URBANA DE CASTILLEJA DE GUZMAN

Tras varios días entrenando y cogiendo algo de forma para próximas rutas, volvemos a nuestras asombrosas aventuras en bicicleta. En esta ocasión toca, descubrir los pequeños secretos de una localidad cercana a Sevilla. Un pequeño pueblo llamado Castilleja de Guzmán.

“Si te paras en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.” Proverbio chino.

Tras aquella épica aventura de principios del mes pasado por la Campiña andaluza. Ahora decidimos realizar una ruta urbana para conocer un pueblo. En esta ocasión fuimos a conocer uno de los más pequeños del Aljarafe sevillano, llamado Castilleja de Guzmán que para llegar había que pasar en primer lugar Camas.

Desde el 7 de julio hasta el 26 de agosto, fecha que realizamos esta urbana, realizamos durante algunos días entrenamientos para no dejar la forma. Durante todo ese tiempo quedaron como datos globales un recorrido total de 255,6 kilómetros, sumando un cómputo de tiempo de 7 horas 17 minutos y 19 segundos, mantiendo una media de 14,7 km/hora. El odómetro de totales de mi nueva bici ya sitúa en 986 kilómetros. No está mal, teniendo que solo tiene 4 meses.

En esta ocasión a diferencia de otras rutas, la Urbana de Castilleja de Guzmán la haríamos por la tarde. Un domingo por la tarde a partir de las 18:30 hora en que quedamos Nico y yo en la Estación de Autobuses Plaza de Armas para iniciar este paseo.

Tras prepararme salí con antelación, a las seis menos diez para estar con hora. En esta ocasión elegí como prenda una camiseta amarilla que me obsequiaron en la primera marcha que hice en Sevilla, el año pasado. Esta vez tomé por Ronda Tamarguillo, Ciudad Jardin y Avenida del Greco para atravesar Carretera Carmona y pasar Ronda de Capuchinos hasta plaza de Armas pasando por Torneo. Hice unos 7 kilómetros, antes de quedar con Nico.

Llegué antes y esperé su llegada. Cuando llegó, partimos para allá con idea de llegar al pueblo y conocer la entrada de la famosa Ruta del Agua, para hecerla en un futuro.

Nos dirigimos por la ciudad Expo para tomar el puente de Camas y paso que ya hemos tratado con antelación. En esta ocasión nuestro paso por Camas era para llegar a la Carretera de Castilleja de Guzman, enfilar la cuesta por el carril bici que empieza a los pies de la Parroquia Nuestra Señora de La Fuente.

Justo a la altura de la Avenida del Ferrocarril hay un cruce a la izquieda. Allí lo marca uno de los lugares de especial mención de Camas, la Escuela Taurina de Camas.

Camas es conocida en el mundo entero, entre otras cosas, por ser cuna de grandes toreros, que durante años ha brillado gracias a los nombres de diestros como Curro Romero o Paco Camino.

Sin embargo, la historia de Camas en materia taurina no sólo se queda en estas grandes figuras. Para ello, la Escuela Municipal Taurina de Camas, ha formado a lo largo de su historia a más de cien alumnos de innumerables pueblos de la provincia de Sevilla.

La actual Plaza y Escuela de Camas, cuenta con un aforo de 900 localidades. A lo largo del año celebra diferentes festejos en los que sus alumnos exhiben sus conocimientos, aprendidos de la mano de Fernando Rodríguez, Director Artístico de la Escuela, por todos conocidos como “El Almendro”.

El 6 de enero de 1992  se inauguraron las obras de esta taurina cantera hoy emblema de la ciudad, sede que se inauguraría el 19 de mayo de 1995.

Pasado en el coso taurino encaramos la subida del 6,5% de desnivel, según la señal de tráfico, en dirección a Castilleja de Guzmán, la conocida como Cuesta de los Gitanos. Una parte de esta subida la transitamos por carril bici al menos hasta el límite de la población de Camas, es un seguro de vida dado que el tráfico transita por una carretera sin arcén.

La subida la iniciamos a 13,8 km/hora, llevando a Nico a rueda mía en los primeros 400 metros de subida. Cuando el porcentaje subía bajé mi ritmo a los 11 km/hora. Nico ya paró y terminé la subida del carril bici para esperarlo.

La cuesta seguía al menos otro kilómetro más. Desde Camas al pueblo de nuestra llegada tan solo había dos kilómetros. Lo único que ahí ya no había carril bici, la carretera es sin arcén y la velocidad dejaba de limitarse a 50 km/hora porque ya habíamos salido del pueblo. Ahora lo que había que hacer es que Nico terminara de subir el tramo.

Ya se va viendo sus progresos en materia de subir pendientes.

El kilómetro para Castilleja lo multiplicamos desviándonos por la Barriada camera de Caño Ronco y así evitar el peligro del tráfico. Allí justamente, mi Bicicleta alcanzó el kilómetro 1.000 desde que se compró hace justo cuatro meses. Momento histórico para “La Bandolera” que ha recorrido además de las calles y parques de Sevilla, lugares como la Vega del Guadaíra, el Aljarafe sevillano, la Campiña andaluza y ha visitado enclaves como Santiponce, Gines, Alcalá, Arahal, Córdoba, Écija, La Luisiana o Fuentes de Andalucía, por citar algunos.

Y este era el lugar donde se cifró la tan señalada cifra. La entrada de la Barriada de Caño Ronco que seguía en terreno ascendente.

Caño Ronco es un barrio de casas de una planta en su mayoría y formado por dos calles. Caño Ronco Alto y Caño Ronco Bajo. Teníamos que avanzar por Caño Ronco Alto, si hacíamos caso a las señales de circulación, por lo tanto subir más desnivel. A petición de Nico paramos para descansar. Momento que aprovechamos también para mirar las vistas desde este lugar. También sacamos foto de algo meritorio. Y encontramos algo significativo de la arquitectura rural andaluza, aunque este ejemplo se ve más como elemento decorativo. Se trata de una argolla para el amarre de bestias de carga. La argolla está en la boca de la cabeza de un caballo de bronce.

Una vez descansado y recuperado del esfuerzo. Seguimos en ascenso por la calle Caño Ronco Alto para salir definitivamente de Camas.

A la salida de esta calle, justo subiendo un terraplén, surca un camino por tierra tupida de pastizales secos. Se trata del Camino de los Carboneros.

El Camino de los Carboneros discurre entre las localidades de Camas y Olivares. Tiene una distancia de 13,5 kilómetros. Presenta un mal estado y no está señalizado correctamente, al menos esta entrada.  Se llama de los Carboneros por ser un antiguo camino histórico usado para el transporte de carbón y otros minerales a Sevilla. El mineral provenía de la provincia de Huelva y tributaba en Puerta del Postigo. La puerta o postigo del Carbón, estaba situada  en la confluencia de la actual calle Santander con la calle Temprado, junto a la torre de la Plata.

El camino nos llevará poco después de menos de un kilómetro y con tendencia ascendente a la meseta del Aljarafe. Estamos en pleno camino después de dejar a nuestra izquierda una canalización, para recoger agua de lluvias concretamente hecho de hormigón. Desde aquí se veían unas fantásticas vistas de la ciudad de Sevilla, con el esqueleto de la futura Torre Pelli como elemento más destacado.

Continuamos adentrándonos por el camino, hasta pasar por delante de una explotación ganadera cuyo tramo de camino está en mal estado con muchos escombros de losas. Preferimos pasar este terreno a pie tras bajarnos de las bicis hasta que llegamos a la Carretera que une las dos Castillejas, de la Cuesta y de Guzmán.

Transitamos por la carretera SE 3402, hasta llagar a la primera rotonda donde entramos en un carril bici, entrando así en la Urbanización El Señorío, una urbanización con calles con nombres de ilustres doctores del panorama mundial.

Allí entramos en el Parque de la Cultura para ver una réplica del dolmen del Señorío. Ya que el aunténtico está bajo tierra.

El Dolmen del Señorio fue detectado en 1.993 tras realizar en la zona prospecciones geofísicas y unos sondeos mecánicos que permitieron identificar una estrucutura funeraria tipo Tholos.

En el año 2003 este dolmen fue declarado Bien de Intrés Cultural junto al Dolmen de Montelirio, La Pastora, Ontiveros y Matarrubilla, delimitándose como área de protección la zona que hoy día contemplamos. Actualmente ha quedado englobado dentro de la Zona Arqueológica Valencina-Castilleja de Guzmán. El dolmen actualmente soterrado, ha quedado integrado en el Parque de la Cultura. Su planta se ha marcado mediante un tratamiento especifico en el terreno para dejar constancia de su forma y dimensiones. En el parque se presenta un pequeño dolmen para que nos aproximemos en una idea mental de como fueron sus características.

La palabra dolmen proviene del bretón, que quiere decir “mesa grande de piedra”, es una construcción megalítica consistente por lo general en varias losas hincadas en la tierra en posición vertical y una losa de cubierta apoyada sobre ellas en posición horizontal. El conjunto conforma una cámara y está rodeado en muchos casos por un montón de tierra de sujeción o piedras que cubren en parte las losas verticales, formando una colina artificial túmulo, que lo marca como marca funeraria.

Su función atribuida suele ser la de sepulcro colectivo, pero también se cree que puede ser una forma de reclamar un territorio y reforzar la identidad grupal.

En el Parque de la Cultura se ha organizado un itinerario en el que mediante cartelería se hace una aproximación de la cultura megalítica mostrando un aspecto de la vida y la muerte del periodo en el que fueron construidas estas estructuras, la Edad del Cobre.

A continuación salimos del parque en dirección al pueblo, objeto de nuestra visita. Circulamos por el carril bici que daba acceso a él, a su izquierda más piedras apostadas en forma circulares llamadas tholoi y que no pudimos acceder al estar el terreno vallado.

A pocos metros, la carretera que de dejamos en Caño Ronco que dista este pueblo de Camas a unos dos kilómetros.

Gracias a un semáforo la pudimos atrevesar para llegar a Castilleja de Guzmán.

Castilleja de Guzmán es un pueblo con apenas  los 2.800 habitantes recogidos a lo largo de 2 kilómetros cuadrados. Si embargo, el origen del poblamiento se remonta al Calcolítico (III milenio a.C.), habiendo sido ocupado más tarde por tartesios y turdetanos. La existencia de varias necrópolis se demuestran por sus dólmenes y yacimientos existentes por su territorio.

Tras la fundación de la primera ciudad romana en Hispania, Itálica año 206 a.C. por el general Escipión el “Africano”, se estableció por esta misma zona un castro militar y diversas villas agropecuarias que posteriormente fueron ocupadas por los visigodos.

Con la llegada de los árabes surge una aldea llamada Dunchuelas Raxit. Aquí tuvo su cuartel general el caudillo Almanzor. Dunchuelas es una palabra mozárabe que significa “Doncellas” del latín dominicellas (Dos palabras compuestas Domini (Del señor) cella (Cámara pequeña), por tanto la doncella es la que vive en una celda para realizar su liturgia. Lo cual puede apuntar al origen romano de este poblamiento. Sobre ello hay un mito de la existencia de un collegium de vírgenes vestales que podría haberse ubicado en este lugar durante el periodo romano.

En el siglo XIII, tras la reconquista de Sevilla (1248), el rey Fernando III concedió esta villa a la Orden de Santiago en 1249, pero dos años más tarde su hijo Alfonso X se la otorgó a la Orden de Alcántara, llamándose Castilleja de Alcántara, o Alcantarilla. Este nombre se conservó hasta comienzos del siglo XVI, tras su adquisición por la familia Guzmán. A partir de aquí, el pueblo cambió su topónimo por el actual.

No es muy amplia la colección patrimonial histórico-artístico de este pueblo, pero tampoco nos dará a verla entera, porque no queríamos que nos cayera la noche, así que un plano informativo y turístico al principio del pueblo, nos guío para marcarnos las siguientes visitas.

En primer lugar, justo al lado, en la calle Real esquina con la calle Málaga se halla la Torre de Contrapeso.

Uno de los rasgos arquitectónicos más característicos del paisaje rural sevillano son las almazaras o molinos de aceite, destacando las torre de contrapeso, especialmente en el Aljarafe gracias a su larga historia olivarera.

La torre de Contrapeso es lo que queda de la almazara que pertenecía a la antigua Hacienda La Pastora, construida en el siglo XVIII. Consta de planta rectangular y cuerpo macizo. Bajo ella se alojaba la viga de prensa, que es la que portaba los empujes transmitidos por la maquinaria cuando se ponía en funcionamiento.

El uso de la viga, un enorme travesaño de madera de pino y de encina,al ser éstas las más robustas o fuertes, cuya cabeza se aloja entre dos troncos, con huecos donde se introducen los cuños que fijan la viga situados en una hornacina de la torre contrapeso. Esta torre actúa como punto de apoyo de la viga, ya que ésta puede considerarse como una palanca cuya resistencia está en una pila de capachos llenos de aceitunas machacadas que se colocan bajo ella y que serán presionados poco a poco por la viga al descender. La potencia se ejerce en el otro extremo mediante el “husillo”: un tornillo en hélice de madera con dos palos perpendiculares para hacerlo girar

El siguiente punto de interés justo a su lado la iglesia de San Benito.

Fue construida en el primer cuarto del siglo XX, por el arquitecto D. Gabriel Lupiañez Gely. Consta de tres naves separadas por pilares, cubiertas por estructura de madera, la central con artesonado. Tiene testero plano, sus soportes son pilares cuadrangulares y la solería renovada recientemente, es de mármol. En el exterior tiene un solo pórtico en la fachada y rematada por una espadaña con campanario.

Su altar mayor, obra de Francisco de  Ocampo del año 1620, siglo XVII. La Virgen de Gracia, es talla del siglo XIX. El Niño Jesús está atribuido a la escuela de Martínez Montañés. Un pequeño Cristo crucificado de pasta con cuatro clavos de gran perfección del siglo XVI, también una imagen del XIX de Santo Domingo de Guzmán fundador del rito del Rosario, que nació en 1170 en Caleruega, Reino de Castilla, según los historiadores fue regalo de María para ayudarle en su trabajo de conversión.

También se encuentra una imagen de San Roque, el santo patrón de los animales domésticos, cuenta la historia que habría nacido por el año 1300 en la ciudad francesa de Montpellier y cuentan que enfermó de peste al asistir y curar a los enfermos  decidió retirarse a la montaña donde la única visita que tenía era la de un perro, que lamiéndole sus heridas se las curó. La imagen que se encuentra en la iglesia, posiblemente es del siglo XIX. Y también una imagen de San Benito, patrón del municipio, tallado en el siglo XIX  de autor desconocido con una curiosidad interesante que es el tamaño desmesurado de sus manos.

La pila bautismal tiene una inscripción en el pedestal, con fecha de 1 de noviembre de 1605, también tiene resto de anclajes de hierro incrustado en los bordes y una pileta pequeña en su interior. La Iglesia, pese a su reciente construcción  puede incluirse en el estilo de los templos neo-mudéjares. A la derecha del muro exterior destaca un chapitel piramidal truncado de cuatro niveles concéntricos rematado por una pequeña esfera.

Cuelgan de sus muros cuadros muy interesantes del siglo XVII correspondientes a la Escuela Sevillana, La Virgen del Rosario se venera en una capilla inspirada en el Barroco, custodiado por cuatro angelitos de madera tallada y policromada.

Las campanas fueron fundidas el año 1928 en la fundición de Constantino de Linares Ortiz, proveedor de la Casa Real. Llevan los nombres de los siguientes Santos: San Fernando, Santa Ana y San Joaquín, nombres de los padres de la Virgen y del tercer Conde de Castilleja de Guzmán.

La  Iglesia fue inaugurada en enero de 1928. A pesar de hallarnos lejos de la época mudéjar, al contemplar este hermoso templo se percibe su influjo en varios detalles como las artesas del techo de madera y en los arcos apuntados. hay que tener en cuenta que el templo estaba construido en otro lugar y todos sus objetos fueron trasladado de sitio al actual.

Tras estos edificios justo al lado encontramos uno de los enclaves ideales para conocer el pasado más remoto, recorrer por los vestigios de la época en el inicio de la civilización.

En un solar conocido como Plan Parcial 4  del Plan General de Ordenación Urbana de Castilleja de Guzmán atesora un destacado fragmento de la necrópolis prehistórica del III milenio antes de nuestra era.

Esta área junto al Dolmen de Montelirio, al que no pudimos acceder al estar vallado y protegido dado que se encuentra en fase de estudio y excavación, goza de la máxima protección al haber sido declarado Bien de Interés Cultural .

El solar por el que accedimos consta de 60.000 metros cuadrados y en el se han descubierto tres necrópolis : calcolitíca , romana, y  turdetana. En la necrópolis calcolítica se han encontrado 40 estructuras  de diferentes tipos : tholos, cistas, pequeños dólmenes de pizarra, un tholos de 20 metros de doble cámara, el cual es el quinto de mayor tamaño del asentamiento arqueológico de la zona, también se han encontrado enterramientos individuales y colectivos.

Los ajuares encontrados en esta zona han arrojado gran información sobre la vida y costumbres de la Edad del Cobre como por ejemplo : colmillo de elefante tallado de 60 cm de longitud y una pieza de ámbar que había servido de pomo en la empuñadura de una daga, alabardas, flechas de silex, conchas de diferentes materiales.  El exotismo de estas piezas pone de relieve los lazos comerciales de los habitantes de estos asentamientos con otros pueblos. Se sopesa que los  restos humanos hallados en el interior de una de las estructuras pudieran pertenecer a un sujeto de posición elevada, lo que daría enfásis a la hipótesis de un sistema de organización jerarquizado en el asentamiento.

Pero el hallazgo cuanto más no deja de sorprender ya que se han econtrado 19 mujeres que bien han podido ser novias del hombre más poderoso de estos lares. Sus mujeres tenían que morir con él. Y corrían su misma suerte tras ser envenenadas. Muy probablemente lo hacían por voluntad propia; por acompañar al gran personaje al más allá. También se dejaban matar algunos hombres si deseaban servir a su señor en los mundos de ultratumba. Suena a leyenda, pero esto era muy frecuente en la cultura prerrománica, y es la conclusión a la que ha llegado un grupo de arqueólogos, tras el estudio de su hallazgo.

Han hallado restos del enterramiento de un grupo de 19 mujeres, de entre 20 y 30 años, junto a alguien lleno de poder, de unos 40 años, en las excavaciones del Dolmen de Montelirio, en sus yacimientos anexos.

El Dolmen de Montelirio se sitúa en el punto más alto de una zona de la comarca del Aljarafe. Una tumba que domina el río Guadalquivir. Se enclava, pues, en un lugar lleno de simbolismo y fuerza espiritual. La superficie de la zona de excavación es de algo más de 200 metros cuadrados. La cámara grande del enterramiento tiene un diámetro máximo de 4,75 metros (en ella están enterradas las 19 mujeres). La cámara pequeña (lugar donde descansó para siempre el jefe, reyezuelo u hombre principal) cuenta con un diámetro máximo de 2,70 metros. El corredor que da acceso a las cámaras tiene 32 metros de largo (allí fueron enterrados tres guardianes).

Entre los años 2900 y 2500 antes de Cristo había una sociedad que habitaba lo que ahora son estos terrenos del Aljarafe llevando a cabo la construcción de un monumento funerario y una ceremonia de enterramiento de un señor muy importante y su séquito, sus esposas o sus concubinas.

En el hallazgo aparecen dos cámaras. Una de ellas con un señor principal. Y otra tumba en la que hay 19 mujeres. Uno de los grandes enigmas es determinar cómo murieron las 19 mujeres y los tres guardianes. Los indicios de los antropológos apuntan a que no los mataron de forma violenta. Lo más normal es que fueran inducidos a tomar alguna droga o veneno mortal.

Para nosotros fue una ocasión única poder acceder a este punto, aunque no pudimos entrar en el dolmen. Contemplamos un gran paisaje a nuestro alrededor, con el inicio de la puesta de sol que le daba este toque mágico al lugar. Es una pena que este yaciemiento está desprotegido y que hasta hace poco tiempo el año 2003 se aprobó inicialmente el conocido como Plan Parcial número 4, que planteaba la construcción de un centro comercial y un geriátrico en los bordes del túmulo del Dolmen, encajonando la estructura principal y descontextualizándola del resto del yacimiento. Estos proyectos, al entenderse como servicios al municipio, difícilmente podrían ser rechazados a priori por la ciudadanía.

El resto de los hallazgos de la necrópolis en este pueblo sucumbirían irremediablemente bajo viarios y manzanas de adosados. Qué curioso el tiempo, cómo va tapando el pasado piedra sobre piedra, sobre un dolmen prehistórico, en su túmulo, se habría construido una gran superficie comercial dando sentido a la vida de las personas de hoy en día, mientras en su sótano nada quedaría del halo sagrado que explicaría lo que hoy
somos, nuestra primera forma de vida social y el sentimiento de pérdida de nuestros seres más queridos, un sentimiento que perdura en el ser humano desde el principio de los tiempos.

Las personas y colectivos del pueblo de este sentir valoraron su escenario arqueológico por encima de estos intereses, defendiendo cómo algo irrepetible para el pueblo podría ser borrado de la faz de la tierra. Entre estas demandas con la idea de demorar las construcciones y la crisis inmobiliaria, se frenó en seco la idea de urbanizar este terreno.

Lo malo de esta batalla es que quedó toda la zona excavada al descubierto, enfrentándose a nuevos caballos de batalla como los expolios, la acumulación de basuras, las “botellonas” o los efectos de las inclemencias del tiempo.

Aún hoy se pueden apreciar restos óseos a la intemperie, o lajas de pizarra partidas junto a distintas alineaciones que evidencian la existencia
de otras estructuras funerarias y que posiblemente se extiende a más terrenos.

La Directora General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía Guadalupe Ruiz Herrador dio una buena noticia para los intereses arqueológicos y patrimoniales inscribiendo este yacimiento en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de
Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica a todo el yacimiento prehistórico en su conjunto, incluyendo tanto el Dolmen de Montelirio como parte de las manzanas residenciales del Plan Parcial 4.

En base a esto, la Consejería de Cultura realiza un comunicado de prensa rechazando los planes urbanísticos para la construcción en ese lugar del geriátrico y el supermercado en los bordes del túmulo.

No es la única buena noticia, pues no debe quedar en preservar este valor y dejarlo al amparo de los medios que disponga la Administración en este caso de competencia autonómica para el mantenimiento del lugar. También se recibió con alegría el inicio de las investigaciones arqueológicas sobre el Dolmen y su entorno.
Hasta ahora se han llegado a realizar numerosas visitas a las excavaciones, exposiciones, charlas de los arqueólogos encargados del proyecto y escribir obras sobre este lugar, todo ello para preservar y dar a conocer más la memoria de nuestra Historia, sobretodo para conservarla como uno de nuestros valores más importentes para el devenir de nuestra sociedad.

Tocaba abandonar el lugar, ver nuestros últimos puntos de interés y buscar el regreso hasta Camas para enlazar con Sevilla. Junto con pasto alto de malas hierbas surcaba una trialera, un estrecho camino por el que puede circular una persona, lo que llamo el nirvana de la Mountain bike. Esta trialera daría paso a nuestra salida del lugar para volver a entrar en el pueblo.

Salimos de esta zona para volver a entrar en el pueblo, tomando dirección prohibida por la Calle Real y pasando los edificios de Correos y el Centro de Salud, para girar una curva a la derecha. A su tangente se encuentra el Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire. Este actual colegio era el antiguo Palacio de los Condes de Castilleja o de los Guzmanes.

Es un palacio del siglo XVIII que consiste en la típica casa de estilo regionalista con patio central rodeado de columnas que se halla sobre lo que fue un campamento militar romano (castra), en torno al cual se agrupaban algunas viviendas.

Durante la dominación musulmana, se convierte en una alquería cuyos inquilinos cultivan las tierras circundantes, aunque mantiene la función estratégica por su posición elevada, como atalaya natural para prevenir posibles ataques normandos o castellanos. El caudillo Almanzor llega a hospedarse de manera eventual en el mismo emplazamiento que ocuparán más tarde los marqueses de Castilleja.

El edificio de tintes neo-clásicos destaca por su patio neo mudéjar, capilla y biblioteca. Restaurado a principios del siglo XX, con nuevas intervenciones en la década de los 40, dispone de un extenso jardín escalonado de 26.000 metros cuadrados, que fue diseñado por el arquitecto paisajista francés Jean Claude Nícolas Forestier, y construido bajo su dirección a finales de los años 20.

Desde 1943 el ayuntamiento se decidió ceder la casa y el jardín al Ministerio de Educación Nacional para que lo destinase a Residencia de Estudiantes Hispano-Americanos.

Tras dejar este edificio entramos por el Parque Almanzor. A su salida dejamos a un lado el Campo de fútbol de albero, a nuestra derecha y la terraza de los Jardines Forestier para continuar por la senda de Los Bancales. A partir de aquí salimos del casco urbano de Castilleja de Guzmán y por este camino alrededor se nos ofrecía unas vistas panorámicas espectaculares.

Primero a nuestra izquierda desde una tierra quemada divisamos de forma alineada el Cerro Blanco, el Cerro de Santa Brígida y el Estado Olímpico de la Cartuja.

A nuestra derecha la vegetación del Arroyo Alfileres, un curso vivo de agua de 2 km de recorrido cuya cabecera se ubica en las inmediaciones de la urbanización del Señorío y que desemboca en el Arroyo de las Cañadas de Montijo. Este arroyo del que cede sus aguas el Alfileres pasa canalizado bajo el suelo de Camas para terminar afluyendo al Río Guadlaquivir a la altura del Cortijo de Gambogaz.
Su caudal, aunque variable,  perdura todo el año incluido los meses de estío, mantenido entre sus humedales el hábitat de diferentes especies botánicas.
En un tiempo fue llamada “Cañada de Juan Ortiz” por ser ésta del dueño de los terrenos donde se ubica el arroyo. Su actual topónimo es de “Los Alfileres”, según los lugareños debido a la planta del erodium vulgarmente conocida como “alfileres”, por su forma que se asemeja a un racimo de estas finas agujas. El erodium, es planta con flores de color rosado, lilas o blancas florece de marzo a agosto y tiene propiedades diuréticas.
Entre la fronda del arroyo encontramos singulares vestigios de civilizaciones pasadas como el Aljibe tardorromano (S.IV-V d.c) perteneciente a una de las numerosas villas romanas que poblaron la zona. El conjunto está compuesto por un aljibe de noria de cangilones que ya no se conserva desgraciadamente.  El pozo del aljibe es circular y tiene más de 4 metros de profundidad conteniendo en su interior agua que provenía del manantial que fluye del pozo del Peón Caminero.
También a simple vista se observa la gran alberca de forma rectangular que se ha estado utilizando hasta mediados del S.XX para regadío de las huertas locales.
Al frente se observa una magnífica panorámica del área de Guadalquivir.
Al otro lado, el Cerro de Santa Brígida, uno de los más destacados de la Cornisa del Aljarafe y que ya destacamos en el blog Camas- Santiponce.

El Cerro de Santa Brígida es un alto donde los cameros celebran su romería y donde se situaba en la época pasada un santuario, es la del gran árbol. Nico nos lo señala como un posible reto a hacer el futuro, tomen en cuenta la perspectiva de su mirada, el dedo señala, la colina que tiene el árbol, ¿lo logaremos?

Y por otro lado, la sensación que frente a nosotros está la naturaleza y el campo dejando la ciudad desde la distancia.

Tras a estas vistas que nos ofrecía el Mirador de los Bancales, iniciamos un descenso vertiginoso cuesta abajo buscando el Cordel de las Buervas, o la ruta del agua. Por el descenso Nico se atrevió a hacer la bajada completa, yo en cambio, puse pie en tierra, para evitar alguna inoportuna caida. Yo no soy tan atrevido como él.

Al terminar el descenso desde el Mirador en una curva de 180 grados a la izquierda, dejamos el Campo de Tiro La Pastora, propiedad del Ministerio de Defensa.

Tomamos dirección sur, saliendo por el Cordel de las Buervas. Es un sendero de gran recorrido catalogado con el número 41 a nivel estatal que comienza en Sevilla y termina en el pueblo fronterizo portugués de Barrancos que colinda con la Sierra Norte de Huelva. Desde este tramo hasta Gerena comparte el mismo recorrido con la denominada Ruta del Agua, que llega hasta los Lagos del Serrano, cerca de El Ronquillo.

A pocos metros, el camino termina en la carretera, que nos conduciría a Camas. Esperamos a que no aparecieran coches para incorporarnos al carril de nuestro sentido y bajar hasta Camas. Por este tramo en descenso casi alcanzamos los 50 kilómetros por hora.

Pasamos Camas y nos dirigimos a Sevilla. Cuando llegamos al Puente de la Barqueta, Nico y yo nos separamos para dirigirnos a nuestros respectivos hogares y terminar este paseo vespertino.

DATOS DEL RECORRIDO.

DISTANCIA RECORRIDA 33,8 KILÓMETROS.

TIEMPO TRANSCURRIDO 2 HORAS 38 MINUTOS 29 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA 12,8 KM/HORA.

VELOCIDAD MAXIMA 49,3 KM/HORA.

ODÓMETRO 1020 KILÓMETROS TOTALES.

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Una respuesta a URBANA DE CASTILLEJA DE GUZMAN

  1. 1000 km y 4 meses!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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