URBANA DE SAN JUAN DE AZNALFARACHE

Feliz 2012.

La primera del año, esperamos compartir muchas más durante el presente, ya que nos está empezando a gustar mucho esta actividad.

Dos de enero, en plenas fiestas navideñas y día festivo en el calendario laboral, es la jornada ideal para otra nueva aventura acorde con nuestras características. Anteriormente,  llamé a Nico para ver si estaba disponible para hacer otra ruta o excursión cicloturista, que para nuestro caso es lo mismo de interesante.

Esta vez quedamos un día festivo, el 2 de enero para probarnos, a ver como nos estaba sentando el atracón de las navidades. Desde el pasado día 17 de diciembre no nos aventuramos en recorrer “nuestros particulares mundos”.

Quedamos a la 10:00 horas de la mañana, en la entrada del Puerto fluvial de las Delicias.

Y tras las campanadas de Nochevieja y el paso del Año Nuevo, llegó el día 2. En mi caso, eran las nueve de la mañana cuando empecé a prepararme, primero me coloqué mi térmica después las culotes largas, unos calcetines color blanco y gris marengo, una camiseta de color amarilla, el maillot fino de manga larga, la chaqueta negra, el pasamontañas, las gafas y el casco. Finalmente los guantes y cargué con mi mochila con una botella de agua, el portamapas, el cortavientos y la bomba de inflar. A huir.

Salí de mi barrio a las 9:40 horas y tomé dirección Cardenal Ilundain hasta la Avenida de la Palmera. Allí recorrí la distancia hasta llegar al punto de encuentro con Nico, la entrada del Puerto de las Delicias.

Llegué unos cinco minutos antes de lo previsto y esperé su llegada. Justo delante tenía la Glorieta de los Marineros presidida por la figura de Juan Sebastián Elcano.

En el año 1963, el mismo Ayuntamiento de Sevilla convocó un concurso para dedicar un monumento a la memoria de Juan Sebastián Elcano y así conmemorar su salida de Sevilla , partió con una flota comandada por Fernando de Magallanes en 1510 con 250 hombres abordados en cinco barcos. Sus nombres: La Trinidad, San Antonio, La Concepción, Santiago y La Victoria. La idea era dar la Vuelta al Mundo. De esta empresa sólo llegaron a Sevilla, la Nao Victoria con dieciocho hombres a bordo regresando un 8 de septiembre de 1522.

De todos los proyectos el ganador fue el de Antonio Cano, eligiendo en 1969 este emplazamiento frente al Puente de los Remedios, justo con la Avenida de la Palmera.

Pues nada más y nada menos que la figura de bronce de este marinero nacido en la guipuzcuana Guetaria  nos saludaba por la mañana antes de comenzar la ruta. Nosotros no íbamos a dar la vuelta al mundo como él. Cuando llegó Nico,  entre los dos decidimos ir a la ciudad más cercana a Sevilla, San Juan de Aznalfarache.

Y empezamos. Atravesamos el puente de Los Remedios para continuar por Carrero Blanco y rodeamos el Barrio de Los Remedios por Santa Fe, continuamos por Triana, pasando López de Gomara y Avenida de Coria.

En la rampa de acceso hacia la carretera del Muro de Defensa, tuvimos nuestra primera avería en ruta, a la “Flecha Plateada” de Nico se le salío el cable del freno de la maneta y Nico tuvo que parar a arreglar el contratiempo.

Una vez arreglado el problema reanudamos la marcha, pasamos por el Charco la Pava, en sentido contrario a las agujas del reloj desde el punto de vista de Sevilla y buscamos la variante que nos encaminaría a San Juan. Dejamos el albero por el alquitrán.

Y esta misma carretera nos dirigiría al carril bici del Puente Basculante de San Juan de Aznalfarache.

El Puente de San Juan es un puente basculante sobre el río Guadalquivir comunicando Sevilla con San Juan de Aznalfarache que se completa con dos viaductos para permitir el acceso al mismo.

Es el octavo puente que cruza el Guadalquivir por Sevilla. Su carril de tráfico es sentido hacia Sevilla y el carril bici es el carril del sentido que iba anteriormente hacia San Juan.

El puente fue construido en 1930 y alcanza una longitud de 180 metros. A parte sus viaductos de accesos son de 540 el que conecta Sevilla y 270 el que conecta San Juan.

Este puente de acero de diez metros de ancho, fue construido por la empresa de Barcelona, “La maquinista terrestre y marítima” y es de tipo basculante porque se abre para permitir el paso de navíos fluviales. Actualmente esta función está en desuso y su última apertura data de 1981.

Tras cruzar el puente citado y pasar por debajo del puente de la línea 1 del metro de Sevilla, llegamos a San Juan de Aznalfarache donde haríamos una visita por el puro placer de hacer turismo.

A orillas del Guadalquivir se encuentra esta ciudad que se extiende hacia la Cornisa del Aljarafe. El pueblo se divide en tres partes, el Barrio Bajo que fue la parte que visitamos, la Barriada del Monumento y el Barrio Alto.

Los primeros asentamientos como ciudad en este lugar se los debemos a los tartesios, quienes llamaron a la ciudad Osset. El siguiente pueblo en dejar su huella fue el romano, que la llamaron Iulia Constantia quienes le construyeron una fortaleza significando que fue una ciudad importante en la época.

El nombre de Aznalfarache proviene por el cerro donde se sitúa su fortaleza (al Faray, en árabe que significa El Mirador) y la razón de San Juan, por ser entregada tras la reconquista a la Orden Hospitalaria de San Juan, que a la postre es la actual Orden de Malta.

El núcleo urbano lo preside un impactante conjunto monumental, una obra colosal llamado “Monumento al Sagrado Corazón de Jesús”.

Esta instantánea está tomada desde los aparcamientos del Metro. Desde aquí se observa parte del proyecto ideado por el Cardenal Pedro Segura Sáez y materializado por Aurelio Gómez Millán con elementos mudéjares, barrocos y renacentistas.

Se aprovecha el terreno en cuesta que subíamos a pie tirando de la bicicleta cuyo itinerario se disponen a lo largo del recorrido altares con temática de los misterios del Rosario y que son obras del escultor catalán Claudio Rius. La pendiente, una a cada lado hasta la parte superior se articulan en terrazas y rampas que desembocan en calle.

Desde su terraza más alta aprovechamos para hacernos unas fotos y otra con vistas a la ciudad de Sevilla.

El tema del Sagrado Corazón de Jesús es una devoción católica referida al corazón físico de Jesús que simboliza al amor divino. Es una referencia al amor y al dolor que sintió Jesús por los hombres. Esta devoción tuvo su origen en la Edad Media por escritos de las monjas cistercienses Santa Matilde y Santa Gertrudis. Pero fue la francesa Santa Margarita María de Alacoque la propulsora de la devoción tal y como la conocemos ahora.  A esta monja salesa se le apareció Jesús que le dijo que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón recibirían muchas gracias divinas. Su confesor San Claudio de la Colombiere propagó la devoción creyendo las confesiones místicas de su confesada. Finalmente fueron los jesuitas quienes la extendieron a todo el mundo.

El Cardenal Segura y Saéz llegó a Sevilla en 1937, y una de sus pastorales era promover esta devoción y en Sevilla eligió el cerro de Aznalfarache para dejar patente su obra difusora.

La obra está fechada el 12 de junio de 1942.

Dimos por terminada nuestra visita y descendimos por el camino contemplativo dedicado a los misterios del Rosario, bajamos con precaución pinzando los frenos de nuestras máquinas para reducir al máximo la velocidad no solo por cuidar la avería de la bicicleta de Nico sino para respetar el recinto, llegamos a la explanada del Triunfo del Sagrado Corazón de María.

En la parte más baja, se erigió un Triunfo dedicado al Corazón de María, que incorpora una réplica de la Virgen del Amparo conservada en la Iglesia de la Magdalena de Sevilla, obra de José Lafita.

Los triunfos son un tipo de monumentos que evocan las columnas conmemorativas de los emperadores romanos que rememoraban sus triunfos en batallas y conquistas, se compone de una esbelta columna sobre pedestal y en lo más alto la escultura a quién va dedicada.

Todo el conjunto fue inaugurado en 1948 con motivo del VII Centenerio de la Conquista de Sevilla por Fernando III donde también se incluyeron las tierras del Aznalfarache dentro del botín y posterior repartimiento.

Salimos del Conjunto y nos acercamos al Paseo fluvial de Nuestra Señora del Carmen, donde se puede disfrutar de actividades de ocio y deporte como el footing, el ciclismo, la equitación porque por aquí discurre el tramo II del Corredor Verde Metropolitano, y tan cerca está el romano Betis que se puede uno recrear con la actividad de la caña de pescar.

Este azulejo que posta en la calle Betis de San Juan de Aznalfarache, representa a la Virgen del Carmen. Es una advocación cuyo nombre procede del Monte Carmelo, situado en Israel, Karmel nombre que en árabe significa “Jardín”.

En el otro lado del pilar se explica el origen de esta advocación mariana, que data de un 16 de julio de 1251, cuya imagen se apareció a San Simón Stock que le entregó el escapulario de la Virgen, el principal símbolo del culto mariano de los carmelitas. Se le llama Stella Maris (Estrella de los Mares) y es patrona de la armada marina. También cuenta que el almirante Antonio Barceló Pont impulsó su devoción en la oración de del monje inglés Simon Stock llamada Flor del Carmelo.

Junto al paseo fluvial a orillas del Guadalquivir, nos encontramos con un vestigio de la industria española de principios de siglo XX, el embarcadero de las Minas de Cala.

Con este embarcadero se podía realizar el trabordo de los vagones cargados de hierro que procedían de una pequeña pedanía situada al Noreste de la Provincia de Huelva, llamado Minas de Cala a las bodegas de los barcos que realizaban la etapa final a las fábricas de Altos Hornos de Vizcaya.

Todo este proceso productivo y logístico fue promovido por las familias bilbaínas de gran tradición a los negocios mineros y que fundaron la Sociedad Anónima Minas de Cala, y que gracias a la Gobernación Civil se trazó una línea de 96 kilómetros entre Minas de Cala y San Juan de Aznalfarache. Tanto la línea ferroviaria como el embarcadero fueron inaugurados en el año 1906.

Como se puede observar en estas fotos, está realizado en hormigón armado, una técnica contructiva muy novedosa ya que por aquellos entonces se realizaban o en madera o en hierro.

La utilidad de este embarcadero cesó hasta finales de los años 50, posteriormente la obra sería demolida. La estructura que aún permanece en pie apenas nos dan una idea de la inmensidad que debió ser.

Una vez visto, dejamos el Guadalquivir, para adentrarnos al casco urbano y en este caso en el Barrio Bajo, nos detuvimos en la Plaza de Andalucía, la puerta de entrada al municipio y donde nos detuvimos a ver sus edificios de gran señera, como este fechado en 1928 y que fue el antiguo Ayuntamiento de la ciudad.

Desde la Plaza de Andalucía, parte una calle escalonada, sin salida y muy adyacente, a los pies de la muralla llamado el Callejón de la Cruz.

Tras dejar esta calle retornamos a la Plaza de Andalucía y continuamos por la calle Antonio Machado, una calle en pendiente hasta que distrajimos nuestra atención en una portada muy curiosa, la del Callejón del Aire.

Se trata del Frontal del Antiguo Convento de San Cayetano de 1796. De este antiguo convento mercedario solo nos queda el arco y la cruz que se encuentra en su frontón.

Una vez terminado este edificio continuamos por la misma, dejamos la rotonda próxima y tomamos por la calle Cardenal Segura, allí otro templo religioso, nos espera la Iglesia de San Juan Bautista, una iglesia contruida en la dácada de los años 20. Fue inaugurado en el año 1.929 por el Cardenal Ilundáin. Mide 34 metros hechos a ladrillo y el campanario es de estilo neomudéjar

Como estaba cerrada nos pudimos contemplar sus imágenes o motivos interiores donde destaca una pila bautismal en jaspe o la imagen de Nuestra Señora de la Paz, patrona de esta villa. Si pudimos ver una escultura del titular de esta iglesia, San Juan Bautista.

En frente de este templo, el monumento a la Mujer Trabajadora, una estatua modernista y de gran altura.

Dejamos este lugar por detrás del templo y donde se situaba el mercado de abastos y rodeamos el lugar para dirigirnos a la calle Real, donde estaba nuestra próxima visita, la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, una capilla famosa porque ha tenido que recoger muchas familias ante los perjuicios ocasionados por las numerosas riadas procedidas por el Guadlaquivir y que afectó a los hogares más próximas al río.

El lugar fue marcado por el anticlericalismo de la II República que dejó al templo sin servicio religioso y se habilitó como lugar de reuniones para el Partido Comunista. Posteriormente se usó como cuadra para guardar carros de animales y como polvero, y en el caso de que se produjeran riadas, para acoger a las familias damnificadas.

Fue en 1953 cuando se reorganizó la Hermandad que devolvió la Capilla para el culto católico. La titular de la capilla es una imagen del siglo XVIII obra de Cristóbal Ramos.

Como denuncia debemos contar que esta capilla ha sido expoliada, en agosto del 2.003 con el robo del niño de que tiene en su brazo Nuestra Señora del Rosario. La talla del niño Jesús es del siglo XVIII.

Rodamos de nuevo y de este lugar nos dirigimos de nuevo por Plaza de Andalucía, Antonio Machado y Cardenal Segura para entrar en el Parque de los Pitufos, un parque que ocupa una extensión desde la Avenida 28 de febrero hasta el Polideportivo 1º de Mayo. Su configuración data de 1981.

Incialmente fue llamado parque infantil Minas de Cala, pero desde su construcción se le conoce como el Parque de los Pitufos debido al equipamiento que ofrecía: las minicasitas y los minicastillos que se le relacionaba con esta serie televisiva de dibujos animados.

A parte de zona de ocio, el parque ha tenido otras diversas ocupaciones como cine de verano, mercadillo de artesanía o competeciones variadas. Ahora dispone de una cancha de baloncesto, navío tobogán, quiosco bar y hasta un carril bici por donde nosotros transitamos hasta llegar a un mirador del polideportivo.

Desde el parque hay un carril de salida que discurre por la Cornisa del Aljarafe y parte otro camino que conduce al polideportivo y a una urbanización de construcción reciente.

Nosotros tomamos por la parte más llana, una antigua vaguada donde avistamos la Hacienda Valparaíso, aquí es donde Zorrilla imaginó un encuetro entre doña Inés y don Juan Tenorio.

La Hacienda es una finca privada por lo que no hay ni acceso ni es visitable. Por lo que nosotros solo pudimos pasar cerca sin pasar junto a ella.

El inmueble conserva una capilla del siglo XVIII y bendecida en 1771, donde se veneraba como oratorio al Cristo de Valparaíso. También presenta un lugar curioso, un cementerio canino.

Rodeamos la urbanización y nos dirigimos al Barrio Bajo, allí nos paramos por última para ver la muralla de San Juan.

Las murallas en sí datan de la época romana, gracias al comercio y prosperidad que tuvo la zona en aquella época. Contar que en estos muros se ocultó San Hermenegildo en un Oppidum (Fortaleza romana), aquel visigodo que rechazó la doctrina arriana y abrazó el catolicismo, el emplazamiento le sirvió de refugio contra su padre el rey Leovigildo, que para capturar a su hijo tuvo que incendiarlo y reducirlo a cenizas.

Tras la expulsión de los godos por los árabes, éstos prosiguieron su conquista por territorio hispánico y dejaron la fortaleza reconstruida bajo la custodia de los judíos. Una vez asentados los musulmanes, quedó bajo poder del Califato de Córdoba. Cultivos de olivos y vides se esparcian por la tierra del margen derecho del Wadi Kibir (El río grande) y alquerías y casas de campo blanqueaban la tierra del Al Xaraf (El Mirador), nombre árabe del Aljarafe.

Bajo el mandato árabe de Yacub Al Mansur se construye en 1197 la nueva fortaleza, ya de estilo almohade. Y puede que la misma palabra que da nombre al cerro y al pueblo Aznalfarache derive del nombre de esta fortaleza llamada Azn al-Xaraf, que significa Castillo del Mirador. Uno de los próposito de esta construcción es de guarecer la población en caso de alarma. Este castillo fue posteriormente vivienda de Al Mutamid.

La época musulmana terminó con la conquista de Sevilla por Fernando III, el Santo. La antesala de esta conquista fueron las incursiones realizadas por el infante Don Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio y el maestre de la Orden de Santiago Pelay Correa que con el objeto de cortar el aprovisionamiento de Isbiliya, tomaron el Aljarafe de manera definitiva para el Cristianismo.

Ya en el repartimiento de las tierras, esta parte formó parte de la Orden de Hospitalaria de San Juan hasta que pasó a manos de la Corona, y donde posteriormente se construyó un convento en su interior para la orden de los Terceros. Con el tiempo y desuso militar perdió la fortaleza su estándar quedando la muralla como único vestigio del Castillo del Mirador.

Pues con la vista de la muralla finalizamos, Nico y yo, la aventura cicloturista por esta localidad ya solo nos quedaba nuestro particular homenaje gastronómico y la vuelta a casa. Descendimos por las calles de San Juan hasta llegar a la Plaza de Andalucía donde hicimos parada y fonda en el Mesón Casa José.

En esa balda entre los dos toldos y al solecito de invierno, éste que calienta tan bien cuando estás echado un rato, nos íbamos a postar para disfrutar del momento.

Momento que Nico y yo inauguramos con un par cervezas mientras esperamos los platos.

Y en cuanto al yantar, pues Nico lo típico de un ciclista, UN MONTADITO. Je, je, je… Bueno, no es que sea el plato típico de los ciclistas por eso de ir montado sobre ruedas, sería el colmo de un ciclista, parar y bajarse a comer montadito…. El montadito es un tipo de bocadillo hecho con un pan muy pequeño, muy extendido en toda España. Una tradición que se remonta allá por el siglo XV, pero por entonces toda vianda se colocaba encima del pan, de ahí eso de montar.

Yo en cambio pedí una comida muchas más casera, y es que se me antojó unos alcauciles rellenos.

El alcaucil es un tipo de alcachofa silvestre pequeña, aunque la que me dispusieron en el plato era una bastante grande, vamos un buen ejemplar. El alcaucil es una planta originaria del Norte de África y más concretamente de Egipto. Los griegos y los romanos ya la conocían y la llamaron Cynara, por una ninfa de la que se enamoró Zeus, pero que al rechazarlo, éste la transformó en esta planta. Griegos y romanos la usaron porque creían que tenían facultades afrodisiacas, pero que conste que yo no las pedí por este motivo, sino porque se me antojó. Supongo que los más antiguos asociaban a la forma de las cosas las virtudes que le podían ofrecer para ellos si las toamaban, quizás por la forma del tallo y la cabeza verían ese tipo de facultades.

Fueron los toscanos, los primeros que empezaron a cultivarla como alimento a partir de la Edad Media. Los personajes más famosos que les gustaban comer este alimento fueron Catalina de Medicis y Luis XIV.

En España según la zona para referirse a esta planta se le conocen por todos estos nombres:  alcací, alcachofa, alcachofera, alcachofero, alcacil, alcancil, alcanciles, alcarchofa, alcarchofera, alcarcil, alcaucí, alcaucil, alcauciles, alcaucique, alcaulera, arcacil, arcaucil, arcauciles, carchofa, cardo, cardo alcachofero, morrilla, morrillera, penca, pencas. Seguro que alguno habrá escuchado más de una ocasión estos nombres.

El término alcachofa proviene del árabe al qar-shuf, que significa “lenguas de la tierra”, en referencia a sus hojas. Por el origen de su nombre seguramente fueron los árabes los que la extendieron del Norte de África a Europa. Precisamente la palabra alcaucil, procede también del árabe al qabsil, pero en este caso el arabismo alude a la cabeza de la planta.

Es una planta para emplearse a fondo con esto de tomarlo hoja a hoja, que por cierto es un alimento muy recomendable para los que quieren perder peso porque limitan la absorción de colesterol y por sus propiedades diuréticas.

Una vez terminado nuestro homenaje gastronómico volvimos a rumbo a nuestros hogares. Primero desde el mismo lugar de San Juan hasta Sevilla, donde llegado al puente de la Barqueta nos despediríamos, Nico tomaría dirección San Jerónimo y yo volvería a La Oliva, pasando por Macarena, María Auxiliadora, Kansas City, Nervión y Tiro de Línea. Durante la vuelta mostramos una serie de instatáneas realizadas por Nico.

DATOS DEL RECORRIDO.

DISTANCIA RECORRIDA.- 32,086 KM.

VELOCIDAD MAXIMA ALCANZADA.- 30,4 KM/H.

VELOCIDAD MEDIA.- 12,8 KM/H.

TIEMPO TRANSCURRIDO.- 2 HORAS 30 MINUTOS 09 SEGUNDOS.

TEMPERATURA.- DE 11,7ºc -18,1ºc.

CALORIAS.- 8,152,1.

GRASA.- 284,87 .

Nico recorrió 38 kilómetros.

Fuentes de web consultadas para la composición de esta publicación:

– Wikipedia.

-sanjuandeaznalfarache.net

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