parte de las Islas Británicas. También se extendieron por los Balcanes y Rumanía, alcanzando incluso una comarca de Asia Menor, que será conocida como Galatia. En esta época se construyen importantes villas fortificadas, que sirven de centros comerciales. Es también en este período cuando el druidismo se extiende entre los celtas continentales, fenómeno que no se dio entre los celtas ibéricos, por el aislamiento que sufrieron.

Probablemente los pueblos célticos llegaron a la Península Ibérica al final de la Edad del Bronce, pudiendo existir mestizaje con las poblaciones locales. Ese mestizaje es lo que determina una nueva cultura, la celtíbera que se usa para denominar a la cultura compartida entre los celtas y los íberos, e incluso la asimilación o predominio de una sobre otra.

Las migraciones celtas que sufrió la Península Ibérica constan las siguientes:

La primera horda de celtas que llegaron presionados por los ilirios, por el Pirineo oriental entre los años 900 y 650 a. C.

La segunda oleada por el Pirineo occidental en tres momentos:

  • Grupos celtas de Westfalia (Alemania): los celsios, censos o cempsis presionados por otros pueblos hacia el 650 a. C. dividiéndose en tres grandes grupos, uno asentándose por la línea del Ebro, otro pasando el desfiladero de Pancorbo hacia la meseta y otro ocupando el valle inferior del Tajo, Portugal e incluso Extremadura (los vetones) incrustándose en la cultura tartesia.
  • Los sefes presionados por pueblos germánicos hacia el 600 a. C. hacia el Pirineo occidental marchando hacia las llanuras occidentales de la Meseta Norte. Pero ante el empuje de los belgas, parte de estos sefes se dirigen hacia Galicia y otros hacia las zonas de Salamanca, Extremadura (vetones) y Teruel (turones).
  • Los belgas (celtas del Bajo Rin y Mosela) hacia el 600 a. C. llegan a la península hacia el 570 a. C. asentándose entre el Ebro, los Pirineos y el mar Cantábrico: vesiones, autrigones, caristios, nerviones, vacceos, etc. Los belos y titos descienden el río Jalón y celtizan a los lusones. Tras los belgas llegaron nuevos elementos celtas en el s. III a. C. a Iberia.

La segunda mitad del siglo V a. C. fue especialmente conflictiva en Europa Occidental, acaecieron las distintas circunstancias que configurarán los períodos de la «época de las migraciones» celtas. Por eso encontramos rasgos celtas ya no en la Beturia sino en la Bética. Como Arunda (Ronda).

Con estos pueblos ya asentados y relacionados con otros pueblos se impulsó el crecimiento demográfico y llevó a una creciente concentración de riqueza y poder a través del control de los recursos naturales (pastos, salinas, etc.) y la producción de hierro, que permitió la rápida aparición de una sociedad jerarquizada de tipo guerrera, aprovechando la situación privilegiada de paso natural entre el Valle del Ebro y la Meseta, para seguir avanzando. Era la época llamada Edad del Hierro.

La mayor presencia cultural que se detecta en la Beturia Céltica es a partir del siglo V a.C. y podrían ser representados por un probable aumento  demográfico que repercute en un claro cambio en los sistema de colonización de los territorios.

 Establecidos estos pueblos en nuestros suelos, durante la Edad del Hierro, la Península Ibérica indoeuropea quedó unificada por el desarrollo de las habilidades metalúrgicas y guerreras (celtas), la lengua y el comercio (íberos) y un régimen de subsistencia más o menos pastoril (lusitanos, célticos, túrdulos…), aunque dividida en varios grupos culturales, con culturas materiales independientes y cronologías diferentes. La céltica peninsular es, por tanto, un rompecabezas que comprende comunidades distintas.

El surgimiento de hábitats, el aumento considerable de nuevos poblados, a partir de mediados del siglo IV a.C., derivó en una tendencia de ocupaciones de territorios cada vez menores, ello se puede interpretar como un reflejo de un cambio en los sistemas de poblamiento del territorio betúrico occidental, cambio que podría responder a un «fuerte» incremento poblacional. Si como los textos clásicos indican y la toponimia de los lugares lo ratifica, los celtas betúricos hablaban una lengua afín al “celtibérico”, además no puede descartarse un rápido aumento de la población causado por la llegada de contingentes.

La primera mención de la Céltica, keltiké, se debe a Hecateo de Mileto alrededor de 500 a. C., este se refiere a Narbona como una ciudad céltica y ubica a la colonia griega de Massalia (Marsella), fundada en la tierra de los ligures, cerca de la Céltica. Era una concepción muy difusa de los célticos, que los sitúan en el Ebro.

Herodoto también narra sobre la presencia de celtas en la Península, al señalar que el Istro, actual Danubio, …nacía en el país de los celtas, cuyo territorio se extendía más allá de las Columnas de Hércules, siendo vecinos de los Kynesios (o kynetes), pueblo que era considerado como el más occidental de Europa. Posiblemente hablaba de los conios, un pueblo íberos, que habitaban el sur de Huelva y Portugal. Esto nos da una idea, que el mundo conocido de los griegos se acotaba a la ribera del Mediterráneo y nos da una certeza de hasta donde pueden haber llegado los celtas.

Ya en época romana, para Plinio (Historia Natural Libro 3, 13), los célticos de la Beturia, serían celtíberos, aunque venidos desde Lusitania. Los célticos serían mansos y civilizados, debido a su vecindad con los turdetanos. En este sentido, la celtización de la Bética, se puede observar, por la existencia de ciudades cuyos nombres, se consideran celtas.

Por su parte Cayo Ptolomeo, en el siglo II, cita como ciudades de los célticos de la Bética a Arucci, Arunda y Uama. La presencia de los celtas ya en la Bética, encuentra un nuevo apoyo, con la propuesta, de la localización de la Última Celtiberia, basado en la identificación toponímica de las ciudades de Munda y la que los celtíberos llaman Certima, con las actuales Monda y Cártama, en la provincia de Málaga.

Los poblamientos célticos formaban una red de poblados o aldeas localizados cerca de lugares de fácil defensa, a menudo situados en lo alto de colinas o en recodos de ríos. También se asentaron en poblamientos dispersos, conformando un sistema de organización territorial que los romanos adoptaron para su administración territorial denominándolos “pagus” o “vicus”, que dependían de una entidad mayor llamada oppida. (Ciudad fortificada).

Se utilizaba un escarpado espolón rocoso, para evitar así la fortificación de todo el perímetro del asentamiento; en otras ocasiones una colina de altura moderada o el meandro de río o una zona pantanosa. En función de las materias primas locales los muros se construían de piedra seca sin argamasa.

Bóvidos, cerdos, ovejas, cabras, caballos, perros y, posiblemente, gansos, eran criados por el hombre para su sustento o para labores auxiliares.

Los bosques fueron intensivamente aclarados, creando prados abiertos para uso o dehesas, para uso del ganado. Esto condujo al incremento de la erosión y de la carga de sedimentos transportada por los ríos, consecuencia que se dan en el río Piedras en Lepe y en el Río Odiel con la Ría de Huelva.

Asentados en un espacio y de manera estable en una urbe, comenzaron a diversificarse los oficios, dando lugar a una cierta especialización artesanal. Gracias a la mejora de los caminos y de los medios de transporte, con el uso del carro y del caballo como animal de tiro, se intensificaron las relaciones comerciales, que muestran un auge del comercio de la sal. Se inició la producción de vidrio, mientras la cerámica y la orfebrería experimentaron un gran impulso, multiplicándose también los centros metalúrgicos, para sostener este tipo de economía de la Edad del Hierro.

Esta estructura de la zona adecuada al pastoreo y a la clientela personal, favorecería el mercenariado, lo que reforzaría la tendencia expansiva de esta sociedad a actos de pillaje y robo, de imposición de fuerza por mejores armas y la consiguiente celtización, método de vida llevada a cabo por los pueblos conocidos como celtíberos, proceso que iría transformando social, ideológica y lingüísticamente el anterior tipo social, hasta que la conquista romana lo truncó tras una impresionante guerra de casi dos siglos.

Aprovechando las rutas abiertas con anterioridad y en clara relación con las explotaciones ganaderas a larga distancia y con los recursos mineros, se empieza a observar el desarrollo de una población prerromana más homogénea, de cultura celtíbera.

Sobre un entramado de hábitat disperso (poblados castreños, equiparables a las «ciudades» turdertanas o ibéricas) dicha cultura se desarrolló sobre la base de dedicaciones ganaderas, metalúrgicas (fabricación de armas, herramientas de trabajo) y mineras, siempre en explotaciones de ámbito doméstico.

Las explotaciones ganaderas con rutas para conducir el ganado y la explotación minera serían las principales motivaciones para el asentamiento en estas tierras, y condicionarían la elección de la Beturia para un asentamiento definitivo con la construcción de pequeños castros, emplazados en buenas defensas naturales.

En el siglo II a.C., la aparición de contingentes, posiblemente militares, de clara naturaleza celtibérica debieron servir para reforzar la caracterización dada por Plinio para los célticos del Suroeste.

A la llegada de los romanos, quienes más describieron en sus obras a esta región, el Flumes Beatis (Guadalquivir) era la referencia más conocida, para iniciar las campañas de exploración, para Roma era como una vía de penetración al interior de Hispania. Sin embargo, los militares republicanos debieron modificar su concepto a las de tierras montañosas del Guadiana, donde descubrieron intereses estratégicos, referidos a la creación de una zona de barrera y protección frente a los lusitanos por la dificultad del terreno y a la explotación y control de recursos mineros y pecuarios, que mantenían los célticos.

La Beturia dejó de tener un significado inhóspito, «el conjunto de tierras situadas más allá del Betis», para aplicarse a una comarca natural caracterizada por numerosos y dispersos recursos mineros y habitada por pueblos célticos y túrdulos, a partir de la Edad del Bronce.

Los célticos de la Beturia explotaban numerosos y pequeños filones de hierro, cobre y oro, concentradas en algunas de sus comarcas y productivas sólo a escala familiar, poseían un buen desarrollo de las técnicas metalúrgicas: hornos, fraguas y herramientas encontradas son buena prueba de ello. En lo que respecta a los túrdulos, las explotaciones mineras fueron realmente de entidad estatal y se centraban en los depósitos de plomo argentífero y, conforme a ellos, tuvieron un especial incremento en las labores de extracción a lo largo del siglo I a.C., ya bajo dominio romano.

Estos célticos habitaban por igual la actual provincia pacense y El Alentejo, con inclusión en las tierras septentrionales de Huelva, y se han definido en última instancia como descendientes de poblaciones vacceas, emigradas desde el Duero medio en una época previa o, quizá, contemporánea con la iberización de los celtas o celtización de los íberos, ya que los dos fenómenos se dieron a través de la cultura celtíbera (finales del siglo V a.C.). Según los abundantes indicios, hablaban una lengua celtibérica y tenían creencias y una estructura social propia de pueblos hispano-celtas, quizás incrementada por la presencia de élites de celtíberos, pueblos arévacos y belos que seguramente fueron la razón última de la relación de procedencia que el autor romano Plinio recogió.

Los célticos parecen ser confundidos en principio por los romanos con los lusitanos en determinadas ocasiones, porque es posible que en algunos momentos, como durante el conflicto de Viriato, el término lusitano llegase a englobar a los célticos, siendo posible que fuesen estos últimos protagonistas principales de las guerras contra Roma, ya que era la vía  de aproximación que usaba el caudillo luso para castigar la Bética romana.

Estos célticos y lusitanos no vivieron aislados del mundo mediterráneo y así consta, la influencia cartaginesa, como demuestra la antroponimia de inscripciones halladas por la arqueología. Se ha llegado a plantear que Cartago estuviese directamente detrás de algunas de las correrías céltico-lusitanas, para debilitar a su enemigo en la última fase de las guerras púnicas.

Como expone en su trabajo Pablo Paniego Diaz, en las guerras de estos líderes indígenas contra Roma parece claro, al menos para el caso de Viriato, que su principal base de operaciones, fue la Beturia, cuyas ciudades apoyaron su lucha y fueron castigadas por esto en los momentos finales de la contienda.

La arqueología demuestra que la Beturia fue un importante centro en la lucha contra Roma, más allá de las citas de las fuentes sobre ciudades de este territorio, como demuestran las destrucciones e importantes cambios sufridos en el castro de Capote, en Higuera la Real, en la provincia de Badajoz en el límite con la provincia de Huelva, en fechas similares a las que las fuentes dan para la toma de Nertóbriga (Fregenal de la Sierra).

La valoración que hacen las fuentes sobre estos céltico-lusitanos es negativa, se les consideran continuamente como bandidos, o simples salteadores. Los romanos desprecian su forma de combatir y no entienden que los soldados de sus ejércitos procedan de diferentes ciudades sin que ninguna de ellas sea la que organice la lucha. Los celtíberos evitan los enfrentamientos directos ya que prefieren utilizar su velocidad y conocimiento del terreno, táctica que buscaban por su mentalidad, además de ser la más adecuada para ellos como demostraron las diferentes victorias que consiguió el caudillo luso a costa de las legiones romanas.

En el 185 a. C., según Livio, los cónsules de la Citerior y la Ulterior se reúnen con sus respectivas tropas en la región con el fin de atacar a los ejércitos enemigos acampados en la Carpetania (Montes de Toledo). Esta primera incursión supondrá un punto de inflexión y un cambio en la política que adoptarán los romanos, pues a partir de este momento contemplarán la Beturia como un obstáculo que hay que controlar para proteger la Bética de los ataques lusitanos.

Esta nueva estrategia de presencia ante el enemigo se caracterizará por acciones militares por ambos bandos. También se caracterizan por lograr reunir a grandes cantidades de combatientes que llegan a derrotar a auténticos ejércitos romanos, infligiéndoles numerosas bajas, baste de ejemplo los 9.000 romanos comandados por Mummio muertos por Césaro.

Por parte romana destaca la campaña de Marco Atilio en el 152 a. C. que concluirá con la destrucción de Nertóbriga, lo que permite asegurar que también hubo acciones bélicas en la Beturia Céltica, como objetivo de conquista para proteger dos territorios importantes para cada bando, la Bética para los romanos y Lusitania para el bando que se resistía a la conquista foránea.

Sobre Viriato se sabe por la tesis de Pablo Paniego que apostó en la Beturia su retaguardia, pues sus actuaciones como demuestran las crónicas se centran en la Turdetania y Sierra Morena, lugares que raramente abandonará y que acometerá  con hostilidades ya que la mejor defensa para los lusitanos era realizar una guerra ofensiva para defender mejor su territorio y buscar de alguna manera que la mayoría de acciones bélicas se lleven a cabo lejos de él.

Se podrían destacar las fechas seguras del 146 a. C. en la que Viriato hace refugiarse a Vetilio que decide esperar refuerzos mientras los hombres del caudillo céltico-lusitano saquean el territorio circundante. Posteriormente, llega el pretor Plautio con su ejército al que derrotará. Misma suerte tendrá en el 143 a. C. Quintio.

Sin embargo, la suerte cambiará, en el 141 a. C., las ciudades de la Beturia, serían saqueadas por Serviliano debido a su fidelidad a Viriato, quien en los años finales de su poder, cuando su situación contra Roma retrocede en favor de los latinos, decide buscar refugio en la ciudad de Arsa, en la Beturia túrdula, la actual Azuaga.

Derrotado Viriato y pacificados los lusitanos cambia la dinámica en la zona y los romanos comienzan a asentarse, con yacimientos documentados como Hornachuelos, El Castrejón y San Pedro, estos últimos entre Valencia del Ventoso y Segura de León. La población de los célticos ha desaparecido o está integrada bajo signo de la República de Roma.

Este nuevo momento se caracteriza por una pujanza económica de los yacimientos autóctonos existentes previamente. Dicha situación de bonanza concluirá con el inicio de las guerras civiles en las que la Beturia céltica forma parte del bando sertoriano, porque la República sufría una crisis, que desencadenaría en una guerra civil.

Administrativamente la Beturia entra a formar parte de la Bética, una de las regiones de la provincia romana de Hispania. Bajo dominio de Roma, la Beturia volvió a ser dividida de nuevo en dos, la Beturia Céltica pasó al Conventus Hispalensis y la Beturia Túrdula al Coventus Cordobensis.

El diccionario más popular de los internautas (wikipedia) trata también sobre este tema estableciendo que los Conventus son reuniones conjuntas de romanos y autóctonos de la zona, que aconsejaban al gobernador en la administración de justicia. El gobernador provincial o “legatum” realizaba sus funciones jurídicas itinerantes anuales en cada una de las sedes de estos conventus, en fechas fijas, usualmente en verano. En consecuencia, la población de los alrededores acudía en esas fechas a la capital del conventus para realizar todo tipo de actos jurídicos, desde pleitos hasta la regularización de contratos.

Posiblemente el legado también aprovechaba su estancia para establecer las delimitaciones de las áreas de recaudación y de reclutamiento de nuevos hombres para el ejército.

La zona quedó expuesta a vigilancias y paso de ejércitos de uno y otro bando, por lo que las oppidas de origen céltico hasta que no acabó la guerra civil entre César y Pompeyo y el territorio no fue definitivamente pacificado, no sería ocupadas finalmente de nuevo estas tierras. A la postre se refundaron como “civites” hispánicas las oppidas que ya fueron anteriormente destruidas durante las guerras, primero en la de pacificación de los célticos-lusitanos y posteriormente en la civil, entre los bandos pompayanos y cesarianos.

Nertóbriga (Fregenal de la Sierra), Seria (Jerez de los Caballeros) o Segida (Zafra) por citar algunas fueron bautizadas incluyéndoles la cognomina Iulia, perteneciente a la familia de Julio César, quizás por el apoyo que le mostraron durante la guerra contra su rival Pompeyo.

Tras la laboriosa investigación y recopilación de fuentes para dar a conocer una parte de la historia de este lugar, paso a continuación al relato de la ruta. Al final del blog cito las fuentes que me han ayudado a concebir y a elaborar en parte este estudio de los temas relacionados en este pasaje cicloturista.

Desperté temprano, uuaaaahhhhh, a las siete menos cuarto de la mañana. Desayuné y me preparé. Me enfundé el maillot negro de la Beturia Céltica y acoplé en la máquina y eché en la mochila echando las cosas necesarias para afrontar una ruta en verano, mientras, esperaba a José Luis.

Llegó puntual. Antes de salir, hicimos tiempo para saludarnos, despedirnos de la familia, comentar la ruta a tomar porque no estaba definida y hacer alguna foto.

Gary Fisher Hoo ko e Koo & Trek 6000. Las monturas de la Beturia Céltica

En esta foto están expuestas la monturas, la más próxima de esta imagen, es la de mi primo, una Gary Fisher Hoo Koo e Koo- .  El nombre del modelo de la marca americana Gary Fisher es el nombre de una pista (cortafuego) cerca del Monte Tamalpais, en Marin Condado de California, donde Gary y algunos de sus amigos “inventaron” el ciclismo de montaña.

Hoo-Koo-Koo-E (también deletreado Hukuiku o Hookooeku) se refiere a un grupo tribal de los Costa Miwok que vivió a lo largo de la costa del norte del Condado de Marin y en el sur del Condado de Sonoma, desde Tomales Bay a Bodega Bay. El antropólogo Alfred Kroeber describe el Hookooeku como una de las tres tribus de la costa Miwok, junto con la Olamentko y la Lekahtewut.

Sonoma se la conoce como la tierra del vino, y no es de extrañar que este sea el motivo comercial de la original pintura de color vino de la bicicleta de mi primo.

La Hoo koo e Koo, se comercializó de 1993 a 2010.

La antropónima marca Gary Fisher se debe al considerado padre de esta modalidad de ciclismo y por tanto el inventor de esta bicicleta.

Gary Fisher empezó a escribir las primeras páginas de la historia del mountain bike con una cruiser trucada con la que se tiraba por las abruptas carreteras del monte Tamalpais del condado de Marin, California. Desde entonces, Gary ha aportado numerosas innovaciones al mundo del ciclismo, transformando su visión intensa y personal en una realidad.

Gary es uno de los pioneros en el uso de frenos de tambor, manetas de cambio de pulgar, manetas de freno y cables de motocicleta, tija de sillín con cierre rápido y platos triples con bielas extra largas.

Con el tiempo, nace un nuevo deporte, la mountain bike, corría el año 1979. Gary Fisher y Charlie Kelly crean una empresa para la fabricación de este tipo de bicicletas con el nombre de “Mountain Bikes”. Los cuadros son fabricados por Jeffrey Richmond y Tom Ritchey.

Otra de sus innovaciones fue en 1989, presenta la tija de sillín, los tubos y el juego de dirección Evolution, el primer sistema de componentes sobredimensionados para bicis de montaña. Un año después saca la Gary Fisher Mt. Tam, es la primera bici de montaña fabricada con una horquilla de suspensión (RockShox) y con una geometría preparada para la suspensión.

En 1993, la empresa Trek Bicycle Corporation compra la empresa Gary Fisher Bicycle en abril; Gary se pone al frente del equipo de producto para desarrollar una nueva gama de bicicletas.

En el año 2002, vuelve a revolucionar este deporte, con el lanzamiento de las bicis de montaña Fisher con ruedas de 29 pulgadas. Las hasta esa fecha eran de 26 pulgadas. Un año después la UCI (Union Ciclism International) homologa para la competición este tipo de bicicleta y el biker canadiense Ryder Hesjedal se convierte en el primer atleta que compite con la 29 pulgadas.

La compañía Trek Bicycle Corporation, en 2010, decide hacer realidad el sueño de Gary Fisher, bajo la marca Trek y con el sello, The Gary Fisher Trek Collection (nombre actual de con el queda registrada la marca Gary Fisher), que es llevar los diseños de Gary lleguen hasta los lugares más recónditos del planeta.

En cuanto a mi montura, la Trek 6000, serie 6, es una denominación de una gama de bicicletas. Serie 3. Serie 4. Serie 6, Serie 8 y Serie 9. Como Gary Fisher, Trek es otra marca que forma parte del grupo fabricante Trek Bicycle Corporation, así como las marcas Klein, Lemond Ciclos Carrera (ambas descatalogadas), Villigers y Diamant para bicicletas y Bountrager para repuestos y accesorios.

En los años 70 Asia e Italia dominaban el mercado de la fabricación de bicicletas. En 1975 nació esta compañía en un granero rojo de Waterloo- Wisconsin. Sus fundadores fueron Dick Burke y Bevil Hogg y contaban con una nómina de cinco trabajadores. Trek Bicycle nació como una subsidiaria de Roth Corporation, un distribuidor afincado en Milwaukee. La demanda hizo que cambiaran el granero rojo, por unas instalaciones más adecuadas y el negocio creció. El primer modelo de Trek de bicicleta de montaña fue la 850 del año 83. En 1992, presento la primera bicicleta de doble suspensión, la trek 9000.

Trek es una marca que fabrica pensando en las comodidades de la mujer con su sistema Wsd, fabricando según tamaño y proporción adecuada. La palabra Trek es una palabra del africans, el neerlandés de Sudáfrica, que significa Viaje.

En el 2000, Trek introdujo los primeros cuadros de aluminio, fruto de investigación de ingenieros aeronáuticos contratados. Hasta ahora las bicicletas eran de acero soldadas a mano. Después evolucionó con modelos de fibras de carbono, un material más ligero que el aluminio. En el 2003 dio el salto a Europa comenzando para comercializar sus productos por Reino Unido y Alemania.

Llegó el momento, estamos preparados para iniciar juntos este viaje en bicicleta. Antes, la foto del equipo de la ruta, desde el punto de salida. La Calle de la Cruz, en Arroyomolinos de León.

El equipo Beturia Céltica en la Ruta de las Minas Calenses

Arroyomolinos de León, es un pueblo onubense de la provincia de Huelva, muy próximo a Extremadura, de la que le separan 4 kilómetros. Sus orígenes se remontan a la época de la Reconquista cristiana. Tras la toma de Sevilla en 1.248 a través de la repoblación organizada por la Orden Santiago, se colonizaron las tierras de lo que hoy es este pueblo con habitantes procedentes del antiguo Reino de León. Los colonos siguieron la antigua vía romana de la Plata, para llegar a estas tierras.

Actualmente el pueblo apenas supera los 1.000 habitantes, que va en continua regresión desde los años 70. Desde este pueblo del que tanto mi primo como yo somos originarios, partimos con nuestras monturas. Nuestra idea era llegar a la Minas del Teuler, un recorrido que rememora a las Callenses Aeneanici que citó Plinio en su Historia Natural.

El autor romano en su libro III de la Historia Natural hace un recorrido de la Hispania romana, nombrando pueblos, ciudades y lugares. Dentro del pasaje que le dedica a la Beturia, nombra una serie de ciudades de origen céltico, pero pertenecientes a Roma con posterioridad al ser conquistadas. Uno de esos lugares, que nombra, son las Callenses Aeneanici (Las Calenses Eneánicas)  que se corresponde a lo que los romanos dividía administrativamente en pagus (pagi en plural) para organizar un espacio rural en distritos que dependan de una ciudad. Teniendo en cuenta los nombres de los pagi, se pueden clasificar en: pagi con el nombre de su actividad económica, ciudad a la que pertenece, nombre de divinidad o el de su evolución histórica. El nombre de las Callenses Aeneanici que cita Plinio en su obra puede estar relacionadas con Eneas o bien algún terrateniente llamado Aeneanicus. Haber si algún estudioso del tema puede indagar en esto.

Por otro lado me postulo a favor de la hipótesis de la Historiadora Alicia M. Canto que sitúa este pagus en el área Cala- Santa Olalla del Cala- Calera de León. Prueba de ello son los topónimos de estos pueblos pueden derivar  o recordar a las Callenses. Se sabe que este área ya estuvo explotada desde los célticos y luego por Roma y Plinio lo cita tras los pueblos de la Beturia. Sin embargo, otros autores sitúan este lugar por la Bética (Célticos de la Bética que habitaron en Acinipo y Arunda, actual Ronda) y se correspondería con El Coronil o Callet (Montellano) en la provincia de Sevilla, se basan en inscripciones y tabularios encontrados en la zona.

Partimos. De la calle de la Cruz, entramos a la travesía de la carretera por el pueblo, la llamada Avenida de Andalucía, para salir de la localidad. Al salir del pueblo, tomamos el cruce a la derecha para tomar la carretera en dirección a Cañaveral de León.

Tras dejar el pueblo, justo tras pasar un puente que salva el barranco del arroyo de Rivera de las Huertas, comenzaba la primera subida. Una cota de 3,5 kilómetros de ascensión, que llega hasta las Casas de Valle Hondo donde la carretera hace de paso entre dos montañas de Arroyomolinos de León, el Ruar que forma parte de la llamada Sierra Paco o de los Gabrieles y La Toba, próxima a la Sierra del Bujo.

Debido a que la parte de la subida recorre la vertiente de la Sierra del Ruar, decidimos llamar al alto El Ruar. La otra vertiente proveniente desde Cañaveral, y que pasa cerca de La Toba, la denominamos Alto de La Toba.

Por tanto, estos kilómetros de Subida corresponde en este libro de ruta como Alto del Ruar.

A continuación les ilustramos la subida, través de un track en Google earth. Dejado Arroyo, como popularmente se conoce el pueblo por los lugareños, empezamos la subida. La parte dura del alto comienza a partir de la  finca de La Fresnera, en la cerrada curva de la casa de Paco Martínez.

Iniciando subida Alto del Ruar

Tras un análisis de la subida por los datos de posicionamiento de grabación en el Gps, hay que indicar que el incremento de elevación es 154 metros, resultado entre el punto más bajo o inicio de puerto (555 metros) y la cota (709 metros). Su pendiente máxima es del 10,3% y su pendiente media es del 5,8%. Tardamos unos 17 minutos en realizar la ascensión.

Plano Google Subida del Ruar

Nuestra ascensión fue tranquila, apenas superamos los 10 km/hora, la hicimos a ritmo para poder hacer la ascensión sin tener que pararnos o bajarnos de la bici.

Hacía años que no recorría esta subida, era con la otra bicicleta más antigua la Bh del 89, y se me atragantaba la subida hasta el punto de que alguna veces tenía que parar para tomar aire y luego continuar. Pero esta vez no se me resistió y la completé. Cierto que al final acusaba el esfuerzo, me descolgué del paso de José Luis que coronó primero. Yo pude mantener un ritmo más pausado para terminar la subida.

Nuestras sombras subiendo Alto del Ruar

Ascensión al Alto del Ruar

Coronando Alto del Ruar

Durante este trayecto, se hicieron un par de vídeos grabados a partir de La Fresnera hasta el alto del Ruar.

Video Vimeo 1. Subida al Alto del Ruar. 1ª parte

Video Vimeo 2. Alto del Ruar. Fin de subida

Por tanto primera dificultad pasada y con mucha satisfacción por mi parte. Al coronar nos encontramos las Casas de Valle Hondo y si alzamos nuestra vista podemos ver una  carretera la del camino del Bujo, pero nuestro camino seguía adelante, solo que al encontrar el cruce, dejamos la carretera que llevamos para tomar el camino a nuestra izquierda. Allí paramos justo en el vértice de la Sierra Paco o Sierra de los Gabrieles, el llamado Callo de Herradura.

Callo de Herradura

El Callo de Herradura es la falda o ladera del vértice más occidental de la Sierra Paco llamado así por su forma de herradura. La Sierra de los Gabrieles como también se le conoce, está formado en un estrato de calizas y dolomías con intercalaciones de pizarras. La resistencia a la erosión y la clara definición estructural del terreno hace que el resultado sea una sierra lineal muy bien definida. Para tener una mejor perspectiva tenemos que descender más por la carretera de Cañaveral, justo en la ladera del Puerto de La Toba. Allí podemos comprobar la alineación montañosa de orientación NW-SE y que ocupa el sector más meridional de la Ossa-Morena. Los materiales más importantes son pizarras, además de rocas ácidas como granitos, todos ellos formados en el paleozoico o edad primaria.

Alternando con estos materiales y ocupando las cotas más altas encontramos materiales como mármoles y materiales dolomíticos.

En Callo de Herradura, Arroyomolinos de León

Desde este punto geográfico, se divisan pueblos como Aracena, Cañaveral de León, Hinojales o Corteconcepción. Digamos que este punto es uno de los miradores más espectaculares de la provincia de Huelva.

La zona se trata de una franja de sierras estrechas y de fuertes pendientes que forman un murallón de granito. La vertiente recorre desde los 900 metros de la Sierra del Castillo del Cuerno en dirección suroeste pasando por la Sierra del Bujo, Sierra del Ruar y Sierra de la Nava descendiendo hasta cotas de 700 metros de altura.

En Callo de Herradura, perspectiva hacia Aracena

Estas sierras caen hacia la vertiente de la solana, aquí las pendientes son menores, y al lugar se le conoce como Los Llanos de las Navas o de la Nava. El terreno es dominado por las dehesas para el aprovechamiento pastoril.

Justo en el vértice del Callo de Herradura, nos encontramos ahora en una antigua vía pecuaria convertida en carretera,  justo abajo, en la antigua Colada de las Navas y flanqueados por la solana de la Sierra de los Gabrieles, amplias áreas con cortijos y casas de campo dedicados a la actividad agraria.

Inicio Colada de las Navas

La colada de las Navas es una antigua vía pecuaria de 15 metros de longitud que recorre paralela a la cadena de montañas de la Sierra de los Gabrieles, del Ruar y de la Navas.

La colada es un camino usado para que los pastores y ganaderos puedan llevar el ganado caprino, ovino y bovino a los mejores pastos: a los puertos o zonas de pastos de alta montaña en verano o a zonas más llanas y de clima más templado en inviernos extremos. Se da la circunstancia que recorremos un camino en llano al que lo rodean montañas. Además, este camino como la Colada de las Navas es un canal de comunicación, una ruta llana y recta que se enclava entre los montes facilitando el paso para cualquier viajero. Dicha vía pecuaria conecta con el término de Cala llegando a las Minas de Cala, una población cercana a Arroyomolinos de León.

Colada de las Navas

Desde el Callo de Herradura había un descenso vertiginoso donde alcanzamos los 60 km/h de velocidad, y prácticamente dejándose ir uno, se alcanza esa velocidad. La carretera está trazada sobre una corta de la Sierra Paco, que desciende sobre la ladera de esta montaña hasta la extensa zona de Las Navas. Según la definición del diccionario una nava es una llanura situada entre montañas. Algunos tramos se presentan quebrados y en malas condiciones con baches profundos, pero en definitiva gracias al piso alquitranado se pudo hacer un gratificante descenso.

Entrada por la colada de las Navas desde el Callo de Herradura

Acabada la bajada, el llano. Rodamos recreados y maravillados por el paisaje que nos ofrecía este paso. Un impresionante color dorado como el rubio angelical producto del pasto seco y estival de los campos del mes de julio.

Colada de las Navas

El sol de la mañana a cuya dirección íbamos intensificaba esa tonalidad al ocre. También se percibía un aroma a tierra mojada del rocío de la noche que aún permanecía a esa hora de la mañana.

Video Vimeo. Paso por el Llano de las Navas

Por la colada de las Navas

Los parajes recorridos a nuestro paso son El Nogalejo, El Charnecal, Los Murtales, Los Márquez o los Llanos de Matías.

Recorrido por la Colada de las Navas

Llano de las Navas

A la altura del Puerto Llano, donde se encuentra la Fuente de la Pileta, la carretera continuaba hacia las Minas de Cala pasando por la Sierra de Jabata, pero la colada continuaba al frente, recto, pero en camino de tierra.

A partir de este punto dejamos la vista a nuestra izquierda de la Sierra de los Gabrieles y continuamos al frente. La sierra que nos acompañaba era la Sierra de la Nava y el paraje el de Los Bermajales. Allí la colada sigue un tramo y termina en el puerto de los Moledores, pero desde Cala viene el trazado del GR-48, un sendero de largo recorrido que cruza Sierra Morena y que toma esta parte de la Colada de las Navas para llegar hasta Arroyomolinos de León atravesando la Sierra de los Gabrieles.

Inicio del Sendero GR-48

El GR-48 está bien señalizado por esta zona, marcado por una línea blanca y otra roja, para indicar que este camino forma parte de él. Nuestro tránsito por el GR-48 irá desde este punto, el Puerto Llano donde empieza el carril de tierra, contigua a la carretera hasta pasado el Molino de la Parra, en el Arroyo Rivera del Hierro.

Inicio de nuestra ruta tramo Sendero GR-48

El Sendero de Gran Recorrido GR-48- Sendero de Sierra Morena. es un trazado que discurre por caminos públicos de las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén contando con un total de 550 km. Parte desde Santa Elena (Jaén) hasta Barrancos (Portugal).

José Luis en Sendero GR-48

Otro de los aspectos importantes para diferenciar las zonas de este tipo de terreno montañoso es distinguir entre solana y umbría. Las solanas son los terrenos llanos o laderas de montañas donde el sol da directamente al suelo durante toda la parte del día, son terrenos secos donde abunda el matorral de tipo termófilo como la jara o el romero. Por el contrario, las umbrías más fresca debido a que el volumen de la propia sierra ofrece de sombra al terreno, el suelo es más fresco y se dan con más frecuencia los árboles, que aparte ayudan más a dar sombra al terreno, propiciando otro tipo de vegetación como el madroño, la torvisca o el mirto.

En el Llano de las Navas, donde comienza el tramo del GR-48

Por tanto desde GR-48 nos adentraremos por los llanos tomando como dirección la falda sur de la Sierra de la Nava, que es por donde discurre ahora la colada y terminará en el puerto de Los Moledores.

Paso por la Sierra de la Nava, a través del GR-48

Por la pista terriza, el avance se realiza ahora con tranquilidad y a pesar de ser de tierra es un buen firme. Transitamos  entre dehesas de viejas encinas y el lugar invitaba a disfrutar mucho del recorrido. Siempre traigo mi altavoz mp3 para escuchar música. A partir de este momento donde ya los coches apenas transitaban, puse la música para recrearnos del camino. Ahora sentíamos en nuestro paso el espíritu aventurero y la sensación de libertad.

Alcanzamos las inmediaciones del cortijo de los Bermejales y la finca Amanecer, donde el camino describe un ángulo de 90º hacia la izquierda, en subida, con una pendiente muy abrupta, tan abrupta que yo puse pie a tierra, aunque mi primo continuó y pudo salvarla. El trazado tras la subida vuelve a girar a la derecha, más suavemente.

Subida Sierra de la Nava

Esta pista sirve a su vez de límite entre el monte de la solana de la sierra y la dehesa que se extiende en la parte más baja. Las panorámicas siguen siendo excepcionales y a lo lejos se intuyen ya las cicatrices en el terreno de las Minas de Cala. Era espectacular ir por aquí en bicicleta, además por los paisajes por el terreno de subidas y bajadas. Aunque los descensos iban a ser más pronunciados ya que buscábamos el curso de la Rivera del Hierro.

Dehesa de Los Bermejales

Descenso Cerro de los Lobos

Por esta parte empezamos a grabar imágenes de vídeo para tener un bonito recuerdo de este recorrido.

La parte del descenso comenzó cuando dejamos a nuestro lado izquierdo la Sierra de la Nava, para continuar en dirección sur. Ahora a nuestra izquierda se situaba el Cerro de los Lobos ya nuestra derecha las dehesas de los Bermejales.

El paraje de los Bermajales debe su nombre al arroyo del mismo nombre. Este arroyo desaparece su curso fluvial en verano.

Camino del GR-48, Entre el Cerro de los Lobos y Dehesa Los Bermejales

Quizás me atrevería a decir que si traemos por estos lugares a un ciudadano de otra cultura como la anglosajona o centroeuropea, se sorprendería mucho al descubrir cómo el cerdo, un animal de granja por autonomasia y encerrado en estercoleras o establos para su engorde, disfrute del campo correteando de forma elegante en busca de bellotas, pastos o raíces. Ese es el privilegio del cerdo ibérico con respecto a los de su especie de otros lugares del mundo, el ibérico tiene un dicho popular que de él, “están buenos hasta sus andares”. Este tipo actividad de cría del cerdo ibérico dejándolo suelto a sus anchas en vez de encerrado en granjas se llama “montanera”. Con este tipo de cría, el guarro a la vez que toma alimentos más naturales hace ejercicio físico, con lo que la calidad de sus productos hace que sea más exquisita.

La dieta de la montanera, la constituyen básicamente bellotas e hierbas. Este sistema ha mantenido en el cerdo la genética y la alimentación del animal impidiendo que continúe su evolución hacia otras variedades raciales de peor calidad.

Piara de cerdos ibéricos en montanera

La cría del cerdo a través de la montanera viene de muy antaño. Posiblemente los primeros en practicarla fueron los pueblos celtas. Surgió con una modalidad paisajista creada por la mano del hombre, llamada dehesa.

La dehesa es un ecosistema creado y modelado por el ser humano a lo largo de la historia. En un proceso a través del cual se ha ido eliminando el matorral y parte de los árboles del bosque mediterráneo, para ganar terreno al bosque y obtener mayor radiación solar, para establecer cultivos de secano y pastos para el ganado.

La disminución de la densidad de población de árboles ha ido acompañada de la selección y conservación de éstos a lo largo de la historia para el aprovechamiento de sus frutos. Quedando la encina, el alcornoque, el quejigo y el roble como arboles esenciales de este tipo de paisaje.

La aparición de la dehesa suele relacionarse con la Edad Media, con el uso de los pastos por los ganados trashumantes gracias a la presión ejercida por una de las instituciones más importantes de la época medieval, la Mesta. Sin embargo, su existencia es mucho más anterior, se extendería desde el Neolítico Antiguo hasta los inicios de la Edad del Bronce.

Por sendero GR-48

Los pobladores entre ese horquilla temporal de anteriores milenios conocían la agricultura, que es el arte que revolucionó el Paleolítico al Neolítico. Usaban el fuego para la gestión
del territorio y ejercían cierta presión pastoral sobre el bosque, lo que nos indica que no fueron zonas de paso de ganado trashumante, sino más bien una ocupación estacional del lugar por parte del hombre.

Desde tiempos ancestrales, llegaron a venerar a la encina, de la que obtenían no sólo alimento para ellos y su ganado, sino también su cobijo y la leña o la elaboración de carbón vegetal que les permitía mitigar los rigores del invierno. Se sabe que los celtas tenía en los claros de bosques sus lugares sagrados para sus ofrendas y por supuestos continuaron durante la Edad del Bronce con la misma cultura con respecto a la encina.

Encina junto al sendero

El paso al Neolítico medio, caracterizó un cambio notable en la fisionomía del paisaje, disminuyendo la presencia de matorral (hasta casi desaparecer) y el número de encinas, proliferando los pastos empleados para el ganado.

También un uso del fuego como agente deforestador para abrir el bosque y conseguir
espacios más abiertos para la agricultura y ganadería. Lo que demuestra que es en esta época cuando surge la dehesa.

El hombre buscaba un medio para la domesticación de animales salvajes antepasados de nuestros bóvidos, cabras o cerdos, especies que se han adaptado a este espacio natural para ellos.

Abriendo cancilla para pasar

El ganado vacuno prefería los llanos y el bosque abierto con buenos pastizales. El caprino poblaba las áreas más abruptas e inaccesibles de las sierras y los porcinos ocupaban la totalidad del espacio.

Continuación sendero tras pasar una cancela

Cruce de caminos y Minas de Calas al fondo (Sierra del Cascajal)

Pero el nuevo ecosistema perduró con el tiempo. A su llegada, los romanos quedan sorprendidos de la gran riqueza natural de estas tierras, la construcción de ciudades y calzadas permitió la comercialización de los productos de estos bosques de encinas (bellota y su harina, carnes de cerdo, vino, aceite, etc.), hasta el punto de que cronistas de la época comentaron la utilidad de estos montes para el engorde universal del cerdo.

Tramo de bajada

Bajada continua

El pueblo romano fue un pueblo que necesitó crear un Derecho por su estructura urbana, necesitaba regular sus relaciones sociales a través de leyes. Se crearon los primeros pastos comunales a las afueras de los pueblos construidos a lo largo de las vías de comunicación, así viene regulado en el Derecho romano y que nuestro Código civil vigente ha prolongado en el tiempo porque lo tomó de los usos o costumbre de que han perdurado de ese derecho.

Bajada por el Cerro de los Lobos

Postes de cancela de piedra seca

Paisaje de dehesa del Cerro de los Lobos

El bosque mediterráneo de la dehesa se fue manteniendo en estos lugares residuales y alejados de grandes urbes donde las necesidades hicieron cambiar el encinar por la vid, el olivo o el cereal, según era el terreno mejor para estos tipos de cultivos.

Paisaje estival Cerro de los Lobos

El origen del término dehesa proviene del latín Devesus/Devexa, utilizado por los romanos para definir áreas marginales o terrenos no cultivados con aprovechamiento forestal y ganadero.

Consultando el camino

Tras la caída del imperio romano, se produjo un abandono masivo de esta región, quedando
grandes superficies de terreno inexploradas y salvajes.

El pueblo que relevó en Hispania a los romanos, los visigodos, reconocían en sus leyes el
acotamiento de fincas, el llamado “pratum defensum”, que seguramente lo tomaron de los
romanos por su terminología, ya que éstos reconocían el cerramiento de pastizales donde el ganado podría entrar dependiendo de las fechas. Hoy en día perdura, este concepto, en esta zona se suele llamar <cercado> a un terreno de cultivo o pasto acotado para la cría del ganado, es decir que piaras de cerdos, rebaños de cabras o manadas de vacas pastan por estas zonas cercadas.

La llegada de los árabes sin embargo decantaron su actividad agropecuaria a una agricultura productiva gracias al uso de avanzadas técnicas de aprovechamiento del
agua, y fueron introducidas innumerables especies cultivables como dátiles, limones, naranjas, moras, caña de azúcar, arroz, azafrán y algodón.
Fue una época en la que por cuestiones de seguridad (los bosques eran zonas peligrosas) se intensificó el cultivo en los arrabales de las poblaciones proliferaron las huertas de las que aún quedan restos en la mayoría de pueblos, como albercas, cavuceras, molinos, acequias, pozos artesanos y hornos.

Por medio de la religión los musulmanes introdujeron un nuevo animal a estas tierras y al ecosistema, se trata de la oveja merina originaria del Atlas que sustituyó en parte a la cría del cerdo que se abandonó por prohibición del Corán.

Damos otro pasito en el tiempo, y este de mayor relevancia, durante la larga guerra entre moros y cristianos por la llamada Reconquista gran parte de la tierra conquistada pasó a un régimen de  propiedad de sistema feudal del Rey y se encontraba deshabitada, por lo que surgió la necesidad de repoblar estas tierras. Se concedieron privilegios en forma de dominios administrativos a nobles, órdenes militares e instituciones eclesiásticas. Así fue como se constituyeron los pueblos de la zona. En este caso, parte de esta zona cayó bajo jurisdicción del reino de Sevilla y otra parte bajo jurisdicción de la orden de Santiago a través del Priorato de San Marcos de León se convirtieron en señores jurisdiccionales, hacendados mayores, señores territoriales o encomendadores de estas tierras.

La necesidad de repoblación trajo consigo un fenómeno migratorio de pobladores leoneses y gallegos que aprovecharon la antigua vía romana de la Plata, para asentarse en estas poblaciones en dos modelos Concejil para el territorio de jurisdicción del Reino de Sevilla como Cala o Santa Olalla del Cala o de tipo encomienda o capellanías si es bajo jurisdicción de la Orden Militar de Santiago (Arroyomolinos de León, Cabeza la Vaca o Calera de León).

Las poblaciones están compuestas por una población comarcal y numerosas aldeas y las tierras eran de carácter comunitarias o colectivas para el uso y disfrute de estos terrenos que con el tiempo acabaron privatizándose. Por otro lado, a través de la Encomienda, la tierra pertenecía a la orden militar y la población vivía en régimen más servicial, retribuían en trabajo, especie o por otro medio como el diezmo (una décima parte del beneficio al propietario de la tierra). Por tanto, el Comendador o Prior, otorgaban derechos de uso y disfrute de la tierra a cambio de rentas o trabajos sin cesión solo a cambio de alimento y protección.

Durante este proceso de la reconquista aparece un término más acorde con la historia de la formación de las actuales dehesas que parece provenir del castellano defensa, que hace referencia al acotamiento o defensa del terreno para diversos ganados, como aquellos para asegurar la alimentación de los caballos de guerra, o las denominadas dehesas boyales para el ganado de labor y posteriormente para impedir la entrada de los ganados procedentes de la trashumancia.

Sendero GR-48 de Sierra Morena. Paisaje de dehesa

“Dehesar” entonces, tomó el significado de proteger, pero es claro que se hizo en distintas direcciones: protección de propiedad, protección frente a otros usos, protección frente a derechos de uso. O sea, protección de intereses, con independencia de los terrenos de que se tratase, ya que el concepto no tiene nada que ver con el ecosistema.

Subiendo trialera

Las tierras tenían multitud de derechos de uso, la propiedad de la tierra en esta época
no era ejercida de manera plena, sino que se diferenciaba el suelo y el vuelo (este último en sentido vertical hacia arriba) Los pagos de las rentas fijaban períodos de seis meses, comenzando en San Miguel hasta finales de marzo, que corresponde con el período más productivo, y luego se extendía entre la primavera y el verano hasta llegar de nuevo a San Miguel.

Continuación tras paso de cancela

Sierra de los Castillejos parte izquierda y Sierra del Cascajal al fondo

Bajada al Valle entre Cerro de los Lobos y Sierra de los Castillejos

Finalizando la espectacular y peligrosa bajada

La frecuencia con la que variaban los límites territoriales y la despoblación de la
región beneficiaron la trashumancia o pastoreo itinerante, que se desarrolló hasta convertirse uno de los sectores económicos más importantes del reino.

Camino en vereda

Además, en la Edad Media, el comercio de lanas creció hasta constituir uno de los mercados de mayor entidad, y tal fue su importancia que en 1273 la Corona de Castilla concedió determinados privilegios a la Mesta (asociación de todos los pastores trashumantes) institucionalizando así los intereses de los propietarios trashumantes. Aquí fue cuando se desarrolló entonces una red de caminos para la trashumancia del ganado da la península Ibérica, las Cañadas Reales, que según su amplitud recibieron, en orden decreciente de tamaño, el nombre de cañadas, cordeles, veredas o coladas.

Viraje

Atravesando ruina de pared de piedra seca

La creación de las Cañadas Reales provoca gran número de conflictos entre los trashumantes mesteños y los habitantes de los principales Concejos debido al empleo por
aquellos de los mejores pastos para su ganado.

Pasando entre jarales y encinares

Surge en esta época el término defendere, con el que se denomina el permiso concedido por parte del rey para acotar y cerrar las fincas ante los impresionantes privilegios de los que disfrutaba el Real Concejo de la Mesta.

Esta nueva figura supone el mantenimiento de la explotación del pastizal-encinar principalmente con cabaña porcina, aunque provoca la aparición de los primeros rebaños merinos, así como el sistema de arrendamiento de pastizales a los rebaños trashumantes.

En el siglo XVIII bajo reinado de Carlos III, se favoreció más el desarrollo de la agricultura el principal adversario de la transhumancia. Un decreto de 1813 mermó aún más los inmensos privilegios y derechos de la Mesta sobre los pastos, hasta que en 1836 ésta fue finalmente abolida por completo.

Con la Reforma Agraria Liberal (S. XVIII y XIX) se llevo a cabo la desamortización y las dehesas, que hasta entonces habían pertenecido a la nobleza, la curia y el estado, fueron desamortizadas, lo que dio lugar al surgimiento de una nueva clase social de terratenientes, principalmente hacendados y burgueses, y a la reestructuración de la propiedad y de los aprovechamientos.

Esta división de la propiedad permitió la conservación de las dehesas de encinar pastizal prácticamente intactas hasta nuestros días, evitando así la desaparición de este tipo de bosque mediterráneo adehesado. 

La dehesa es un tipo de vida que actualmente trata de subsistir, desde esta última época hasta ahora se está enfrentando a situaciones problemáticas diversas, como la despoblación rural, la falta de mano de obra, los períodos de sequía o la peste porcina africana.

Esto, unido al envejecimiento y falta de repoblación de encinares (a nadie le interesa plantar un árbol que tarda más de un siglo en ser productivo), están provocando que la masa de encinas esté desapareciendo de la península a pasos agigantados. Lo peor de todo es que somos la única reserva mundial de este ecosistema junto con Portugal. A ver si los gobernantes españoles tienen en cuenta y piden subvenciones a Europa para mantener este medio y no para comprar votos a través de peonadas falsas.

Desafortunadamente, esta escasez de trabajo en la dehesa y la política administrativa que declaró todo este terreno como Parque Natural obligan a limitar la cría del cerdo.

Es en la montanera, periodo en que los cerdos salen de las majadas (cabañas para ganado) al campo, cuando los de raza ibérica alcanzan la máxima categoría en lo que se refiere a calidad de alimentación, en la montanera la bellota tiene que estar madura, dulce, sin ácidos que la amarguen. Tradicionalmente esto suele darse en la fiesta de Todos los Santos, aunque también depende de cada encina u otros árboles que las producen.

La alimentación de este animal se completa con hierbas, pastos o raíces, con esta dieta y su movimiento libre hace que el cerdo no engorde, sus carnes sean prietas y no tengan grasas.

Pero debido a la escasez de dehesas, hay las que hay y cuesta muchos años convertir un terreno en una dehesa, otras a malas cosechas de bellota y otras a exigencias del mercado, que demanda productos más baratos, el resultado es la aparición de otras formas de alimentar al cerdo a través de piensos.

Una forma de averiguar en el campo si un cerdo ha sido alimentado con piensos, es comprobar si huye de la presencia humana. El cerdo que no ha tomado piensos huye, igual que el toro bravo, en cambio, el que ha recibido piensos se acerca gruñendo amistosamente.

Concluimos una alegación en defensa de la dehesa apelando que es un entorno de gran belleza con varios cambios según la estación. Es un espectáculo tan fascinante como cualquier paisaje de Parque o Reserva Natural, pero, además de sus virtudes estéticas y ecológicas, supone un importante recurso económico y gastronómico del que España no puede prescindir, el del jamón de bellota, un producto único en el mundo, absolutamente inimitable, ya que cerdos hay en todo el mundo pero nada tienen que ver como esos que hozan por las dehesas, escogiendo meticulosamente las bellotas más jugosas de las encinas más viejas y sanas.
Pueden comer también las de alcornoque, otro árbol en peligro aunque menos debido a su explotación corchera, pero no las de roble ya que su bellota es poco rica en grasa y no les gusta.

Por cierto, entre alcornoques y encinas se da un curioso fenómeno de hibridación natural, quizás debido a miles de años de compartir sus pólenes, que da como resultado un tipo de árbol llamado mesto con un tronco con más corcho que una encina pero menos que el alcornoque.

Nuestro paso por el Cerro de los Lobos fue más atareado porque fuimos abriendo cancelas o pasando alambradas, para seguir nuestro camino. Siempre buscábamos las veredas y en dirección sureste hacia nuestro próximo punto de interés, la Rivera del Hierro.

Sin embargo, desde la parte alta antes de bajar a la rivera divisamos ya las Minas de Cala en una sierra paralela situada al sur si mirábamos al frente. Las Minas de Cala serían el próximo lugar de interés tras la Rivera del Hierro.

Panorámica al frente de la sierra donde se sitúan las Minas de Cala

Cuando en estos terrenos hablamos de rivera nos referimos a un arroyo, tanto en el término de Arroyomolinos de León como el Cala lo surcan innumerables arroyos. Las riveras son corrientes naturales de agua que normalmente fluye con continuidad, pero que a diferencia de un río, tiene escaso caudal, que puede incluso desaparecer en verano, dependiendo de la temporada de lluvia para que existir en esta época.

Bicisenderismo por el jaral de la Rivera del Hierro

Tras elegir nuestro camino dimos a un denso jaral que hacía transitáramos bajados de la bici.  A partir de aquí hicimos una nueva modalidad de aventura, el bicisenderismo ya que el camino era impracticable y solo nos quedaba la solución de andar con ella tirando del manillar o colgarla en peso a nuestras espaldas.

Descenso por Cerro de los Lobos hasta la Rivera del Hierro

Nuestro itinerario llega a la Rivera del Hierro, un río formado por la unión de dos arroyos el de las Huertas y el de Valdelamadera, que baja impetuoso encajado en el desfiladero que parte literalmente la sierra y la divide a su vez en Cerro de los Lobos (término de Arroyomolinos de León) y sierra de los Castillejos (término de Cala). Recordemos al comenzar la ruta el arroyo del inicio de la etapa que formaba la Rivera de las Huertas en las inmediaciones de Arroyomolinos de León. Ahora, el cauce más con más capacidad y movimiento y unido a otros arroyos a su paso forman ésta Rivera del Hierro. 

Arroyo o Rivera del Hierro

Justo a nuestro encuentro con la Rivera del Hierro nos encontramos un vestigio del pasado y de arquitectura rústica, el Molino de la Parra.

Molino de la Parra

Este molino encontrado al borde del río es un molino de rodezno. El agua era conducida al cubo, que todavía se mantiene en pie y caía verticalmente para hacer mover las palas del rodezno. Las piedras molaeras (molederas) se localizan al pie de la torre del cubo y también se pueden observar.
Justo a la derecha del molino de Parra vadeamos el cauce pisando por unas piedras pasaderas que nos ayudó a superar el agua sin mojarnos, la bicicleta la rodamos sobre el lecho hacia la orilla opuesta. Cruzado el arroyo entramos en el término municipal de Cala. Nada más cruzar, se continúa por el sendero que asciende zigzagueando por una calleja, calleja por similitud, ya que el camino tiene un muro de piedra seca de aledaño, dejando una puerta a la izquierda. Después de la Z que realiza el sendero ascendiendo, hay una puerta de alambre que cruzamos pasamos y cerramos, manteniéndose el muro que nos acompaña al borde izquierdo.

Por este tramo de difícil acceso, no tuvimos más remedio que hacer de nuevo la práctica deportiva del bicisenderismo. El camino además de no estar acondicionado para rodar en bicicleta, era muy cuesta arriba, con un desnivel del 22%, por lo que el tránsito lo hicimos a pie y empujando la bici. Fueron unos diez minutos aproximadamente.

Llegamos a un punto de entrada a la finca con un camino de acceso que tomaremos para girar a la derecha.

Nueva pista tras el paso del Rivera del Hierro

Seguimos esta pista y no la dejamos hasta nuestra llegada a las Minas de Cala. El sendero bajaba cuesta abajo y había que abrir y pasar por alguna cancela más. Estamos ya en el último tramo del GR-48, que una vez terminado el descenso tomaba a otra dirección para dirigirse hacia Cala, pasando por la Sierra de Castillejos. Nosotros seguiremos paralelo al Barranco de los Bermejales para dirigirnos recto hacia Minas de Cala.

De la Rivera del Hierro a las Minas de Cala

Comienzo una última parte del GR-48

Pasando baliza que marca final del GR-48

Hacia Minas de Cala

Nuevo tramo de descenso

Finalizando el paraje de Bermejales

Durante el camino no solo había cancelas y muro que saltar, también alambradas, en caso que las cancelas dispusieran de cadena y candado que impedía el paso. Suerte que se podía atravesar al otro lado sin problemas. Las bicicletas las pasábamos por encima de la cancela.

A pasar por la alambrada

La hora de la verdad

Pasada la alambrada, camino en descenso para aproximarnos a Minas de Cala.

Sendero a Minas de Cala

Camino a Minas de Cala

Al fondo Sierra del Cascajal, donde se sitúan Minas de Cala

Antes de llegar a Minas de Cala, llegamos a un embalse, el de las Minas de Cala, donde termina el Rivera del Hierro y se vierten las escorias de la mina. Desde el este, viene otro barranco llamado de la Herrería, que también llega su cauce a este lugar, llamado La Vertedera. Muy curioso lo de topónimos de la palabra hierro, en esta zona.

Vista aérea de Google earth del Embalse de las Minas de Cala

Llegando a Embalse de la Minas de Cala

Embalse de las Minas de Cala

Pista de Minas de Cala

Consultando GPS

Último tramo descenso llegando a Minas de Cala

La pista nos lleva a la carretera que dejamos anteriormente cuando entramos en el GR-48. A pocos metros entramos en las Minas de Cala. Este tramo de descenso está muy próximo a La Vertedera, un cruce de caminos que vienen de Cala, Aracena y Arroyomolinos de León.

A partir de aquí, comienza un ascenso escalonado hasta el Puerto de La Legua, pasando por Minas de Cala, más tarde por el Alto de La Herrería y después por las Minas del Teuler. La distancia total de esta subida por tramos es de 11 kilómetros, con un incremento de elevación de 333 metros de altitud y pendiente máxima del 7,5%.

Con una pendiente media del 3,6% echamos una media de 1 hora 19 minutos y 14 segundos, con paradas incluidas para hacer fotos, consultar gps, o recrearnos en los lugares.

En la siguiente secuencia de fotos, tienen la ascensión más detallada.

Repecho

Carretera de Minas de Cala

Entrada a Minas de Cala

Entrando en Minas de Cala

Minas de Cala

Se trata de unos yacimientos mineros de cielo abierto y con algunas galerías subterráneas situados en las proximidades de la localidad onubense de Cala,  a 3,5 km y que distan a 9 kilómetros de Arroyomolinos de León. No se descartan que fueran explotadas por la civilización prerromana asentadas en estas tierras, pero el primer pueblo del que se tiene constancia de su trabajo fueron los romanos ya que dejaron  un gran socavón en el lugar que se le conoce con el nombre de Galería Romana. 

La huella romana por tanto se atestigua  porque se han encontrado numerosas escorias de esta época, restos humanos, monedas, ánforas y herramientas que prueban una intensa explotación de cobre y hierro.

Almacenes

Las características de la tierra denotan que la zona es rica en filones mineros y por ese motivo empezó a ser trabajada por los pueblos prerromanos que lo explotaban bajo una economía familiar asentados en sus proximidades. Después con la conquista romana, se continuó su explotación bajo una administración de pagus. La zona correspondería según tesis de investigadores al pagus de las Callenses Aeneanici, citadas por Plinio al clasificarlo dentro de la región que nombró como  Beturia. 

Plinio no solo cita estas tierras como parte de la Beturia sino que también narra junto con Vitrubio de la existencia de este lugar de una fábrica de ladrillos de calidad muy famosa y demandada porque secos y sin cocerse no se sumergían en el agua y eran muy ligeros  y por su materia esponjosa y dura, semejante a la piedra pómez, eran refractarios a la humedad.

Minas de Cala

Con el tiempo, la actividad minera decayó en el olvido, ya que no se sacaban grandes cantidades de minerales. Minas de Cala tuvo que esperar a una época mejor de florecimiento que comienza a finales del siglo XIX, incidió en  lo socioeconómico de la zona.

Nosotros seguíamos por una ruta de encinares y pastos y nos situamos justo  a pie de la Sierra del Cascajal, este es el nombre de la montaña negra en que ha quedado convertida  hoy en día el lugar por la explotación minera a lo largo de este último siglo.

Viviendas abandonadas

Con el aprovechamiento minero creció la población, el poblado de Minas de Cala a principios de siglo XX llegó a tener más de mil habitantes, aunque a partir de los años 50, parte de su población emigró a Cala y San Juan de Aznalfarache en la provincia de Sevilla. Todavía contaba con unas 134 viviendas y pese al fuerte emigración seguía siendo una entidad considerable.

En la actualidad la población de este enclave es casi inexistente. Su alineación de viviendas se reduce a unas 40 casas en su mayoría en estado ruinoso, muchas de las antiguas viviendas ya han sido enterradas por la mina.

Paso por Minas de Cala

Las Minas de Cala es la última actividad minera de hierro del SO peninsular, su actividad se inicia en 1.901 siendo su máxima producción en 1975. En estas fechas llegaron a trabajar unos 350 mineros.

Antes de 1901 fue explotada primeramente por una compañía portuguesa, a la que siguió una empresa inglesa. La fecha importante es 1901 porque fue en ese año, cuando una compañía de empresarios vizcaínos constituyeron la Sociedad Anónima Minas de Cala para explotar el hierro y fundirlo en los Altos Hornos de Vizcaya. Para ello tuvieron que hacer un coste adicional, la construcción de un ferrocarril de 98 kilómetros desde este lugar hasta la localidad ribereña del Gualdalquivir de San Juan de Aznalfarache donde había un embarcadero, cuya mercancía partía al País Vasco. Este ferrocarril minero trazado entre los años 1902 y 1904 tenía varios ramales en sus inicios. También se utilizó por sus vías el transporte de viajeros y el de otras mercancías. El transporte de viajeros se interrumpió en 1936 y el de mercancía en los años 50. Al cerrar Minas de Cala, se desmanteló la infraestructura ferroviaria quedando como camino. Personalmente he podido realizar en bicicleta parte de este camino por los términos de El Ronquillo y Guillena, con Francisco.

En la década de los 60 una nueva compañía se hizo cargo de la explotación, Minera del Andévalo y duró hasta los años 80 con la crisis del precio del hierro y los elevados costes de extracción y transporte de la materia. Ello obligó su cierre definitivo y que fueran adquiridas en 1983 por el Instituto Nacional de Industria a través de PRESUR. Esta entidad mantuvo la explotación como pudo durando casi 30 años, extrayendo hierro, cobre y magnetitas.

Transportadora de minerales

En 2010 se anunció el cierre de la Mina de Cala, en Huelva. Los últimos ocho trabajadores que quedaban operativos en la mina de magnetita de Cala acaban de incorporarse al expediente de extinción de empleo negociado hace más de un lustro entre la Sociedad Estatal de Promociones Industriales (SEPI), propietaria de Prerreducidos Integrados del Suroeste de España (Presur), y los sindicatos UGT y CC OO. Con la jubilación de estos últimos operarios se produjo el cierre total de una actividad que llevaba perpetuada en la comarca de Cala desde los tiempos del Imperio Romano y luego durante los siglos XIX, XX y XXI. La riqueza minera llegó a convertir a Cala en el segundo pueblo andaluz, tras Marbella, en renta per cápita. El complejo y los derechos mineros siguen en manos de Presur, una empresa que actualmente depende de una comisión liquidadora tutelada por la SEPI.

Se ha reconocido que existe interés por una veta que aun conserva 60 millones de toneladas de hierro en su interior de tan excelente calidad que en los últimos años ha tenido como clientes a los Estados Unidos y a su industria armamentística.

De momento, a través de una comisión liquidadora y de la Junta de Andalucía, hay tres pretendientes interesados en las instalaciones industriales: Río Narcea Gold Mines, vecino del negocio del níquel en Aguablanca (Monesterio-Extremadura), Grupo Gallardo y un broker minero chino, un país necesitado de mineral de alta calidad para su despegue económico.

Gallardo es un viejo conocido en la comarca y el mejor situado estratégicamente pues su potente fundición ubicada en Jerez de los Caballeros sería un buen destino para manipular las toneladas de pellet de hierro.

El principal escollo que presenta para retomar la actividad es su ubicación, ya que forma parte del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. El hierro, pirita y magnetita han compartido vicisitudes a lo largo de la vida con las dehesas y la ganadería de la zona.

El cierre de la mina de Cala ha concluido de forma ordenada, a través de prejubilaciones y alguna recolocación en Aguablanca y actividades de reparación medioambiental, entre 2002 y 2010. La mina ha tenido propietarios portugueses, la empresa Minera del Andévalo y a Presur. El último intento de revitalizar la zona se fecha en 1982. Cuando el proyecto Presur contemplaba una fábrica de pellet en Fregenal de la Sierra, la explotación de la mina de La Berrona, en Jerez de los Caballeros, y una planta de prerreducidos en Cala.

En 1983 cuando fue comprada por el Instituto Nacional de Industria (INI), el ritmo de pérdidas llegó en esa época a 3.000 millones de pesetas anuales (18 millones de euros de hoy) y eso que se sacaban 800.000 toneladas/año, compradas por la Empresa Siderúrgica (Ensidesa) y Riotinto (RTM). La puesta en marcha de la mina de Aguablanca vino en paralelo al cese de actividad en Presur. Prerreducidos llegó a enajenar su participación en el yacimiento de níquel cuando el precio de este mineral era en el año 2000 de unos 8.000 dólares/tonelada.

En la actualidad la apertura de las Minas de Aznalcóllar ha tenido un efecto dominó y el Ayuntamiento de Cala ha pedido la reapertura de las Minas de Cala, con argumentos  a favor de como la evolución del mercado de los metales para convertir en rentables estos yacimientos abandonados como el de Cala, debido fundamentalmente a la enorme demanda de China. Por eso, la revalorización del hierro ha sido tremenda por encima de la del oro.

El efecto de esta oportunidad remediaría uno de los males endógenos de este lugar como es el paro de la zona cuya actividad económica se basa en la actividad agropecuaria, toda vez que el turismo sigue sin arrancar. Otra consecuencia positiva sería el transporte del mineral hasta el puerto con lo que contribuiría a revitalizar la línea férrea Zafra-Huelva, siempre en continúa amenaza de cierre por su escasa utilización.

Las reservas de mineral de hierro existentes actualmente en Cala son seguras y probadas mediante sondeos con recuperación de 35 millones de toneladas, con una ley media que se sitúa en torno al 30%. Constituyen sólo una parte del conjunto del yacimiento, por lo que con nuevas investigaciones son susceptibles de incrementarse.

Nuestro paso por Minas de Cala

A nuestro paso por Minas de Cala, fuimos testigos de las montoneras de herraje, de la maquinaria transportadora parada y de casas en avanzado estado de ruina. Vamos, parecía que pasamos por un pueblo fantasma. Nos paramos en la única sombra que había ya saliendo de este poblado para afrontar el siguiente tramo ir las a Minas del Teuler o de Teuler.

Rumbo a Minas del Teuler

Comienzo subida Alto de la Herrería

Para llegar a la siguiente mina dejamos las Minas de Cala y abandonamos su carretera que la uniría al pueblo de Cala, tomando una pista a la derecha. Ya todo el camino era subida que la hicimos a tren, con un ritmo muy continuo y sin hacer aceleraciones, disfrutamos tanto de la música que llevábamos puesta, del paisaje y de la ascensión ya que marcamos un desarrollo de pedaleo suave más conocido como molinillo.

Subida al Alto de la Herrería

Subida al Alto de la Herrería

Las pista discurría por los cortijos de La Oliva y del Cherneco, que flanqueaban a nuestro paso y a nuestra derecha e izquierda respectivamente. Una vez pasadas, avanzamos en paralelo al barranco de la Herrería, otro nombre relacionado con las minas de Hierro.

Pista muy ancha hasta el Teuler

Las Minas de hierro y cobre quedaban detrás nuestra según ascendíamos. Ya nos situamos en torno a los 500 metros de altitud. Seguíamos pasando cortijos, como los de Navalandrino y Navalacabra.

Sierra de la Dehesilla

Y también sierras a ambos lados, porque las sierras eran pliegues que se sucedían según avanzabas desde el oeste al sur, aunque aquí, las cotas son más pequeñas que las del norte en Arroyomolinos de León. A nuestra derecha tras dejar, la Sierra del Cascajal que es el nombre de la cadena montañosa donde se sitúa la mina de Cala, sucedieron las Cumbres de la Dehesilla y la Sierra del Gandul, mientras que a nuestra izquierda la sierra con 600 metros de cota, es la Sierra de la Dehesilla.

Último esfuerzo

Rampas más duras

Coronando Alto de la Herrería

La Sierra de la Dehesilla nos presentaba un paso muy similar a la de la Sierra del Ruar, nuestra primera subida, ya que teníamos que rodearla para dirigirnos a las Minas del Teuler. Por tanto teníamos que rodear una nueva herradura. Ese trazo de herradura se le conoce como La Herrería. Ahí terminaba la ascensión continuada porque a continuación venía tramos de subida y bajada hasta el Coto del Teuler.

Rasante Alto de la Herrería

Coronando Alto de la Herrería

Pasos por Alto de la Herrería- Minas de Teuler- Puerto de la Legua

Para llegar a las Minas del Teuler tenemos que ascender y seguir el mismo trazado de la carretera que llevábamos. A continuación secuencia de fotos de la Subida al Mirador del Teuler. Esta parte era corta pero más dura que la que iniciamos frente a La Vertedera junto a Minas de Cala.

Iniciando subida al Mirador de las Minas de Teuler

Subida al Teuler

Llegando a la Corta de las Minas del Teuler

Ante las Minas del Teuler

Cortas de la Mina del Teuler

Para ver una mejor panorámica de la mina, había que subir una nueva cuesta hacia un mirador donde se verá una espectacular mina de cielo abierto aunque de no muy grandes dimensiones.

Arrancando hacia el mirador de la Mina

Las rampas eran bastantes duras y el pedaleo alegre del molinillo nos hizo que fuera más llevadero.

Duras rampas hacia el mirador del Teuler

Un último esfuerzo

Coronando últimas rampas

Llegando al Mirador del Teuler

Y el esfuerzo mereció la pena. Desde este punto se puede comprobar todo, la magnitud de la mina, la explotación en toda su extensión, la cortas y la profundidad de la mina marcada por el agua.

Minas del Teuler

El suroeste la Península Ibérica, la antigua Beturia Céltica, las actuales, sur de la provincia Badajoz y norte de la provincia de Huelva, es una tierra metalogénica, rica en minerales de hierro, que se extienden hasta más allá por un lado a la provincia de Sevilla y por otro a Portugal.

El mineral de esta zona se forma por cambio metafórmico propiciado por rocas volcánicas llamadas batolitos con materiales calizos, esto da lugar a calcopiritas, magnetitas y materiales de alto contenido en hierro.

De todas ellas, la masa más importante es la de Minas de Cala, pasadas en nuestra ruta con anterioridad, pero de similares características llegamos a una nueva mina, es una mina más pequeña en dimensión a la de Cala, la situada en el Coto de Teuler.

El Coto de Teuler está situado en el término de Santa Olalla del Cala. Es un conjunto integrado por nueve minas que abarcan un total de 200 hectáreas y más de 2 kilómetros de yacimientos de hierro.

La Bandolera en Minas de Teuler

Tanto las Minas de Cala como las Minas de Teuler, son minas de cielo abierto, porque se desarrollan en la superficie del terreno.  Para su explotación es necesario excavar, con medios mecánicos o con explosivos, los terrenos que recubren o rodean la formación geológica que forma el yacimiento. Estos materiales se denominan, genéricamente, estéril, mientras que a la formación a explotar se le llama mineral. El estéril excavado es necesario apilarlo en escombreras fuera del área final que ocupará la explotación, con vistas a su utilización en la restauración de la mina una vez terminada su explotación.

Gary Fisher en el Mirador del Teuler

Las minas a cielo abierto son económicamente rentables cuando los yacimientos se encuentran cerca de la superficie. Cuando la profundidad del yacimiento aumenta, la ventaja económica del cielo abierto disminuye en favor de la explotación mediante minería subterránea.

El Coto de Teuler y la mina de cielo abierto. Vista aérea de Google earth.

El tipo de mina es una corta, llamado así a los tipos de minas que evoluciona en profundidad hacia abajo con cortes tridimensionales y con forma de cono invertido.

Cortas de cono invertido de Minas de Teuler

El arranque del mineral y del estéril, sobremanera en las minas metálicas, se realiza generalmente mediante perforación y voladura. La carga se suele efectuar con palas cargadoras y el transporte mediante volquetes.

La proporción entre el estéril que hay que excavar con respecto al mineral que se va a explotar, es lo que va a determinar la rentabilidad de su explotación. Al aumentar la profundidad de la corta, se elevarán los costes de excavación del estéril, y por tanto los costes crecen, dejando la mina ya de ser rentable.

Detalles de cortas de una mina de cielo abierto

La historia socioecónomica de este mina viene muy ligada a la Cala. Incluso supuso un aumento demográfico para la población de Santa Olalla del Cala.

En Mirador del Teuler

Fue lugar de paso del tren minero hacia San Juan de Aznalfarache, desde aquí partía un ramal que se unía al de Minas de Cala, y que iba desde Zufre hasta Santa Olalla y que tenía 18 kilómetros de longitud.

En Mirador de la Mina de Teuler

Inicialmente fue explotada por alemanes,  pero la Compañía de Minero Andaluza del Andévalo fue la última empresa en explotarla hasta 1982, año que se abandonó su explotación, sobreviviendo en este área solo las de Cala que permanecieron hasta 2009.

En la panorámica que se observa al borde de esta mina abandonada son,  su “corta”, las acumulaciones de escombros y la buena perspectiva que obtenemos desde este alto con las alineaciones.

La zona de extracción se encuentra convertida en una gran balsa de agua de color azul verdoso propio del lavado superficial de las laderas escarpadas y del alto contenido mineral de la zona como el sulfuro de cobre.

El mineral que se extraía era fundamentalmente el hierro, magnetita o limonita.

Retomamos nuestra ruta para dejar las Minas de Teuler y dirigirnos a Cala. Volvimos a penetrar de nuevo por el GR-48, en su tramo Cala- Santa Olalla y que sigue el trazado del viejo ferrocarril. Quedaba el último tramo de subida más corto, pero que marca el punto más alto de nuestro paso y el límite entre el término de Santa Olalla del Cala y el de Cala, por el que volvimos a entrar. Se trata del Puerto de la Legua, cuya cota es de 676 metros de altitud. Quizás nos queda una legua para llegar a Cala.

Vista de Cala desde el Puerto de la Legua

Por este tramo destaca, las ruinas de una antigua mansión colonial inglesa, construida en su tiempo por los alemanes y que era utilizada para el alojamiento de los ingenieros que trabajaban en dicha mina.

Casa de los Ingenieros

Por este camino, nos dirigíamos entonces a Cala, el terreno era descenso, pasamos varias dehesas de encinas y sobretodo de alcornoques. La zona era muy fresca y había abundante sombra en el camino. Pasamos por Los Moriscos, Caravallos y la Cerca de las Cañadas, antes de pasar el Cerro del Romeral, el último repecho antes de llegar a Cala.

Camino de Cala

Pasado el Cerro del Romeral, todo es cuesta abajo hasta llegar a Cala. La distancia ya era corta. Los orígenes de Cala se remonta a la antigüedad, no está clara su toponimia, pero cierto es que dos pueblos fronterizos comparten toponimia como Calera de León, Santa Olalla del Cala, además del Rivera del Cala. ¿Tendrá que ver algo el pago romano citado por Plinio, las Callenses Aeneanici, que corresponden a La Beturia Céltica?. Los latinos llamaron Caledonia a Escocia, por la palabra gaélica kaled que significa “duro”, teniendo en cuenta las características de esta tierra, no sería extraño, que el pagus minero donde se sitúa Cala, fuera este vocablo también gaélico tomado de los célticos. Según el historiador caliche, Timoteo Rivera, al hilo de una lápida hallada, en época romana fue Seguida Restituta Iulia, el término Seguida, es de origen céltico, por lo que da la posibilidad que se fundara un oppidum céltico y que la cognonimia romana Restituta Iulia, refiera que tras la destrucción del asentamiento nativo por los romano, se restituyera la población bajo el mandato de la dinastía Iulia.

Ermita de Nuestra Señora de la Cala

Lo cierto es que desde tiempos romanos hay presencia de este pueblo en la historia, al menos así lo atestigua el primer lugar destacado por el que pasamos, la Ermita de Cala,  construido sobre el solar de una antigua construcción romana, tal vez un templo. En su interior se puede contemplar los restos de pilares de columnas y lápidas engastadas en los muros de la época imperial. La ermita representa uno de los escasos vestigios del estilo románico en transición al gótico de Huelva. La obra data de mediados de siglo XIII. Aquí, se halló un lápida con la inscripción Seguida Restituta Iulia.

Nuestra Señora de Cala es la patrona de la localidad. La imagen actual se trata obra de una virgen de gloria, realizada por Francisco Buiza en 1962, es imagen de madera policromada, realizada el cuerpo en Pino de flandes y la cabeza en cedro, siendo de candelero para vestir. Con una altura de 1,38 metros, tuvo un coste de realización de 10.000 pesetas. Nos presenta a una imagen de marcada frontalidad, que porta a Jesús en brazos en actitud de bendecir. Celebra su festividad el 8 de septiembre.

Otra referencia de Cala dentro del mundo romano, es la mención de dos autores latinos como Marco Vitrubio (el arquitecto de Julio César) que en su obra Arquitectura en Roma y Plinio en Historia Natural, citan un asentamiento perteneciente a la región de la Beturia destacando los ladrillos que se fabricaban allí, de gran calidad dureza y esponjosidad.

Pero la historia no se detienen con los romanos, siguió adelante, en época medieval con los visigodos, los árabes y los reconquistadores cristianos, de esta época en lo alto de un cerro erguido y vigilante sobre la población, en el camino mismo que traíamos de las Minas de Teuler, daba justo en frente con uno de los emblemas más representativo de la ciudad, el Castillo de Cala.

Cala y su Castillo

Es una fortaleza de estilo gótico-mudéjar y construcción militar de los s. XII, XIII y XIV. Construido en mamposteria de piedra y planta casi rectangular, con cuatro torres rectangulares y otras tres semicirculares.

El Castillo de Cala constituía la tercera línea defensiva de la Banda Gallega, establecida frente a los intereses expansionistas portugueses.  Esta banda consistía en una red de defensa de la frontera Hispano Lusitana de principios del siglo XIV.

La Banda Gallega fue el nombre con el que estratégica y militarmente se le conoció a la Sierra de Huelva, desde su conquista por los reyes cristianos. La zona actuó  como cinturón defensivo. La denominación nació, por la repoblación de estas tierras por gallegos y leoneses tras la expulsión de los musulmanes. Otros paralelismos fueron la llamada Banda morisca, con el Reino de Granada, y La Raya en toda la frontera con el Reino de Portugal.

Por tanto el enemigo era ahora Portugal, con ambiciones en esta zona, por lo que va seguir siendo necesaria la defensa mediante fortificaciones. Reutilizan por ejemplo la de Cala, en principio edificado por los musulmanes y este castillo como otros de la Sierra de Aracena, se convierten estratégicamente en las primeras defensas de Sevilla. Por ello, el Concejo de Sevilla es la encargada de financiar y administrar reutilizando, o bien construyendo o reconstruyendo fortificaciones en esta zona. El Castillo de Cala pertenecía a la tercera línea defensiva, es decir, la más oriental y alejada de los portugueses.

Paso por Cala

En una plaza junto a la Calle Málaga, paramos para reabastecernos de agua y alimentarnos antes de la vuelta a casa.

Era hora volver a Arroyomolinos de León, nos hubiera gustado visitar o hablar de las Minas de la Sultana o de la Iglesia de la Magdalena, pero volveremos en alguna ocasión y se les ofrecerá su momento. Ya empezaba hacer calor y teníamos que retornar a Arroyomolinos de León por carretera. A partir de aquí dejamos de hacer fotos y apagué la música por seguridad para disponernos a recorrer los 11 kilómetros que separan Cala de Arroyomolinos de León, por carretera a tráfico motorizado.

Tomamos la carretera para salir de Cala, que tiene forma de pueblo-calle como Arroyomolinos de León. Son pueblos de forma alargada de dos o tres kilómetros cuyos núcleos y edificios importantes lo adosan a ambos lados sin que se extienda mucho de esa calle principal. Esto se debe al aprovechamiento del terreno situado en valle evitando las calles de laderas empinadas. En el caso de Cala, su poblamiento antiguo o zona “histórica” se circunscribe entre la fortaleza y la iglesia parroquial. Con los años, el crecimiento de la urbanización se desarrolla a lo largo de la carretera. Es desde el Ayuntamiento a la iglesia parroquial donde se percibe su centro urbano, por allí se asienta la mayor parte de los pequeños comercios y algunos servicios, y paseos o plazas más modernas.

A pesar de ser vecinos, Cala y Arroyomolinos de León mantienen una rivalidad como se da en cualquier parte del mundo. Esto de la rivalidad entre vecinos ya pasaba en épocas antiguas, los propios íberos ya tenían relaciones de rivalidad vecindaria no muy amistosas.

Pero la mantenida entre caliches y arroyencos ha existido desde siempre desde que Cala era parte de tierras del realengo de Sevilla y Arroyomolinos de León parte de otra jurisdicción, la de Orden de Santiago.

Durante las XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra de Huelva, celebradas a Arroyomolinos de León en 2006, el autor local Aurelio Escobar Galván, realizó una excelente ponencia cuyo trabajo se reflejó con posterioridad en las actas de dicho evento. Hizo un análisis de un documento histórico, del llamado Pleito de Cala, donde argumenta un ejemplo de esa rivalidad. Fechado en 1.512, el legajo se conserva en el Archivo Municipal de Sevilla.

El estudio de Aurelio Escobar Galván sobre este litigio entre estos dos pueblos viene acontecido por unas denuncias de vecinos de Cala, a quienes se les impedía por parte de los arroyencos, el uso de unas tierras y de la toma y retención de pertenencias cada vez que entran en dichas tierras, incumpliendo así un acuerdo de uso común de tierras entre los dos concejos limítrofes. El autor del estudio sitúa la zona del litigio en los Llanos de las Navas, lugar de paso de nuestra ruta tras coronar el Alto del Ruar.

En el mismo análisis, el autor cita como intervinientes en este pleito documentado a la Reina de Castilla, Juana, quién ordenó como juez para la causa a Mateo Vázquez De Ávila, un licenciado juez de territorios de Sevilla. (Cala pertenecía a Sevilla dentro del realengo). Como secretario para la causa actuaba Diego García de Santillana, escribano público de Sevilla, de cuyo puño y letra, se redactaría el documento. Por último Juan de Villafranca, procurador de la Reina en Sevilla, actuaría como abogado del Concejo de Cala.

Como vecinos litigantes y testigos son nombrados en el documento medieval y en la comunicación del acta objeto de trabajo y estudio por Aurelio Escobar Galván, Juan Pérez Rodriguez como testigo; Alvar Díaz y Alonso López, alcaldes; Luis de Vergara y Pedro de Vergara, escribanos públicos, Alonso Sánchez, alguacil; y Juan Álvarez, regidor.

Por la otra parte, Juan Estevan y Jerónimo López serían los procuradores de la Encomienda Mayor de León y abogados para la misma causa del Concejo de Arroyo de Molinos (nombre del pueblo por aquella época).

Como vecinos litigantes y testigos de esta villa, actuaron los vecinos Pedro Dávila, Bartolomé Valerón, Juan Domínguez y Asensio López; Fernando Martínez, escribano público; Juan Diego de Antoña y Juan Diego del Moral, alcaldes; Alonso Sánchez y Hernando Sánchez, regidores; y  Bartolomé Gómez, mayordomo.

Todo estos nombres son citados en la recopilación de ponencias de Actas de las XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra, celebradas los días, 6, 7, 8 y 9 de abril de 2.006 en Arroyomolinos de León, bajo el trabajo del citado autor, páginas 546-549.

A parte se citan otros nombres de las demás villas de Fuentes de León, Cabeza la Vaca y Segura de León pertenecientes a la Encomienda que prepararon la defensa jurídica de Arroyomolinos de León.

Los procuradores de Cala eran designados por la comunidad, en cambio los de “Arroyo” por la Encomienda Mayor de León, al haber dos, seguramente uno representaría al señorío, y el otro a los pecheros que habitaban en la Encomienda y a la cual pertenecía la villa demandada.

El autor de este estudio histórico, comprobó el desarrollo del proceso y expuso en su obra que el juez mandado por la Corona, ordenó la restitución de las cosas así como permitir a los vecinos de Cala el uso de las tierras bajo pleito, sin embargo los procuradores bajo nombre del Concejo de Arroyo de Molinos ponen en cuestión la legitimidad del juez para la causa porque alegan que las tierras objeto del litigio pertenecen a la Encomienda Mayor de León y que la causa debería ser juzgada en el lugar de los hechos o en un lugar neutral, para no incumplir los preceptos santiaguistas ni el mandato regio sobre este tipo de causas.

Los procuradores consideraron ilegítimo el lugar de celebración del proceso, que fue en Sevilla. Se basaban en que Sevilla, era también parte interesada lesionando así la seguridad jurídica para la Encomienda santiaguista.

A parte defendían a la Encomienda demostrando que el acuerdo firmado entre concejos sobre uso común de tierras era nulo, ya que el firmante por la villa de Arroyo de Molinos carecía de poderes por la orden para firmar acuerdos de uso de tierras. Por último, el tema más delicado sobre la captura de bienes retenidos a los vecinos de Cala, los consideraba una especie de pago o sanción por el uso indebido de éstos de los pastos y tierras de propiedad de la Orden de Santiago.

Dejemos las rencillas históricas del pasado por un lado, y unamos estos pueblos a través de nuestro último tramo de ruta, como dijimos, tomamos la carretera para dejar Cala y encaminar hacia Arroyomolinos de León. La salida de Cala era una elevación muy tendida de poco porcentaje que se hacía interminable. Poco después pasada la rasante, a las afueras el cementerio y nueva cuesta.

Rumbo a Arroyomolinos de León

A mi me costaba ponerme a rueda de José Luis, que iba más entero, aunque no iba mal, porque mi ritmo. La comarcal A-434 que es el viario por que circulamos y siempre por el arcén derecho, tenía buen piso, pero notábamos el calor del sol que daba en el alquitrán, sobre cuando no había sombra. Reconozco que esta parte quizás por el tiempo de marcha que llevaba estaba siendo más dura. Aunque no eran rampas fuertes, siempre se subía, se forzaban las piernas y no había descanso.

Pasada la finca del Torvisco a nuestra derecha según el rumbo que llevábamos, comenzaba un camino de montaña que conducía al Monasterio de Tentudía, a unos 12 kilómetros del cruce. El camino está situado entre los Cortijos de Borraldía y de Brimbón. Estábamos muy cerca de la Rivera del Cala.

Después descanso con pedaladas más suaves y vuelta machacar pedales, ya que mi primo se distanciaba. A siete kilómetros para terminar la ruta, una portada en hierro verde sobre muros anunciaba la entrada de La Vicaría, una dehesa citada por el cronista Pascual Madoz, en su obra volumen número ocho del “Diccionario geográfico estadístico- histórico de España y sus posesiones de Ultramar” y que históricamente perteneció al Vicario de Tentudía, dependiente de la Encomienda Mayor de León, parte de la Orden de Santiago. Está poblada de alcornoques, encinas, robles y quejigos, las especies arbóreas endémicas de la dehesa. Madoz destaca en su obra las cañadas y llanos para pasto de ganado que en su época primaba el lanar. La situaba a media legua de Cala. Aunque está tan cerca de Cala, la colonia construida para vivienda de los trabajadores está en tierras extremeñas, pertenecientes al término de Calera de León. En la actualidad, siguen las labores de explotación agraria.

Pasada esta finca durante un kilómetro el terreno asciende por culpa de dos elevaciones, el Cerro de Santa Julia de 697 metros y el Cortijo de la Gitana de 728 metros, la carretera era un paso entre estas dos cotas con 645 metros de altitud. Pasado el paso del Cerro de Santa Julia, nos dirigimos en descenso vertiginoso a un desnivel del 8% hacia el Nuevo Puente de la Gitana, que como nota curiosa pasan dos arroyos, el Barranco de Valdelamadera y el de la Garganta, donde se unen muy próximos al puente. Aquí, en este descenso con coches detrás nuestra alcancé los 72,4 kilómetros por hora, quizás la velocidad más alta que haya alcanzado en este medio de locomoción.

Paso por el Puente de la Gitana

El Nuevo Puente de la Gitana marca el límite de término entre Arroyomolinos de León y Cala, su paso significaba dejar Cala y adentrarnos en tierras arroyencas. La misma velocidad de descenso que llevábamos produjo que la Cuesta de los Caldereros se subiera sin problemas, casi si dar pedales al ser muy corta.

A partir de aquí recordaba mis veranos, con mis primeras bicis, la Bh azul de paseo y la Mountain Bike del 89, la BH Force 12, mis primeras aventuras en bicicleta como llegar al viejo Puente de la Gitana y volver al pueblo.

Lo detallo desde un mapa tomado del Instituto Nacional Geográfico.

Último tramo, llegada a Arroyomolinos de León

Aquello que de adolescente me parecía un mundo, ahora son 4 kilómetros. El paso hasta nuestra llegada al pueblo era conocido, tenía una sensación de regreso al pasado, ahora con mi nueva compañera, La Bandolera.

Tras la estela de mi primo desde que salimos de Cala, yo disfrutaba cada segundo, de los entornos por los que pasaba.

La Mezquita, con su fuente de La Virgen, que es el lugar donde se celebra la Romería de la Virgen de Los Remedios, la Patrona de Arroyomolinos de León.

El Cortijo de Mari Prao, con su precioso espectacular Valle del Almendro, ahora con pasto de color rubio angelical, su viejo cortijo de dos plantas con enrejados, que le da el aspecto de una gran casa colonial y su cantera de piedra. Allí el Arroyo de Mari Prao, que es el de las Huertas cuando pasa por el pueblo nos entonaba el regreso al pueblo.

Y todavía quedaba una dificultad antes de llegar a Arroyomolinos de León, la última cuesta, no llegaba al kilómetro pero vaya si cansaba, una cuesta muy tendida producto de una loma del Cerro Crespillo situado antes de llegar al pueblo, llamado Alto de la Torera, por la finca próxima. Costaba la subida y mi primo se alejaba más. Costaba tanto como cuando llevaba aquellas Bh tan antiguas, mis primeras bicis, pero no importaba porque el destino estaba cerca, tras pasar esta cuesta asomaban las primeras casas y el cruce del Polvero por el que iniciamos nuestra ruta.

Conseguimos entrar en el pueblo luciendo el maillot negro del Beturia y acabamos la ruta donde la comenzamos en la Calle de la Cruz.

Ha sido una gran aventura de unos 42 kilómetros recorriendo los caminos, admirando el entorno que nos rodeaba y descubriendo las huellas del pasado a través de nuestras queridas bicicletas. ¡Gracias por compartir este momento conmigo, primo!

Descripción: – Salida de Arroyomolinos de León, ascenso al Ruar, paso por la Cañada de Las Navas, incursión por GR-48, vadeo por la Rivera del Hierro, paso por Minas de Cala, ascensión a Minas del Teuler, paso por Cala y vuelta por carretera a Arroyomolinos de León.

Perfil Primera Ruta de los Itinerarios de la Beturia Céltica-  Las Minas Calenses

Distancia total: 42,86 km (26,6 mi)
Tiempo total: 4:41:42
Tiempo de movimiento: 3:46:11
Velocidad media: 9,13 km/h (5,7 mi/h)
Velocidad de movimiento media: 11,37 km/h (7,1 mi/h)
Velocidad máxima: 71,68 km/h (44,5 mi/h)
Ritmo medio: 6:34 min/km (10:35 min/mi)
Ritmo de movimiento medio: 5:17 min/km (8:30 min/mi)
Ritmo máximo: 0:50 min/km (1:21 min/mi)
Elevación máxima: 767 m (2516 ft)
Elevación mínima: 463 m (1519 ft)
Aumento de elevación: 1340 m (4396 ft)
Pendiente máxima: 30 %
Pendiente mínima: -14 %
Fecha de la ruta y hora de comienzo: 05/07/2013 7:47

Trazado itinerarios de la Beturia Céltica- Las Minas Calenses

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR

DISTANCIA RECORRIDA.- 42,3 KILÓMETROS.

TIEMPO EN MOVIMIENTO.- 3 HORAS, 23 MINUTOS Y 25 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 12,4 KM/HORA.

VELOCIDAD MÁXIMA ALCANZADA.- 72,4 KM/HORA.

ODÓMETRO.- 3.389 KILÓMETROS TOTALES.

Perfil de elevación Minas Calenses

Fuentes de referencia.

1.- Consulta citas Wikiquote. Para la cita de encabezado del capítulo.

2.- Pablo Paniego Díaz. La Guerra en la Beturia Céltica: del siglo V a la muerte de Viriato. Publicado 1-03-2013. Universidad Autónoma de Madrid. Consulta internet a través de web de Dialnet.

3.- Consulta Wikipedia sobre el Río Guadalquivir, que cita toponimia de la obra de Francisco Villar. Indoeuropeos y no indoeuropeos en la Hispania prerromana. Universidad de Salamanca. Año 2000.

4.- Consultas páginas web de wikipedia sobre Sierra Morena, Ossa-Morena, Sierra de Aracena realizadas en julio, agosto y septiembre.

5.- Los pueblos de Huelva. Tomo I. Varios Autores. Huelva Información, S.a.- Agedime, S.l.- Editorial Mediterráneo.  Año 1995.

6.- Consulta Wikipedia sobre el término Beturia, Turdetania, Célticos, Túrdulos, Celtíberos, Íberos, provincia de Huelva, Gary Fisher, Trek, pagus, conventus, colada, sendero de largo recorrido, montanera, cañada, dehesa, mina de cielo abierto y Banda Gallega.

7.- La Baeturia Celtica. Concepto y territorio. Manuel Leyguarda Dominguez. Actas de las II Jornadas de Humanidades de Humanidades Clásicas. Almendralejo Año 2000.

8.-Mount Tamalpais Place Names. http://www.wayoutthere.com

9.-Luis Berrocal Rangel. La Baeturia. Un territorio prerromano en la Baja Extremadura. 1998 Departamento de Publicaciones Diputación de Badajoz.

10. Luis Berrocal Rangel. Oppida y Castros de la Beturia Céltica. 1994 Complutum Extra 4. Departamento de Prehistoria y Arqueología. Universidad Autónoma de Madrid. Extraido de internet.

11. Alicia M. Canto, “De situ Siarensium Fortunalium: Corrección a Plinio, N.H. 3, 13-14 (Baeturia Celticorum)”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid 20, 1993, págs. 171-184.

12.- Cuaderno de dehesa. Reserva de la Biosfera de Monfragüe. Reinadecorazones. Edwindo 4 Morcano S.l. Diputación de Cáceres.

13. Origen prehistórico de la dehesa en Extremadura: Una perspectiva paleoambiental. Varios autores. pag. 493-509.

14. Alimentación del cerdo ibérico. página web de publispain. Jamón de Bellota. No se menciona la recopilación de fuentes ni la autoría de sus contenidos.

15. La montanera. La dehesa. Portal gastronónico de Pepe Iglesias.  http://www.enciclopediadegastronomia.es

16.- José Manuel Jurado Almonte.- Publicación web sobre las historia de Cala

17.- Mineral Digital. La mina de hierro de Cala echa el cierre. Huelva. Pueblicación tomadas de Diario de Sevilla con texto peridístico de Rafael Moreno.

18.- Portal web Andalucíainformación. Texto de M.J. Florencio 06/10/2013

19.- Enric Balasch Blanch & Yolanda Ruiz Arranz. Guías Verdes. Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Ediciones Susaeta.

20.- Felipe Bermudo- web Cofrades.pasionsevilla.tv. Publicado 25 mayo 2010. Francisco Buiza Fernández. Su obra en Huelva VI. Cala. Nuestra Señora de Cala.

21.- Aurelio Escobar Galván. El pleito de Cala. El origen de una rivalidad. Actas XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra. Servicio de Publicaciones de la Diputación de Huelva.

22.- Pacual Madoz. Diccionario geográfico estadístico- histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Volumen Ocho. 1830.

23.- GUÍA SENDERO GR-48. senderogr48.sierramorena.coM

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RUTA PINARES DE HINOJOS

“Festina lente, Apresúrate lentamente”.

Suetonio, Historiador y biógrafo romano.

Nuestra última ruta se puede definir muy bien con esta cita del historiador Suetonio, quién escribió en la biografía de “Los doce César”que una de las frases favoritas que el Emperador Augusto llevó a la práctica fue “Speude bradeos”, una frase contradictoria del idioma griego, que significa algo así como, “más aprisa, menos velocidad”.

La ruta fue azarosa, sobre todo en la vuelta. Nos perdimos, pero no perdimos los nervios, una vez localizados y a mucha distancia de nuestros lugares, nos pusimos en marcha para llegar, que era lo importante. Y llegamos tras superar los 125 kilómetros. La ruta se ha convertido en la más transiberiana de las recorridas hasta ahora, por su longitud, de todas, ésta las ha superado a todas.

Todo comenzó en una visita que quería hacer a Oswaldo, uno de mis compañeros de trabajo. Él vive en Hinojos, pueblo ya dentro de la provincia de Huelva.

La idea de hacer esta ruta, fue el año pasado, pero entre unas cosas y mis preferencias por hacerla cuando los días fueran más largos, a partir del equinoccio de primavera, no quedamos hasta mediados de mayo. Así que pudimos quedar para hacerla, el 11 de mayo, y recorrer juntos los Pinares de Hinojos.

Oswaldo nos esperaba en Hinojos y yo me acercaría desde Sevilla hasta Mairena de Aljarafe para iniciar la ruta en Hinojos.

Propuse a mis dos compañeros con los que he salido de ruta para hacerla juntos, Francisco no pudo ir por un compromiso familiar, aunque le hubiera gustado, de echo no descarto una segunda edición de esta ruta para que pueda ir él. En cambio, Nico si estaba dispuesto y acudiría a la cita.

Por tanto, una vez más como casi todas las veces, los dos iniciábamos con hora prevista a las 8:30 horas, iniciar una ruta muy aventurera interprovincial hasta Hinojos.

El punto de encuentro fue la boca de metro de Puerta Jerez, allí tomaríamos este servicio para dirigirnos hasta Mairena del Aljarafe. Desde este punto iniciaríamos la ruta.

Paso por Camino de Rio Pudio y Cordel de Villamanrique

Una vez llegado a nuestro destino, lo primero que hicimos es avisar a Oswaldo de nuestra partida hacia Hinojos y acto seguido comenzar la ruta. Tras callejear por Mairena del Aljarafe, buscamos el camino del Río Pudio y una vez que llegáramos a este río justo en el Puente, acaba dicho camino pero conectaba con otro con el Cordel de Villamanrique de la Condesa.

El Cordel de Villamanrique de la Condesa, comienza en Triana, pero parte de este recorrido ha desaparecido por la construcción de vías de tráfico rodado.

Cordel de Villamanrique de la Condesa

El cordel es una de las grandes vías del camino del Rocío. Durante la primera parte del recorrido de este cordel pasamos, la cañada real de Isla Mayor y el arroyo del Ríopudio, la urbanización Entrecaminos, las obras de la futura SE-40  y la Hacienda Torrequemada. Todo situado en el interior del triángulo formado por las poblaciones de Mairena del Aljarafe, Palomares del Río y Bollullos de la Mitación.

Por ahora llevábamos un buen ritmo, para afrontar la ruta, ya que el terreno era muy favorable.

Tras pasar la Hacienda Torrequemada, un paso salva el discontinuo cauce del arroyo de la Cañada Fría y al poco transitar nos encontramos con la carretera SE-646, que llega hasta Almensilla. Pasada la carretera, a unos metros a nuestra derecha la entrada de la Hacienda La Bodeguilla, pero nuestro camino sigue al frente, parecía no acabar, y tiende cuesta abajo hasta llegar a una nueva hacienda, Monasterejo, junto al Arroyo Majalberraque. Ni siquiera nos deteníamos a hacer fotos ya que Oswaldo nos esperaba y no queríamos llegar muy tarde.

Para que se vea con más claridad, cambiamos ahora el mapa del Google earth, por otro del Instituto Geográfico Nacional escala 1:25.000. El trazo marcado en rojo es nuestra ruta.

Trazado por Cordel de Villamanrique de la Condesa hasta la Hacienda de Monasterejo

Pasada la Hacienda Monasterejo, sin detenernos, pasamos a La Juliana, donde lo primero que encontraremos es el aeródromo, después cruza nuestros camino una vereda que más adelante se dividirá en dos caminos, uno llevará a Coria y otro a Puebla del Río, aunque nosotros la dejamos atrás, seguimos hacia la Hacienda de La Juliana. Describimos esta parte de la ruta que una vez dejada La Juliana flanquean dos caminos en paralelo a la Cañada del Pozo y que conducen a más haciendas, a la izquierda de nuestro sentido Benajiar y a nuestra derecha Cuatrohabitán. Pasados estos puntos de referencias, el cordel se dirige hacia la Dehesa Lopaz, donde toma el nombre de Camino de Marlo.

Paso desde el Aeródromo de La Juliana hasta el Camino de Marlo

Si nos detuvimos para hacer fotos en La Juliana. Primero en el aeródromo y después en la Hacienda.

El Aeródromo de la Juliana, pertenece al término de Bollullos de la Mitación. Es una aeródromo muy equipado y con varios servicios. Es un espacio donde un piloto puede practicar todas las disciplinas derivadas con la aviación. Vuelos de avioneta, helicópteros, ultraligeros o saltos de parapente en vuelo. Entre los servicios que ofrece el más destacado es el mantenimiento y revisión de aeronaves.

Aeródromo de La Juliana

También en nuestro camino se encontraba acto seguido la Hacienda de La Juliana.

Hacienda La juliana a nuestro paso hacia Hinojos

El conjunto se organiza en torno  a un gran patio rectangular de poco interés arquitectónico dada la gran  transformación sufrida y por lo rústico del caserío. La hacienda cuenta con señorío junto al  cual se encuentra el molino aceitero conservado en partes. Las demás  dependencias la forman los tinahones, graneros y almacenes. El pozo, con  abrevadero, está situado frente al señorío es lo que conserva su carácter original. Junto a la hacienda, en el cauce del arroyo Majalberraque, se conservan los restos de un antiguo molino de  agua.

Su topónimo, procedente del nombre de una familia, que algunos la refieren de origen romano.

Otro lugar destacado que no pudimos parar y que dejaremos para próximas rutas por este camino es la Ermita de Cuatrovita en la Hacienda de Cuatrohabitán o la Hacienda de Lopaz.

El camino de Marlo es el cordel de que llevábamos que se dirige hacia Aznalcázar y comparte un tramo con el de Villamanrique. Nosotros tomamos dirección sur. Empezamos a adentrarnos por una arboleda forestal.

Aproximándonos a los Pinares de Aznalcázar

Paso por los Pinares de Aznalcázar

Pues por este punto, perdimos un poco nuestro rumbo, ya que nos estábamos desviando hacia el Cabezo del Eucalipto, cuando en realidad debíamos tomar por la Colada de Villamanrique. Por estos lugares transitábamos por mucho bancales de arena, quizás acondicionado para el paso de carretas del Rocío, lo cierto es que a nosotros nos frenaba el rodar por la arena, e incluso nos patinaba las ruedas lo que hacía que nos bajáramos mucho de la bici, el terreno era muy ondulado.

Consulté el Gps, y gracias a él nos orientamos y pudimos recuperar la colada de Villamanrique, ya dentro de los Pinares, que por cierto, ya estaba señalizados como descansadero para las Hermandades que hacían el camino del Rocío.

Seguimos el camino recto hasta que dimos a una carretera local, que conocía, gracias a la ruta que hice con anterioridad con Francisco hasta el Vado del Quema.

Justo por allí, nos encontramos a un biker, que nos preguntó por un camino para volver a Mairena, ya que por donde el venía había mucha arena. Yo le comenté que el que nosotros traíamos también tenía mucha arena, así que le desaconsejé que lo tomara.

Lo cierto es ya teníamos idea de que a la vuelta no lo vamos a pasar bien con estos bancales arenosos.

Entrados en la carretera, a pocos metros, casi al frente, el camino que conduce al Vado del Quema. Es el camino de los Playeros.

Inicio del Camino de los Playeros

El camino de los Playeros es el tramo final que recorren las hermandades del Rocío que hacen el camino del Rocío por el Aljarafe sevillano hasta llegar al vado del Quema.

Pero el nombre del vado no se refiere al nombre de un río, ya que el río Quema no existe en nuestra geografía. Este río es el Guadiamar. Lo del Vado del Quema se refiere a que las aguas del Guadiamar vierten a su paso por el Cortijo de Quema.

Los romanos llamaron al Guadiamar, Menoba, los árabes Guadiamar, nombre que conservaron los cristianos, significa Príncipe de los Ríos.

Al cortijo del Quema, le viene el nombre por tener en el siglo XIV los quemaderos de los armajos, planta marismeña cuyas cenizas era utilizadas para hacer jabón. De ahí tomó el nombre con el popularmente se conoce al Vado de Quema.

El Vado de Quema es muy conocido por ser paso obligado de gran cantidad de peregrinos que, acompañando a sus hermandades, acuden cada año en peregrinación a la ermita de El Rocío (Almonte, Huelva), para rendir pleitesía a la Virgen del Rocío, es uno de los puntos de mayor interés de la Peregrinación del Rocío.

Recorrido por el vado del Quema en dirección hacia Villamanrique de la Condesa

El recorrido de los Playeros discurre entre cereales y árboles frutales y es una ancha pista por el que circulan también vehículos a motor, cuya velocidad está limitada a 40 kilómetros por hora. Nosotros hicimos un rápido recorrido hasta llegar al Quema, que también es lugar de llegada para muchos bikers que recorren la zona, pero nosotros no pasamos, en vez de acercarnos al Vado, buscamos el camino para pasar por el Puente del Guadiamar y adentrarnos en el propio camino que conduce desde El Quema hasta la población de Villamanrique de la Condesa. No queríamos parar para retrasar nuestra llegada Hinojos.

Camino del Quema a Villamanrique de la Condesa

El Camino a Villamanrique de la Condesa era corto, apenas había una distancia de 5 kilómetros, pero había números tramos con mucha arena. Para Nico empezaba a ser una tortura, tener que pasar por allí y echar pie al suelo. Para mí muy incómodo, mi bici rodaba bien pero de vez en cuando patinaba y muchas veces desconfiaba por miedo a caerme y también ponía pie al suelo. Este paso fue muy lento.

Pero todo llega en su momento, y el camino terminó en la travesía de una carretera al paso de Villamanrique de la Condesa. Dejamos constancia de los lugares a través de esta elaboración de un mapa del Instituto Geográfico Nacional.

Paso por Villamanrique de la Condesa

En realidad no pasamos por el pueblo, preguntamos al primer manriqueño que encontramos, la dirección por la Carretera de Hinojos y nos aclaró que teníamos que ir por esta misma carretera que rodea el pueblo y tomar dirección El Rocío, después de pasar una rotonda, después en la siguiente carretera, dejando el pueblo a la Izquierda, en una rotonda donde se sitúa una gasolinera, a la derecha encontramos la carretera hacia el pueblo de Oswaldo. Las indicaciones no parecía muy complicadas de seguir. Por último el hombre nos aconsejó que si no queríamos ir por carretera, al lado de ésta hay un carril bici de tierra con varios kilómetros para que fuéramos más seguros del tránsito de los coches. Le agradecimos mucho el consejo y las indicaciones y pusimos rumbo a Hinojos, sin detenernos en Villamanrique. Seguramente dedicaremos en un futuro una ruta por este pueblo.

Seguimos las indicaciones y rodeamos por Carretera el pueblo hasta entrar en una carretera comarcal con indicaciones al pueblo onubense a 7 kilómetros de distancia.

Carretera rumbo a Hinojos

La carretera que tomamos es la A-481, elegimos ir por calzada en vez de por pista porque íbamos más rápido, pero todo el camino hasta Hinojos era un falso llano con tendencia de subida. No muy pronunciada. Al pasar Villamanrique estábamos en las proximidades del Parque Nacional de Doñana. Yo me encontraba bien, y puse ritmo en estos siete kilómetros, incluso adelante a dos cicloturistas de ruta con bici de carrera que rodaban algo tranquilos. Quería llegar pronto para no hacer esperar mucho a Oswaldo, ya que la hora que estimé de mi llegada se estaba aproximando y quedaba todo ese trecho de carretera para llegar al pueblo. Pero al mirar para atrás Nico no venía y decidí parar hasta que llegara, tardó un poco, ya que iba lento, lo que le permitía su problema de rodilla. Cuando llegó me comentó que estaba fastidiado con su problema y por el bien de él decidimos aflojar el ritmo para llegar al pueblo onubense, ya que quedaba llegar a Hinojos, hacer una rutilla por los Pinares y la vuelta a Sevilla.

Al kilómetro 3,5 entramos en la provincia de Huelva, ya sólo nos quedaba la mitad, y animaba a Nico arengándolo de que quedaba poco para llegáramos. Pasado este tramo, divisamos el pueblo de Hinojos.

Antes de llegar, paré para echar una foto. No suelo parar en carretera para hacer fotos, pues puede acarrear peligro, por la circulación de los coches. Pero hice excepción, asegurando que tras mía no venía ninguno.

Hinojos (Huelva)

Hinojos es uno de los primeros pueblos de la provincia de Huelva que te encuentras si partes desde Sevilla hacia la capital onubense.

Tiene una población cercana que roza los 4.000 habitantes. Lo más destacado de Hinojos es su riqueza medioambiental, ya que a su término le pertenece,  la mayor parte de la marisma y gran parte del Parque Nacional de Doñana.

La marisma de Hinojos es uno de los enclaves más importantes de Europa por donde pasan cientos de miles de aves migratorias. En invierno se refugian aquí miles de aves procedentes de los países del norte de Europa, como los ánsares o las grullas. En primavera, pasan miles de aves migratorias procedentes de África como las garzas imperiales. Doñana es declarado Parque Nacional en 1969 por su especial importancia para la avifauna. También por la combinación de ecosistemas —bosques, matorrales, dunas y playas o marismas.

También alberga en sus zonas boscosas, bosques de pino rodean a esta población marismeña. En uno de ellos es la que íbamos a hacer ruta.

Mirando al pueblo destaca el conjunto de casas blanqueadas, y entre sus edificios más notables, la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor, construcción gótico mudéjar amurallada con puerta ojival; en su interior hay una talla barroca obra de Martínez Montañés, otra gótica de la Virgen con el Niño y un lienzo de Juan de Juanes.

El nombre de Hinojos según la leyenda,  viene por un acto del rey Alfonso X El Sabio que se postró de hinojos (de rodillas) ante la Patrona de la Virgen del Valle. También otra versión por la abundancia de la planta mediterránea con este mismo nombre por la zona.

La villa ha pertenecido en tiempos antiguos al Condado de Niebla y posteriormente a la provincia de Sevilla en tiempos del Rey San Fernando. Fue Isabel II quien permutó el pueblo a la provincia de Huelva, a cambio de Carrión de los Céspedes que pasó de Huelva a Sevilla.

Seguimos por la A-481 que conducía a Chucena  hasta hacer un giro a la izquierda para entrar en el pueblo, allí destacaba un monumento al Águila y la calle que tomábamos era una ligera cuesta.

Tenía referencia que Oswaldo vivía en la otra parte del pueblo, muy cercana al Polideportivo así que seguimos la larga calle hasta la otra punta de Hinojos. Recorrimos la Avenida de Andalucía.

Llegada a Hinojos

Allí, próximo, nos encontramos con Oswaldo, repusimos agua y comenzamos la ruta dando un paseo juntos, por el Pinar.

Video Ruta Pinares de Hinojos

La ruta fue muy tranquila, en todo momento recibíamos sombra gracias a los altos pinos. El terreno era llano, con algún sube y baja. Oswaldo fue un buen anfitrión. En todo momento nos explicaba aspectos del pueblo y de la zona donde transitábamos. También es muy utilizada por corredores de footing, de hecho algunas veces él corre por este lugar. No eché mucha cuenta de los kilómetros realizados, pero calculo que al final salieron unos 14 o 15 kilómetros. Nico ya prefería descansar y tomar ya el refrigerio, así que no hicimos más de esa distancia.

Pinares de Hinojos

Al final salió un buen recorrido, la ruta que hicimos, salimos próximos al complejo polideportivo, y atravesamos el recinto ferial, para tomar una trialera que nos llevaba a La Ventilla. Seguimos adelante para atravesar el Cerro de los Pinos y una vez pasado, giramos a la izquierda para tomar la Pista forestal del Membrillo, la recorrimos entera para llegar a la Casa Forestal de Cumbre Hermosa. Rodeamos al norte hasta desviarnos a la derecha por la Pista de las Palomas, que atravesaba los parajes de El Escudete y Las Lagunillas. La última raya giramos a la derecha haciendo  regreso para el pueblo. Terminamos la ruta en un cantina situada en los Pinos pero cercana ya a Hinojos, lugar donde paramos tomar unas bebidas y comer algo pues se estaba aproximando las hora del almuerzo.

Trazado de la ruta de Pinares de Hinojos

Track grabado por gps

Estuvimos un buen rato juntos incluso, compartiendo tiempo con parte de la familia de Oswaldo. El sitio era muy concurrido y había bastante gente.

Cuando acabamos y tocaba la hora de volver, allí antes de partir nos hicimos la foto del recuerdo.

Foto de la ruta

Sobre las 14:00 horas decidimos volver a Sevilla Nico y yo. Oswaldo nos acompañó hasta la salida del pueblo. Tras despedirnos, salimos hacia Villamanrique de la Condesa por la misma carretera donde entramos pero por otra salida diferente a la utilizada para entrar en Hinojos. El trayecto era favorable con ligera tendencia cuesta abajo por carretera, rodamos muy rápido superando los 30 km/hora todo el camino. Los paisajes eran muy pintorescos.

Nico llegó primero a Villamanrique, después entre yo, no nos detuvimos e hicimos travesía por el pueblo. Al llegar al pueblo, entramos por la Avenida de la Constitución, acabada esta avenida entramos por el Camino de las Monjas. Esta calle recorría el extremo sur del pueblo manriqueño haciendo conexión con la Calle de La Cañada, que tomamos para salir del pueblo.

Vuelta a Sevilla, paso por Villamanrique de la Condesa

Al salir tomamos otro camino, por la Vereda de los Labrados que conducía a un Hotel Rural, llamado Ardea Purpúrea  un edificio con una decoración elegante con techo de paja y vigas de madera, a modo de bungaló.

Antes de llegar a este lugar y muy próximos, paramos para echarnos protección, ya que el solo volvía a apretar con más calor. Comprobé que el móvil que grababa el track de la ruta se le estaba agotando la batería y decidí guardar los datos y apagarlo, para conservar lo grabado y se perdieran los datos. En ese momento llevábamos casi 72 kilómetros de ruta.

A continuación, los perfiles de esta ruta y sus datos de grabación.

Gráfico perfil elevación del recorrido Pinares de Hinojos, 72 kms

Nombre: Pinares De Hinojos
Tipo de actividad: – Ruta en Mountain Bike.
Descripción: – Recorrido grabado desde salida de Mairena del Aljarafe hasta Hinojos, siguiendo por sus pinares y vuelta hasta entrada a la vereda de los Labrados pasado Villamanrique de la Condesa.
Distancia total: 71,99 km (44,7 mi)
Tiempo total: 7:11:38 (No se detuvo la grabación durante más de hora y media)
Tiempo de movimiento: 4:37:05
Velocidad media: 10,01 km/h (6,2 mi/h)
Velocidad de movimiento media: 15,59 km/h (9,7 mi/h)
Velocidad máxima: 40,70 km/h (25,3 mi/h)
Ritmo medio: 6,00 min/km (9,6 min/mi)
Ritmo de movimiento medio: 3,85 min/km (6,2 min/mi)
Ritmo máximo: 1,47 min/km (2,4 min/mi)
Elevación máxima: 176 m (579 ft)
Elevación mínima: 55 m (181 ft)
Aumento de elevación: 1885 m (6185 ft)
Pendiente máxima: 15 %
Pendiente mínima: -43 %
Registro: 11/05/2013 8:40

Perfil de Elevación 72 kilómetros de Pinares de Hinojos, por Google earth

Y a partir de aquí, la ruta se convirtió en una odisea, sin Gps que nos marcara el trayecto, ya no quedaba más remedio que orientarnos a través del paisaje teniendo en cuenta los caminos que recorrimos. Calculamos que todavía nos quedaban unos 30 kilómetros para llegar a nuestro punto de salida, la estación de metro de Mairena.

Vuelta a Sevilla, tramo Villamanrique de la Condesa- Cortijo del Quema

Cuando reanudamos volvieron los tramos con bancales de arena, que nos ralentizaban nuestro recorrido y también el problema de perdernos estaba presente, ya que la ruta por la salimos de Villamanrique era distinta a la tomada en la ida para Hinojos.

Siguiendo el mapa seguimos camino por la Vereda de los Labrados hasta llegar a un cruce de caminos, optamos por tirar por el camino de la izquierda, para llegar al Guadiamar, hicimos unos kilómetros hasta llegar al puente del Guadiamar junto al Vado del Quema, volvimos recuperar el terreno conocido.

El Guadiamar es el último de los grandes afluentes que recibe el Guadalquivir por su margen derecha, antes de su desembocadura,  se une al río Guadalquivir a la altura de Isla Mayor cerca del Parque Nacional de Doñana.

Los romanos lo llamaron Maenoba, siendo en aquella época navegable hasta cierta altura por lo menos en invierno. Se localizaron restos villas romanas encontrándose multitud  de monedas, piedras de telares o tuberías de plomo.

El río tiene 82 kilómetros de longitud, y nace en el término de Castillo de las Guardas, localidad sevillana en las estribaciones de Sierra Morena.

Río Guadiamar

En 1998, el río Guadiamar fue escenario de la mayor catástrofe ambiental de España: la rotura de una balsa de residuos en la mina de Aznalcóllar, produjo el vertido al río de seis millones de toneladas de barro tóxico y aguas ácidas, compuestas con altos niveles de dos materiales muy contaminantes como el cinc y el arsénico.

El Parque Nacional de Doñana estaba en peligro de contaminación. Para evitar esta situación se construyeron tres diques con los que se desvió el cauce del río Guadiamar, donde fue frenado y desviado mediante diques para que llegara con más rapidez al Guadalquivir y por él que las aguas contaminadas llegaran hasta el mar. Los trabajos para retirar el lodo y limpiar las tierras contaminadas duraron más de tres años. La siguiente fase consistió en la regeneración ambiental y económica de la zona.

La empresa sueco-canadiense Boliden-APIRSA, propietaria de la mina, abandonó poco después la explotación.

Tras las principales tareas de reconstrucción de la zona, en 2003, el Corredor Verde del Guadiamar entró a formar parte de la Red de Espacios Protegidos. El corredor es también nexo de unión entre Sierra Morena y Doñana, permitiendo el intercambio de especies entre ambos espacios.

Pasados varios años, sin que se supiera de quién era la responsabilidad y después de haber gastado varias administraciones públicas muchos millones de euros intentando dejar algo más limpia la zona contaminada, sobre la zona dañada y sobre el terreno circundante se ha expropiado ya que ha quedado contaminado indefinidamente, todo para crear una zona de protección natural del Corredor Verde para unir Sierra Morena y Doñana. En dicho corredor, se encuentra prohibida la pesca, el pastoreo y la recolección; continuando las actividades de reforestación y conservación, se han construido varios observatorios ornitológicos y algunas zonas para el ocio y recreo.

Boliden fue condenada a pagar 45 millones de euros por daños y perjuicios ocasionados, que a día de hoy no ha hecho efectivo, y la Junta ha abierto una causa contra la empresa sueca de 240 millones de euros como compensación por los trabajos de limpieza y recuperación del lugar, que se determinará en el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Sevilla.

Pasado el puente, seguimos camino para Sevilla, entramos de nuevo en el camino de los Playeros que ya transitamos en la ida. La vuelta era más dura, el piso excelente pero el tramo era más tendido cuesta arriba. Los dos íbamos a ritmo diferente, yo preferí ir al que me pedía mi cuerpo y esperé a mi compañero al final de este tramo al cruce con la carretera comarcal SE-667.

Tramo de vuelta, Camino de los Playeros

Al llegar Nico, paramos un poco para descansara del esfuerzo, bebimos agua para hidratarnos y reanudamos la marcha hacia la izquierda de la carretera. Bajamos su cuesta hasta que entramos por el camino del Área Recreativa, tal y como hice en una ruta anterior con Francisco cuando llegamos solo al Vado del Quema.

A partir de aquí se complicó nuestra aventura. Ya que primero el terreno no era muy favorable por los bancales de área que teníamos que pasar a cada instante y luego por querer evitar estos tramos, buscamos un cortafuego que nos desvió bastante de nuestra idea ya que el camino tomado en vez de dirigirse al este, se dirigía hacia el sur.

Ya que tomamos ese camino, cuyos tramos de arena ya se daban con menos frecuencia, nuestro único temor no era ya la dirección que llevábamos nos alejara sino que se acabara el camino y nos obligara a volver sobre nuestros mismos pasos.

Por tanto nos dirigíamos siguiendo el camino tomado, entre los pinares de Aznalcázar y Puebla del Río. A continuación una hipótesis del camino por el que a lo mejor íbamos circulando.

Tramo perdido

Lo único que recuerdo es que primero nos desviamos ligeramente hacia la izquierda y que al instante pensamos que no era la dirección correcta y después tomamos el cortafuego que era una gran recta hasta que terminó, luego tomamos el primer camino que tiraba al este y lo seguimos.

El camino recorría la foresta de pinos, y estaba mallado, por lo que la única opción era seguirlo. Al pasar por la mayoría de bosques no teníamos referencia visual de nada, solo árboles, salvo una pequeña parte de dehesa y matorral donde nos dimos cuenta que nos estábamos desviando. Nuestra opción de continuar, era mejor que volverse, además porque para nosotros el terreno era más favorable de bajadas y si volvíamos atrás nos iba a ser más duro.

Segundo tramo perdido

Por esta parte ya había algunos tramos de cuesta y había que sortear charcos. Una imagen de este tramo donde se puede apreciar algunos desniveles donde tuvimos que atajar por otro sitio.

Camino por los Pinares de Aznalcázar hacia Puebla del Río

Tras subir esta cuesta por un sendero próximo, descansamos un poco. Nos alimentamos con dátiles que nos obsequió Oswaldo y reanudamos. Aún había un par de cuestas cortas y empinadas de piñón grande y camino hacia adelante.

Esperaba a Nico cada vez que lo perdía de vista, que inteligentemente iba a su ritmo. Con prisas pero sin pausa rodamos en busca de la salida de este camino. Hasta que por fin, dimos con la carretera SE-3302

Llegada a la carretera SE-3302, Puebla del Río

A partir de aquí aunque seguíamos perdidos, ya estábamos ubicados. Ya dimos a una carretera. Teníamos un cartel que nos indicaba el término de Puebla del Río y sabíamos que teníamos que ir hacia el este. La carretera tenía una señal de kilómetro cero, por los que iría hasta Puebla del Río. Por tanto teníamos que ir a la izquierda siguiendo ahora la carretera. Nico llegó al tiempo y se mostró aliviado, porque ahora iba a sufrir menos su rodilla y porque tenemos como regla de que las carreteras siempre conducen a algún lugar, a partir de ahora sabemos por donde vamos, lo que nos sabemos es la distancia que nos queda para llegar.

Reanudamos la marcha, para intentar llegar a Sevilla cuanto antes, llevábamos ya cerca de los 90 kilómetros recorridos.

Camino a Puebla del Río, tramo 1

La carretera tenía un buen piso, el recorrido era de subidas y bajadas, su arcén no era muy amplio, rodaba a 18 km/hora. Había en algunos sitios una señal de advertencia muy curiosa, el paso de anfibios. Cosa que me concretó Nico diciéndome que una culebra cruzó la carretera tras yo pasar.

La carretera está trazada sobre la antigua Cañada Real de Villamanrique a Puebla del Río. Pasamos próximos a la Dehesa de Abajo y la Dehesa de las Hermosillas.

Apenas cruzamos o nos adelantaron coches, pensamos que la Puebla del Río era el lugar donde íbamos a llegar pero desconocíamos su distancia. Pasado unos cuatro kilómetros llegamos a un cruce, donde señalaba la Puebla del Río en la dirección que llevamos e Isla Mayor al sur. En ese cruce había una venta, allí paramos para comprar botellas de agua para beber y reponer nuestras mochilas y bidones. Allí preguntamos a dos ciclistas veteranos para tener una idea sobre qué camino volver.

Camino a Puebla del Río, paso por la Venta del Cruce

Nico avisó a su familia que iba a llegar más tarde y para que no se preocuparan, yo en cambio hablaba con los ciclistas preguntando la dirección de Mairena para coger el metro, como me aseguraron que el mejor camino era tomar carretera, lo mejor pensé era hacer un cambio de planes, volver por Puebla del Río, Coria del Río, Gelves y San Juan de Aznalfarache, allí en tomaríamos el metro de San Juan Bajo, para cruzar Sevilla. Por tanto este punto sería el lugar de llegada de nuestra ruta. Una vez bajado del metro, cada cual volvería a su casa.

Quedaba eso, volver a casa. A partir, de la venta del Cruce, había mucha circulación seguramente muchos volvía de pasar un día en el campo. La carretera apenas tenía arcén. Íbamos muy cautelosos, del arcén hacia fuera y casi pegado a la cuneta, y temiendo por nuestra marcha, ya que nos pasaban muchos coches por la carretera que circulábamos ya a partir de la venta.

Cada vez que perdía de vista a Nico, paraba en alguna desancha de alguna cuneta o entrada de acceso a algún cortijo, para esperarlo. Así varias veces hasta llegar a Puebla del Río.

Dejada la Venta del Cruce, nos quedaban unos 10 kilómetros para llegar al primer pueblo, los parajes eran a nuestra derecha, llanos de marismas y a nuestra izquierda, pequeños cerros. También divisamos a nuestro paso algún que otro cortijo. Ya sabíamos que no andábamos perdidos, y lo mejor era pedalear sin salirnos de nuestros arcén, para evitar problemas con los coches, ya que alguno nos pasaban a más de 120 km/hora por nuestro lado. Yo reduje la velocidad a 15 km/hora y de vez en cuando miraba para atrás para no distanciarme mucho de Nico.

Camino a Puebla del Río, tramo 3

A 6 kilómetros de Puebla del Río, pasamos por el Cortijo Rubiales, allí hice parada para esperar a Nico y seguir hidratándome y de paso evitar por un tiempo el denso tráfico que iba en el mismo sentido que nosotros de retorno.

Al tiempo volvimos a reanudar para dirigirnos a Puebla del Río. Todavía otra parada junto al Cortijo de la Cartuja para volverlo a esperar y a partir de ahí ya no nos volvimos a separar, rodamos juntos para llegar a Puebla del Río.

Tramo llegada a Puebla del Río

La entrada al pueblo la hicimos por el Polígono Industrial del Prado. Pasado éste entramos en el Barrio de la Paz. Solo teníamos que seguir la travesía de la carretera. En caso de duda, preguntamos el camino para llegar a Gelves, que lo conocíamos de una anterior ruta el año pasado. La persona que nos indicó el camino a seguir, nos advirtió que tuviéramos cuidado con el tráfico de coches. Lo teníamos en cuenta.

Tramo de Puebla del Río a Coria del Río

Seguimos por la travesía, todo era cuesta arriba, hasta la rotonda próxima a la Barriada de La Cruz. Volví a parar hasta la llegada de Nico, cuando llegó pasó la rotonda y todo dirección cuesta abajo hacia Coria del Río.

Pasamos el Polígono Industrial La Ladrillera ya en Coria y atravesamos este pueblo ribereño. En Coria, callejeamos una parte primero y después para abandonar el pueblo, circulamos por el carril bici próximo al paseo fluvial junto al Guadalquivir hasta que éste acabó. Una vez acabado de nuevo, ya todo era carretera hasta Gelves.

A partir de aquí ya notaba en mi cuerpo el peso del paso de los kilómetros. Notaba la espalda un poco dolorida, la camelbak era un lastre notorio para mí.

Tramo paso por Coria del Río

Menos mal que desde Coria a Gelves la carretera por la circulábamos tenía un arcén muy ancho, íbamos más seguro que antes de llegar a Puebla de Río, mas aprovechamos cualquier vía de servicio paralela a la carretera y que pasaba por naves industriales. Con esto recorrimos los 4 kilómetros que separan Coria del Río de Gelves.

Tramo de Llegada a Gelves (Vega de Gelves)

Y de Gelves a San Juan de Aznalfarache, creo solo unos 2 kilómetros de distancia, ya a partir de aquí conocíamos esto de rutas anteriores y nos encaminamos a la estación de Metro de San Juan Bajo para tomar el transporte y acercarnos a Sevilla donde nos bajamos en la de Puerta Jerez. Allí nos separamos y nos dirigimos cada uno a nuestro hogar. Cumpliendo de este modo nuestra ruta más larga por el momento.

Tramo Gelves- Llegada a Estación de Metro San Juan Bajo

Fue casi un día entero dedicado a la ruta. Con estos datos registrados.

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA.- 125,6 KILÓMETROS.

TIEMPO EN MOVIMIENTO.- 7 HORAS 39 MINUTOS 39 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 15,5 KILÓMETROS/HORA.

VELOCIDAD MÁXIMA ALCANZADA.- 40,8 KM/HORA.

ODOMETRO.- 2787 KILÓMETROS TOTALES.

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RUTA AL BRAZO ESTE DEL GUADALQUIVIR

“Mi tenaz y errante espíritu no me permitía permanecer en casa mucho tiempo”.

William Frederick Buffalo Bill Cody. Soldado, cazador y showman norteamericano.

Un nuevo fin de semana y nueva aventura. Esta vez tocaba aquella que no pudimos hacer por culpa del barro y terminamos en el Cortijo de la Compañía, esta vez si íbamos a hacer la incursión por donde teníamos previsto. Había dejado de llover, por lo que estábamos seguro que el camino iba a ser más seco.

Nuestra idea hacer una ruta por el Brazo Este del Guadalquivir, un recorrido algo distinto de los que llevábamos haciendo, porque ahora circularíamos por una Reserva Natural.

La hora de quedada, sobre las 10:20 aproximadamente. El lugar el Muelle de las Delicias de Sevilla.

El Muelle de las Delicias es un muelle gestionado por el Puerto de Sevilla y usado para que atraquen los cruceros de gran calado.

Hasta mediados del siglo XX se utilizó sobre todo para transporte de mercancías aunque desde los años 80 del siglo XX se destinó para los cruceros.

En los años 2000 se re-adaptó el antiguo tinglado portuario para que sirviera de estación marítima de pasajeros. En 2013 se cercó dicho entorno y se amplió la estación con una moderna estructura que recuerda a los contenedores usados para el transporte de mercancías.

Empieza en el Puente de los Remedios y finaliza en el Puente de las Delicias, que es levadizo para posibilitar el acceso de los cruceros a dicho muelle y la entrada de embarcaciones al Club Náutico, en el barrio de Los Remedios, que se encuentra en la otra orilla.

Tras el Puente de las Delicias siguen más instalaciones del Puerto y en la actualidad se está construyendo un acuario.

En el día de nuestra ruta, estaba atracado un crucero de bandera maltesa. El Azamara Quest.

Crucero Azamara Quest

El buque Azamara Quest de propiedad de la empresa Royal Caribbean Cruise, que ha llegó a Sevilla, para finalizar un crucero transoceánico iniciado en Miami con 564 pasajeros. Posteriormente, según datos del noticiario ABC, el día 29,  zarpó otro para continuar el crucero por el Mediterráneo y el Mar Negro.

 Este crucero que llega a la ciudad, iniciado desde Miami, coincide con las antiguas rutas entre Sevilla y Estados Unidos, “aunque esta vez, un siglo después, dedicada únicamente al ocio” y no al transporte de pasajeros.

La actividad de esta naviera está orientada al turismo de cruceros de lujo.

El buque Azamara Quest, cuenta con 558 camarotes, tiene una eslora de 180 metros y 28 de manga y está consignado por la empresa Vapores Suardiaz.

Fue construido en el año 2000, por la empresa de astilleros francesa Chantiers de l’Atlantique, la misma que construyó el Queen Mary 2, con base en Saint Nazaire por encargo de la empresa noruega Renaissance Cruises como “R Seven”.  En 2006 fue vendido a España a la empresa Pullmantur  y rebautizado “Blue Moon” . Ella navegó para Pullmantur hasta 2007, cuando fue traspasada a Azamara Cruises, y su nombre cambió al actual.

El “Azamara Quest” lleva cerca de 710 pasajeros (ocupación doble), además de 410 miembros de la tripulación. El buque se ha registrado en tres puertos (matrícula), dependiendo del propietario, Monrovia- Liberia; Majuro- Islas Marshall y Valletta- Malta. Este último es donde actualmente está registrado llevando a su popa, la bandera mercante de este país mediterráneo.

Bandera mercante de Malta, rememorando a la Orden de Malta.

La bandera mercante de Malta fue presentado por el Gobierno de Malta a través de la Merchant Shipping Act (Cap. 234) y consiste en un campo rojo bordeado de blanco, con la cruz de Malta en el centro. La bandera rememora así la bandera de la Orden Soberana y Militar de Malta, una orden creada en el ámbito de las cruzadas para llevar a cabo acciones hospitalarias y militares contra musulmanes primero y posteriormente contra los turcos.  Es la única que persiste en la actualidad.  Su relación con este país, es que la isla perteneció durante varios siglos a la Orden, para la defensa de la cristiandad ante el empuje de los otomanos, por el Mediterráneo.                          

Dejamos este crucero, en el Muelle de las Delicias y marchamos con nuestras bicis en busca de nuevos parajes, para alimentar nuestra hambre de aventuras.

Salimos del Muelle, junto al Puente de los Remedios, en dirección por el Paseo de las Delicias hacia el sur. Siguiendo esta foto plano del Google maps, nos situamos junto al Río Guadalquivir y muy próximo al Parque María Luisa.

Inicio de la Ruta- Muelle de las Delicias. Sevilla

A medida que avanzamos perdimos el Guadalquivir de vista y nos adentramos de forma contigua y recta hasta llegar a la Avenida de la Palmera.

Trazado de la Ruta donde nos adentramos a la Avenida de la Palmera

A nuestro paso, a la izquierda dejamos los pabellones de Brasil y de México, edificados con motivo de la Exposición Iberoamericana del 29.

Continuamos por la Avenida de la Palmera, por ella atraviesa una de las entradas/salidas de Sevilla, es la Avenida Bueno Monreal. Tras pasarla, no dejamos esta avenida.

Ruta por la Avenida de la Palmera

Edificios empresariales, centro educativos y parques es lo que vamos a encontrar por este trazado.

Avenida de La Palmera, cruce con La Raza- Cardenal Ilundain

La Avenida de la Palmera se alargaba hasta el Estadio Benito Villamarín, es cuando comienza la Avenida de Jerez.

Trayecto final de la Avenida de la Palmera

El paso era rápido debido al piso del carril bici por el que circulamos, dejado el Barrio de Heliópolis donde estaba situado el Estadio del Real Betis Balompié, continuamos camino hacia el Barrio de los Bermejales. Allí buscamos un supermercado para comprar más agua y cargarla en la mochila, ya que la jornada era soleada y el esfuerzo podía hacernos demandar más agua.

Paso por Barriada de Los Bermejales

Al salir optamos por rodear el barrio y la zona descampada, donde muchos aprovechan para hacer deporte o pasear el perro y buscamos el carril bici que conduce al siguiente barrio, el de Bellavista, aunque no pasaríamos por él.

Buscando el Río Guadaíra

Después unos metros más adelante y tenemos que cruzar por dos veces la Carretera Madrid- Cádiz. Primero al terminar la pasarela y luego a la altura y frente al concesionario Opel Divisa, justo a su lado tomamos la carretera de pocos metros que enlaza con las instalaciones del Cortijo del Cuarto, pero la carretera sigue hasta un puente que cruza el Guadaíra.

Pero nosotros dejamos a nuestra derecha el puente y seguimos en dirección sur, por un paseo de reciente construcción situado en el margen izquierdo del río Guadaíra. El mismo paseo conectado con un recto camino paralelo al río. Esta recta ya no lo dejaríamos hasta el puente del Copero, allá por las cercanías del Polígono Industrial Isla Menor.

Camino Margen Izquierdo del Guadaíra

El camino al principio era una pista, pero a medida que avanzamos el terreno era arcilloso y muy moldeado por las rodadas de vehículos motorizado, que dejaban grandes surcos tras las últimas lluvias. Ahora que el terreno era más seco, quedó muy quebrado, por lo que nuestro paso por este lugar era lento.

Paso del Arroyo Culebras

comprobar sobre el terreno, que en esta zona se vienen produciendo ocupaciones de dominio público, cortado por varias carreteras. Esto impide la función natural de corredor ecológico del mismo, reduciendo el cauce, destruyendo su vegetación de rivera y desapareciendo el bosque en galería que existía. Desde aquí hacemos llamamiento, por si tienen en cuenta la recuperación de la zona.

Pasamos el lugar y seguimos por la recta, que nos conduce al Puente del Copero, en las inmediaciones del Polígono Industrial Isla Menor.

Paso por el Puente del Copero

Para ello pasamos previamente por una construcción de lo que será un futuro puente de paso de la SE-40, aún en construcción. El siguiente puente a la vista, junto a las edificaciones del Polígono Industrial Isla Menor, estaba el puente que sí debíamos pasar, y que nos llevará por un corredor verde a lo largo del Guadaíra, el Puente del Copero.

Ahora pasamos al margen derecho del Guadaíra donde la pista para nuestras montura era mucho mejor para rodar, que la que traíamos por el izquierdo.

Según la dirección que llevábamos, a nuestra derecha podíamos divisar, Coria del Río que se situaba a orillas del Guadalquivir y a nuestra izquierda el río Guadaíra y tras él, el Polígono Industrial Isla Menor, la Torre de los Herberos y a sus pies el yacimiento de la ciudad romana de Orippo.

Ruta paralela entre los ríos Guadalquivir y Guadaíra

Todo era seguir hacia delante hasta llegar a otro puente construido para comunicar una carretera procedente de Coria del Río. Atravesamos el puente y a los pies, comenzaba un camino que comunicaba con la carretera SE-667. Seguimos por allí, a partir de este lugar que en el siguiente mapa marcamos con una estrella de cuatro puntas, para nosotros era Terra Incognita, territorio desconocido preparado para ser explorado con nuestros caballos con ruedas.

Rumbo a la confluencia entre el Guadalquivir y el Guadaíra

Seguíamos sin dejar el Guadaíra, ahora volvíamos a incurrir de nuevo a su izquierda. Estábamos cerca de su confluencia con el Guadalquivir.

Camino junto al Puente de la Carretera de Coria

Este era el mismo camino que quisimos hacer con antelación, pero al estar enfangado, tuvimos que desistir, y hacer ruta alternativa por el camino de los Olivillos, para terminar la ruta en el Cortijo de la Compañía. Ahora, al estar más seco, nadie podrá detener nuestra exploración. Objetivo, pasar por la Reserva del Brazo Este del Guadalquivir y descubrir nuevas rutas.

Ahora a través de este camino junto al Guadaíra, circulamos más al sur. A partir de aquí encontramos biodiversidad de animales que conviven junto al río.

Reses pastando junto al Guadaíra mientras una garcilla remonta el vuelo

Banda de aves y vacas junto al río Guadaíra

No solo por estos lugares está presente el ganado de reses o caballar, o la fauna ornitológica, también la agricultura. Extensos campos utilizados para el cultivo, como el captado en la siguiente imagen, donde mostramos algo tan esencial como la técnica del riego.

Sistema de riego localizado

El riego consiste en aportar agua al suelo para que las plantaciones tengan el suministro que necesitan para desarrollar así su crecimiento.

Este tipo agricultura donde se usa el riego como método para su crecimiento y desarrollo se denomina de regadío y consiste en el suministro de importantes cantidades de agua a los cultivos a través de diversos métodos artificiales de riego.

Este tipo de agricultura son bastantes caras y requiere grandes inversiones de capital y una cuidada infraestructura hídrica que exigen, a su vez, un desarrollo técnico avanzado. Entre los cultivos típicamente de regadío destacan los frutales, el arroz, el algodón, las hortalizas y la remolacha. Por tanto, el área del Valle del Guadalquivir donde nos encontramos es una de los ejemplos que mejor ilustran la agricultura de regadío.

El utilizado en esta zona es el llamado riego localizado, es una manera moderna de regar, que consiste en la aplicación del agua al suelo en forma localizada, es decir, sólo se moja una zona restringida. Este método son apropiados para zonas donde el agua es escasa, por poca pluviosidad ya que su aplicación se hace en pequeñas dosis y de manera frecuente, consiguiendo con esto un mejor control de la aplicación del agua y algunos otros beneficios agronómicos.

Este sistema de riego localizado se empezó a ensayar en Alemania en 1860 y en Estados Unidos en 1918.

El camino se convertía en carretera alquitranada, la SE-667. Por este lugar, vimos algún aficionado a la ornitología sacando fotos desde su coche de las aves que merodeaban por este lugar.

Carretera SE-667

La carretera era contínua y recta y sin atisbo de edificaciones a su alrededor, todo eran zonas de parajes y cultivos.

La alquitrán de la carretera cambiaba a pista a medida que avanzamos. La larga recta del Guadaíra paralela a esta vía parecía llegar a su fin en el horizonte donde se empezaba a ver más edificaciones, unas naves abandonadas, que pertenecía al Cortijo de Mundiarroz.

Pista de Tierra

A partir de ese punto empezamos el llamado camino de Compañía. El lugar empezaba a oler a mar y el Guadaíra llegaba a su final para confluir con el Guadalquivir, que desde nuestra salida no lo veíamos. Incluso al ser navegable, coincidió a nuestro paso la travesía de un barco que se dirigía hacia el interior.

Paso de Barco

Hasta que no llegamos a la finca de Los Llanos no teníamos a nuestro lado el Guadalquivir. Giramos en curva, dejamos atrás el Guadaíra, a nuestra derecha según dirección que llevábamos el Guadalquivir, a nuestra izquierda campos de cultivos de arroz.

Tras el Guadalquivir, el primer cortijo tras que divisamos es el de Escobar o de Isla Mínima, donde destaca su pantalán que un tipo de muelle o embarcadero pequeño para barcos de poco tonelaje.

Pantalán y Cortijo de Isla Mínima o de Escobar

Ibamos disfrutando del lugar sin importarnos donde estábamos situados, pero lo que son las casas, al ser un lugar transitado por coches, que levantaban el polvo del camino, encontramos estas señales de indicación distancia de poblaciones cercanas.

Distancia a otras localidades

Veníamos de dirección Dos Hermanas, a la que distaba 24 kilómetros. Nuestro destino era pasar por Los Palacios, por lo tanto ya tocaba tomar la primera raya o camino transversal que encontremos de vuelta. Y había otras indicaciones a Lebrija o Las cabezas de San Juan que nos daba el ánimo de hacerlas como ruta en futuro.

Seguimos el recto camino paralelo y junto al Guadalquivir, hasta que llegamos a un silo y secadero de arroz situado en la Colonia de San Vicente Ferrer, situado en la Dehesa Casudi.

Silo y secadero de arroz, Colonia San Vicente Ferrer

Colonia San Vicente Ferrer- Camino del Práctico

De la misma Colonia, parte un sendero local como así lo indica, la flecha color verde, las flechas que marcan los cominos es un código para los senderistas, si es verde significa que el recorrido es corto, menor de 10 kilómetros. Otras que solemos ver con frecuencia son las flechas amarillas, indicativas del Camino de Santiago.

Pero nosotros no podemos seguir por el camino del Práctico que el que marca la flecha verde, porque sino nos vamos a desviar mucho.

Por lo que volveremos tomando el camino de la izquierda.

Vuelta buscando el Brazo Este

De nuevo una nueva recta ahora en sentido inverso, para buscar el paraje del Brazo Este del Guadalquivir.

Salida al Paraje Natural Brazo  Este del Guadalquivir

Rumbo a los parajes del Brazo Este del Guadalquivir

El Paraje Natural del Brazo del Este del Río Guadalquivir es uno de los antiguos brazos del río Guadalquivir, que se bifurcaba al formar la marisma. Es una zona húmeda configurada por sedimentos a los que se superponen depósitos aluviales de gravas, arenas, limos y arcillas, con un cinturón de vegetación natural.

Paraje del Brazo Este del Guadalquivir

Lógicamente, este espacio se caracteriza por zonas amplias, llanas y a escasa altitud, donde crece vegetación mediterránea. Las especies dominantes de vegetación son el carrizo, la espadaña, la castañuela y el junco.

Además de numerosas anátidas, las especies más interesantes garzas reales e imperiales, avetorillos, calamones, gansos, cigüeñas blancas, etc. que tienen en el Brazo del Este un lugar idóneo y alejado de la civilización para su reproducción, así como suficiente alimento en los cercanos arrozales de Los Palacios, Puebla del Río o Isla Mayor.

Hay que conocer que hace apenas una década existía en este ecosistema importantes colonias de cigüeñas negras, que actualmente han desaparecido casi por completo.

Nos encontramos en el término de Los Palacios y Villafranca, mientras el camino conducía por el entre arrozales, cultivos de algodón y este paraje donde anidan numerosas aves. El camino también discurría junto a canales de riegos.

Paraje Natural Brazo del Este

Canal de riego en el Brazo Este del Guadalquivir

Una vez pasado este canal de riego del Brazo del Este, tomamos un camino llamado Muro de los Portugueses, hoy un carril alquitranado en mal estado.

Todos los parajes que transitamos a través de este camino hasta el Caño de la Vera, ante de la llegada a Los Puntales, forman parte del paraje del Brazo del Este.

Aves en el Brazo del Este

El llamado Muro de los Portugueses, deja a la izquierda el paraje del Brazo del Este, nosotros continuamos por él en dirección a Los Palacios y Villafranca.

El Muro de los Portugueses

Siguiendo nuestro track, marcado en rojo, el camino recorre desde Los Puntales hasta el Encauzamiento del Arroyo del Hornillo, siguiendo el Caño de la Vera.

Ruta por el Caño de la Vera

Y desde este mismo arroyo tanto carretera del Muro de los Portugueses como el Caño de la Vera, no lo dejamos prácticamente hasta la entrada a la población de Los Palacios.

Recorrido del Muro de los Portugueses hasta Los Palacios

Pasado el Arroyo del Hornillo recorremos las fincas de Palardé, Los Chapatales, el Arroyo de San Juan y La Ventilla.

Antes de llegar a Los Palacios, encontramos un camino que dirigía la ruta a la izquierda, hacia el oeste. Ya la hora que era, de volver a casa para que no se nos hiciera la ruta muy cansada.

Vuelta para Sevilla

Salida a la Carretera SE- 9023, hacia el Parque de la Corchuela

El camino daba un cruce de caminos, una carretera, la SE-9023 y la vereda del Arrecife que conduce hasta Los Palacios.

Nosotros tomamos por la carretera para dirigirnos ahora hacia la Corchuela.

Vereda del Arrecife y Carretera SE-9023- Los Palacios a La Corchuela

Debido a los problemas físicos de mi rodilla volvieron a aparecer y preferí circular por la carretera aún con el riesgo que conlleva que por la vereda del Arrecife.

Camino a La Corchuela

Por aquí el camino se hacía bastante tranquilo, aunque nos pasaron coche, nos respetaban el paso. Pero cuando la vereda del Arrecife pasó a nuestro lado de la carretera aprovechamos para circular por él hasta el cruce con la Colada de las Plateras, que es un camino que conduce a Dos Hermanas.

Por Vereda del Arrecife hasta la Colada de las Plateras

Allí aprovechamos para parar un poco e informarnos en sus paneles de señalización de estos caminos, incluso aprovechamos para hacer alguna foto artística.

Colada de las Plateras

La Poderosa en la Vereda del Arrecife

En este punto dejamos de circular por la vereda y volvimos a la carretera local para llegar al Parque de la Corchuela. Sin bien, a lo largo de nuestra ruta desde Los Palacios nunca dejamos de lado esta verde, porque llegaría hasta el Polígono Industrial de Isla Menor.

Ahora dejamos un plano de nuestra última parte de la ruta, que pasa por el Parque de la Corchuela, allí entraríamos para descansar, y luego salida por carretera, pasando por la Hermandad y terminar en el Polígono Industrial Isla Menor, donde buscaríamos algún bar o restaurante para comer, ya que eran sobre las dos de la tarde.

Parte final de la ruta- La Corchuela- Polígono Industrial Isla Menor

Tras el parón de poco tiempo, arrancamos esta vez de nuevo por carretera, allí un par de kilómetros como mucho llegamos al Parque de la Corchuela.

Entrada al Parque de la Corchuela

El Parque abarca los terrenos de un antiguo cortijo, del mismo nombre. Ofrece la posibilidad de disfrutar de diversos ecosistemas, todos ellos con especies propias del monte mediterráneo. Dehesa de encinas, bosque de olivos silvestres (acebuches), junto al matorral noble que está presente en todo el espacio y pinos centenarios. Para facilitar la identificación de la flora y fauna, el visitante encontrará varias señales interpretativas que ayudan, por ejemplo, a reconocer distintas especies, principalmente de aves, como son el mochuelo, el milano negro, el cuco, el zorzal o la perdiz.

Varios cursos de agua, como el arroyo del Hornillo, proporcionan cierto frescor a la zona, albergando vegetación ribereña, donde destaca la presencia de álamos, sauces, tarajes o eneas.

El visitante cuenta con diversas instalaciones de recreo. Barbacoa, Bosque de aventuras, carril bici, Instalaciones deportivas, etc…

Foto de la Ruta

Entramos en el parque, para descansar un poco las piernas, no sobrecargar mucho la rodilla, comer algo, beber agua y reponer nuestros bidones y mochilas de agua. Estuvimos una media hora larga descansando antes de retomar la vuelta para Sevilla.

A la vuelta salimos del recito tomando la carretera, por allí entramos de nuevo por la vereda del Arrecife para entrar por la Dehesa de la Atalaya y volver por el Guadaira ya que conocíamos esta zona de una ruta echa hace año y medio pero mis molestias en la rodilla fueron a peor y sugerí a Nico hacer la ruta por la carretera, que es más cómodo el rodar que por la vereda. Así que tiramos por carretera y acertamos, recortamos sin saberlo mucho recorrido porque pasando la Urbanización La Hermandad, llegamos a una glorieta que era la entrada al Polígono Industrial Isla Menor. Allí donde veíamos la Torre de los Herberos, encontramos un mesón abierto, el Mesón Casa Quinta y paramos para comer unos bocatas (Nico de tortilla de patatas y yo pechuga de pollo) con patatas fritas y tomar un par de cervezas.

Mesón Casa Quinta- Polígono Industrial Isla Menor

Y este es el instante de nuestro merecido premio al esfuerzo de llevar hasta ese instante una ruta de 66 kilómetros.

Los bocatas del día del Brazo del Este

Aquí paré la grabación del Gps.  Eran las 15:3o cuando llegamos, a las 16:00 horas cerraba el mesón.

DATOS DE LA RUTA GRABADOS POR GPS. Hay que indicar que no se ha grabado todo el recorrido. Solo desde el Muelle de las Delicias rodeando hasta el Brazo del Este hasta el Polígono Industrial Isla Menor (Dos Hermanas)

Nombre: Brazo Este Del Guadalquivir

Tipo de actividad: ciclismo de montaña

Descripción: Sentido semicircular desde el Muelle de las Delicias en Sevilla hasta el Polígono Industrial Isla Menor en regreso.

Distancia total: 66,00 km (41,0 mi)

Tiempo total: 5:02:13

Tiempo de movimiento: 4:14:35 Velocidad media: 13,10 km/h (8,1 mi/h)

Velocidad de movimiento media: 15,55 km/h (9,7 mi/h)

Velocidad máxima: 41,82 km/h (26,0 mi/h)

Ritmo medio: 4,58 min/km (7,4 min/mi)

Ritmo de movimiento medio: 3,86 min/km (6,2 min/mi)

Ritmo máximo: 1,43 min/km (2,3 min/mi)

Elevación máxima: 97 m (318 ft)

Elevación mínima: 6 m (19 ft)

Aumento de elevación: 1196 m (3924 ft)

Pendiente máxima: 11 %

Pendiente mínima: -9 %

Registro: 20/04/2013 10:19

Tras reponer fuerzas con este par de bocatas, nuestro recorrido seguía puesto que teníamos que volver a Sevilla. Atravesamos todo el extenso Polígono Industrial por la misma calle hasta que salimos por una glorieta y giramos a la izquierda, allí dimos a un puente que salva el Guadaíra, no lo cruzamos a su lado el camino que conduce paralelo al Guadaíra y que hicimos en la ida. Mi rodilla no podía más y el tuve que bajar el ritmo para no resentirme mucho.

Finalmente llegamos al paseo del Guadaira y de ahí salimos a la travesía que pasa junto al Cortijo del Cuarto para salir a la Opel Divisa y salir a las proximidades de Bellavista.

Entramos en carril bici que nos condujo a Los Bermejales y de paso entramos en Sevilla. Por la Avenida de la Palmera Nico y yo nos separamos para tirar cada uno para su hogar. Al final fueron unos 88 kilómetros de batida durante la mañana del 20 de abril.

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR

DISTANCIA RECORRIDA.- 88 KILÓMETROS.

TIEMPO EMPLEADO EN PEDALEO.- 5 HORAS 25 MINUTOS 24 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 16,2 KILÓMETROS/HORA.

ODÓMETROS.- 2.532 KILÓMETROS TOTALES.

Track de la Ruta Brazo Este del Guadalquivir (Muelle de las Delicias- Polígono Industrial Isla Menor)

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RUTA AL VADO DEL QUEMA

“Viajar es vivir”. 

Hans Christian Andersen.  Escritor danés.

Sin tiempo para descansar al día siguiente quedé con Francisco, para hacer alguna ruta con él. Al día siguiente de la de Utrera.

No terminé en buenas condiciones, noté una ligera molestia por la rodilla, por el lateral, a la derecha. Como previamente durante la semana quedé con él, tenía que acudir a la cita.

La idea era echar la mañana juntos, para ver hasta dónde podíamos llegar. Así que me preparé como si hiciera una ruta normal y salí para tomar el metro con destino a Mairena del Aljarafe.

Una vez encontrado con Francisco, que me esperó a la salida de la estación, partimos para iniciar la ruta juntos. A ver cómo me respondería la rodilla.

El camino era exactamente el mismo que el recorrido al Cortijo de La Juliana, la primera ruta que hice con Francisco, pasamos por el Puente de Río Pudio, por la Hacienda Torrequemada y el aeródromo y unos pinares antes de llegar a la Hacienda de La Juliana. Lo hicimos a buen ritmo y con suficiente tiempo como para seguir más adelante.

Seguíamos el Cordel de Triana a Villamanrique, el mismo camino que usan muchos peregrinos para la Aldea de El Rocío.

En tiempo seco, por este camino suele haber mucha arena, pero gracias a las últimas lluvias, el cordel compactó toda la arena y la tierra, por lo que rodábamos óptimo para la práctica del mountain bike.

Tras cruzar los terrenos de la Dehesa de Lopa, entremos en un denso bosque de pinares que abarcaba desde los términos municipales de Aznalcázar hasta Puebla del Río.

El camino por el que circulamos desembocó en un cortafuegos que siguiéndolo termina en un área recreativa junto a la carretera local SE-667, que parte de la cercana localidad de Aznalcázar. Nosotros seguimos por la carretera en dirección sur, sin apenas llegar al kilómetro, para seguir otro cordel en dirección oeste o a la derecha según dirección llevábamos. El Camino de los Playeros. Este conducía al Cortijo del Quema y posteriormente al Vado del Quema, donde íbamos a dar por terminada la ruta.

Trazado en mapa desde Dehesa de Lopa al Camino de los Playeros

Para esta ruta no me llevé el Gps, solo cargué con el altavoz mp3 para ir escuchando música por el camino. Así que solo dejo constancia con este mapa de una parte del recorrido.

Pasado el Cortijo del Quema llegamos al Vado del Quema, donde dimos por terminada la ruta y descansamos un poco para retornar la vuelta. Hasta ahora la rodilla, me estaba respondiendo bien.

Monumento de la Virgen del Rocío, Vado del Quema

Este lugar es muy conocido por ser paso obligado de gran cantidad de peregrinos que andan el camino del Rocío, para acompañar a sus hermandades a la ermita de El Rocío (Almonte, Huelva) y rendir veneración a la Virgen del Rocío. Esta romería es una de las más importante de España. En las fechas de Pentecostés, alcanza el millón de personas. Hay varios caminos usado para el camino, el de Sevilla que es parte de la ruta que hemos llevado es el más transitado.

En el río Guadiamar, a su paso por el Vado del Quema

Mucha gente cree que el Vado del Quema se debe al supuesto río llamado Quema, pero este río no existe en nuestra geografía. El río que discurre sus aguas por este lugar es el Guadiamar, que es el que figura a su paso por el Cortijo de Quema. Este cortijo es el que da el nombre al vado, y que da nombre a la finca situada en el margen izquierdo del Guadiamar.

A este río los romanos lo llamaron Menoba. Fueron los árabes los que lo llamaron Guadiamar, nombre que conservaron los cristianos, y que significaba Príncipe de los Ríos. Al cortijo de Quema, le viene el nombre por tener en el siglo XIV los quemaderos de los armajos, una planta marismeña cuyas cenizas era utilizada por el Estado para hacer jabón. De ahí tomó el nombre con el popularmente se le conoce al Vado de Quema.

El lugar en sí, es un lugar de concurrencia de muchos ruteros de bici y senderistas. Nosotros tras tomar algo de alimento y reponer fuerzas, volvimos hacia Mairena del Aljarafe por el mismo lugar que en la ida. Ahora nuestro camino, era más “rompe piernas” para nosotros, ya que el de la ida es más favorable, pero se hizo sin problemas.

Llegados a Mairena, Francisco y yo, buscamos un bar para tomar un par de cervezas y hablar de futuros proyectos de rutas juntos.

Después de terminar me acompañó hasta la entrada del metro y se despidió dirigiéndose a su casa. Por otro lado, yo que tenía previsto ir hasta Sevilla utilizando el metro, no puede montarme en él, debido a que era la Víspera de la Feria de Abril y el servicio estaba siendo utilizado por muchísima gente. Tuve que ir a Sevilla, descendiendo desde Mairena hasta San Juan de Aznalfarache. Por Allí tomé el Puente, para llegar al Charco de la Pava y desde allí desde Triana hasta mi barrio. La rodilla aguantó bien el envite.

DATOS DE LA RUTA.

DISTANCIA RECORRIDA.- 67,6 KILOMETROS.

ODOMETRO.- 2444 KILÓMETROS TOTALES.

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RUTA DE UTRERA

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”

Charles Robert Darwin. Científico británico.

Seguimos coleccionado rutas, nuestras ganas de aventuras no se acaban y queremos más. Seguimos buscando nuevos caminos, alcanzando nuevos retos y sumando más lugares a nuestra lista. Ahora tocaba ir al este, nos adentramos a La Campiña.

En esta ocasión, la población elegida para visitar es Utrera. Ciudad opulenta de bienes campestres y artísticos. Buena ocasión para probar mi última novedad, el nuevo zapatito de mi máquina, la cubierta trasera Maxxis Crossmark.

Para llegar a esta población ganadera, agrícola y cultural tuvimos que realizar el siguiente trayecto que iniciamos el pasado día 13 de abril junto al Palacio de San Telmo de Sevilla.

Quisimos mostrar homenaje al estilo barroco, y elegimos uno de los edificios emblemáticos de la arquitectura barroca sevillana para iniciar la salida de la ruta, como el Palacio de San Telmo.

Este edificio sevillano inició su construcción en 1682 para instalar la sede del colegio-seminario de la Universidad de Mercaderes, aunque en la actualidad alberga la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Fue un 10 de marzo de 1682 cuando se inició la construcción del edificio sobre unos terrenos ubicados extramuros de la ciudad, que eran propiedad del Tribunal de la Inquisición, para instalar en él la sede del colegio-seminario de la Universidad de Mercaderes, institución que acogía y formaba a huérfanos de marineros, y que se convirtió un siglo después en el Colegio de la Marina. En este colegio ingresó en 1846 el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. A partir de 1847 dejó de funcionar como tal, y fue destinado para diferentes usos, siendo sede de la Sociedad del Ferrocarril o de la Universidad Literaria, encontrándose infrautilizado y con sus obras paralizadas.

En 1849 fue adquirido por Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón, duques de Montpensier, que lo convirtieron en su residencia oficial.

Al fallecer en 1897 la infanta María Luisa Fernanda, duquesa viuda de Montpensier, legó el palacio a la Archidiócesis de Sevilla y cedió sus jardines, que hoy forman el Parque de María Luisa, a la ciudad hispalense.

En 1901, siendo arzobispo de la ciudad Marcelo Spínola, el palacio se convirtió en seminario, hasta el año 1989 en que fue cedido por el arzobispado de Sevilla a la Junta de Andalucía, para albergar la sede del gobierno autonómico.

Fachada Palacio de San Telmo, Sevilla

Una vez, de encuentro Nico y yo, desde este lugar partimos rumbo a Utrera.

Tomamos dirección paralela y junto al río Guadalquivir, por su carril bici, hasta adentrarnos por la Avenida de la Palmera.

Desde allí llegamos al barrio de Los Bermejales y justo al llegar a Bellavista, junto al Cuartel de Alfonso XIII Regimiento de Sagunto números 7 y 9, tomamos una carretera que nos conduciría a Montequinto, un barrio de Dos Hermanas.

El Cuartel Alfonso XIII  se construyó en el año 1929 y fue obra del arquitecto Aníbal González. Este cuartel albergaba un regimiento de caballería ligera acorazada, a diferencia de otros cuarteles, al modernizarse el material, se siguió albergando a caballos para desfiles o actos. El cuartel echó su cierre en 1.995. Ahora es morada de una curiosa ave, que se aprovecha de la labor del hombre y del edificio en desuso para vivir como quiere. y cambiando su estilo de vida que lo lleva haciendo desde la Edad Media, por el corte y despeje de áreas forestales,  y que se ha adaptado con este hábito para poder alimentarse sin peligro de depredadores. Usa la construcción de altos edificios donde anidan como quieren. Se trata de la cigüeña blanca.

Cigüeña Blanca junto al Cuartel Alfonso XIII.

La ciconia (nombre latino) es un ave carnívora y migratoria de grandes distancias.  Anida en Europa y migra en invierno al África subsahariana. Es un animal que acoge muchos parásitos como piojos y ácaros. La mayor parte de su comida la consigue desde el suelo, en zonas de baja vegetación o en fuentes de agua de poca profundidad que  se componen de pastos verdes, tierras de cultivo, y humedales poco profundos, evitan las zonas arbustivos y  zonas de hierbas altas.  Una de las costrumbres que varíaron a su modo de vida, es que empezaron a buscar en vertederos de basura su sutento, al menos fuera de la temporada de cría, esto se da en Africa y Oriente Medio.

En el siglo XIX comenzó un descenso de la población debido a la industrialización y los cambios en los métodos agrícolas. Cigüeñas blancas ya no anidan en muchos países, por este motivo, como el Benelux, Alemania o Francia, y las concentraciones actuales de la población occidental se encuentran en Portugal, España, Ucrania y Polonia.

En cuanto al folclore, la creencia que las cigüeñas traen los bebé, viene de una leyenda popularizada por el célebre escritor Hans Christian Andersen. La leyenda es muy antigua, tomado del folclore alemán. Unas cigüeñas encontraban bebés en cuevas o pantanos y los llevaron a los hogares que deseaban un bebé en su pico o en una cesta en la espalda. Luego los bebés se entregaban a la madre desde la chimenea.  Desde Europa el folclore se propagó por el mundo, hasta América del Sur y países como las Filipinas.

Justo junto a este abandonado edificio militar, partía una carretera que conduce a Montequinto, concretamente al Cuartel de Comandancia de la Guardial Civil.

Carretera a Montequinto desde Avenida de Jerez.

Llegamos al Cuartel de Comandancia de la Benemérita, en frente de la carretera comienza un camino que nos conducirá a Montequinto.

Camino de tierra de Comandancia a Montequinto.

Montequinto es un barrio que pertenece a Dos Hermanas pero muy cercano a la ciudad de Sevilla, solo 5 kilómetros. El nombre de Montequinto surgió porque por estos territorios discurría una antigua vía romana, cuya quinta piedra miliar o hito de distancia en las vías romanas se encontraba en este lugar. Por esta razón, en las referencias geográficas romanas se denominaba este lugar “Quintus ab urbe lapide” (Quinta piedra desde la ciudad).

Los primeros asentamiento civiles fueron en época visigótica, que logró conservar la religión y el culto cristiano bajo la denominación árabe. Hasta tal punto es así, que las crónicas de los historiadores árabes que recogen los acontecimientos que ocurrieron en el año 844 aluden a que en la torre de la iglesia que existía en Quinto se acechaba la marcha de los invasores normandos, que fueron derrotados en los campos de Tablada.

En la actualidad es un barrio que cuenta con infinidad de negocios y mucha propuesta de ocio como cines, clubes, polideportivos y parques.

Una vez entramos por el barrio, buscamos el carril bici con una larga pero suave subida, y lo dejamos a la salida de Montequinto.

Inicio carril-bici de Montequinto

Al salir al carril bici, salida hacia la izquierda y cuesta abajo hasta encontrar un carril junto a la autovía A-376. Por ese carril circulamos ya en sentido hacia Utrera.

Este carril, a veces alquitranado a veces formando una pista de tierra, a veces pasando por la antigua carretera, transitamos por haciendas, polígonos industriales o urbanizaciones.

Salida de Montequinto rumbo a Utrera

A nuestro paso camino de Utrera se ubican de forma distanciadas haciendas, como Andrada, Mendieta u Orán, son antiguos cortijos rehabilitados como lugar de celebraciones de bodas o otro tipo de eventos.

Acceso a Hacienda de la Andrada

Desde la Hacienda de la Andrada, comienza ya el tramo de la antigua carretera, hoy menos transitada por el tramo de autovía que conduce desde Sevilla a Utrera. Ahora esta antigua carretera se ha modificado en vía de servicio en la mayor parte de su estructura con un tramo de carril bici No Protegido que llega hasta las urbanizaciones más cercanas.

Un carril bici No Protegido que es un tipo de carril bici dentro de una vía interurbana con la suficiente protección de su anchura. Se llama No Protegido porque no ofrece protecciones o elementos laterales de protección para su usuario. Solo lo protege la anchura.

Carril bici No Protegido de la A-376

Pasados los kilómetros la carretera a la altura de La Concepción cambió a tierra de nuevo. Esta parte no estaba mal y permitía rodar bastante bien.

Pista de tierra por La Concepción

Nuestro trayecto acabó en la Hacienda Mendieta, tuvimos que pasar a la otra vía de servicio, la dirección Urbanización Los Granadillos, allí se encontraba la carretera antigua. Desde este lado, que ya no abandonamos nos conduciría a Utrera, salvo la parte final que volvimos a pasar al lado derecho de la autovía, entrando de nuevo a la vía de servicio.

Paso a la vía de servicio a la izquierda de la Autovía

Antes de llegar a Utrera, pasamos por una de las referencias de esta carretera, y es la Distribuidora de Alimentos y supermercado de venta al por mayor de productos, bebidas y droguería Hermanos Ayala, que fue fundada en 1.988. La nave de exposición se sitúa a 4 kilómetros de la localidad de la Campiña Sevillana.

Nave de Venta y Exposición Hermanos Ayala Sousa, S.l.

Continuamos con mucha prudencia por la vía de servicio, debido a que aumentaba el tráfico rodado y en la primera glorieta, un cartel publicitario del Toro de Osborne, nos daba la bienvenida a la ciudad.

Glorieta del Toro

El motivo por el que se dedica esta glorieta al toro, es que Utrera es un y un lugar de referencia en el origen del toro bravo, existiendo en su término municipal varias ganaderías famosas.

La historia de este pueblo es una de las más largas de la provincia de Sevilla. Su cultura se remonta desde los tiempos del Neolítico, como buena cuenta dan de ello descubrimientos de restos de hachas, puntas de flecha, dólmenes, y necrópolis.

Pero donde empieza a tener más relevancia en la historia esta localidad es en el mundo romano.

El geógrafo romano Plinio la situó entre las más importantes de la Bética, con el nombre de “Castra binaria”. Aunque su actual nombre es posible que proceda de “Odres” o “Utres”, recipientes donde se transportaba el vino. De hecho, en su escudo heráldico atestigua la importancia del cultivo de la vid y el aceite con el lema, “Da vino Baco, da aceite Palas”.

Sin embargo, a pesar de su importancia, los restos de esta población todavía no han aparecido, aunque si lo han hecho estatuas, mármoles, monedas, cerámicas, etc…

Cartel de entrada a Utrera

Su población actual tiene su origen en las repoblaciones que se llevaron a cabo durante el siglo XIII, cuando se asentó en la zona una importante colonia musulmana y judía. Tras la conquista de las tierras por Fernando III, a muchas de las familias musulmanas de la zona se les permitió permanecer como mudéjares y continuaron habitando el lugar, dedicándose fundamentalmente a la agricultura y a otros oficios manuales.

Se tienen noticias de la existencia de asentamientos de gitanos en la localidad desde el siglo XV. Este grupo ha permanecido desde entonces y en la actualidad la comunidad gitana de Utrera y constituye un colectivo plenamente integrado en la sociedad de esta localidad.

Tras el último censo realizado en 2010, la población utrerana ya supera lo 50.000 habitantes. La más alta de su historia.

Dejando estos datos sociales e históricos, nos adentramos por su núcleo urbano, primero por carriles bicis y después por una calle adoquinada llamada La Corredera.

Allí dimos a parar a la Plaza de Santa Ana, justo a los pies de su castillo.

Iglesia Parroquial de Santiago & Castillo de Utrera- Torre del Homenaje

El castillo se encuentra sobre un cerro natural muy próximo a la parroquia de Santiago el Mayor. Está declarado Bien de interés cultural y Monumento Histórico-Artístico desde 1985.Fue construido por el Concejo de Sevilla sobre los restos de una antigua torre árabe.

Bordeando la fuente a la izquierda, circulamos por la Calle La Fuente Vieja para parar junto a la parroquia de Santiago el Mayor y el Convento de las Carmelitas.

Fachada Convento de las Carmelitas

Este convento fue fundado en 1577 por Francisco Álvarez de Bohórquez y su esposa Catalina de Coria. En este convento de clausura se encuentran las monjas de la orden de las Carmelitas Descalzas. Es el único convento de la Utrera del siglo XVI que continúa habitado. En el siglo XIX se rehabilitó gracias a la financiación de los marqueses de San Marcial.

Cuenta con una iglesia de nave única con una rica cubierta de carpintería mudéjar. A los pies de la nave se encuentra un coro alto cerrado por el artesonado y un coro bajo de planta rectangular cubierto con bóvedas de cañón con lunetos y arcos con yesería del siglo XVII. En la sacristía está tras el retablo mayor donde preside la Inmaculada Concepción. Al final de la nave hay una espadaña de ladrillo. Está declarado Bien de Interés Cultural en calidad de Monumento histórico-artístico desde 1979.

En este convento puede adquirir a través del torno, dulces conventuales.

Tras el convento, el siguiente monumento que tocaba era uno que había permanecido demasiado tiempo escondido bajo las edificaciones colindantes, se trata del Castillo.

Justo cerca, desde la misma calle, un hombre nos señaló la dirección para entrar en el recinto, allí entramos bajados de nuestras bicis para visitar la fortaleza.

En principio era una pequeña alcazaba árabe, destruida en plena Reconquista, en 1368 por Mohamed V de Granada, aliado de los cristianos. Cuando Utrera fue tomada se construyó un complejo defensivo, por la privilegiada ubicación de Utrera. En este castillo se congregaban los ejércitos cristianos antes de lanzar sus ofensivas hacia el sur de Andalucía. La llamada Banda Morisca, suelo hispano todavía en poder del Islam.

Castillo de Utrera, patio de armas y torre oeste

La alcazaba llegó a tener 1500 metros cuadrados de superficie, edificándose torres en los ángulos de los lienzo y la torre del homenaje, la torre más representativa del castillo.

Tras diversos avatares el Castillo quedó en total abandono, restaurándose a partir de 1974 en estilo almohade.

Ya desde nuestra misma entrada al recinto notamos que está siendo reutilizado. Auditorio instalado en el Patio de Armas, con finalidades culturales, existencia de un asador en los jardines del Castillo. Pasas por estos jardines, con diversas estructuras árabes que le dan un ambiente palaciego. Distribución en diversas terrazas, en la más alta de las cuales está la Torre del Homenaje. Un restaurante con veladores.

Es un buen lugar aunque  para avistar la población. Allí, suele celebrarse actos culturales de la población

La altura de sus murallas oscilan desde un mínimo de 4 metros hasta un máximo de 15 metros, según el terreno.

Todo el conjunto se abre hacia el interior del “Patio de armas”, mediante una puerta abocinada que se quiebra formando el ángulo de la torre Este y continúa hacia la torre Sur.

La pieza más importante que se conserva es la Torre del Homenaje, una soberbia construcción de planta casi cuadrada, cubierta en su planta baja por una bóveda.

El castillo presenta elementos arquitectónicos de tipo islámicos que pudieran ser de la época almohade, si bien se sabe que fue muy reformado posteriormente, pues su importancia militar fue muy grande. De hecho, con la reconquista de Sevilla de 1248, Utrera se convierte en plaza estratégica de primer orden dentro de la línea fronteriza, por lo que el Concejo de Sevilla mandó su reforzamiento con piedra y ladrillo, por lo que también presenta notables elementos góticos, como las bóvedas.

Patio interior del Castillo de Utrera

Dejado el edificio militar, en la parte más alta de la ciudad, muy próximo al Castillo, se encuentra la iglesia parroquial de Santiago el Mayor.

Parroquia de Santiago, Utrera

Es un templo gótico que comenzó a construirse a finales del siglo XV, concretamente en el año 1490; si bien, y como es frecuente en este tipo de edificios, su etapa constructiva se alargó en el tiempo, por lo que fácilmente puede apreciarse en él, distintos estilos arquitectónicos característicos durante sus distintas etapas de ejecución.

La portada situada a los pies y denominada Del Perdón, se levanta sobre el año 1525. Posteriormente, algo más adelante, ya en la última década del siglo XVI se finalizó su crucero, la cabecera y la sacristía, realizados hacia 1596 por Lorenzo de Aredo; y aún algo más tarde, en 1610 su cabecera o Capilla Mayor. En el año 1760 la iglesia es objeto de una importante reforma de su exterior, según consta en algunos azulejos situados en la fachada de la actual Capilla del Sagrario.

De esa fecha deben ser también la portada de la nave del Evangelio, y la de la nave de la Epístola de estilo neoclásico y atribuido al arquitecto diocesano José Echamorro.

La portada de los pies o Del Perdón es de estilo gótico isabelino, y se levanta detrás de un robusto arco carpanel de grandes dimensiones del que parte una robusta torre-fachada realizada en piedra y ladrillo y estructurada en tres cuerpos de altura.

Exteriormente sobresalen a menor altura y a ambos lados del templo una serie de interesantes cúpulas de las distintas capillas laterales que se fueron incorporando en esta iglesia, la del Santo Cristo, la Del Rosario, la de San José, la Bautismal y la de San Antonio.

Dentro de sus episodios históricos, la Iglesia fue saqueada por incursión con objetivo de botín por el rey de Granada Mohamed V.

Del campanario cuelga la campana más antigua de Utrera, fechada en 1483, y conocida como “San Fernando”, fue sufragada por el cabildo municipal y sobre la cúpula puede verse, a modo de veleta, la imagen de Santiago Matamoros.

En esta parroquia se cobija el patrón de Utrera, el Santísimo  Cristo de Santiago al que se  le presenta muerto y clavado de pies y manos a una cruz ochava y envuelto en un sudario.

Fue  nombrado Patrono de Utrera el  11 de mayo de 1675.

De esta parroquia salen del Jueves al Viernes Santo, las Hermandades de Semana Santa de El Silencio y los Gitanos,  ésta última Hermandad organizadora del Primer Festival  Flamenco de España, como es el Potaje Gitano de Utrera.

El siguiente punto de interés tras bajar la Calle Bohórquez fue la popular Plaza del Bacalao con su punto de vista de la Parroquia de Santa María.

Entrada a la Plaza del Bacalao por calle Bohórquez

Esta plaza fue durante los siglos XV al XVIII el corazón de Utrera, en ella se encontraba las casas capitulares, las escribanías, sacamuelas, vendedores, pescadores, alguaciles y pícaros…  Estas labores determina la vida cotidiana del pasado utrerano.

Aunque actualmente es la Plaza Enrique de la Cuadra, popularmente se le conoce como Plaza del Bacalao, por la antiguas pescadería que allí se ubicaban.

Una de las mejores postales de la ciudad la tiene esta misma plaza, ya que se avista sobre otro cerro, la Parroquia de Santa María, que es parte de un templo medieval que se reformó en el año 1401.  Lo más llamativo es la Puerta del Perdón, una torre-fachada levantada hacia el año 1550 y cuya autoría se atribuye a Martín de Gainza, artista de origen vizcaíno que en 1529 es nombrado aparejador en las obras de la Catedral de Sevilla, y que desde entonces y hasta su muerte  realiza distintos trabajos en tierras del arzobispado sevillano.

Parroquia de Santa María, Utrera

A su derecha se encontraba la cárcel y las antiguas Casas del Cabildo, rehabilitadas en parte para alojar la Oficina de Turismo, allí entré para buscar un poco de información y un plano turístico.

Tras recoger el plano, seguimos a pie por las calles utreranas. Visitamos el Arco de la Villa, una de las puertas de entrada a la ciudad. En su estructura presenta vanos apuntados, y una capilla barroca en el piso alto.

Arco de la Villa, Utrera

Junto a este arco, la única puerta medieval que se conserva, la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Los orígenes de esta iglesia, situada, son muy curiosos: en 1731, un grupo de muchachos se dedicaban a rezar el rosario por las calles de Utrera llevando un sin pecado con la imagen de la Virgen de los Dolores. Acabaron fundando la Hermandad de los Servitas, que con el paso de unos años dio origen a la construcción de este templo a finales del XVIII.

La arquitectura de esta iglesia está pensada totalmente para el rezo del Vía Crucis. Es una iglesia barroca, con la particularidad de tener planta elíptica, en la que se suceden varias capillas que conforman las estaciones de penitencia.

En el interior destacan pinturas y esculturas como el Cristo de las Aguas, el Arcángel San Miguel, o una Piedad en el Altar Mayor. Lo más interesante son las pinturas murales que decoran la bóveda y el cuadro de San Antonio de Padua, obra de Francisco Pacheco (discípulo de Velázquez).

Iglesia Nuestra Señora de los Dolores, Utrera

La siguiente mención es una obra de arquitectura civil, como la Fuente de los Ocho Caños.

Fuente de los Ocho Caños, Utrera.

Es una antigua fuente restaurada, de planta octogonal y con una cubierta por un templete. Está situada cerca de la puerta medieval del Arco de la Villa, ya en el exterior del recinto amurallado. La cubierta está adornada por paños de azulejos sevillanos, y se sostiene sobre ocho arcos de medio punto. Bajo cada arco posee un grifo que desagua en la pila que rodea toda la estructura. Su función era la de aprovisionar de agua a los habitantes de la villa y abrevar al ganado.

Arcada de medio punto del templete de la Fuente de los Ocho caños

Desde este punto se pueden hacer rutas campo a través, ya que parten varios cordeles. Para un futuro, lo tendremos en cuenta.

Después callejeamos por el la ciudad hasta dar a parar al Santuario de Nuestra Señora de la Consolación, para ver a la patrona de Utrera, llegando a través de un paseo y un parque nuevo.

Santuario de Nuestra Señora de la Consolación, Utrera

Este templo está ubicado en las afueras de la ciudad, y se llega a él por un espacioso camino, como dijimos hoy día convertido en paseo, flanqueado por el Parque de Consolación. En su interior se encuentra la patrona de la ciudad, Nuestra Señora de Consolación, destacando además su artesonado mudéjar y el altar mayor barroco. El edificio es de estilo barroco clasicista. Fue construido en el primer tercio del siglo XVII, sobre una ermita del siglo XVI dedicada a albergar la imagen de la Virgen de Consolación, que fue trasladada desde el desaparecido Convento de la Antigua.

El 31 de marzo de 1561, la Orden de los Mínimos se hizo cargo de la ermita, levantaron su monasterio anexo a esta y más tarde la iglesia que se observa en la actualidad. Esta consta de nave única con crucero, con una estructura de muros de carga de ladrillo enfoscado y pilares. La capilla mayor es cuadrada y las cubiertas de bóveda de cañón con lunetos. En el crucero hay una cúpula con linterna. A los pies de la nave hay una estructura de vigas con artesonado de madera, que se apoya en columnas de mármol blanco. Sobre esta se asienta el coro y una torre de dos cuerpos que está adornada con azulejos. La portada es de piedra amarillenta y consta de dos cuerpos

Cuentan las crónicas que, en 1507, esta virgen que se encontraba en Sevilla, en poder unas beatas, pero una epidemia de peste, hizo que murieran todas, salvo una, que se llevó la imagen a esta localidad. Allí residía la hija de esta mujer. Marina Ruiz heredó la imagen, que la cedió a las monjas de la Antigua.

Cierto día, un ermitaño del lugar, Antonio de la Barreda, busco el lugar donde actualmente esta el Santuario para levantar la ermita.

En este lugar elegimos para hacernos la foto de la ruta.

Foto familia de la ruta.

Con posterioridad compré un regalo para el próximo día de la madre, un rosario con la imagen de la Consolación.

Luego circulamos por Utrera para salir de la localidad, y a las afuera, paramos para tomar algo de almuerzo para afrontar con más energías la vuelta y llegar a casa sobre las 16:00 horas. La vuelta fue tranquila y se hizo por la vía de servicio junto a la Autovía hasta llegar a Montequinto, de ahí nos dirigimos a Condequinto, pasamos por la Universidad Pablo de Olavide, donde paramos a descansar y retornamos llegando a Sevilla. Decir que unos kilómetros antes de llegar a Sevilla, notaba unas molestias en mi rodilla derecha, en la parte exterior al articular con el movimiento del pedaleo.

La ruta fue grabada en gps desde el Palacio de San Telmo de Sevilla hasta la parada en almuerzo en Utrera antes de volver a Sevilla.

Nombre: Utrera
Tipo de actividad: ciclismo
Descripción: Urban road
Distancia total: 47,89 km (29,8 mi)
Tiempo total: 4:32:59
Tiempo de movimiento: 3:39:37
Velocidad media: 10,52 km/h (6,5 mi/h)
Velocidad de movimiento media: 13,08 km/h (8,1 mi/h)
Velocidad máxima: 35,30 km/h (21,9 mi/h)
Ritmo medio: 5,70 min/km (9,2 min/mi)
Ritmo de movimiento medio: 4,59 min/km (7,4 min/mi)
Ritmo máximo: 1,70 min/km (2,7 min/mi)
Elevación máxima: 134 m (441 ft)
Elevación mínima: 45 m (149 ft)
Aumento de elevación: 1212 m (3976 ft)
Pendiente máxima: 15 %
Pendiente mínima: -21 %
Registro: 13/04/2013 9:21

Grabación de la ruta en gps desde Sevilla hasta Utrera

También se grabó el perfil de elevación.

Perfil de Elevación Ruta Sevilla- Utrera

Finalmente los datos de la ruta completa grabados en el cuentakilómetros.

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA.- 81,6 KILÓMETROS.

TIEMPO EMPLEADO EN RUTA.- 5 HORAS 47 MINUTOS 08 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 14,1 KILOMETROS/HORA.

VELOCIDAD MAXIMA ALCANZADA.- 40,9 KILOMETROS/HORA.

ODOMETRO.- 2.376 KILÓMETROS TOTALES.

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PROYECTOS CARRIL BICI AREA METROPOLITANA DE SEVILLA

La Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía ha expuesto su propuesta de vías ciclistas metropolitanas para Sevilla.
El viceconsejero de Fomento José García Cebrián aseguró a Diario de Sevilla, que los primeros tramos de esa red ciclista metropolitana se iniciarán y culminarán en 2014. Para esta fecha estarán listas las conexiones de Sevilla con la estación de Cercanías de Camas y con la del Metro de Mairena del Aljarafe, así como el nuevo puente sobre la SE-30 a la altura de Tablada que los ciclistas de San Juan llevan décadas reivindicando para cruzar sin riesgos cuando salen del Puente de Hierro.

El carril-bici de Sevilla a la Rinconada (8,2 kilómetros) también lo construiría directamente la Consejería de Fomento.

La obra del puente sobre la SE-30 empezará con toda seguridad este año 2013, según García Cebrián.

El carril-bici a Camas tiene una longitud de 8,5 kilómetros e incluye, según Fomento, la rehabilitación de los carriles-bici que se construyeron en la Expo a ambos lados del puente del Alamillo, hoy en un avanzado estado de deterioro. El trazado del carril parte de la estación de tren de Camas, se adentra en el casco urbano, rodea la localidad por la Ronda Este y se bifurca al llegar a la capital por el puente del Alamillo y por el reabierto puente de la Señorita (para transporte público, bicis y peatones) que conecta con Torre Triana de la Cartuja.

El carril-bici metropolitano de Mairena del Aljarafe -de 2,6 kilómetros- circunvalará este municipio para cerrar el anillo de la red existente. Conecta con el polígono Pisa de Mairena y con la Ronda urbana Sur, cuya obra está paralizada por la Junta.

El avance del plan andaluz de la bicicleta y los carriles-bici previstos pueden consultarse en la página de internet de la consejería (http://www.juntadeandalucia.es/fomentoyvivienda).

Hay otros tramos prioritarios que conectarán con el Cercanías del Aljarafe Norte y que deberían iniciarse en 2014. La ejecución depende en su mayor parte de la Diputación Provincial de Sevilla.

La Consejería de Fomento asume la redacción de los proyectos en muchos casos. En esta lista se incluyen el carril Santiponce-Camas por la avenida de Extremadura y Tartessos (2,5 km), de Castilleja de Guzmán a Valencina (1,9 km), de Valencina a la estación de Cercanías de Salteras  (1,75 km), de la travesía de Salteras (2,2 km), de Olivares, Villanueva del Ariscal, Espartinas, Umbrete, estación de Metro de San Juan-Gelves (3,7 km) y de Coria a Gelves (6 km).

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