RUTA A VALENCINA DE LA CONCEPCION

“El mejor profeta del futuro es el pasado”. Lord Byron, poeta inglés del Romanticismo.

Sigue el invierno y el frío, con nublados y amenaza de lluvia. Con esta atmósfera iba a terminar el primer mes del 2.013. Nos espera otra ruta y otro pueblo, en esta ocasión el elegido es Valencina de la Concepción.

Salimos muy temprano ya que queríamos estar a la hora del almuerzo en casa. Quedamos a las 8:30 horas. Una vez encontrados Nico y yo, nos dirigimos a Santiponce por los terrenos antiguos de la Expo. El camino era mismo desde el Estadio de La Cartuja hasta llegar a la villa ponciana.

En Santiponce, se estaba celebrando el Cross de Itálica. escuchábamos la megafonía del evento, y hasta que llegamos al camino del Cementerio. Allí estaba el acceso ya que es una de las puertas de entrada al recinto y a la postre donde se desarrollaba la carrera o más bien las carreras, porque había competiciones en todas las categorías.

Por el lugar estaban disputando la competición los benjamines, y los más mayores entrenando. Cuando nos acercamos preguntamos la hora de la carrera profesional y nos dijeron que era a las dos de la tarde, por lo que descartamos seguir allí, toda vez que tampoco se permitía el acceso con bicicleta aunque no fuera uno montado.

Dejamos Santiponce y nos encaminamos hacia Valencina de la Concepción por la vía de Itálica.

Como ya recorrimos varias veces este camino, ni siquiera paramos para hacer foto. Solo descansamos al pasar por el puente del Arroyo de Judío para ver el cartel informativo sobre las vías y senderos de lugar.

Camino Ruta del Agua

Una vez reanuadada la marcha proseguimos hacia Valenciana. El terreno era muy irregular y con cuesta tendidas sin mucho desnival, Nico se quedó atrás y yo le eché más ritmo.

Alrededor se veía cerros y cerros verdes y el camino en medio. Hasta que la última subida, llegaba a un cruce de caminos. Allí esperé la llegada de Nico.

Esperando a Nico en el cruce de caminos

Todo esta parte ya fue relatada en el blog Camas Santiponce por la ruta del agua. Por lo tanto a él me remito para que conozcan los nombres de los parajes y mapa que se expusieron en su momento. Ahora lo que es nuevo para nosotros es llegar a partir de aquí hasta Valencina de la Concepción.

Cuando llegó Nico, le comenté que descansara, pues llegó un poco exhausto, y le dije que tenía que recuperar para afrontar mejor la cuesta que se avecina, si era capaz de enfrentarse a él.

La continuación era un repecho hasta el puente sobre la vía de ferrocarril y después una fuerte subida con un gran porcentaje, la cuesta de San Nicolás. Desde el alto ya cansado por el gran esfuerzo esperaba a Nico que la subía a pie y desde allí se contemplaba la población de Gerena. A poco metros ya estaba Valencina de la Concepción.

Inciando subida a la Cuesta de San Nicolás

Alto de la Cuesta de San Nicolás, Valencina de la Concepción

La toponimia de este pueblo es de origen romano, ya que muchos lugares de España a la postre se castellanizaron con terminaciones ina, ana, ena… Así Valens – toponimio de un núcleo de población en torno a una villa romana- pasó a denominársele Valencina, igual que Constans pasó a ser Constantina o Tursus, Tocina, como ejemplos de la propia provincia de Sevilla.

Valencina por su situación geografica se llamó del Alcor, pero con posterioridad  pasó a llamarse de la Concepción por acuerdo del Ayuntamiento, pues, según la tradición, este pueblo fue el primero que reconoció la declaración dogmática de la Inmaculada de la Concepción, que el Papa Pío IX promulgó en Roma el día 8 de Diciembre de 1854. Esa tradición se hizo real en 1.948, por acuerdo del Gobierno.

Sus primeros asentamientos humanos dieron lugar en la Edad del Cobre. Aquí se asentó un poblamiento que constituye una de las ciudades más antiguas de occidente, de la que se han encontrado numerosos restos de cabañas, zanjas, silos, pozos de agua y una buena cantidad de dólmenes, que fueron objeto de nuestra visita.

Existió en este lugar posteriormente una villa romana, que luego fue alquería árabe. Durante la Edad Media, Valencina perteneció a la Familia de Los Ortiz, creándose entonces el título de Marqués de Valencina. En sus manos estará la villa hasta la extinción de los Señoríos.

Con la repartición tras la Reconquista, la mayor parte del término de Valencina pasa a ser patrimonio de familias nobles sevillanas hasta entrado el siglo XX .

A principios del siglo XX, la mayor parte del término de Valencina se la repartían entre el Marqués de Casamendaro, propietario de la Hacienda de Torrijos – tal vez la más importante unidad territorial y económica del término- y los Condes de Tilly, dueños entre otras de la Hacienda y Molino del mismo nombre – del siglo XVII, donde podemos encontrar formas mudéjares, barrocas y neoclásicas-, que constituye el propio corazón del pueblo.

Pero una serie de acontecimientos que cambiarán esta situación: la nobleza terrateniente pasa a ser sustituida por un nuevo patrono de enorme influencia sobre la sociedad local, Emilio Torres Reina “El Bombita”, torero que ya retirado pasó a ser propietario de casi la mitad del término de Valencina.

Emilio Torres se convirtió en el más poderoso patrón de Valencina, con un dominio casi absoluto de la sociedad local. Su actuación, junto con la menor representación de la pequeña y mediana propiedad, dará lugar a que se desarrollo en este pueblo un movimiento jornalero mucho más fuerte que en el resto de los municipios de la comarca.

En las décadas de los 40 y de los 50 se produce el abandono y posterior venta a precio casi de saldo de las propiedades de Emilio Torres, lo que dará lugar por primera vez en la historia de Valencina, al surgimiento de un grupo relativamente numeroso de pequeños propietarios, así como de algunos medianos, anteriormente pequeños agricultores, arrendatarios o colonos. Así es como el latifundio desaparece de Valencina. Ahora, los mayores propietarios no sobrepasan las 250 hectáreas.

Tras este paseo por la historia, toca callejear para destacar lo más importante de Valencina de la Concepción.

Entrada a Valencina de la Concepción

Lo primero fue visitar su iglesia parroquial.

Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella

El templo parroquial se presenta bajo la advocación mariana de Nuestra Señora de la Estrella Coronada. El edificio consagrado tiene una sola planta de cruz latina y en los brazos de los cruceros cubre sendas capillas. Tiene dos portadas. La portada principal da a la Plaza de Nuestra Señora de la Estrella. La otra puerta da a la Calle Cristo Rey.  La capilla más antigua es la del Sagrario y sus retablos fechados en 1.609 son obra de los maestros Andrés de Ocampo y Antonio Pérez

El altar mayor es una obra neoclásica, presidido por Nuestra Señora de la Estrella Coronada, titular de la Iglesia, Patrona y Alcaldesa de la Villa.

Las esculturas que tiene la iglesia son: un Crucificado del siglo XVI, un Ecce Homo, la Virgen del Rosario, entre lo más destacado. Las pinturas, Jesús crucificado, San José, San Antonio y la Virgen del Carmen entre las más destacadas.

Cerca de la iglesia, en otro lado de la cuadrada plaza donde estaba situada, está una de las más singulares edificaciones de esta población aljarafeña, se trataba de la Hacienda de Tilly.

Jardín trasero de la Hacienda de Tilly, Valencina de la Concepción

La hacienda posee además de vivienda, iglesia, patios y molinos de aceites con sus almacenes.

Según un azulejo situado en la torre de la fachada esta vivienda data del siglo XVIII.  Su portada es de tipo barroco con un frontón que representa a la Inmaculada Concepción del año 50 del siglo XX que sustituyó dos estatuas que según el imaginario popular pensaba que se trataba de moros, por eso su portada se le dieron el nombre de Calle de los Moros, y que seguramente fueron traídas de Itálica.

Portada Hacienda de Tilly, Valencina de la Concepción

El caserío, bastante bien conservado, muestra arquitectura de distintas épocas
con predominio de formas mudéjares, barrocas y neoclásicas.

Tras esta representaciones de lo religioso y lo civil de Valencina, quisimos visitar o al menos ir a los lugares de enclave de sus dólmenes. A la afuera, en esta gloriera, una representación que evoca al tesoro más importente de la localidad, la réplica monumental del Ídolo de Placa de Valencina de la Concepción, cuya figura original se expone en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Glorieta con Réplica del Ídolo de Placa de Valencina

Ídolo realizado sobre una placa de pizarra. Presenta una esquematización del rostro humano similar a la de los ídolos cilíndricos de este período, con los característicos ojos soles y las líneas del tatuaje facial. Se diferencia de ellos en la decoración geométrica incisa de triángulos, que alternativamente se rellenan con una apretada retícula. Estos ídolos placa son frecuentes en los dólmenes del suroeste de la Península Ibérica, por lo que deben relacionarse sobre todo con el mundo funerario.

La pieza original es una pizarra con grabados incisos de 20,8 centímetros de altura y data de la época del calcolítico, entre los años 3.000- 2.100 a.C.

Al hilo conductor y siguiendo con la época prehistórica, nos dirigimos a las afueras para visitar  los enclaves donde están situados los dos dólmenes más importantes de área. El dolmen de la Pastora y el dolmen de Matarrubia. Nosostros sólo nos acercamos al lugar, porque para visitar su interior hay que concertar una cita previa con la Casa de la Cultura del pueblo en horario de mañana.

El dolmen de la Pastora, llamado así por la finca donde se sitúa, es una construcción funeraria de época prehistórica que consta de un largo corredor y una cámara circular. Su paredes son de pizarra.

Acesso al Dolmen de la Pastora

Una de las curiosidades de este dolmen es que fie descubierto en 1.860 a raiz de los trabajos de plantación de viñedos por esta finca. El dolmen es una sepultura, de las cultura de los monumentos de las grandes piedras, y esta precisamente data de la Edad del Cobre. Se compone de un corredor de 44 metros y una cámara de 2,60 de espacio. Los materiales empleados son granito, arenisca y pizarra, transportados desde 20 kilómetros ya que es la distancia que distan de este lugar las canteras de estos materiales.

Las paredes del semiderruido corredor están compuestas de placas de pizarras clavadas y superpuestas y unidas con barro de forma trapezoidal. El corredor es el más largo de todos los dólmenes de la Península Ibérica.

El dolmen está protegido de todo acceso por una caseta de hormigón edificada a mediados del siglo pasado. Astronómicamente está orientado al ocaso, cuando lo normal de los dolmenes es que estén orientados a la salida del sol.

El otro dolmen de singular importancia es el de Matarrubia, para llegar a él, hay que seguir un camino que parte por una de las principales travesías del pueblo y luego atravesar una carretera comarcal.

Casetilla de acceso al Dolmen de Matarrubia

Descubierto y excavado por primera vez en 1918, y nuevamente en 1955, tiene la misma forma que el otro pero se diferencia porque no se utilizó la pizarra en las paredes, sino mampostería de piedras y barro. La cubierta es únicamente de arenisca. Lo más característico de este dólmen es que en su cámara dispone de un gran bloque de marmol negro que tiene un rebaje en la parte superior, lo que puede se interpreta como una mesa de ofrenda. Su corredor está reconstruido.

Hay otro dolmen importante, que es el de Ontiveros pero este se encuentra bajo la vivienda de una finca privada y no hicimos visita al lugar.

Tras este paso, volvimos al pueblo solo haciendo parada en una capilla la de la Virgen del Pilar, inaugurada un 12 de Octubre de 1.940.

El edificio de pequeñas dimensiones, de planta hexagonal y con pilastras que rematan en una bóveda revestida con azulejos trianeros.

Ermita de la Virgen del Pilar

En el interior, en su hornacha, una figura de la advocación mariana de la Virgen del Pilar, artesonada en barro cocido y de escuela florentina del siglo XIV. Dicha imagen estuvo sobre un pilar de ladrillos en un cruce de caminos en otro lugar del pueblo.

La imagen tiene culto el mismo mes de octubre, con un traslado a la Iglesia de la Virgen de la Estrella y vuelta a su capilla.

Virgen del Pilar, Valencina de la Concepción

La hora del almuerzo se iba aproximando y tocaba volver por el mismo lugar que llegamos a este pueblo. Tocaba descender ahora la Cuesta de San Nicolás, donde el vertiginoso descenso hizo que alcanzara los 51 kilómetros/hora.

Finalizada la bajada, circulamos en dirección a Santiponce por la Ruta del Agua en paralelo al Arroyo del Judío.

Arroyo del Judío

El camino lo hicimos en solitario, se notaba mucho las últimas lluvia, ya que pisabamos abundantes charcos y barro, aunque este se desprendía de nuestras ruedas con facilidad.

Y llegó otro momento para importante para las estadísticas, en este punto, junto antes de llegar la puente del arroyo del Judío.

Puente sobre el Arroyo del Judío

“La Bandolera” llega al kilómetro 2.000, desde el pasado 25 de abril de 2.012.

El kilómetro 2.000

Mientras paré para recrearme en el momento, Nico tiraba hacia delante, tanto que lo perdí de vista. Al reaunudar la marcha seguí recreándome antes de la llegada a Santiponce, con el paisaje y con los eventos como el Cross de Itálica, que se estaba cursando en las afamadas ruinas romanas.

Vista del Aljarafe sevillano

El Cross de Itálica es una fiesta del deporte aprovechando el escenario de la cultura, la historia y el arte. Una media de quince mil personas aprovechan esa mañana dominical para pasear por los dominios de Adriano y ver múltiples atletas y corredores de todas las edades y de todos los lugares. Las termas de la Reina mora, el Traianeum, el Anfiteatro, también se visten de color para ese día.

Como es reconocido en todo el mundo, el Cross de Itálica está considerado el mejor cross español y uno de los mejores del mundo. La última clasificación de la Federación Internacional, así lo estimaba en el año 1995 y desde entonces no ha perdido un ápice, ni en la calidad de su participación ni de su organización. Desde ese año la IAAF no emite clasificación alguna pero sí unos condicionantes a exigir a este evento como parte de la primera categoría del campo a través. (“IAAF Cross Country Permit Meetings”).

Cross Internacional de Itálica

La Excma. Diputación de Sevilla, a través del Área de Ciudadanía, Participación y Cultura es la encargada de organizar anualmente cada último domingo de enero este Cross Internacional de Itálica, en colaboración con las Consejerías de Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía, y el Ayuntamiento de Santiponce.

En esta edición, la número 31 la participación de más de más de tres mil atletas, algunos seleccionados del Circuito Provincial de Campo a Través, y el resto de todo el territorio nacional e internacional, convierte a este evento en una de las pruebas deportivas con mayor participación directa de atletas.

La asistencia al Cross de Itálica sirve como una mañana de recreo y esparcimiento para muchos ciudadanos que compaginan el comprobar el esfuerzo de los atletas y las bellezas arqueológicas del conjunto romano.

Sobre la historia del Cross, que nació en 1.982 decir que grandes figuras del atletismo han alzados los brazos del triunfo en la línea de llegada, entre los que destacan los portugueses Fernando Mamede, Domingos Castro y Paulo Guerra, los kenianos Paul Kipkoech, Osoro Ondoro, Paul Tergat, Charles Kamathi, o los etíopes Haile Gebreselassie o Keninisa Bekele en categoría masculina y en categoría femenina, la ucraniana Elena Romanova, la británica Paula Radcliffe, la irlandesa Catherine Mckiernan, la etíope Merima Denboba y la keniata Linet Massai.

Sobre esta prueba de 10.80o metros para hombres y 8.000 para mujeres, hay una curiosa leyenda llamada la Maldición de Adriano, vocablo de creado por los propios corredores, cuando cuando año tras año se postergaba la tercera victoria en conseguir para algunos de los corredores que han logrado vencer en dos ocasiones. A lo largo de esta historia ocho atletas, seis hombres y dos mujeres se han quedado a las puertas de conseguir el triplete.

Fernando Mamede, Paul Kipkoech, Osoro Ondoro, Paulo Guerra, Paul Tergat y Charles Kamathi por parte masculina y Antonia Alvarez, Catherine Mckiernan y Merima Denboba, en categoría femenina han sufrido el conjuro de esta maldición antes que lo rompiera el mejor fondista de todos los tiempos, el etíope Kenesisa Bekele, que logró vencer el plato hispalense en lo más alto del podio en las ediciones de 2003, 2004 y 2007. La maldición tardó 25 años en romperse, brindando el fin de una era.

Pero la maldición parace continuar de nuevo y tras el año 2007, Moses Kipsiro de Uganda y los keniatas Leonard Komon  y Linet Masai están a las puertas de emular la hazaña que logró Bekele.

Nico esperaba a la entrada de Santiponce, y desde allí los dos marchamos juntos para volver a Sevilla. Llegados Sevilla, justo antes de llegar al puente del Alamillo, donde nos separamos, empezó caer lluvia. Durante toda la ruta estaba el tiempo nublado y parecía que iba a llover, rompió en ese momento, tuve que hacer unos 8 kilómetros bajo lluvia que gracias a la chaqueta que llevaba no me mojé.

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA.- 59,2 KILOMETROS.

TIEMPO EMPLEADO.- 4 HORAS 14 MINUTOS 39 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 13,9 KILOMETROS/HORA.

VELOCIDAD MÁXIMA ALCANZADA.- 51,4 KILOMETROS/HORA.

ODOMETRO.- 2.020 KILOMETROS TOTALES.

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