ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA- 1.- RUTA POR LAS MINAS CALENSES

“Gaudeamus igitur iuvenes dum sumus”. Disfrutemos pues, mientras aún somos jóvenes.  Es el primer verso de una canción estudiantil, el “Gaudeamus igitur”, que se cantaba en universidades alemanas a mediados del siglo XVIII y es el himno elegido con posterioridad para las Universiadas.

Con este verso en latín  cuya autoría se cree que se debe a Johann Christian Günther, abro la próxima serie de itinerarios estivales en B.T.T. realizados en 2.013. Y es que este deporte, además de pasar un buen rato, vivir aventuras o recorrer por sitios extraordinarios nos mantiene muy vivo el espíritu de la juventud y como reza este lema escogido, pues a aplicarlo en nuestra propia vida. Disfrutemos pues.

Toca por tanto, cambiar de marco y de lugares y volver a brindar nuevas aventuras esta vez junto a José Luis, mi primo, con quién ya compartí una ruta el pasado verano del 2.012 allá por La Campiña andaluza, aquellas tienes cordobesas y sevillanas.

Esta vez quería hacer algo distinto, no sólo centrarnos en coger nuestra montura y salir por carreteras o caminos y volver para casa, sino simplemente mostrar algo más.

La que cuento se trata de emprender una aventura por una tierra fascinante decorada de naturaleza, tradiciones e historia, muy poco conocida. Será una ruta a través de dos vehículos, la historia a través de un camino y la bicicleta de montaña que nos lleva a esos lugares.

Un viaje que se compone del pasado y recorriendo el presente para comprobar que el recorrido transcurre por una tierra sabia, vieja y noble, tal y como son, las personas que todavía la habitan y que dejan su huella con el sudor de su trabajo y sus vivencias.

Los hombres y las mujeres que en ella vivieron y viven en la actualidad contienen en su esencia su sentimiento y esos valores que solo los pueblos viejos, sabios y nobles adquieren gracias a la herencia de sus ancestros.

En esta vida cada persona tiene su sitio en el mundo y cada sitio su lugar en la historia. Cierto es que la historia la describen los hombres, pero la huella del hombre se mantiene en los lugares a modo de historia, tradiciones, costumbres y usos.

Este recorrido que iniciamos no busca dejar las huellas de nuestra bicicleta en estos itinerarios sino que buscamos esas huellas que el paso del tiempo ha enterrado en estos parajes que por extraño que parezca tienen su sitio en el mundo.

Dicen, que el conocer la Historia es importante sobre todo para conocer de dónde venimos y cómo labrar el a dónde vamos, pero más fascinante es desenterrar esas huellas del pasado que se ocultan por el tiempo, aquellos que no se nos cuentan, o los que se pierden por el abandono o el olvido,  o por el desarraigo de los que tuvieron que emigrar.

Cuando veo este lugar, me imagino que a lo largo de la historia, sus pobladores disfrutarían de un ambiente y un sentimiento parecido al que actualmente tenemos y digo tenemos porque yo, aunque no he nacido ni vivo en esta tierra, me considero parte de ella, por derecho de sangre, un derecho que los propios romanos atraparon en su derecho como Ius Sanguinis y que queda palpable, para el que se siente del lugar de origen, no del que nace.

Sus pobladores tanto antiguos como actuales, se sentirían muy ligados a este medio, a este lugar que les proporciona, o al menos así lo siento yo, el gran placer de habitar en esta tierra. Quizás por ese arraigo a la tierra, los antiguos cuando llegara el momento, tuvieron que combatir por poseerla y morir por esta tierra. Los modernos en cambio, ahora que no hay guerras, les queda la paz en su interior de que ahora es suya y de saber que un futuro sus restos formarán parte de ella, como si fuera la propia tierra la que heredarán sus hijos.

Una tierra forjada por el paso de cada pueblo, con sus valores y su cultura, con su mayor o menor presencia, y que forma ese crisol que representa al hombre de la actualidad. Por ello cobra importancia los valores que represento a través de este relato, el conocimiento de la historia, la creación y conservación del patrimonio, el medio rural y natural  y la práctica del deporte que recorrerán en armonía un camino, guiado por el interés de conocer y por nuestras propias inquietudes.

Vayamos escenificando el lugar a través de ese túnel llamado tiempo.

Antes de ser un lugar conocido por la propia historia, antes de la llegada de Roma, a mediados del siglo II a.C., los autores clásicos citaron en sus obras de tipo didáctico, unas tierras pobladas por gentes indoeuropeas que llamaron “celtici” en latín o “Keltoi” en griego. Tanto griegos y posteriormente romanos, ya conocían este pueblo. Estos compartirían con los  “turduli” (túrdulos) un territorio al que llamaron Baeturia.  El territorio en sí en esencia se enmarca tal y como es el concepto actual de región, la cual está emplazada en la cuenca del río Ana ( el Guadiana según los romanos, el río de los patos), hasta los límites de la del Baetis (el Guadalquivir de los romanos y que nominaron al río a través de un vocablo ibérico baits de origen fenicio, y a día de hoy todavía se discute su significado. El nombre actual procede del árabe Wadi- al- Kibir, que significa el río grande).

Como una especie de Mesopotamia ibérica, entre dos ríos, ocuparon el sector occidental los célticos, que se corresponde con una tierra montañosa, boscosa y rica en filones férricos, muy apropiada para una economía que basaban su riqueza en la ganadería y el pastoreo. Estos célticos enclavados en el actual suroeste de la Península Ibérica, llegan a la Beturia para establecerse hacia el siglo V a. C. y permanecieron hasta la llegada de las legiones romanas, que necesitó de la cruenta guerra de las tácticas de invasión y ocupación de territorios para imponer su dominio y acabar con los pobladores, en los tiempos de Viriato.

Eso fue el principio, cuando se data y narra la presencia del hombre es este lugar a través de los escritos clásicos.

Pasajes como éste, son las huellas marcadas en esta tierra a lo largo de su historia. Por ello, desde que se concibió la idea de realizar una ruta por estos lugares, a lo largo de esta geografía, se optó por llamar a esta aventura de tipo cicloturista, Beturia Céltica, ya que nuestros recorridos giran por el entorno occidental, la de los célticos. Por ello, se decidió personalizarlo con un par de maillot para la ocasión, con dicho nombre.

Ya tenemos por tanto un nuevo marco para desarrollar una historia y un compañero de aventuras, mi primo José Luis. Nos faltaba un trazado, una fecha y la preparación acorde para realizarla con éxito ya que la orografía del terreno nos exigía al menos estar preparados para afrontar la mayor parte de los kilómetros.

Las fechas para esta primera edición, tuvo una primera tentativa, a finales del mes de marzo, pero se tuvo que aplazar para el verano. Finalmente, los días elegidos fueron 5, 6 y 7 de julio. Las rutas serían determinadas justamente días antes y todo dependiendo del tiempo.

En principio, presenté a José Luis, una idea de tres etapas, pero finalmente serían acortadas en longitud que no en jornadas, para evitar el calor por aquellas fechas.

Por medio, entre el 11 de mayo y el 5 julio, desde la última ruta a Hinojos que realicé con Nico y Oswaldo hasta la víspera de esta primera jornada de la Beturia Céltica, me preparé por mi cuenta con algo de intensidad para hacer un rodaje, haciendo unos 19 entrenamientos y alcanzando el total 602 kilómetros. Como resultado bajé 4 kilos de peso. En ese intervalo de tiempo, superé con mi bicicleta, el kilómetro 3.000.

Llegado el día previo, me desplacé con todos los preparativos, bicicleta, equipación, accesorios necesarios, etc…, hasta Arroyomolinos de León, uno de los pueblos andaluces limítrofes con la región extremeña, concretamente en la provincia de Huelva. Este lugar será la base de partida y punto de llegada de todas nuestras rutas durante estos tres días. José Luis iba a llegar el mismo día por la noche procedente de Granada, por lo que quedé con él a las 07:30 de la mañana siguiente para comenzar la primera ruta. No teníamos determinada la marcha, haríamos una improvisación en cuanto nos reuniéramos para ese día.

Antes de empezar a hablar de la ruta, me gustaría hacer un inciso sobre el entorno en el que se va a desarrollar la ruta, para que quién tenga delante este blog pueda concebir en su lectura una idea de cómo es este lugar.

Dentro de la geografía física y del medio natural, hay que decir que nos encontramos en las estribaciones de Sierra Morena, una sucesión de montañas enlazadas entre sí que se extienden desde la provincia de Jaén hasta la de Huelva a lo largo de 400 kilómetros separando la Meseta Central de la Depresión del Guadalquivir.

La estructura de esta cordillera por el sector onubense es relativamente sencilla formada por pliegues-falla. Es un territorio de riqueza mineral, donde abundan las piritas, pero por contra un relieve tan quebrado y con fuertes pendientes, es causa de la inexistencia de unos suelos muy poco profundos para el cultivo ya que tienen gran pedregosidad y están sometidos a fuertes procesos erosivos, por lo que hace difícil el laboreo.

Sólo en los valles encontramos un suelo profundo, arenoso y con un substrato de arcillas, debido al proceso de destrucción del granito, que al ser insoluble no ha sido eliminado por el agua y hacen que las tierras de los valles sean fértiles para las huertas. Sobre este tipo de lugar se ha desarrollado una agricultura muy pobre pero a la vez su ganadería es mucho más rica, por la cantidad de hierba, pasto, maleza o matorral que se generan.

En los paisajes de Sierra Morena predominan una vegetación mixta de bosques y matorrales; predominando la encina, el alcornoque, el roble, el castaño y la jara.

Este es el marco de la Beturia. El nombre (Baeturia en latín), aparece nombrada a partir de los textos clásicos romanos, informando que este territorio de la Sierra Morena, estaba poblada por gentes probablemente de origen celtíbero. El historiador Tito Livio en su obra, Ab Urbe Condita Libri  hace referencia a la resistencia que los betúricos ofrecieron a la conquista. También fueron mencionados por Apiano en relación con las guerras lusitanas, cuando el poder romano una vez derrotaron a los cartagineses, intentaban establecer bases de apoyo o penetración hacia los territorios más allá del Anas (Guadiana).

Los pueblos túrdulos y célticos formaban la población de la Beturia, siendo los primeros de origen turdetano  y los segundos de origen celta-lusitano, al menos confundidos, como celtíberos. Los túrdulos se asentaron en la parte oriental (Provincias de Córdoba y Badajoz) y los célticos, en el suroeste de Badajoz y norte de la actual provincia de Huelva muy próximos a nuestro actual país vecino.

La Beturia nunca fue mencionada por Roma como un territorio de su imperio sino más bien un nombre que designa a un área de montañas poco elevadas y con una población prerromana que vivía de la ganadería y de la minería del hierro en la parte occidental (célticos) y de plata y plomo en la parte oriental (túrdulos). Nuestras rutas como referimos anteriormente son dedicadas a la Beturia Céltica, porque allí es donde estaban asentados los célticos.

Siguiendo con la profundización, con el término Beturia existen controversias sobre su significado, que puede provenir o está relacionado con otro pueblo celta, como sostiene en una de sus teorías Berrocal- Rangel, sobre una migración de los bitúrigos  (Situados en la Galia), pero el más aceptado por los investigadores es el que proviene o deriva de Baetis (Guadalquivir) “Tierras del Betis” en referencia a las tierras más allá del río Guadalquivir y cuyo límite lo impone el Anas (Guadiana) como frontera. Dicha explicación está concebida de la formación de palabras por una derivación del radical indoeuropeo *Bait- (que significa “Parte baja del río junto al mar”, para denominar el Betis- el Baitis Pótamos en griego), conjugada con una terminación griega muy habitual para designar ámbitos territoriales y étnicos, el sufijo – ia. (como Etruria “de los Etruscos”, Liguria “de los ligures” o Britania “de los britanos” o Hispania “de los hispanos”).

Teniendo en cuenta que para ese territorio, ya estaba el vocablo de Bética, que coincidía con la actual Andalucía, yo me inclino a pensar y quizás no sería muy descabellado comentarlo que la palabra puede estar formada por una unión de vocablos; Baetis (Gualdalquivir o el río), del que se forma Bet- y Uria (genitivo plural del sustantivo urium). El término de Urium, como le fue conocido en esta época al Río Tinto, Flumen Urium, en la provincia de Huelva. El latinismo Urium significa lodo, barro, desecho, escoria minera o agua turbia.  Trasladando el término a Beturia sería algo así como “Tierras mineras o Lodos mineros del Betis”. Por lo que puede ser una hipótesis que confirma la existencia de minas por aquellas desde aquella época y que dichas minas ya eran explotadas.

Como avanzamos con anterioridad, la tierra objeto de nuestras rutas estaba poblada por el pueblo prerromano de los célticos (celtici en latín), éstos tenían como vecinos a los turdetanos y a los túrdulos con los que compartían tierras betúricas, ocupando los célticos la parte occidental. Es Claudio Ptolomeo que vivió entre los siglos I y II d.C., basado en autores más antiguos como Posidonio y Artemidoro el que distingue por primera vez a los pueblos túrdulos y turdetanos.

El geógrafo, historiador y viajero griego Estrabón escribe que Turdetania (El bajo Guadalquivir y futura Bética romana) estaba poblada por los turdetanos y los túrdulos, por lo que los vecinos de los célticos, ya abarcaban dos regiones antes de la llegada de los romanos, la Beturia y Turdetania.

Plinio y Polibio, sin embargo, también consideran a turdetanos y túrdulos dos pueblos diferentes, siendo los turdetanos los que habitaban Turdetania y los túrdulos el pueblo que vivía al norte de esta región de la Beturia, en Sierra Morena, que corresponde actualmente al este de Badajoz, Córdoba y Jaén. Dejando la parte occidental (Sur de Badajoz, Norte de  Huelva y una parte de Portugal, a los célticos, sus otros vecinos. Por eso se conocen dos Beturia, la túrdula y la céltica, por lo que restringe a los túrdulos solo en la Beturia oriental.

En cualquier caso, tanto turdetanos como túrdulos fueron pueblos íberos que tenían un alfabeto propio y que hablaban una lengua de origen tarteso, diferente a la del resto de los íberos. Los célticos eran de origen celta, aunque los escritores latinos los clasificaron  como celtíbero, cierto es que los que escribieron sobre el tema ninguno viajó a Hispania. Por contra los militares romanos que si estuvieron en contacto con ellos lo emparentaron con los lusitanos, ya que estuvieron en conflicto con ellos en el proceso de pacificación de Iberia tras las Guerras Púnicas. Los lusitanos es pueblo que se cree celta, pero muchos investigadores defienden la idea que son de origen ibérico que asimilaron la cultura de los celtas y cuya influencia cultural ocupó buena parte de la actual Portugal.

Los pueblos prerromanos que habitaban la Iberia, no eran un grupo homogéneo, existían muchos pueblos de diversa índole. Los íberos por ejemplo, llegaron a la Península en el Neolítico, hace tres milenios, procedentes  de las regiones mediterráneas situadas más al este (ligures de Italia). Se asentaron inicialmente en el área mediterránea y se desplazaron hacia el interior. Más tarde, estos pueblos tuvieron que ser testigos de la llegada de otro pueblo de origen indoeuropeo, los celtas, que cruzarían los Pirineos en dos grandes migraciones: en el IX y el VII siglo a. C.

Los celtas por tanto, se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el río Ebro, donde se mezclaron con los iberos para conformar el grupo llamado celtíbero. Este pueblo migratorio no se detuvo y avanzaron más terreno de la geografía ibérica, se asentarán en la meseta y en las zonas costeras atlánticas. Desde la zona costera, se aventuraron al Atlántico Norte hasta la cuenca del Elba (Alemania) y las Islas Británicas. Muchos etnólogos sostienen que desde el Norte de Portugal y Galicia, migraron poblaciones hacia Gales e Irlanda. La gente en el oeste de Irlanda y de Gales (y en menor grado en Escocia e Inglaterra) tienen muchos rasgos genéticos en común con las poblaciones de España, y en especial del sector norte. Esta hipótesis y el mito de Míl Espáine y sus hijos, que dirigidos por su madre Scota, divisaron desde Brigantia (Torre de Hércules, La Coruña) las tierras de Irlanda, allí derrotaron a los moradores de la isla, para reinarla.

Sin desviarnos más con estos temas y de nuestro lugar, por otro lado en Iberia, los celtas que permanecieron, serán influenciados por las culturas fenicia y griega, indirectamente, a través de sus relaciones con los pueblos íberos. Fue por ello cuando los griegos entraron por primera vez en contacto con los celtas por medio de esas relaciones comerciales con los íberos, de ahí el término Keltoi, para nombrarlos y que es la palabra que ha permanecido a lo largo de la historia para definirlos. Keltoi es un término de origen griego tomado o prestado de los íberos.

Los celtas como pueblo se denominaban así mismos Gal. Muchos topónimos proceden de este palabra, y tienen probada una fuerte presencia celta, Galia, Gálatas o las más modernas Galicia, Gales, Portugal así como su idioma, el gaélico.

En el siglo VI a. C. estos pueblos indoeuropeos, fueron desplazados del noreste ibérico a manos de los iberos hacia el interior y occidente, quedando así los celtas de Iberia aislados del resto de pueblos celtas continentales.

Para la cultura de estos pueblos, los siglos V-IV a.C., fueron los más importantes de cara a la dominación de tierras, en esta fase, los celtas acabaron de ocupar el norte y centro de Francia (denoninándola la Galia), el norte de Italia, así como la mayor parte de las Islas Británicas. También se extendieron por los Balcanes y Rumanía, alcanzando incluso una comarca de Asia Menor, que será conocida como Galatia. En esta época se construyen importantes villas fortificadas, que sirven de centros comerciales. Es también en este período cuando el druidismo se extiende entre los celtas continentales, fenómeno que no se dio entre los celtas ibéricos, por el aislamiento que sufrieron.

Probablemente los pueblos célticos llegaron a la Península Ibérica al final de la Edad del Bronce, pudiendo existir mestizaje con las poblaciones locales. Ese mestizaje es lo que determina una nueva cultura, la celtíbera que se usa para denominar a la cultura compartida entre los celtas y los íberos, e incluso la asimilación o predominio de una sobre otra.

Las migraciones celtas que sufrió la Península Ibérica constan las siguientes:

La primera horda de celtas que llegaron presionados por los ilirios, por el Pirineo oriental entre los años 900 y 650 a. C.

La segunda oleada por el Pirineo occidental en tres momentos:

  • Grupos celtas de Westfalia (Alemania): los celsios, censos o cempsis presionados por otros pueblos hacia el 650 a. C. dividiéndose en tres grandes grupos, uno asentándose por la línea del Ebro, otro pasando el desfiladero de Pancorbo hacia la meseta y otro ocupando el valle inferior del Tajo, Portugal e incluso Extremadura (los vetones) incrustándose en la cultura tartesia.
  • Los sefes presionados por pueblos germánicos hacia el 600 a. C. hacia el Pirineo occidental marchando hacia las llanuras occidentales de la Meseta Norte. Pero ante el empuje de los belgas, parte de estos sefes se dirigen hacia Galicia y otros hacia las zonas de Salamanca, Extremadura (vetones) y Teruel (turones).
  • Los belgas (celtas del Bajo Rin y Mosela) hacia el 600 a. C. llegan a la península hacia el 570 a. C. asentándose entre el Ebro, los Pirineos y el mar Cantábrico: vesiones, autrigones, caristios, nerviones, vacceos, etc. Los belos y titos descienden el río Jalón y celtizan a los lusones. Tras los belgas llegaron nuevos elementos celtas en el s. III a. C. a Iberia.

La segunda mitad del siglo V a. C. fue especialmente conflictiva en Europa Occidental, acaecieron las distintas circunstancias que configurarán los períodos de la «época de las migraciones» celtas. Por eso encontramos rasgos celtas ya no en la Beturia sino en la Bética. Como Arunda (Ronda).

Con estos pueblos ya asentados y relacionados con otros pueblos se impulsó el crecimiento demográfico y llevó a una creciente concentración de riqueza y poder a través del control de los recursos naturales (pastos, salinas, etc.) y la producción de hierro, que permitió la rápida aparición de una sociedad jerarquizada de tipo guerrera, aprovechando la situación privilegiada de paso natural entre el Valle del Ebro y la Meseta, para seguir avanzando. Era la época llamada Edad del Hierro.

La mayor presencia cultural que se detecta en la Beturia Céltica es a partir del siglo V a.C. y podrían ser representados por un probable aumento  demográfico que repercute en un claro cambio en los sistema de colonización de los territorios.

 Establecidos estos pueblos en nuestros suelos, durante la Edad del Hierro, la Península Ibérica indoeuropea quedó unificada por el desarrollo de las habilidades metalúrgicas y guerreras (celtas), la lengua y el comercio (íberos) y un régimen de subsistencia más o menos pastoril (lusitanos, célticos, túrdulos…), aunque dividida en varios grupos culturales, con culturas materiales independientes y cronologías diferentes. La céltica peninsular es, por tanto, un rompecabezas que comprende comunidades distintas.

El surgimiento de hábitats, el aumento considerable de nuevos poblados, a partir de mediados del siglo IV a.C., derivó en una tendencia de ocupaciones de territorios cada vez menores, ello se puede interpretar como un reflejo de un cambio en los sistemas de poblamiento del territorio betúrico occidental, cambio que podría responder a un «fuerte» incremento poblacional. Si como los textos clásicos indican y la toponimia de los lugares lo ratifica, los celtas betúricos hablaban una lengua afín al “celtibérico”, además no puede descartarse un rápido aumento de la población causado por la llegada de contingentes.

La primera mención de la Céltica, keltiké, se debe a Hecateo de Mileto alrededor de 500 a. C., este se refiere a Narbona como una ciudad céltica y ubica a la colonia griega de Massalia (Marsella), fundada en la tierra de los ligures, cerca de la Céltica. Era una concepción muy difusa de los célticos, que los sitúan en el Ebro.

Herodoto también narra sobre la presencia de celtas en la Península, al señalar que el Istro, actual Danubio, …nacía en el país de los celtas, cuyo territorio se extendía más allá de las Columnas de Hércules, siendo vecinos de los Kynesios (o kynetes), pueblo que era considerado como el más occidental de Europa. Posiblemente hablaba de los conios, un pueblo íberos, que habitaban el sur de Huelva y Portugal. Esto nos da una idea, que el mundo conocido de los griegos se acotaba a la ribera del Mediterráneo y nos da una certeza de hasta donde pueden haber llegado los celtas.

Ya en época romana, para Plinio (Historia Natural Libro 3, 13), los célticos de la Beturia, serían celtíberos, aunque venidos desde Lusitania. Los célticos serían mansos y civilizados, debido a su vecindad con los turdetanos. En este sentido, la celtización de la Bética, se puede observar, por la existencia de ciudades cuyos nombres, se consideran celtas.

Por su parte Cayo Ptolomeo, en el siglo II, cita como ciudades de los célticos de la Bética a Arucci, Arunda y Uama. La presencia de los celtas ya en la Bética, encuentra un nuevo apoyo, con la propuesta, de la localización de la Última Celtiberia, basado en la identificación toponímica de las ciudades de Munda y la que los celtíberos llaman Certima, con las actuales Monda y Cártama, en la provincia de Málaga.

Los poblamientos célticos formaban una red de poblados o aldeas localizados cerca de lugares de fácil defensa, a menudo situados en lo alto de colinas o en recodos de ríos. También se asentaron en poblamientos dispersos, conformando un sistema de organización territorial que los romanos adoptaron para su administración territorial denominándolos “pagus” o “vicus”, que dependían de una entidad mayor llamada oppida. (Ciudad fortificada).

Se utilizaba un escarpado espolón rocoso, para evitar así la fortificación de todo el perímetro del asentamiento; en otras ocasiones una colina de altura moderada o el meandro de río o una zona pantanosa. En función de las materias primas locales los muros se construían de piedra seca sin argamasa.

Bóvidos, cerdos, ovejas, cabras, caballos, perros y, posiblemente, gansos, eran criados por el hombre para su sustento o para labores auxiliares.

Los bosques fueron intensivamente aclarados, creando prados abiertos para uso o dehesas, para uso del ganado. Esto condujo al incremento de la erosión y de la carga de sedimentos transportada por los ríos, consecuencia que se dan en el río Piedras en Lepe y en el Río Odiel con la Ría de Huelva.

Asentados en un espacio y de manera estable en una urbe, comenzaron a diversificarse los oficios, dando lugar a una cierta especialización artesanal. Gracias a la mejora de los caminos y de los medios de transporte, con el uso del carro y del caballo como animal de tiro, se intensificaron las relaciones comerciales, que muestran un auge del comercio de la sal. Se inició la producción de vidrio, mientras la cerámica y la orfebrería experimentaron un gran impulso, multiplicándose también los centros metalúrgicos, para sostener este tipo de economía de la Edad del Hierro.

Esta estructura de la zona adecuada al pastoreo y a la clientela personal, favorecería el mercenariado, lo que reforzaría la tendencia expansiva de esta sociedad a actos de pillaje y robo, de imposición de fuerza por mejores armas y la consiguiente celtización, método de vida llevada a cabo por los pueblos conocidos como celtíberos, proceso que iría transformando social, ideológica y lingüísticamente el anterior tipo social, hasta que la conquista romana lo truncó tras una impresionante guerra de casi dos siglos.

Aprovechando las rutas abiertas con anterioridad y en clara relación con las explotaciones ganaderas a larga distancia y con los recursos mineros, se empieza a observar el desarrollo de una población prerromana más homogénea, de cultura celtíbera.

Sobre un entramado de hábitat disperso (poblados castreños, equiparables a las «ciudades» turdertanas o ibéricas) dicha cultura se desarrolló sobre la base de dedicaciones ganaderas, metalúrgicas (fabricación de armas, herramientas de trabajo) y mineras, siempre en explotaciones de ámbito doméstico.

Las explotaciones ganaderas con rutas para conducir el ganado y la explotación minera serían las principales motivaciones para el asentamiento en estas tierras, y condicionarían la elección de la Beturia para un asentamiento definitivo con la construcción de pequeños castros, emplazados en buenas defensas naturales.

En el siglo II a.C., la aparición de contingentes, posiblemente militares, de clara naturaleza celtibérica debieron servir para reforzar la caracterización dada por Plinio para los célticos del Suroeste.

A la llegada de los romanos, quienes más describieron en sus obras a esta región, el Flumes Beatis (Guadalquivir) era la referencia más conocida, para iniciar las campañas de exploración, para Roma era como una vía de penetración al interior de Hispania. Sin embargo, los militares republicanos debieron modificar su concepto a las de tierras montañosas del Guadiana, donde descubrieron intereses estratégicos, referidos a la creación de una zona de barrera y protección frente a los lusitanos por la dificultad del terreno y a la explotación y control de recursos mineros y pecuarios, que mantenían los célticos.

La Beturia dejó de tener un significado inhóspito, «el conjunto de tierras situadas más allá del Betis», para aplicarse a una comarca natural caracterizada por numerosos y dispersos recursos mineros y habitada por pueblos célticos y túrdulos, a partir de la Edad del Bronce.

Los célticos de la Beturia explotaban numerosos y pequeños filones de hierro, cobre y oro, concentradas en algunas de sus comarcas y productivas sólo a escala familiar, poseían un buen desarrollo de las técnicas metalúrgicas: hornos, fraguas y herramientas encontradas son buena prueba de ello. En lo que respecta a los túrdulos, las explotaciones mineras fueron realmente de entidad estatal y se centraban en los depósitos de plomo argentífero y, conforme a ellos, tuvieron un especial incremento en las labores de extracción a lo largo del siglo I a.C., ya bajo dominio romano.

Estos célticos habitaban por igual la actual provincia pacense y El Alentejo, con inclusión en las tierras septentrionales de Huelva, y se han definido en última instancia como descendientes de poblaciones vacceas, emigradas desde el Duero medio en una época previa o, quizá, contemporánea con la iberización de los celtas o celtización de los íberos, ya que los dos fenómenos se dieron a través de la cultura celtíbera (finales del siglo V a.C.). Según los abundantes indicios, hablaban una lengua celtibérica y tenían creencias y una estructura social propia de pueblos hispano-celtas, quizás incrementada por la presencia de élites de celtíberos, pueblos arévacos y belos que seguramente fueron la razón última de la relación de procedencia que el autor romano Plinio recogió.

Los célticos parecen ser confundidos en principio por los romanos con los lusitanos en determinadas ocasiones, porque es posible que en algunos momentos, como durante el conflicto de Viriato, el término lusitano llegase a englobar a los célticos, siendo posible que fuesen estos últimos protagonistas principales de las guerras contra Roma, ya que era la vía  de aproximación que usaba el caudillo luso para castigar la Bética romana.

Estos célticos y lusitanos no vivieron aislados del mundo mediterráneo y así consta, la influencia cartaginesa, como demuestra la antroponimia de inscripciones halladas por la arqueología. Se ha llegado a plantear que Cartago estuviese directamente detrás de algunas de las correrías céltico-lusitanas, para debilitar a su enemigo en la última fase de las guerras púnicas.

Como expone en su trabajo Pablo Paniego Diaz, en las guerras de estos líderes indígenas contra Roma parece claro, al menos para el caso de Viriato, que su principal base de operaciones, fue la Beturia, cuyas ciudades apoyaron su lucha y fueron castigadas por esto en los momentos finales de la contienda.

La arqueología demuestra que la Beturia fue un importante centro en la lucha contra Roma, más allá de las citas de las fuentes sobre ciudades de este territorio, como demuestran las destrucciones e importantes cambios sufridos en el castro de Capote, en Higuera la Real, en la provincia de Badajoz en el límite con la provincia de Huelva, en fechas similares a las que las fuentes dan para la toma de Nertóbriga (Fregenal de la Sierra).

La valoración que hacen las fuentes sobre estos céltico-lusitanos es negativa, se les consideran continuamente como bandidos, o simples salteadores. Los romanos desprecian su forma de combatir y no entienden que los soldados de sus ejércitos procedan de diferentes ciudades sin que ninguna de ellas sea la que organice la lucha. Los celtíberos evitan los enfrentamientos directos ya que prefieren utilizar su velocidad y conocimiento del terreno, táctica que buscaban por su mentalidad, además de ser la más adecuada para ellos como demostraron las diferentes victorias que consiguió el caudillo luso a costa de las legiones romanas.

En el 185 a. C., según Livio, los cónsules de la Citerior y la Ulterior se reúnen con sus respectivas tropas en la región con el fin de atacar a los ejércitos enemigos acampados en la Carpetania (Montes de Toledo). Esta primera incursión supondrá un punto de inflexión y un cambio en la política que adoptarán los romanos, pues a partir de este momento contemplarán la Beturia como un obstáculo que hay que controlar para proteger la Bética de los ataques lusitanos.

Esta nueva estrategia de presencia ante el enemigo se caracterizará por acciones militares por ambos bandos. También se caracterizan por lograr reunir a grandes cantidades de combatientes que llegan a derrotar a auténticos ejércitos romanos, infligiéndoles numerosas bajas, baste de ejemplo los 9.000 romanos comandados por Mummio muertos por Césaro.

Por parte romana destaca la campaña de Marco Atilio en el 152 a. C. que concluirá con la destrucción de Nertóbriga, lo que permite asegurar que también hubo acciones bélicas en la Beturia Céltica, como objetivo de conquista para proteger dos territorios importantes para cada bando, la Bética para los romanos y Lusitania para el bando que se resistía a la conquista foránea.

Sobre Viriato se sabe por la tesis de Pablo Paniego que apostó en la Beturia su retaguardia, pues sus actuaciones como demuestran las crónicas se centran en la Turdetania y Sierra Morena, lugares que raramente abandonará y que acometerá  con hostilidades ya que la mejor defensa para los lusitanos era realizar una guerra ofensiva para defender mejor su territorio y buscar de alguna manera que la mayoría de acciones bélicas se lleven a cabo lejos de él.

Se podrían destacar las fechas seguras del 146 a. C. en la que Viriato hace refugiarse a Vetilio que decide esperar refuerzos mientras los hombres del caudillo céltico-lusitano saquean el territorio circundante. Posteriormente, llega el pretor Plautio con su ejército al que derrotará. Misma suerte tendrá en el 143 a. C. Quintio.

Sin embargo, la suerte cambiará, en el 141 a. C., las ciudades de la Beturia, serían saqueadas por Serviliano debido a su fidelidad a Viriato, quien en los años finales de su poder, cuando su situación contra Roma retrocede en favor de los latinos, decide buscar refugio en la ciudad de Arsa, en la Beturia túrdula, la actual Azuaga.

Derrotado Viriato y pacificados los lusitanos cambia la dinámica en la zona y los romanos comienzan a asentarse, con yacimientos documentados como Hornachuelos, El Castrejón y San Pedro, estos últimos entre Valencia del Ventoso y Segura de León. La población de los célticos ha desaparecido o está integrada bajo signo de la República de Roma.

Este nuevo momento se caracteriza por una pujanza económica de los yacimientos autóctonos existentes previamente. Dicha situación de bonanza concluirá con el inicio de las guerras civiles en las que la Beturia céltica forma parte del bando sertoriano, porque la República sufría una crisis, que desencadenaría en una guerra civil.

Administrativamente la Beturia entra a formar parte de la Bética, una de las regiones de la provincia romana de Hispania. Bajo dominio de Roma, la Beturia volvió a ser dividida de nuevo en dos, la Beturia Céltica pasó al Conventus Hispalensis y la Beturia Túrdula al Coventus Cordobensis.

El diccionario más popular de los internautas (wikipedia) trata también sobre este tema estableciendo que los Conventus son reuniones conjuntas de romanos y autóctonos de la zona, que aconsejaban al gobernador en la administración de justicia. El gobernador provincial o “legatum” realizaba sus funciones jurídicas itinerantes anuales en cada una de las sedes de estos conventus, en fechas fijas, usualmente en verano. En consecuencia, la población de los alrededores acudía en esas fechas a la capital del conventus para realizar todo tipo de actos jurídicos, desde pleitos hasta la regularización de contratos.

Posiblemente el legado también aprovechaba su estancia para establecer las delimitaciones de las áreas de recaudación y de reclutamiento de nuevos hombres para el ejército.

La zona quedó expuesta a vigilancias y paso de ejércitos de uno y otro bando, por lo que las oppidas de origen céltico hasta que no acabó la guerra civil entre César y Pompeyo y el territorio no fue definitivamente pacificado, no sería ocupadas finalmente de nuevo estas tierras. A la postre se refundaron como “civites” hispánicas las oppidas que ya fueron anteriormente destruidas durante las guerras, primero en la de pacificación de los célticos-lusitanos y posteriormente en la civil, entre los bandos pompayanos y cesarianos.

Nertóbriga (Fregenal de la Sierra), Seria (Jerez de los Caballeros) o Segida (Zafra) por citar algunas fueron bautizadas incluyéndoles la cognomina Iulia, perteneciente a la familia de Julio César, quizás por el apoyo que le mostraron durante la guerra contra su rival Pompeyo.

Tras la laboriosa investigación y recopilación de fuentes para dar a conocer una parte de la historia de este lugar, paso a continuación al relato de la ruta. Al final del blog cito las fuentes que me han ayudado a concebir y a elaborar en parte este estudio de los temas relacionados en este pasaje cicloturista.

Desperté temprano, uuaaaahhhhh, a las siete menos cuarto de la mañana. Desayuné y me preparé. Me enfundé el maillot negro de la Beturia Céltica y acoplé en la máquina y eché en la mochila echando las cosas necesarias para afrontar una ruta en verano, mientras, esperaba a José Luis.

Llegó puntual. Antes de salir, hicimos tiempo para saludarnos, despedirnos de la familia, comentar la ruta a tomar porque no estaba definida y hacer alguna foto.

Gary Fisher Hoo ko e Koo & Trek 6000. Las monturas de la Beturia Céltica

En esta foto están expuestas la monturas, la más próxima de esta imagen, es la de mi primo, una Gary Fisher Hoo Koo e Koo- .  El nombre del modelo de la marca americana Gary Fisher es el nombre de una pista (cortafuego) cerca del Monte Tamalpais, en Marin Condado de California, donde Gary y algunos de sus amigos “inventaron” el ciclismo de montaña.

Hoo-Koo-Koo-E (también deletreado Hukuiku o Hookooeku) se refiere a un grupo tribal de los Costa Miwok que vivió a lo largo de la costa del norte del Condado de Marin y en el sur del Condado de Sonoma, desde Tomales Bay a Bodega Bay. El antropólogo Alfred Kroeber describe el Hookooeku como una de las tres tribus de la costa Miwok, junto con la Olamentko y la Lekahtewut.

Sonoma se la conoce como la tierra del vino, y no es de extrañar que este sea el motivo comercial de la original pintura de color vino de la bicicleta de mi primo.

La Hoo koo e Koo, se comercializó de 1993 a 2010.

La antropónima marca Gary Fisher se debe al considerado padre de esta modalidad de ciclismo y por tanto el inventor de esta bicicleta.

Gary Fisher empezó a escribir las primeras páginas de la historia del mountain bike con una cruiser trucada con la que se tiraba por las abruptas carreteras del monte Tamalpais del condado de Marin, California. Desde entonces, Gary ha aportado numerosas innovaciones al mundo del ciclismo, transformando su visión intensa y personal en una realidad.

Gary es uno de los pioneros en el uso de frenos de tambor, manetas de cambio de pulgar, manetas de freno y cables de motocicleta, tija de sillín con cierre rápido y platos triples con bielas extra largas.

Con el tiempo, nace un nuevo deporte, la mountain bike, corría el año 1979. Gary Fisher y Charlie Kelly crean una empresa para la fabricación de este tipo de bicicletas con el nombre de “Mountain Bikes”. Los cuadros son fabricados por Jeffrey Richmond y Tom Ritchey.

Otra de sus innovaciones fue en 1989, presenta la tija de sillín, los tubos y el juego de dirección Evolution, el primer sistema de componentes sobredimensionados para bicis de montaña. Un año después saca la Gary Fisher Mt. Tam, es la primera bici de montaña fabricada con una horquilla de suspensión (RockShox) y con una geometría preparada para la suspensión.

En 1993, la empresa Trek Bicycle Corporation compra la empresa Gary Fisher Bicycle en abril; Gary se pone al frente del equipo de producto para desarrollar una nueva gama de bicicletas.

En el año 2002, vuelve a revolucionar este deporte, con el lanzamiento de las bicis de montaña Fisher con ruedas de 29 pulgadas. Las hasta esa fecha eran de 26 pulgadas. Un año después la UCI (Union Ciclism International) homologa para la competición este tipo de bicicleta y el biker canadiense Ryder Hesjedal se convierte en el primer atleta que compite con la 29 pulgadas.

La compañía Trek Bicycle Corporation, en 2010, decide hacer realidad el sueño de Gary Fisher, bajo la marca Trek y con el sello, The Gary Fisher Trek Collection (nombre actual de con el queda registrada la marca Gary Fisher), que es llevar los diseños de Gary lleguen hasta los lugares más recónditos del planeta.

En cuanto a mi montura, la Trek 6000, serie 6, es una denominación de una gama de bicicletas. Serie 3. Serie 4. Serie 6, Serie 8 y Serie 9. Como Gary Fisher, Trek es otra marca que forma parte del grupo fabricante Trek Bicycle Corporation, así como las marcas Klein, Lemond Ciclos Carrera (ambas descatalogadas), Villigers y Diamant para bicicletas y Bountrager para repuestos y accesorios.

En los años 70 Asia e Italia dominaban el mercado de la fabricación de bicicletas. En 1975 nació esta compañía en un granero rojo de Waterloo- Wisconsin. Sus fundadores fueron Dick Burke y Bevil Hogg y contaban con una nómina de cinco trabajadores. Trek Bicycle nació como una subsidiaria de Roth Corporation, un distribuidor afincado en Milwaukee. La demanda hizo que cambiaran el granero rojo, por unas instalaciones más adecuadas y el negocio creció. El primer modelo de Trek de bicicleta de montaña fue la 850 del año 83. En 1992, presento la primera bicicleta de doble suspensión, la trek 9000.

Trek es una marca que fabrica pensando en las comodidades de la mujer con su sistema Wsd, fabricando según tamaño y proporción adecuada. La palabra Trek es una palabra del africans, el neerlandés de Sudáfrica, que significa Viaje.

En el 2000, Trek introdujo los primeros cuadros de aluminio, fruto de investigación de ingenieros aeronáuticos contratados. Hasta ahora las bicicletas eran de acero soldadas a mano. Después evolucionó con modelos de fibras de carbono, un material más ligero que el aluminio. En el 2003 dio el salto a Europa comenzando para comercializar sus productos por Reino Unido y Alemania.

Llegó el momento, estamos preparados para iniciar juntos este viaje en bicicleta. Antes, la foto del equipo de la ruta, desde el punto de salida. La Calle de la Cruz, en Arroyomolinos de León.

El equipo Beturia Céltica en la Ruta de las Minas Calenses

Arroyomolinos de León, es un pueblo onubense de la provincia de Huelva, muy próximo a Extremadura, de la que le separan 4 kilómetros. Sus orígenes se remontan a la época de la Reconquista cristiana. Tras la toma de Sevilla en 1.248 a través de la repoblación organizada por la Orden Santiago, se colonizaron las tierras de lo que hoy es este pueblo con habitantes procedentes del antiguo Reino de León. Los colonos siguieron la antigua vía romana de la Plata, para llegar a estas tierras.

Actualmente el pueblo apenas supera los 1.000 habitantes, que va en continua regresión desde los años 70. Desde este pueblo del que tanto mi primo como yo somos originarios, partimos con nuestras monturas. Nuestra idea era llegar a la Minas del Teuler, un recorrido que rememora a las Callenses Aeneanici que citó Plinio en su Historia Natural.

El autor romano en su libro III de la Historia Natural hace un recorrido de la Hispania romana, nombrando pueblos, ciudades y lugares. Dentro del pasaje que le dedica a la Beturia, nombra una serie de ciudades de origen céltico, pero pertenecientes a Roma con posterioridad al ser conquistadas. Uno de esos lugares, que nombra, son las Callenses Aeneanici (Las Calenses Eneánicas)  que se corresponde a lo que los romanos dividía administrativamente en pagus (pagi en plural) para organizar un espacio rural en distritos que dependan de una ciudad. Teniendo en cuenta los nombres de los pagi, se pueden clasificar en: pagi con el nombre de su actividad económica, ciudad a la que pertenece, nombre de divinidad o el de su evolución histórica. El nombre de las Callenses Aeneanici que cita Plinio en su obra puede estar relacionadas con Eneas o bien algún terrateniente llamado Aeneanicus. Haber si algún estudioso del tema puede indagar en esto.

Por otro lado me postulo a favor de la hipótesis de la Historiadora Alicia M. Canto que sitúa este pagus en el área Cala- Santa Olalla del Cala- Calera de León. Prueba de ello son los topónimos de estos pueblos pueden derivar  o recordar a las Callenses. Se sabe que este área ya estuvo explotada desde los célticos y luego por Roma y Plinio lo cita tras los pueblos de la Beturia. Sin embargo, otros autores sitúan este lugar por la Bética (Célticos de la Bética que habitaron en Acinipo y Arunda, actual Ronda) y se correspondería con El Coronil o Callet (Montellano) en la provincia de Sevilla, se basan en inscripciones y tabularios encontrados en la zona.

Partimos. De la calle de la Cruz, entramos a la travesía de la carretera por el pueblo, la llamada Avenida de Andalucía, para salir de la localidad. Al salir del pueblo, tomamos el cruce a la derecha para tomar la carretera en dirección a Cañaveral de León.

Tras dejar el pueblo, justo tras pasar un puente que salva el barranco del arroyo de Rivera de las Huertas, comenzaba la primera subida. Una cota de 3,5 kilómetros de ascensión, que llega hasta las Casas de Valle Hondo donde la carretera hace de paso entre dos montañas de Arroyomolinos de León, el Ruar que forma parte de la llamada Sierra Paco o de los Gabrieles y La Toba, próxima a la Sierra del Bujo.

Debido a que la parte de la subida recorre la vertiente de la Sierra del Ruar, decidimos llamar al alto El Ruar. La otra vertiente proveniente desde Cañaveral, y que pasa cerca de La Toba, la denominamos Alto de La Toba.

Por tanto, estos kilómetros de Subida corresponde en este libro de ruta como Alto del Ruar.

A continuación les ilustramos la subida, través de un track en Google earth. Dejado Arroyo, como popularmente se conoce el pueblo por los lugareños, empezamos la subida. La parte dura del alto comienza a partir de la  finca de La Fresnera, en la cerrada curva de la casa de Paco Martínez.

Iniciando subida Alto del Ruar

Tras un análisis de la subida por los datos de posicionamiento de grabación en el Gps, hay que indicar que el incremento de elevación es 154 metros, resultado entre el punto más bajo o inicio de puerto (555 metros) y la cota (709 metros). Su pendiente máxima es del 10,3% y su pendiente media es del 5,8%. Tardamos unos 17 minutos en realizar la ascensión.

Plano Google Subida del Ruar

Nuestra ascensión fue tranquila, apenas superamos los 10 km/hora, la hicimos a ritmo para poder hacer la ascensión sin tener que pararnos o bajarnos de la bici.

Hacía años que no recorría esta subida, era con la otra bicicleta más antigua la Bh del 89, y se me atragantaba la subida hasta el punto de que alguna veces tenía que parar para tomar aire y luego continuar. Pero esta vez no se me resistió y la completé. Cierto que al final acusaba el esfuerzo, me descolgué del paso de José Luis que coronó primero. Yo pude mantener un ritmo más pausado para terminar la subida.

Nuestras sombras subiendo Alto del Ruar

Ascensión al Alto del Ruar

Coronando Alto del Ruar

Durante este trayecto, se hicieron un par de vídeos grabados a partir de La Fresnera hasta el alto del Ruar.

Video Vimeo 1. Subida al Alto del Ruar. 1ª parte

Video Vimeo 2. Alto del Ruar. Fin de subida

Por tanto primera dificultad pasada y con mucha satisfacción por mi parte. Al coronar nos encontramos las Casas de Valle Hondo y si alzamos nuestra vista podemos ver una  carretera la del camino del Bujo, pero nuestro camino seguía adelante, solo que al encontrar el cruce, dejamos la carretera que llevamos para tomar el camino a nuestra izquierda. Allí paramos justo en el vértice de la Sierra Paco o Sierra de los Gabrieles, el llamado Callo de Herradura.

Callo de Herradura

El Callo de Herradura es la falda o ladera del vértice más occidental de la Sierra Paco llamado así por su forma de herradura. La Sierra de los Gabrieles como también se le conoce, está formado en un estrato de calizas y dolomías con intercalaciones de pizarras. La resistencia a la erosión y la clara definición estructural del terreno hace que el resultado sea una sierra lineal muy bien definida. Para tener una mejor perspectiva tenemos que descender más por la carretera de Cañaveral, justo en la ladera del Puerto de La Toba. Allí podemos comprobar la alineación montañosa de orientación NW-SE y que ocupa el sector más meridional de la Ossa-Morena. Los materiales más importantes son pizarras, además de rocas ácidas como granitos, todos ellos formados en el paleozoico o edad primaria.

Alternando con estos materiales y ocupando las cotas más altas encontramos materiales como mármoles y materiales dolomíticos.

En Callo de Herradura, Arroyomolinos de León

Desde este punto geográfico, se divisan pueblos como Aracena, Cañaveral de León, Hinojales o Corteconcepción. Digamos que este punto es uno de los miradores más espectaculares de la provincia de Huelva.

La zona se trata de una franja de sierras estrechas y de fuertes pendientes que forman un murallón de granito. La vertiente recorre desde los 900 metros de la Sierra del Castillo del Cuerno en dirección suroeste pasando por la Sierra del Bujo, Sierra del Ruar y Sierra de la Nava descendiendo hasta cotas de 700 metros de altura.

En Callo de Herradura, perspectiva hacia Aracena

Estas sierras caen hacia la vertiente de la solana, aquí las pendientes son menores, y al lugar se le conoce como Los Llanos de las Navas o de la Nava. El terreno es dominado por las dehesas para el aprovechamiento pastoril.

Justo en el vértice del Callo de Herradura, nos encontramos ahora en una antigua vía pecuaria convertida en carretera,  justo abajo, en la antigua Colada de las Navas y flanqueados por la solana de la Sierra de los Gabrieles, amplias áreas con cortijos y casas de campo dedicados a la actividad agraria.

Inicio Colada de las Navas

La colada de las Navas es una antigua vía pecuaria de 15 metros de longitud que recorre paralela a la cadena de montañas de la Sierra de los Gabrieles, del Ruar y de la Navas.

La colada es un camino usado para que los pastores y ganaderos puedan llevar el ganado caprino, ovino y bovino a los mejores pastos: a los puertos o zonas de pastos de alta montaña en verano o a zonas más llanas y de clima más templado en inviernos extremos. Se da la circunstancia que recorremos un camino en llano al que lo rodean montañas. Además, este camino como la Colada de las Navas es un canal de comunicación, una ruta llana y recta que se enclava entre los montes facilitando el paso para cualquier viajero. Dicha vía pecuaria conecta con el término de Cala llegando a las Minas de Cala, una población cercana a Arroyomolinos de León.

Colada de las Navas

Desde el Callo de Herradura había un descenso vertiginoso donde alcanzamos los 60 km/h de velocidad, y prácticamente dejándose ir uno, se alcanza esa velocidad. La carretera está trazada sobre una corta de la Sierra Paco, que desciende sobre la ladera de esta montaña hasta la extensa zona de Las Navas. Según la definición del diccionario una nava es una llanura situada entre montañas. Algunos tramos se presentan quebrados y en malas condiciones con baches profundos, pero en definitiva gracias al piso alquitranado se pudo hacer un gratificante descenso.

Entrada por la colada de las Navas desde el Callo de Herradura

Acabada la bajada, el llano. Rodamos recreados y maravillados por el paisaje que nos ofrecía este paso. Un impresionante color dorado como el rubio angelical producto del pasto seco y estival de los campos del mes de julio.

Colada de las Navas

El sol de la mañana a cuya dirección íbamos intensificaba esa tonalidad al ocre. También se percibía un aroma a tierra mojada del rocío de la noche que aún permanecía a esa hora de la mañana.

Video Vimeo. Paso por el Llano de las Navas

Por la colada de las Navas

Los parajes recorridos a nuestro paso son El Nogalejo, El Charnecal, Los Murtales, Los Márquez o los Llanos de Matías.

Recorrido por la Colada de las Navas

Llano de las Navas

A la altura del Puerto Llano, donde se encuentra la Fuente de la Pileta, la carretera continuaba hacia las Minas de Cala pasando por la Sierra de Jabata, pero la colada continuaba al frente, recto, pero en camino de tierra.

A partir de este punto dejamos la vista a nuestra izquierda de la Sierra de los Gabrieles y continuamos al frente. La sierra que nos acompañaba era la Sierra de la Nava y el paraje el de Los Bermajales. Allí la colada sigue un tramo y termina en el puerto de los Moledores, pero desde Cala viene el trazado del GR-48, un sendero de largo recorrido que cruza Sierra Morena y que toma esta parte de la Colada de las Navas para llegar hasta Arroyomolinos de León atravesando la Sierra de los Gabrieles.

Inicio del Sendero GR-48

El GR-48 está bien señalizado por esta zona, marcado por una línea blanca y otra roja, para indicar que este camino forma parte de él. Nuestro tránsito por el GR-48 irá desde este punto, el Puerto Llano donde empieza el carril de tierra, contigua a la carretera hasta pasado el Molino de la Parra, en el Arroyo Rivera del Hierro.

Inicio de nuestra ruta tramo Sendero GR-48

El Sendero de Gran Recorrido GR-48- Sendero de Sierra Morena. es un trazado que discurre por caminos públicos de las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén contando con un total de 550 km. Parte desde Santa Elena (Jaén) hasta Barrancos (Portugal).

José Luis en Sendero GR-48

Otro de los aspectos importantes para diferenciar las zonas de este tipo de terreno montañoso es distinguir entre solana y umbría. Las solanas son los terrenos llanos o laderas de montañas donde el sol da directamente al suelo durante toda la parte del día, son terrenos secos donde abunda el matorral de tipo termófilo como la jara o el romero. Por el contrario, las umbrías más fresca debido a que el volumen de la propia sierra ofrece de sombra al terreno, el suelo es más fresco y se dan con más frecuencia los árboles, que aparte ayudan más a dar sombra al terreno, propiciando otro tipo de vegetación como el madroño, la torvisca o el mirto.

En el Llano de las Navas, donde comienza el tramo del GR-48

Por tanto desde GR-48 nos adentraremos por los llanos tomando como dirección la falda sur de la Sierra de la Nava, que es por donde discurre ahora la colada y terminará en el puerto de Los Moledores.

Paso por la Sierra de la Nava, a través del GR-48

Por la pista terriza, el avance se realiza ahora con tranquilidad y a pesar de ser de tierra es un buen firme. Transitamos  entre dehesas de viejas encinas y el lugar invitaba a disfrutar mucho del recorrido. Siempre traigo mi altavoz mp3 para escuchar música. A partir de este momento donde ya los coches apenas transitaban, puse la música para recrearnos del camino. Ahora sentíamos en nuestro paso el espíritu aventurero y la sensación de libertad.

Alcanzamos las inmediaciones del cortijo de los Bermejales y la finca Amanecer, donde el camino describe un ángulo de 90º hacia la izquierda, en subida, con una pendiente muy abrupta, tan abrupta que yo puse pie a tierra, aunque mi primo continuó y pudo salvarla. El trazado tras la subida vuelve a girar a la derecha, más suavemente.

Subida Sierra de la Nava

Esta pista sirve a su vez de límite entre el monte de la solana de la sierra y la dehesa que se extiende en la parte más baja. Las panorámicas siguen siendo excepcionales y a lo lejos se intuyen ya las cicatrices en el terreno de las Minas de Cala. Era espectacular ir por aquí en bicicleta, además por los paisajes por el terreno de subidas y bajadas. Aunque los descensos iban a ser más pronunciados ya que buscábamos el curso de la Rivera del Hierro.

Dehesa de Los Bermejales

Descenso Cerro de los Lobos

Por esta parte empezamos a grabar imágenes de vídeo para tener un bonito recuerdo de este recorrido.

La parte del descenso comenzó cuando dejamos a nuestro lado izquierdo la Sierra de la Nava, para continuar en dirección sur. Ahora a nuestra izquierda se situaba el Cerro de los Lobos ya nuestra derecha las dehesas de los Bermejales.

El paraje de los Bermajales debe su nombre al arroyo del mismo nombre. Este arroyo desaparece su curso fluvial en verano.

Camino del GR-48, Entre el Cerro de los Lobos y Dehesa Los Bermejales

Quizás me atrevería a decir que si traemos por estos lugares a un ciudadano de otra cultura como la anglosajona o centroeuropea, se sorprendería mucho al descubrir cómo el cerdo, un animal de granja por autonomasia y encerrado en estercoleras o establos para su engorde, disfrute del campo correteando de forma elegante en busca de bellotas, pastos o raíces. Ese es el privilegio del cerdo ibérico con respecto a los de su especie de otros lugares del mundo, el ibérico tiene un dicho popular que de él, “están buenos hasta sus andares”. Este tipo actividad de cría del cerdo ibérico dejándolo suelto a sus anchas en vez de encerrado en granjas se llama “montanera”. Con este tipo de cría, el guarro a la vez que toma alimentos más naturales hace ejercicio físico, con lo que la calidad de sus productos hace que sea más exquisita.

La dieta de la montanera, la constituyen básicamente bellotas e hierbas. Este sistema ha mantenido en el cerdo la genética y la alimentación del animal impidiendo que continúe su evolución hacia otras variedades raciales de peor calidad.

Piara de cerdos ibéricos en montanera

La cría del cerdo a través de la montanera viene de muy antaño. Posiblemente los primeros en practicarla fueron los pueblos celtas. Surgió con una modalidad paisajista creada por la mano del hombre, llamada dehesa.

La dehesa es un ecosistema creado y modelado por el ser humano a lo largo de la historia. En un proceso a través del cual se ha ido eliminando el matorral y parte de los árboles del bosque mediterráneo, para ganar terreno al bosque y obtener mayor radiación solar, para establecer cultivos de secano y pastos para el ganado.

La disminución de la densidad de población de árboles ha ido acompañada de la selección y conservación de éstos a lo largo de la historia para el aprovechamiento de sus frutos. Quedando la encina, el alcornoque, el quejigo y el roble como arboles esenciales de este tipo de paisaje.

La aparición de la dehesa suele relacionarse con la Edad Media, con el uso de los pastos por los ganados trashumantes gracias a la presión ejercida por una de las instituciones más importantes de la época medieval, la Mesta. Sin embargo, su existencia es mucho más anterior, se extendería desde el Neolítico Antiguo hasta los inicios de la Edad del Bronce.

Por sendero GR-48

Los pobladores entre ese horquilla temporal de anteriores milenios conocían la agricultura, que es el arte que revolucionó el Paleolítico al Neolítico. Usaban el fuego para la gestión
del territorio y ejercían cierta presión pastoral sobre el bosque, lo que nos indica que no fueron zonas de paso de ganado trashumante, sino más bien una ocupación estacional del lugar por parte del hombre.

Desde tiempos ancestrales, llegaron a venerar a la encina, de la que obtenían no sólo alimento para ellos y su ganado, sino también su cobijo y la leña o la elaboración de carbón vegetal que les permitía mitigar los rigores del invierno. Se sabe que los celtas tenía en los claros de bosques sus lugares sagrados para sus ofrendas y por supuestos continuaron durante la Edad del Bronce con la misma cultura con respecto a la encina.

Encina junto al sendero

El paso al Neolítico medio, caracterizó un cambio notable en la fisionomía del paisaje, disminuyendo la presencia de matorral (hasta casi desaparecer) y el número de encinas, proliferando los pastos empleados para el ganado.

También un uso del fuego como agente deforestador para abrir el bosque y conseguir
espacios más abiertos para la agricultura y ganadería. Lo que demuestra que es en esta época cuando surge la dehesa.

El hombre buscaba un medio para la domesticación de animales salvajes antepasados de nuestros bóvidos, cabras o cerdos, especies que se han adaptado a este espacio natural para ellos.

Abriendo cancilla para pasar

El ganado vacuno prefería los llanos y el bosque abierto con buenos pastizales. El caprino poblaba las áreas más abruptas e inaccesibles de las sierras y los porcinos ocupaban la totalidad del espacio.

Continuación sendero tras pasar una cancela

Cruce de caminos y Minas de Calas al fondo (Sierra del Cascajal)

Pero el nuevo ecosistema perduró con el tiempo. A su llegada, los romanos quedan sorprendidos de la gran riqueza natural de estas tierras, la construcción de ciudades y calzadas permitió la comercialización de los productos de estos bosques de encinas (bellota y su harina, carnes de cerdo, vino, aceite, etc.), hasta el punto de que cronistas de la época comentaron la utilidad de estos montes para el engorde universal del cerdo.

Tramo de bajada

Bajada continua

El pueblo romano fue un pueblo que necesitó crear un Derecho por su estructura urbana, necesitaba regular sus relaciones sociales a través de leyes. Se crearon los primeros pastos comunales a las afueras de los pueblos construidos a lo largo de las vías de comunicación, así viene regulado en el Derecho romano y que nuestro Código civil vigente ha prolongado en el tiempo porque lo tomó de los usos o costumbre de que han perdurado de ese derecho.

Bajada por el Cerro de los Lobos

Postes de cancela de piedra seca

Paisaje de dehesa del Cerro de los Lobos

El bosque mediterráneo de la dehesa se fue manteniendo en estos lugares residuales y alejados de grandes urbes donde las necesidades hicieron cambiar el encinar por la vid, el olivo o el cereal, según era el terreno mejor para estos tipos de cultivos.

Paisaje estival Cerro de los Lobos

El origen del término dehesa proviene del latín Devesus/Devexa, utilizado por los romanos para definir áreas marginales o terrenos no cultivados con aprovechamiento forestal y ganadero.

Consultando el camino

Tras la caída del imperio romano, se produjo un abandono masivo de esta región, quedando
grandes superficies de terreno inexploradas y salvajes.

El pueblo que relevó en Hispania a los romanos, los visigodos, reconocían en sus leyes el
acotamiento de fincas, el llamado “pratum defensum”, que seguramente lo tomaron de los
romanos por su terminología, ya que éstos reconocían el cerramiento de pastizales donde el ganado podría entrar dependiendo de las fechas. Hoy en día perdura, este concepto, en esta zona se suele llamar <cercado> a un terreno de cultivo o pasto acotado para la cría del ganado, es decir que piaras de cerdos, rebaños de cabras o manadas de vacas pastan por estas zonas cercadas.

La llegada de los árabes sin embargo decantaron su actividad agropecuaria a una agricultura productiva gracias al uso de avanzadas técnicas de aprovechamiento del
agua, y fueron introducidas innumerables especies cultivables como dátiles, limones, naranjas, moras, caña de azúcar, arroz, azafrán y algodón.
Fue una época en la que por cuestiones de seguridad (los bosques eran zonas peligrosas) se intensificó el cultivo en los arrabales de las poblaciones proliferaron las huertas de las que aún quedan restos en la mayoría de pueblos, como albercas, cavuceras, molinos, acequias, pozos artesanos y hornos.

Por medio de la religión los musulmanes introdujeron un nuevo animal a estas tierras y al ecosistema, se trata de la oveja merina originaria del Atlas que sustituyó en parte a la cría del cerdo que se abandonó por prohibición del Corán.

Damos otro pasito en el tiempo, y este de mayor relevancia, durante la larga guerra entre moros y cristianos por la llamada Reconquista gran parte de la tierra conquistada pasó a un régimen de  propiedad de sistema feudal del Rey y se encontraba deshabitada, por lo que surgió la necesidad de repoblar estas tierras. Se concedieron privilegios en forma de dominios administrativos a nobles, órdenes militares e instituciones eclesiásticas. Así fue como se constituyeron los pueblos de la zona. En este caso, parte de esta zona cayó bajo jurisdicción del reino de Sevilla y otra parte bajo jurisdicción de la orden de Santiago a través del Priorato de San Marcos de León se convirtieron en señores jurisdiccionales, hacendados mayores, señores territoriales o encomendadores de estas tierras.

La necesidad de repoblación trajo consigo un fenómeno migratorio de pobladores leoneses y gallegos que aprovecharon la antigua vía romana de la Plata, para asentarse en estas poblaciones en dos modelos Concejil para el territorio de jurisdicción del Reino de Sevilla como Cala o Santa Olalla del Cala o de tipo encomienda o capellanías si es bajo jurisdicción de la Orden Militar de Santiago (Arroyomolinos de León, Cabeza la Vaca o Calera de León).

Las poblaciones están compuestas por una población comarcal y numerosas aldeas y las tierras eran de carácter comunitarias o colectivas para el uso y disfrute de estos terrenos que con el tiempo acabaron privatizándose. Por otro lado, a través de la Encomienda, la tierra pertenecía a la orden militar y la población vivía en régimen más servicial, retribuían en trabajo, especie o por otro medio como el diezmo (una décima parte del beneficio al propietario de la tierra). Por tanto, el Comendador o Prior, otorgaban derechos de uso y disfrute de la tierra a cambio de rentas o trabajos sin cesión solo a cambio de alimento y protección.

Durante este proceso de la reconquista aparece un término más acorde con la historia de la formación de las actuales dehesas que parece provenir del castellano defensa, que hace referencia al acotamiento o defensa del terreno para diversos ganados, como aquellos para asegurar la alimentación de los caballos de guerra, o las denominadas dehesas boyales para el ganado de labor y posteriormente para impedir la entrada de los ganados procedentes de la trashumancia.

Sendero GR-48 de Sierra Morena. Paisaje de dehesa

“Dehesar” entonces, tomó el significado de proteger, pero es claro que se hizo en distintas direcciones: protección de propiedad, protección frente a otros usos, protección frente a derechos de uso. O sea, protección de intereses, con independencia de los terrenos de que se tratase, ya que el concepto no tiene nada que ver con el ecosistema.

Subiendo trialera

Las tierras tenían multitud de derechos de uso, la propiedad de la tierra en esta época
no era ejercida de manera plena, sino que se diferenciaba el suelo y el vuelo (este último en sentido vertical hacia arriba) Los pagos de las rentas fijaban períodos de seis meses, comenzando en San Miguel hasta finales de marzo, que corresponde con el período más productivo, y luego se extendía entre la primavera y el verano hasta llegar de nuevo a San Miguel.

Continuación tras paso de cancela

Sierra de los Castillejos parte izquierda y Sierra del Cascajal al fondo

Bajada al Valle entre Cerro de los Lobos y Sierra de los Castillejos

Finalizando la espectacular y peligrosa bajada

La frecuencia con la que variaban los límites territoriales y la despoblación de la
región beneficiaron la trashumancia o pastoreo itinerante, que se desarrolló hasta convertirse uno de los sectores económicos más importantes del reino.

Camino en vereda

Además, en la Edad Media, el comercio de lanas creció hasta constituir uno de los mercados de mayor entidad, y tal fue su importancia que en 1273 la Corona de Castilla concedió determinados privilegios a la Mesta (asociación de todos los pastores trashumantes) institucionalizando así los intereses de los propietarios trashumantes. Aquí fue cuando se desarrolló entonces una red de caminos para la trashumancia del ganado da la península Ibérica, las Cañadas Reales, que según su amplitud recibieron, en orden decreciente de tamaño, el nombre de cañadas, cordeles, veredas o coladas.

Viraje

Atravesando ruina de pared de piedra seca

La creación de las Cañadas Reales provoca gran número de conflictos entre los trashumantes mesteños y los habitantes de los principales Concejos debido al empleo por
aquellos de los mejores pastos para su ganado.

Pasando entre jarales y encinares

Surge en esta época el término defendere, con el que se denomina el permiso concedido por parte del rey para acotar y cerrar las fincas ante los impresionantes privilegios de los que disfrutaba el Real Concejo de la Mesta.

Esta nueva figura supone el mantenimiento de la explotación del pastizal-encinar principalmente con cabaña porcina, aunque provoca la aparición de los primeros rebaños merinos, así como el sistema de arrendamiento de pastizales a los rebaños trashumantes.

En el siglo XVIII bajo reinado de Carlos III, se favoreció más el desarrollo de la agricultura el principal adversario de la transhumancia. Un decreto de 1813 mermó aún más los inmensos privilegios y derechos de la Mesta sobre los pastos, hasta que en 1836 ésta fue finalmente abolida por completo.

Con la Reforma Agraria Liberal (S. XVIII y XIX) se llevo a cabo la desamortización y las dehesas, que hasta entonces habían pertenecido a la nobleza, la curia y el estado, fueron desamortizadas, lo que dio lugar al surgimiento de una nueva clase social de terratenientes, principalmente hacendados y burgueses, y a la reestructuración de la propiedad y de los aprovechamientos.

Esta división de la propiedad permitió la conservación de las dehesas de encinar pastizal prácticamente intactas hasta nuestros días, evitando así la desaparición de este tipo de bosque mediterráneo adehesado. 

La dehesa es un tipo de vida que actualmente trata de subsistir, desde esta última época hasta ahora se está enfrentando a situaciones problemáticas diversas, como la despoblación rural, la falta de mano de obra, los períodos de sequía o la peste porcina africana.

Esto, unido al envejecimiento y falta de repoblación de encinares (a nadie le interesa plantar un árbol que tarda más de un siglo en ser productivo), están provocando que la masa de encinas esté desapareciendo de la península a pasos agigantados. Lo peor de todo es que somos la única reserva mundial de este ecosistema junto con Portugal. A ver si los gobernantes españoles tienen en cuenta y piden subvenciones a Europa para mantener este medio y no para comprar votos a través de peonadas falsas.

Desafortunadamente, esta escasez de trabajo en la dehesa y la política administrativa que declaró todo este terreno como Parque Natural obligan a limitar la cría del cerdo.

Es en la montanera, periodo en que los cerdos salen de las majadas (cabañas para ganado) al campo, cuando los de raza ibérica alcanzan la máxima categoría en lo que se refiere a calidad de alimentación, en la montanera la bellota tiene que estar madura, dulce, sin ácidos que la amarguen. Tradicionalmente esto suele darse en la fiesta de Todos los Santos, aunque también depende de cada encina u otros árboles que las producen.

La alimentación de este animal se completa con hierbas, pastos o raíces, con esta dieta y su movimiento libre hace que el cerdo no engorde, sus carnes sean prietas y no tengan grasas.

Pero debido a la escasez de dehesas, hay las que hay y cuesta muchos años convertir un terreno en una dehesa, otras a malas cosechas de bellota y otras a exigencias del mercado, que demanda productos más baratos, el resultado es la aparición de otras formas de alimentar al cerdo a través de piensos.

Una forma de averiguar en el campo si un cerdo ha sido alimentado con piensos, es comprobar si huye de la presencia humana. El cerdo que no ha tomado piensos huye, igual que el toro bravo, en cambio, el que ha recibido piensos se acerca gruñendo amistosamente.

Concluimos una alegación en defensa de la dehesa apelando que es un entorno de gran belleza con varios cambios según la estación. Es un espectáculo tan fascinante como cualquier paisaje de Parque o Reserva Natural, pero, además de sus virtudes estéticas y ecológicas, supone un importante recurso económico y gastronómico del que España no puede prescindir, el del jamón de bellota, un producto único en el mundo, absolutamente inimitable, ya que cerdos hay en todo el mundo pero nada tienen que ver como esos que hozan por las dehesas, escogiendo meticulosamente las bellotas más jugosas de las encinas más viejas y sanas.
Pueden comer también las de alcornoque, otro árbol en peligro aunque menos debido a su explotación corchera, pero no las de roble ya que su bellota es poco rica en grasa y no les gusta.

Por cierto, entre alcornoques y encinas se da un curioso fenómeno de hibridación natural, quizás debido a miles de años de compartir sus pólenes, que da como resultado un tipo de árbol llamado mesto con un tronco con más corcho que una encina pero menos que el alcornoque.

Nuestro paso por el Cerro de los Lobos fue más atareado porque fuimos abriendo cancelas o pasando alambradas, para seguir nuestro camino. Siempre buscábamos las veredas y en dirección sureste hacia nuestro próximo punto de interés, la Rivera del Hierro.

Sin embargo, desde la parte alta antes de bajar a la rivera divisamos ya las Minas de Cala en una sierra paralela situada al sur si mirábamos al frente. Las Minas de Cala serían el próximo lugar de interés tras la Rivera del Hierro.

Panorámica al frente de la sierra donde se sitúan las Minas de Cala

Cuando en estos terrenos hablamos de rivera nos referimos a un arroyo, tanto en el término de Arroyomolinos de León como el Cala lo surcan innumerables arroyos. Las riveras son corrientes naturales de agua que normalmente fluye con continuidad, pero que a diferencia de un río, tiene escaso caudal, que puede incluso desaparecer en verano, dependiendo de la temporada de lluvia para que existir en esta época.

Bicisenderismo por el jaral de la Rivera del Hierro

Tras elegir nuestro camino dimos a un denso jaral que hacía transitáramos bajados de la bici.  A partir de aquí hicimos una nueva modalidad de aventura, el bicisenderismo ya que el camino era impracticable y solo nos quedaba la solución de andar con ella tirando del manillar o colgarla en peso a nuestras espaldas.

Descenso por Cerro de los Lobos hasta la Rivera del Hierro

Nuestro itinerario llega a la Rivera del Hierro, un río formado por la unión de dos arroyos el de las Huertas y el de Valdelamadera, que baja impetuoso encajado en el desfiladero que parte literalmente la sierra y la divide a su vez en Cerro de los Lobos (término de Arroyomolinos de León) y sierra de los Castillejos (término de Cala). Recordemos al comenzar la ruta el arroyo del inicio de la etapa que formaba la Rivera de las Huertas en las inmediaciones de Arroyomolinos de León. Ahora, el cauce más con más capacidad y movimiento y unido a otros arroyos a su paso forman ésta Rivera del Hierro. 

Arroyo o Rivera del Hierro

Justo a nuestro encuentro con la Rivera del Hierro nos encontramos un vestigio del pasado y de arquitectura rústica, el Molino de la Parra.

Molino de la Parra

Este molino encontrado al borde del río es un molino de rodezno. El agua era conducida al cubo, que todavía se mantiene en pie y caía verticalmente para hacer mover las palas del rodezno. Las piedras molaeras (molederas) se localizan al pie de la torre del cubo y también se pueden observar.
Justo a la derecha del molino de Parra vadeamos el cauce pisando por unas piedras pasaderas que nos ayudó a superar el agua sin mojarnos, la bicicleta la rodamos sobre el lecho hacia la orilla opuesta. Cruzado el arroyo entramos en el término municipal de Cala. Nada más cruzar, se continúa por el sendero que asciende zigzagueando por una calleja, calleja por similitud, ya que el camino tiene un muro de piedra seca de aledaño, dejando una puerta a la izquierda. Después de la Z que realiza el sendero ascendiendo, hay una puerta de alambre que cruzamos pasamos y cerramos, manteniéndose el muro que nos acompaña al borde izquierdo.

Por este tramo de difícil acceso, no tuvimos más remedio que hacer de nuevo la práctica deportiva del bicisenderismo. El camino además de no estar acondicionado para rodar en bicicleta, era muy cuesta arriba, con un desnivel del 22%, por lo que el tránsito lo hicimos a pie y empujando la bici. Fueron unos diez minutos aproximadamente.

Llegamos a un punto de entrada a la finca con un camino de acceso que tomaremos para girar a la derecha.

Nueva pista tras el paso del Rivera del Hierro

Seguimos esta pista y no la dejamos hasta nuestra llegada a las Minas de Cala. El sendero bajaba cuesta abajo y había que abrir y pasar por alguna cancela más. Estamos ya en el último tramo del GR-48, que una vez terminado el descenso tomaba a otra dirección para dirigirse hacia Cala, pasando por la Sierra de Castillejos. Nosotros seguiremos paralelo al Barranco de los Bermejales para dirigirnos recto hacia Minas de Cala.

De la Rivera del Hierro a las Minas de Cala

Comienzo una última parte del GR-48

Pasando baliza que marca final del GR-48

Hacia Minas de Cala

Nuevo tramo de descenso

Finalizando el paraje de Bermejales

Durante el camino no solo había cancelas y muro que saltar, también alambradas, en caso que las cancelas dispusieran de cadena y candado que impedía el paso. Suerte que se podía atravesar al otro lado sin problemas. Las bicicletas las pasábamos por encima de la cancela.

A pasar por la alambrada

La hora de la verdad

Pasada la alambrada, camino en descenso para aproximarnos a Minas de Cala.

Sendero a Minas de Cala

Camino a Minas de Cala

Al fondo Sierra del Cascajal, donde se sitúan Minas de Cala

Antes de llegar a Minas de Cala, llegamos a un embalse, el de las Minas de Cala, donde termina el Rivera del Hierro y se vierten las escorias de la mina. Desde el este, viene otro barranco llamado de la Herrería, que también llega su cauce a este lugar, llamado La Vertedera. Muy curioso lo de topónimos de la palabra hierro, en esta zona.

Vista aérea de Google earth del Embalse de las Minas de Cala

Llegando a Embalse de la Minas de Cala

Embalse de las Minas de Cala

Pista de Minas de Cala

Consultando GPS

Último tramo descenso llegando a Minas de Cala

La pista nos lleva a la carretera que dejamos anteriormente cuando entramos en el GR-48. A pocos metros entramos en las Minas de Cala. Este tramo de descenso está muy próximo a La Vertedera, un cruce de caminos que vienen de Cala, Aracena y Arroyomolinos de León.

A partir de aquí, comienza un ascenso escalonado hasta el Puerto de La Legua, pasando por Minas de Cala, más tarde por el Alto de La Herrería y después por las Minas del Teuler. La distancia total de esta subida por tramos es de 11 kilómetros, con un incremento de elevación de 333 metros de altitud y pendiente máxima del 7,5%.

Con una pendiente media del 3,6% echamos una media de 1 hora 19 minutos y 14 segundos, con paradas incluidas para hacer fotos, consultar gps, o recrearnos en los lugares.

En la siguiente secuencia de fotos, tienen la ascensión más detallada.

Repecho

Carretera de Minas de Cala

Entrada a Minas de Cala

Entrando en Minas de Cala

Minas de Cala

Se trata de unos yacimientos mineros de cielo abierto y con algunas galerías subterráneas situados en las proximidades de la localidad onubense de Cala,  a 3,5 km y que distan a 9 kilómetros de Arroyomolinos de León. No se descartan que fueran explotadas por la civilización prerromana asentadas en estas tierras, pero el primer pueblo del que se tiene constancia de su trabajo fueron los romanos ya que dejaron  un gran socavón en el lugar que se le conoce con el nombre de Galería Romana. 

La huella romana por tanto se atestigua  porque se han encontrado numerosas escorias de esta época, restos humanos, monedas, ánforas y herramientas que prueban una intensa explotación de cobre y hierro.

Almacenes

Las características de la tierra denotan que la zona es rica en filones mineros y por ese motivo empezó a ser trabajada por los pueblos prerromanos que lo explotaban bajo una economía familiar asentados en sus proximidades. Después con la conquista romana, se continuó su explotación bajo una administración de pagus. La zona correspondería según tesis de investigadores al pagus de las Callenses Aeneanici, citadas por Plinio al clasificarlo dentro de la región que nombró como  Beturia. 

Plinio no solo cita estas tierras como parte de la Beturia sino que también narra junto con Vitrubio de la existencia de este lugar de una fábrica de ladrillos de calidad muy famosa y demandada porque secos y sin cocerse no se sumergían en el agua y eran muy ligeros  y por su materia esponjosa y dura, semejante a la piedra pómez, eran refractarios a la humedad.

Minas de Cala

Con el tiempo, la actividad minera decayó en el olvido, ya que no se sacaban grandes cantidades de minerales. Minas de Cala tuvo que esperar a una época mejor de florecimiento que comienza a finales del siglo XIX, incidió en  lo socioeconómico de la zona.

Nosotros seguíamos por una ruta de encinares y pastos y nos situamos justo  a pie de la Sierra del Cascajal, este es el nombre de la montaña negra en que ha quedado convertida  hoy en día el lugar por la explotación minera a lo largo de este último siglo.

Viviendas abandonadas

Con el aprovechamiento minero creció la población, el poblado de Minas de Cala a principios de siglo XX llegó a tener más de mil habitantes, aunque a partir de los años 50, parte de su población emigró a Cala y San Juan de Aznalfarache en la provincia de Sevilla. Todavía contaba con unas 134 viviendas y pese al fuerte emigración seguía siendo una entidad considerable.

En la actualidad la población de este enclave es casi inexistente. Su alineación de viviendas se reduce a unas 40 casas en su mayoría en estado ruinoso, muchas de las antiguas viviendas ya han sido enterradas por la mina.

Paso por Minas de Cala

Las Minas de Cala es la última actividad minera de hierro del SO peninsular, su actividad se inicia en 1.901 siendo su máxima producción en 1975. En estas fechas llegaron a trabajar unos 350 mineros.

Antes de 1901 fue explotada primeramente por una compañía portuguesa, a la que siguió una empresa inglesa. La fecha importante es 1901 porque fue en ese año, cuando una compañía de empresarios vizcaínos constituyeron la Sociedad Anónima Minas de Cala para explotar el hierro y fundirlo en los Altos Hornos de Vizcaya. Para ello tuvieron que hacer un coste adicional, la construcción de un ferrocarril de 98 kilómetros desde este lugar hasta la localidad ribereña del Gualdalquivir de San Juan de Aznalfarache donde había un embarcadero, cuya mercancía partía al País Vasco. Este ferrocarril minero trazado entre los años 1902 y 1904 tenía varios ramales en sus inicios. También se utilizó por sus vías el transporte de viajeros y el de otras mercancías. El transporte de viajeros se interrumpió en 1936 y el de mercancía en los años 50. Al cerrar Minas de Cala, se desmanteló la infraestructura ferroviaria quedando como camino. Personalmente he podido realizar en bicicleta parte de este camino por los términos de El Ronquillo y Guillena, con Francisco.

En la década de los 60 una nueva compañía se hizo cargo de la explotación, Minera del Andévalo y duró hasta los años 80 con la crisis del precio del hierro y los elevados costes de extracción y transporte de la materia. Ello obligó su cierre definitivo y que fueran adquiridas en 1983 por el Instituto Nacional de Industria a través de PRESUR. Esta entidad mantuvo la explotación como pudo durando casi 30 años, extrayendo hierro, cobre y magnetitas.

Transportadora de minerales

En 2010 se anunció el cierre de la Mina de Cala, en Huelva. Los últimos ocho trabajadores que quedaban operativos en la mina de magnetita de Cala acaban de incorporarse al expediente de extinción de empleo negociado hace más de un lustro entre la Sociedad Estatal de Promociones Industriales (SEPI), propietaria de Prerreducidos Integrados del Suroeste de España (Presur), y los sindicatos UGT y CC OO. Con la jubilación de estos últimos operarios se produjo el cierre total de una actividad que llevaba perpetuada en la comarca de Cala desde los tiempos del Imperio Romano y luego durante los siglos XIX, XX y XXI. La riqueza minera llegó a convertir a Cala en el segundo pueblo andaluz, tras Marbella, en renta per cápita. El complejo y los derechos mineros siguen en manos de Presur, una empresa que actualmente depende de una comisión liquidadora tutelada por la SEPI.

Se ha reconocido que existe interés por una veta que aun conserva 60 millones de toneladas de hierro en su interior de tan excelente calidad que en los últimos años ha tenido como clientes a los Estados Unidos y a su industria armamentística.

De momento, a través de una comisión liquidadora y de la Junta de Andalucía, hay tres pretendientes interesados en las instalaciones industriales: Río Narcea Gold Mines, vecino del negocio del níquel en Aguablanca (Monesterio-Extremadura), Grupo Gallardo y un broker minero chino, un país necesitado de mineral de alta calidad para su despegue económico.

Gallardo es un viejo conocido en la comarca y el mejor situado estratégicamente pues su potente fundición ubicada en Jerez de los Caballeros sería un buen destino para manipular las toneladas de pellet de hierro.

El principal escollo que presenta para retomar la actividad es su ubicación, ya que forma parte del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. El hierro, pirita y magnetita han compartido vicisitudes a lo largo de la vida con las dehesas y la ganadería de la zona.

El cierre de la mina de Cala ha concluido de forma ordenada, a través de prejubilaciones y alguna recolocación en Aguablanca y actividades de reparación medioambiental, entre 2002 y 2010. La mina ha tenido propietarios portugueses, la empresa Minera del Andévalo y a Presur. El último intento de revitalizar la zona se fecha en 1982. Cuando el proyecto Presur contemplaba una fábrica de pellet en Fregenal de la Sierra, la explotación de la mina de La Berrona, en Jerez de los Caballeros, y una planta de prerreducidos en Cala.

En 1983 cuando fue comprada por el Instituto Nacional de Industria (INI), el ritmo de pérdidas llegó en esa época a 3.000 millones de pesetas anuales (18 millones de euros de hoy) y eso que se sacaban 800.000 toneladas/año, compradas por la Empresa Siderúrgica (Ensidesa) y Riotinto (RTM). La puesta en marcha de la mina de Aguablanca vino en paralelo al cese de actividad en Presur. Prerreducidos llegó a enajenar su participación en el yacimiento de níquel cuando el precio de este mineral era en el año 2000 de unos 8.000 dólares/tonelada.

En la actualidad la apertura de las Minas de Aznalcóllar ha tenido un efecto dominó y el Ayuntamiento de Cala ha pedido la reapertura de las Minas de Cala, con argumentos  a favor de como la evolución del mercado de los metales para convertir en rentables estos yacimientos abandonados como el de Cala, debido fundamentalmente a la enorme demanda de China. Por eso, la revalorización del hierro ha sido tremenda por encima de la del oro.

El efecto de esta oportunidad remediaría uno de los males endógenos de este lugar como es el paro de la zona cuya actividad económica se basa en la actividad agropecuaria, toda vez que el turismo sigue sin arrancar. Otra consecuencia positiva sería el transporte del mineral hasta el puerto con lo que contribuiría a revitalizar la línea férrea Zafra-Huelva, siempre en continúa amenaza de cierre por su escasa utilización.

Las reservas de mineral de hierro existentes actualmente en Cala son seguras y probadas mediante sondeos con recuperación de 35 millones de toneladas, con una ley media que se sitúa en torno al 30%. Constituyen sólo una parte del conjunto del yacimiento, por lo que con nuevas investigaciones son susceptibles de incrementarse.

Nuestro paso por Minas de Cala

A nuestro paso por Minas de Cala, fuimos testigos de las montoneras de herraje, de la maquinaria transportadora parada y de casas en avanzado estado de ruina. Vamos, parecía que pasamos por un pueblo fantasma. Nos paramos en la única sombra que había ya saliendo de este poblado para afrontar el siguiente tramo ir las a Minas del Teuler o de Teuler.

Rumbo a Minas del Teuler

Comienzo subida Alto de la Herrería

Para llegar a la siguiente mina dejamos las Minas de Cala y abandonamos su carretera que la uniría al pueblo de Cala, tomando una pista a la derecha. Ya todo el camino era subida que la hicimos a tren, con un ritmo muy continuo y sin hacer aceleraciones, disfrutamos tanto de la música que llevábamos puesta, del paisaje y de la ascensión ya que marcamos un desarrollo de pedaleo suave más conocido como molinillo.

Subida al Alto de la Herrería

Subida al Alto de la Herrería

Las pista discurría por los cortijos de La Oliva y del Cherneco, que flanqueaban a nuestro paso y a nuestra derecha e izquierda respectivamente. Una vez pasadas, avanzamos en paralelo al barranco de la Herrería, otro nombre relacionado con las minas de Hierro.

Pista muy ancha hasta el Teuler

Las Minas de hierro y cobre quedaban detrás nuestra según ascendíamos. Ya nos situamos en torno a los 500 metros de altitud. Seguíamos pasando cortijos, como los de Navalandrino y Navalacabra.

Sierra de la Dehesilla

Y también sierras a ambos lados, porque las sierras eran pliegues que se sucedían según avanzabas desde el oeste al sur, aunque aquí, las cotas son más pequeñas que las del norte en Arroyomolinos de León. A nuestra derecha tras dejar, la Sierra del Cascajal que es el nombre de la cadena montañosa donde se sitúa la mina de Cala, sucedieron las Cumbres de la Dehesilla y la Sierra del Gandul, mientras que a nuestra izquierda la sierra con 600 metros de cota, es la Sierra de la Dehesilla.

Último esfuerzo

Rampas más duras

Coronando Alto de la Herrería

La Sierra de la Dehesilla nos presentaba un paso muy similar a la de la Sierra del Ruar, nuestra primera subida, ya que teníamos que rodearla para dirigirnos a las Minas del Teuler. Por tanto teníamos que rodear una nueva herradura. Ese trazo de herradura se le conoce como La Herrería. Ahí terminaba la ascensión continuada porque a continuación venía tramos de subida y bajada hasta el Coto del Teuler.

Rasante Alto de la Herrería

Coronando Alto de la Herrería

Pasos por Alto de la Herrería- Minas de Teuler- Puerto de la Legua

Para llegar a las Minas del Teuler tenemos que ascender y seguir el mismo trazado de la carretera que llevábamos. A continuación secuencia de fotos de la Subida al Mirador del Teuler. Esta parte era corta pero más dura que la que iniciamos frente a La Vertedera junto a Minas de Cala.

Iniciando subida al Mirador de las Minas de Teuler

Subida al Teuler

Llegando a la Corta de las Minas del Teuler

Ante las Minas del Teuler

Cortas de la Mina del Teuler

Para ver una mejor panorámica de la mina, había que subir una nueva cuesta hacia un mirador donde se verá una espectacular mina de cielo abierto aunque de no muy grandes dimensiones.

Arrancando hacia el mirador de la Mina

Las rampas eran bastantes duras y el pedaleo alegre del molinillo nos hizo que fuera más llevadero.

Duras rampas hacia el mirador del Teuler

Un último esfuerzo

Coronando últimas rampas

Llegando al Mirador del Teuler

Y el esfuerzo mereció la pena. Desde este punto se puede comprobar todo, la magnitud de la mina, la explotación en toda su extensión, la cortas y la profundidad de la mina marcada por el agua.

Minas del Teuler

El suroeste la Península Ibérica, la antigua Beturia Céltica, las actuales, sur de la provincia Badajoz y norte de la provincia de Huelva, es una tierra metalogénica, rica en minerales de hierro, que se extienden hasta más allá por un lado a la provincia de Sevilla y por otro a Portugal.

El mineral de esta zona se forma por cambio metafórmico propiciado por rocas volcánicas llamadas batolitos con materiales calizos, esto da lugar a calcopiritas, magnetitas y materiales de alto contenido en hierro.

De todas ellas, la masa más importante es la de Minas de Cala, pasadas en nuestra ruta con anterioridad, pero de similares características llegamos a una nueva mina, es una mina más pequeña en dimensión a la de Cala, la situada en el Coto de Teuler.

El Coto de Teuler está situado en el término de Santa Olalla del Cala. Es un conjunto integrado por nueve minas que abarcan un total de 200 hectáreas y más de 2 kilómetros de yacimientos de hierro.

La Bandolera en Minas de Teuler

Tanto las Minas de Cala como las Minas de Teuler, son minas de cielo abierto, porque se desarrollan en la superficie del terreno.  Para su explotación es necesario excavar, con medios mecánicos o con explosivos, los terrenos que recubren o rodean la formación geológica que forma el yacimiento. Estos materiales se denominan, genéricamente, estéril, mientras que a la formación a explotar se le llama mineral. El estéril excavado es necesario apilarlo en escombreras fuera del área final que ocupará la explotación, con vistas a su utilización en la restauración de la mina una vez terminada su explotación.

Gary Fisher en el Mirador del Teuler

Las minas a cielo abierto son económicamente rentables cuando los yacimientos se encuentran cerca de la superficie. Cuando la profundidad del yacimiento aumenta, la ventaja económica del cielo abierto disminuye en favor de la explotación mediante minería subterránea.

El Coto de Teuler y la mina de cielo abierto. Vista aérea de Google earth.

El tipo de mina es una corta, llamado así a los tipos de minas que evoluciona en profundidad hacia abajo con cortes tridimensionales y con forma de cono invertido.

Cortas de cono invertido de Minas de Teuler

El arranque del mineral y del estéril, sobremanera en las minas metálicas, se realiza generalmente mediante perforación y voladura. La carga se suele efectuar con palas cargadoras y el transporte mediante volquetes.

La proporción entre el estéril que hay que excavar con respecto al mineral que se va a explotar, es lo que va a determinar la rentabilidad de su explotación. Al aumentar la profundidad de la corta, se elevarán los costes de excavación del estéril, y por tanto los costes crecen, dejando la mina ya de ser rentable.

Detalles de cortas de una mina de cielo abierto

La historia socioecónomica de este mina viene muy ligada a la Cala. Incluso supuso un aumento demográfico para la población de Santa Olalla del Cala.

En Mirador del Teuler

Fue lugar de paso del tren minero hacia San Juan de Aznalfarache, desde aquí partía un ramal que se unía al de Minas de Cala, y que iba desde Zufre hasta Santa Olalla y que tenía 18 kilómetros de longitud.

En Mirador de la Mina de Teuler

Inicialmente fue explotada por alemanes,  pero la Compañía de Minero Andaluza del Andévalo fue la última empresa en explotarla hasta 1982, año que se abandonó su explotación, sobreviviendo en este área solo las de Cala que permanecieron hasta 2009.

En la panorámica que se observa al borde de esta mina abandonada son,  su “corta”, las acumulaciones de escombros y la buena perspectiva que obtenemos desde este alto con las alineaciones.

La zona de extracción se encuentra convertida en una gran balsa de agua de color azul verdoso propio del lavado superficial de las laderas escarpadas y del alto contenido mineral de la zona como el sulfuro de cobre.

El mineral que se extraía era fundamentalmente el hierro, magnetita o limonita.

Retomamos nuestra ruta para dejar las Minas de Teuler y dirigirnos a Cala. Volvimos a penetrar de nuevo por el GR-48, en su tramo Cala- Santa Olalla y que sigue el trazado del viejo ferrocarril. Quedaba el último tramo de subida más corto, pero que marca el punto más alto de nuestro paso y el límite entre el término de Santa Olalla del Cala y el de Cala, por el que volvimos a entrar. Se trata del Puerto de la Legua, cuya cota es de 676 metros de altitud. Quizás nos queda una legua para llegar a Cala.

Vista de Cala desde el Puerto de la Legua

Por este tramo destaca, las ruinas de una antigua mansión colonial inglesa, construida en su tiempo por los alemanes y que era utilizada para el alojamiento de los ingenieros que trabajaban en dicha mina.

Casa de los Ingenieros

Por este camino, nos dirigíamos entonces a Cala, el terreno era descenso, pasamos varias dehesas de encinas y sobretodo de alcornoques. La zona era muy fresca y había abundante sombra en el camino. Pasamos por Los Moriscos, Caravallos y la Cerca de las Cañadas, antes de pasar el Cerro del Romeral, el último repecho antes de llegar a Cala.

Camino de Cala

Pasado el Cerro del Romeral, todo es cuesta abajo hasta llegar a Cala. La distancia ya era corta. Los orígenes de Cala se remonta a la antigüedad, no está clara su toponimia, pero cierto es que dos pueblos fronterizos comparten toponimia como Calera de León, Santa Olalla del Cala, además del Rivera del Cala. ¿Tendrá que ver algo el pago romano citado por Plinio, las Callenses Aeneanici, que corresponden a La Beturia Céltica?. Los latinos llamaron Caledonia a Escocia, por la palabra gaélica kaled que significa “duro”, teniendo en cuenta las características de esta tierra, no sería extraño, que el pagus minero donde se sitúa Cala, fuera este vocablo también gaélico tomado de los célticos. Según el historiador caliche, Timoteo Rivera, al hilo de una lápida hallada, en época romana fue Seguida Restituta Iulia, el término Seguida, es de origen céltico, por lo que da la posibilidad que se fundara un oppidum céltico y que la cognonimia romana Restituta Iulia, refiera que tras la destrucción del asentamiento nativo por los romano, se restituyera la población bajo el mandato de la dinastía Iulia.

Ermita de Nuestra Señora de la Cala

Lo cierto es que desde tiempos romanos hay presencia de este pueblo en la historia, al menos así lo atestigua el primer lugar destacado por el que pasamos, la Ermita de Cala,  construido sobre el solar de una antigua construcción romana, tal vez un templo. En su interior se puede contemplar los restos de pilares de columnas y lápidas engastadas en los muros de la época imperial. La ermita representa uno de los escasos vestigios del estilo románico en transición al gótico de Huelva. La obra data de mediados de siglo XIII. Aquí, se halló un lápida con la inscripción Seguida Restituta Iulia.

Nuestra Señora de Cala es la patrona de la localidad. La imagen actual se trata obra de una virgen de gloria, realizada por Francisco Buiza en 1962, es imagen de madera policromada, realizada el cuerpo en Pino de flandes y la cabeza en cedro, siendo de candelero para vestir. Con una altura de 1,38 metros, tuvo un coste de realización de 10.000 pesetas. Nos presenta a una imagen de marcada frontalidad, que porta a Jesús en brazos en actitud de bendecir. Celebra su festividad el 8 de septiembre.

Otra referencia de Cala dentro del mundo romano, es la mención de dos autores latinos como Marco Vitrubio (el arquitecto de Julio César) que en su obra Arquitectura en Roma y Plinio en Historia Natural, citan un asentamiento perteneciente a la región de la Beturia destacando los ladrillos que se fabricaban allí, de gran calidad dureza y esponjosidad.

Pero la historia no se detienen con los romanos, siguió adelante, en época medieval con los visigodos, los árabes y los reconquistadores cristianos, de esta época en lo alto de un cerro erguido y vigilante sobre la población, en el camino mismo que traíamos de las Minas de Teuler, daba justo en frente con uno de los emblemas más representativo de la ciudad, el Castillo de Cala.

Cala y su Castillo

Es una fortaleza de estilo gótico-mudéjar y construcción militar de los s. XII, XIII y XIV. Construido en mamposteria de piedra y planta casi rectangular, con cuatro torres rectangulares y otras tres semicirculares.

El Castillo de Cala constituía la tercera línea defensiva de la Banda Gallega, establecida frente a los intereses expansionistas portugueses.  Esta banda consistía en una red de defensa de la frontera Hispano Lusitana de principios del siglo XIV.

La Banda Gallega fue el nombre con el que estratégica y militarmente se le conoció a la Sierra de Huelva, desde su conquista por los reyes cristianos. La zona actuó  como cinturón defensivo. La denominación nació, por la repoblación de estas tierras por gallegos y leoneses tras la expulsión de los musulmanes. Otros paralelismos fueron la llamada Banda morisca, con el Reino de Granada, y La Raya en toda la frontera con el Reino de Portugal.

Por tanto el enemigo era ahora Portugal, con ambiciones en esta zona, por lo que va seguir siendo necesaria la defensa mediante fortificaciones. Reutilizan por ejemplo la de Cala, en principio edificado por los musulmanes y este castillo como otros de la Sierra de Aracena, se convierten estratégicamente en las primeras defensas de Sevilla. Por ello, el Concejo de Sevilla es la encargada de financiar y administrar reutilizando, o bien construyendo o reconstruyendo fortificaciones en esta zona. El Castillo de Cala pertenecía a la tercera línea defensiva, es decir, la más oriental y alejada de los portugueses.

Paso por Cala

En una plaza junto a la Calle Málaga, paramos para reabastecernos de agua y alimentarnos antes de la vuelta a casa.

Era hora volver a Arroyomolinos de León, nos hubiera gustado visitar o hablar de las Minas de la Sultana o de la Iglesia de la Magdalena, pero volveremos en alguna ocasión y se les ofrecerá su momento. Ya empezaba hacer calor y teníamos que retornar a Arroyomolinos de León por carretera. A partir de aquí dejamos de hacer fotos y apagué la música por seguridad para disponernos a recorrer los 11 kilómetros que separan Cala de Arroyomolinos de León, por carretera a tráfico motorizado.

Tomamos la carretera para salir de Cala, que tiene forma de pueblo-calle como Arroyomolinos de León. Son pueblos de forma alargada de dos o tres kilómetros cuyos núcleos y edificios importantes lo adosan a ambos lados sin que se extienda mucho de esa calle principal. Esto se debe al aprovechamiento del terreno situado en valle evitando las calles de laderas empinadas. En el caso de Cala, su poblamiento antiguo o zona “histórica” se circunscribe entre la fortaleza y la iglesia parroquial. Con los años, el crecimiento de la urbanización se desarrolla a lo largo de la carretera. Es desde el Ayuntamiento a la iglesia parroquial donde se percibe su centro urbano, por allí se asienta la mayor parte de los pequeños comercios y algunos servicios, y paseos o plazas más modernas.

A pesar de ser vecinos, Cala y Arroyomolinos de León mantienen una rivalidad como se da en cualquier parte del mundo. Esto de la rivalidad entre vecinos ya pasaba en épocas antiguas, los propios íberos ya tenían relaciones de rivalidad vecindaria no muy amistosas.

Pero la mantenida entre caliches y arroyencos ha existido desde siempre desde que Cala era parte de tierras del realengo de Sevilla y Arroyomolinos de León parte de otra jurisdicción, la de Orden de Santiago.

Durante las XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra de Huelva, celebradas a Arroyomolinos de León en 2006, el autor local Aurelio Escobar Galván, realizó una excelente ponencia cuyo trabajo se reflejó con posterioridad en las actas de dicho evento. Hizo un análisis de un documento histórico, del llamado Pleito de Cala, donde argumenta un ejemplo de esa rivalidad. Fechado en 1.512, el legajo se conserva en el Archivo Municipal de Sevilla.

El estudio de Aurelio Escobar Galván sobre este litigio entre estos dos pueblos viene acontecido por unas denuncias de vecinos de Cala, a quienes se les impedía por parte de los arroyencos, el uso de unas tierras y de la toma y retención de pertenencias cada vez que entran en dichas tierras, incumpliendo así un acuerdo de uso común de tierras entre los dos concejos limítrofes. El autor del estudio sitúa la zona del litigio en los Llanos de las Navas, lugar de paso de nuestra ruta tras coronar el Alto del Ruar.

En el mismo análisis, el autor cita como intervinientes en este pleito documentado a la Reina de Castilla, Juana, quién ordenó como juez para la causa a Mateo Vázquez De Ávila, un licenciado juez de territorios de Sevilla. (Cala pertenecía a Sevilla dentro del realengo). Como secretario para la causa actuaba Diego García de Santillana, escribano público de Sevilla, de cuyo puño y letra, se redactaría el documento. Por último Juan de Villafranca, procurador de la Reina en Sevilla, actuaría como abogado del Concejo de Cala.

Como vecinos litigantes y testigos son nombrados en el documento medieval y en la comunicación del acta objeto de trabajo y estudio por Aurelio Escobar Galván, Juan Pérez Rodriguez como testigo; Alvar Díaz y Alonso López, alcaldes; Luis de Vergara y Pedro de Vergara, escribanos públicos, Alonso Sánchez, alguacil; y Juan Álvarez, regidor.

Por la otra parte, Juan Estevan y Jerónimo López serían los procuradores de la Encomienda Mayor de León y abogados para la misma causa del Concejo de Arroyo de Molinos (nombre del pueblo por aquella época).

Como vecinos litigantes y testigos de esta villa, actuaron los vecinos Pedro Dávila, Bartolomé Valerón, Juan Domínguez y Asensio López; Fernando Martínez, escribano público; Juan Diego de Antoña y Juan Diego del Moral, alcaldes; Alonso Sánchez y Hernando Sánchez, regidores; y  Bartolomé Gómez, mayordomo.

Todo estos nombres son citados en la recopilación de ponencias de Actas de las XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra, celebradas los días, 6, 7, 8 y 9 de abril de 2.006 en Arroyomolinos de León, bajo el trabajo del citado autor, páginas 546-549.

A parte se citan otros nombres de las demás villas de Fuentes de León, Cabeza la Vaca y Segura de León pertenecientes a la Encomienda que prepararon la defensa jurídica de Arroyomolinos de León.

Los procuradores de Cala eran designados por la comunidad, en cambio los de “Arroyo” por la Encomienda Mayor de León, al haber dos, seguramente uno representaría al señorío, y el otro a los pecheros que habitaban en la Encomienda y a la cual pertenecía la villa demandada.

El autor de este estudio histórico, comprobó el desarrollo del proceso y expuso en su obra que el juez mandado por la Corona, ordenó la restitución de las cosas así como permitir a los vecinos de Cala el uso de las tierras bajo pleito, sin embargo los procuradores bajo nombre del Concejo de Arroyo de Molinos ponen en cuestión la legitimidad del juez para la causa porque alegan que las tierras objeto del litigio pertenecen a la Encomienda Mayor de León y que la causa debería ser juzgada en el lugar de los hechos o en un lugar neutral, para no incumplir los preceptos santiaguistas ni el mandato regio sobre este tipo de causas.

Los procuradores consideraron ilegítimo el lugar de celebración del proceso, que fue en Sevilla. Se basaban en que Sevilla, era también parte interesada lesionando así la seguridad jurídica para la Encomienda santiaguista.

A parte defendían a la Encomienda demostrando que el acuerdo firmado entre concejos sobre uso común de tierras era nulo, ya que el firmante por la villa de Arroyo de Molinos carecía de poderes por la orden para firmar acuerdos de uso de tierras. Por último, el tema más delicado sobre la captura de bienes retenidos a los vecinos de Cala, los consideraba una especie de pago o sanción por el uso indebido de éstos de los pastos y tierras de propiedad de la Orden de Santiago.

Dejemos las rencillas históricas del pasado por un lado, y unamos estos pueblos a través de nuestro último tramo de ruta, como dijimos, tomamos la carretera para dejar Cala y encaminar hacia Arroyomolinos de León. La salida de Cala era una elevación muy tendida de poco porcentaje que se hacía interminable. Poco después pasada la rasante, a las afueras el cementerio y nueva cuesta.

Rumbo a Arroyomolinos de León

A mi me costaba ponerme a rueda de José Luis, que iba más entero, aunque no iba mal, porque mi ritmo. La comarcal A-434 que es el viario por que circulamos y siempre por el arcén derecho, tenía buen piso, pero notábamos el calor del sol que daba en el alquitrán, sobre cuando no había sombra. Reconozco que esta parte quizás por el tiempo de marcha que llevaba estaba siendo más dura. Aunque no eran rampas fuertes, siempre se subía, se forzaban las piernas y no había descanso.

Pasada la finca del Torvisco a nuestra derecha según el rumbo que llevábamos, comenzaba un camino de montaña que conducía al Monasterio de Tentudía, a unos 12 kilómetros del cruce. El camino está situado entre los Cortijos de Borraldía y de Brimbón. Estábamos muy cerca de la Rivera del Cala.

Después descanso con pedaladas más suaves y vuelta machacar pedales, ya que mi primo se distanciaba. A siete kilómetros para terminar la ruta, una portada en hierro verde sobre muros anunciaba la entrada de La Vicaría, una dehesa citada por el cronista Pascual Madoz, en su obra volumen número ocho del “Diccionario geográfico estadístico- histórico de España y sus posesiones de Ultramar” y que históricamente perteneció al Vicario de Tentudía, dependiente de la Encomienda Mayor de León, parte de la Orden de Santiago. Está poblada de alcornoques, encinas, robles y quejigos, las especies arbóreas endémicas de la dehesa. Madoz destaca en su obra las cañadas y llanos para pasto de ganado que en su época primaba el lanar. La situaba a media legua de Cala. Aunque está tan cerca de Cala, la colonia construida para vivienda de los trabajadores está en tierras extremeñas, pertenecientes al término de Calera de León. En la actualidad, siguen las labores de explotación agraria.

Pasada esta finca durante un kilómetro el terreno asciende por culpa de dos elevaciones, el Cerro de Santa Julia de 697 metros y el Cortijo de la Gitana de 728 metros, la carretera era un paso entre estas dos cotas con 645 metros de altitud. Pasado el paso del Cerro de Santa Julia, nos dirigimos en descenso vertiginoso a un desnivel del 8% hacia el Nuevo Puente de la Gitana, que como nota curiosa pasan dos arroyos, el Barranco de Valdelamadera y el de la Garganta, donde se unen muy próximos al puente. Aquí, en este descenso con coches detrás nuestra alcancé los 72,4 kilómetros por hora, quizás la velocidad más alta que haya alcanzado en este medio de locomoción.

Paso por el Puente de la Gitana

El Nuevo Puente de la Gitana marca el límite de término entre Arroyomolinos de León y Cala, su paso significaba dejar Cala y adentrarnos en tierras arroyencas. La misma velocidad de descenso que llevábamos produjo que la Cuesta de los Caldereros se subiera sin problemas, casi si dar pedales al ser muy corta.

A partir de aquí recordaba mis veranos, con mis primeras bicis, la Bh azul de paseo y la Mountain Bike del 89, la BH Force 12, mis primeras aventuras en bicicleta como llegar al viejo Puente de la Gitana y volver al pueblo.

Lo detallo desde un mapa tomado del Instituto Nacional Geográfico.

Último tramo, llegada a Arroyomolinos de León

Aquello que de adolescente me parecía un mundo, ahora son 4 kilómetros. El paso hasta nuestra llegada al pueblo era conocido, tenía una sensación de regreso al pasado, ahora con mi nueva compañera, La Bandolera.

Tras la estela de mi primo desde que salimos de Cala, yo disfrutaba cada segundo, de los entornos por los que pasaba.

La Mezquita, con su fuente de La Virgen, que es el lugar donde se celebra la Romería de la Virgen de Los Remedios, la Patrona de Arroyomolinos de León.

El Cortijo de Mari Prao, con su precioso espectacular Valle del Almendro, ahora con pasto de color rubio angelical, su viejo cortijo de dos plantas con enrejados, que le da el aspecto de una gran casa colonial y su cantera de piedra. Allí el Arroyo de Mari Prao, que es el de las Huertas cuando pasa por el pueblo nos entonaba el regreso al pueblo.

Y todavía quedaba una dificultad antes de llegar a Arroyomolinos de León, la última cuesta, no llegaba al kilómetro pero vaya si cansaba, una cuesta muy tendida producto de una loma del Cerro Crespillo situado antes de llegar al pueblo, llamado Alto de la Torera, por la finca próxima. Costaba la subida y mi primo se alejaba más. Costaba tanto como cuando llevaba aquellas Bh tan antiguas, mis primeras bicis, pero no importaba porque el destino estaba cerca, tras pasar esta cuesta asomaban las primeras casas y el cruce del Polvero por el que iniciamos nuestra ruta.

Conseguimos entrar en el pueblo luciendo el maillot negro del Beturia y acabamos la ruta donde la comenzamos en la Calle de la Cruz.

Ha sido una gran aventura de unos 42 kilómetros recorriendo los caminos, admirando el entorno que nos rodeaba y descubriendo las huellas del pasado a través de nuestras queridas bicicletas. ¡Gracias por compartir este momento conmigo, primo!

Descripción: – Salida de Arroyomolinos de León, ascenso al Ruar, paso por la Cañada de Las Navas, incursión por GR-48, vadeo por la Rivera del Hierro, paso por Minas de Cala, ascensión a Minas del Teuler, paso por Cala y vuelta por carretera a Arroyomolinos de León.

Perfil Primera Ruta de los Itinerarios de la Beturia Céltica-  Las Minas Calenses

Distancia total: 42,86 km (26,6 mi)
Tiempo total: 4:41:42
Tiempo de movimiento: 3:46:11
Velocidad media: 9,13 km/h (5,7 mi/h)
Velocidad de movimiento media: 11,37 km/h (7,1 mi/h)
Velocidad máxima: 71,68 km/h (44,5 mi/h)
Ritmo medio: 6:34 min/km (10:35 min/mi)
Ritmo de movimiento medio: 5:17 min/km (8:30 min/mi)
Ritmo máximo: 0:50 min/km (1:21 min/mi)
Elevación máxima: 767 m (2516 ft)
Elevación mínima: 463 m (1519 ft)
Aumento de elevación: 1340 m (4396 ft)
Pendiente máxima: 30 %
Pendiente mínima: -14 %
Fecha de la ruta y hora de comienzo: 05/07/2013 7:47

Trazado itinerarios de la Beturia Céltica- Las Minas Calenses

DATOS DEL CICLOCOMPUTADOR

DISTANCIA RECORRIDA.- 42,3 KILÓMETROS.

TIEMPO EN MOVIMIENTO.- 3 HORAS, 23 MINUTOS Y 25 SEGUNDOS.

VELOCIDAD MEDIA.- 12,4 KM/HORA.

VELOCIDAD MÁXIMA ALCANZADA.- 72,4 KM/HORA.

ODÓMETRO.- 3.389 KILÓMETROS TOTALES.

Perfil de elevación Minas Calenses

Fuentes de referencia.

1.- Consulta citas Wikiquote. Para la cita de encabezado del capítulo.

2.- Pablo Paniego Díaz. La Guerra en la Beturia Céltica: del siglo V a la muerte de Viriato. Publicado 1-03-2013. Universidad Autónoma de Madrid. Consulta internet a través de web de Dialnet.

3.- Consulta Wikipedia sobre el Río Guadalquivir, que cita toponimia de la obra de Francisco Villar. Indoeuropeos y no indoeuropeos en la Hispania prerromana. Universidad de Salamanca. Año 2000.

4.- Consultas páginas web de wikipedia sobre Sierra Morena, Ossa-Morena, Sierra de Aracena realizadas en julio, agosto y septiembre.

5.- Los pueblos de Huelva. Tomo I. Varios Autores. Huelva Información, S.a.- Agedime, S.l.- Editorial Mediterráneo.  Año 1995.

6.- Consulta Wikipedia sobre el término Beturia, Turdetania, Célticos, Túrdulos, Celtíberos, Íberos, provincia de Huelva, Gary Fisher, Trek, pagus, conventus, colada, sendero de largo recorrido, montanera, cañada, dehesa, mina de cielo abierto y Banda Gallega.

7.- La Baeturia Celtica. Concepto y territorio. Manuel Leyguarda Dominguez. Actas de las II Jornadas de Humanidades de Humanidades Clásicas. Almendralejo Año 2000.

8.-Mount Tamalpais Place Names. http://www.wayoutthere.com

9.-Luis Berrocal Rangel. La Baeturia. Un territorio prerromano en la Baja Extremadura. 1998 Departamento de Publicaciones Diputación de Badajoz.

10. Luis Berrocal Rangel. Oppida y Castros de la Beturia Céltica. 1994 Complutum Extra 4. Departamento de Prehistoria y Arqueología. Universidad Autónoma de Madrid. Extraido de internet.

11. Alicia M. Canto, “De situ Siarensium Fortunalium: Corrección a Plinio, N.H. 3, 13-14 (Baeturia Celticorum)”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid 20, 1993, págs. 171-184.

12.- Cuaderno de dehesa. Reserva de la Biosfera de Monfragüe. Reinadecorazones. Edwindo 4 Morcano S.l. Diputación de Cáceres.

13. Origen prehistórico de la dehesa en Extremadura: Una perspectiva paleoambiental. Varios autores. pag. 493-509.

14. Alimentación del cerdo ibérico. página web de publispain. Jamón de Bellota. No se menciona la recopilación de fuentes ni la autoría de sus contenidos.

15. La montanera. La dehesa. Portal gastronónico de Pepe Iglesias.  http://www.enciclopediadegastronomia.es

16.- José Manuel Jurado Almonte.- Publicación web sobre las historia de Cala

17.- Mineral Digital. La mina de hierro de Cala echa el cierre. Huelva. Pueblicación tomadas de Diario de Sevilla con texto peridístico de Rafael Moreno.

18.- Portal web Andalucíainformación. Texto de M.J. Florencio 06/10/2013

19.- Enric Balasch Blanch & Yolanda Ruiz Arranz. Guías Verdes. Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Ediciones Susaeta.

20.- Felipe Bermudo- web Cofrades.pasionsevilla.tv. Publicado 25 mayo 2010. Francisco Buiza Fernández. Su obra en Huelva VI. Cala. Nuestra Señora de Cala.

21.- Aurelio Escobar Galván. El pleito de Cala. El origen de una rivalidad. Actas XXI Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra. Servicio de Publicaciones de la Diputación de Huelva.

22.- Pacual Madoz. Diccionario geográfico estadístico- histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Volumen Ocho. 1830.

23.- GUÍA SENDERO GR-48. senderogr48.sierramorena.coM

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Una respuesta a ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA- 1.- RUTA POR LAS MINAS CALENSES

  1. gran viaje en bicicleta.
    Un buen artículo filosófico, histórico, geográfico.
    Una hermosa experiencia de compartir todo eso.
    Me parece que también se encuentra el espíritu celta en Suiza, donde están muy orgullosos de sus raíces celtas.

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