ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA. 3.- EL MONASTERIO DE TENTUDIA

“Finis coronat opus” 

La frase latina que significa <El fin corona el esfuerzo realizado, la obra>. Muy habitual en muchos libros de ensayo, donde se reivindicaba el valor del esfuerzo intelectual o de investigación realizado por el autor. Solía ponerse tiempo atrás en la página final de los libros.

La frase define una sensación parecida cuando llegue en bici al alto de Tentudía. La montaña mágica, la montaña más alta de la provincia de Badajoz, allá donde se alzan sierras verdes y oscuras y donde se tocan las provincias de Badajoz y Huelva. Fue para mi lo más parecido a haber logrado una proeza, como ascender al mismo cielo con cada pedaleada, de alcanzar un reto, una meta. De conseguir un objetivo.  El “Finis coronat opus” literario trasladado a la aventura de este deporte. La sensación de ese esfuerzo magnificado como obra.

Con esta última aventura del 7 de julio, se ponían fin a la serie de rutas del año 2.013 de la Beturia Céltica, que comenzamos con las Minas Calenses, continuamos con el Castillo del Cuerno y terminamos con la ascensión al Monasterio de Tentudía. En estos itinerarios recorrimos el este, el sur y por último el norte, paseamos por montañas y viajamos al pasado por solitarios parajes a través de nuestros vehículos, las bicicletas, pero sobretodo lo que más disfrutamos fue poder llegar a esos lugares.

El objetivo de llegar a Tentudía, o Tudía como la conocían los antiguos y que aún se sigue conociendo con este nombre, estaba planificado como prioritario para hacer un ruta por estos lugares. Se decidió hacer un viaje de ida y vuelta para quitar dureza y aprovechar mejor el tiempo y saborear cada lugar de paso, como algo único.

El lugar está a unos aproximados 15 kilómetros de Arroyomolinos de León, pero dentro del término de otro pueblo, Calera de León, en la provincia de Badajoz. Casi todo el terreno era de subida aunque con porcentajes que variaban de dureza y se volvían más suaves. Además el lugar tiene una amalgama de tradición, historia, leyenda y forma parte de la literatura histórica española por lo que hace que participemos en una salida muy interesante por todo lo que hay que narrar.

Tentudía es monasterio, es ermita, es baluarte, es relicario de hazañas y es monumento artístico. Con ocho siglos de vida permanece intacto como algo mítico, como un templo del “Olimpo de los dioses”, como un guardián, como si fuera el centinela de un lugar para divisar los lejanos llanos del norte y del sur, y la Sierra Morena, que atraviesa desde el este.

La hora de salida era más tarde. Salí con los pertrechos y repetí el maillot celeste de la jornada anterior del Castillo del Cuerno. Esta vez me tocaba reunirme con mi primo José Luis, en el Caballete, justo el lugar donde finalizamos ruta la jornada anterior. Recorrí las calles arroyencas, que es el gentilicio del pueblo, para reunirme con él. Desde la calle de la Cruz que fue donde partí yo, para recorrer La Fragua, La Carpintería, el Llano de la Iglesia, Las Cuatro Esquinas, el Puente del Chorrero y las Huertas del Barranco.

Cruzada la travesía de la carretera, me planté en El Caballete, allí esperaba mi primo José Luis ya preparado con su padre Manolo, que le hacía mucha gracia nuestras pintas, pero más con el hecho de ir en bicicleta hasta la ermita de Tudía.

Y salimos en busca de la montaña de la afamada leyenda.

Nuestras primeras pedaladas fueron por carretera urbana, para entrar en un complejo de casitas de nueva edificación, al principio del Pozo, el barrio más alejado del pueblo. Allí entramos por un camino de cercados para tomar el Camino de Cabeza la Vaca, llamado así por conducir a esta localidad pacense. Ese es el que nos llevaría al Monasterio de Tentudía, antes de desviarnos con posterioridad a su carretera.

Camino de Cabeza la Vaca

Subida al Alto de Pepe Rubio

El camino es muy sombrío, ideal para ir en verano, y recorre bosques adehesados de alcornoques, quejigos y robles, también predomina la encina y abundantes pastos. Pero sobre todo lo más destacado es el terreno siempre ascendente y con algunos tramos duros que hicieron que bajara de la bicicleta. De hecho vamos a ir ascendiendo de los 600 metros aproximadamente a los 1.104 metros de altitud que tiene esta montaña.

Tramo Arroyomolinos de León- El Zumacal

Nuestro camino iba en paralelo al Camino del Abismo, llamado así porque entre medio estaba un idílico Barranco del Abismo, donde un arroyo del mismo nombre riega las huertas de este pueblo. El camino del Abismo es muy frecuentado por senderistas y personas que hacen sus paseos por el campo, al final de este camino se construyó un merendero, como lugar de descanso y recreativo.

Camino duro pero con mucha sombra

Subida Alto de Pepe Rubio. Camino de Cabeza la Vaca

Sin embargo, a medida que avanzamos por el camino de Cabeza la Vaca dejamos de lado el camino del Abismo y nos internamos a más subida y más altura por los parajes de los Cortijos de las Esperillas y por el Cortijo de las Zahurdas. El camino se convertía en paso, porque a nuestros lados se elevaba mucho más el terreno. Nos dirigíamos al paso, por los terrenos de El Maeso y El Zumacal.

El hecho de que realicemos esta ruta en julio hace que coincidamos con unas de las campañas de trabajos temporales de oficios del campo muy explotados en esta zona de las comarcas de Sierra Morena. Nos acercamos a un lugar donde una cuadrilla golpeaban con sus hachas para sacar de un árbol, un producto que no contamina ni perjudica el ecosistema. Nos referimos a lo que se conoce en el lugar como “La Corcha”. Esa cuadrilla de descorchadores estaban realizando la saca, descortezando el árbol, no talándolo.

Ya que coincidía con nuestra ruta me pareció muy interesante parar y pedí permisos para hacer algunas fotos e ilustrar más este reportaje de nuestra ruta con esta actividad que es una de las que más riqueza generan en la zona y que más cuida el entorno natural.

La temporada de la corcha se produce en verano, en los meses de más calor, que es cuando mejor se puede desprender el corcho sin producir ningún daño al árbol, finales de junio, julio y agosto, aunque el mes de julio es el más propicio, y se basa en el oficio del descorche de uno de los árboles por antonomasia de esta localidad, el alcornoque, el “quercus suber” según su nomenclatura latina.

Este árbol tiene una longevidad productiva de aproximadamente unos 200 años y su ciclo de producción depende de muchos factores como los incendios o la climatología. Es de 9 a 12 años, como mínimo. Por tanto cada árbol durante toda su vida producirá unas 20 sacas a lo sumo. La edad del alcornoque cuando se produce su primera saca son los 25 años, a la saca  de este tipo de corcho se le llama bornizo y sirve para elementos decorativos o utensilios caseros. Para tapones de vino, no sirve hasta que tenga tres sacas realizadas por lo que hasta que no tenga 40 años no sirve.

Extracción de la corcha del Alcornoque

La extracción del corcho de la corteza del alcornoque, es un trabajo y un arte, las dos cosas a la vez, es un arte muy ancestral. Se puede decir que el hombre ha utilizado este materia prima desde muy antiguo, como utensilios para pesca o como suelas de zapatos, además es el mejor aislante para la naturaleza, es impermeable, es inodoro, resiste la putrefacción por lo que no se estropea con líquido ni con el paso del tiempo. Además la aeronáutica naval lo emplea como aislante térmico.

Como dijimos en el mes de julio, y a en las horas más tempranas del día, los trabajadores denominados <“descorchadores”, “corcheros” o “peladores”> acuden a las fincas para extraer la corteza del alcornoque cortando  con destreza y precisión con el hacha curvada y uniendo sus cortes a las grietas verticales del corcho, desde el suelo hasta la parte alta del árbol, después retiran con una palanca del tronco lo que se denomina «la pela del alcornoque», como si lo despellejaras. Por eso, hay que tener cuidado de no partirla y sacarla lo más entera posible para que no pierda valor. Después se apila unas encima de otras y se montan en carros y remolques para su traslado (Acarreo), donde la inmensa mayoría va a fábricas portuguesas, país que es el primer productor mundial de exportación de este material.

La producción de se mide en quintal, una antigua medida castellana que equivale a 46 kilos aproximadamente.

Descorchador trabajando en la temporada de la corcha

Es otro espectáculo de la naturaleza, las columnas de árboles del color del barro rojizo de las dehesas y bosques de alcornocales. Árboles desnudados por el rítmico sonido de las hachas. Un saber del que no hay estudios ni carreras, que se trasmite de padres a hijos o de maestros a aprendices. Después hay que esperar que la corteza se regenere en el árbol, otros nueve años, para que vuelva a ser desvestido. Hay una moda de marcar los arboles con el año en que se ha realizado la saca. Y últimamente, si ven otros por esta zona marcados con las letras JA, es que son propiedad de la Junta de Andalucía, normalmente junto a las carreteras.

Por último del diccionario Wikipedia cito las ventajas que tiene este tipo de bosque mediterráneo, informando que el bosque alcornocal es uno de los ecosistemas de mayor valor en términos de biodiversidad en Europa según WWF España, albergando algunas de las especies animales más emblemáticas y amenazadas de los ecosistemas mediterráneos, como son el águila imperial por esta zona de Sierra Morena, la cigüeña negra por Extremadura o el lince ibérico por Doñana.

A parte, si conservamos un alcornocal estamos protegiendo del riesgo de incendio, ya que el alcornoque es muy resistente al fuego gracias a la protección que le proporciona la capa de corcho que le rodea y su rápida capacidad de rebrotar.

Asimismo, frena el riesgo de avance de la desertización, gracias a la capacidad de los alcornoques de retener el terreno en sus raíces al mismo tiempo que con sus copas frenan las aguas de la intensidad de la lluvia, reduciendo los daños por el curso del agua y evitando la erosión del terreno. En este sentido, el alcornocal, como otros bosques, tiene también un papel relevante en el ciclo del agua ya que la materia orgánica del suelo frena el agua de la lluvia, mitiga su efecto erosivo y absorbe el agua, lo que constituye un factor favorable a la alimentación de los acuíferos, este hecho lo constata la multitud de arroyos que recorren el término de Arroyomolinos de León.

Además protege los efectos del cambio climático, ya que el CO2 queda depositado en los productos de corcho durante mucho tiempo. Además de ser un producto que no contamina en su proceso de elaboración, es orgánico, renovable, biodegradable y su basura no contamina y es reciclable.

Por tanto, hago desde este blog alegato a que reciclemos para proteger más este medio. Una educación no muy llevada a cabo por desconocimiento del asunto o por desinformación de las instituciones sobre su reciclaje o por no haber contenedores para su depósito, o entidades que gestionen su reciclaje. Ya hemos visto las ventajas, pero por desgracia nos concienciamos mejor, si supiéramos los efectos que sufriríamos en caso de perder estos bosques.

Si los alcornocales desapareciesen, supondría primero una serie de perjuicios sobre el medio ambiente. La biodiversidad de cientos de especies de plantas y animales quedaría muy resentida. El entorno natural quedaría más expuesto a la erosión y la desertización, se perdería empleo rural, se reduciría la capacidad de absorción de dióxido de carbono (CO2), esencial para la lucha contra el cambio climático, los famosos jamones de bellota desaparecerían, porque pierden su hábitat y pasaría a la historia del pasado nuestro paisaje de las dehesas propio del bosque mediterráneo. Esas pueden ser las consecuencias si no se llevan las políticas adecuadas.

Ascensión al Alto de Pepe Rubio

Seguimos con nuestra ruta y seguíamos ascendiendo, la verdad es que el tramo era duro y dosificaba en la cuesta hasta el punto que cuando no podía paraba para darme un respiro, quedaba mucho para Tudía. A medida que avanzaba mucha sombra, donde aguardaban moscas en lo fresco y nos sacudían en su vuelo a nuestro paso.

Cerro del Castaño

Parte dura de la Subida al Alto de Pepe Rubio

Y el paisaje a mediada que iba uno subiendo se encontraba más monte de matorral y terreno más empinado. Estábamos acercándonos a Extremadura y por las últimas montañas de Sierra Morena.

Por este lugar, mi primo José Luis me contaba que dado a la inaccesibilidad del terreno merodeaban los llamados maquis, que son huidos de la guerra y del posterior régimen franquista al vencer este bando la Guerra Civil Española. Se ocultaban en los montes practicando la resistencia a este gobierno mediante un sistema de guerrillas. La verdad es que no tenemos datos periodísticos sobre si han estado asentados en este lugar pero si el testimonio transmitido de haberlos vistos por sus campos. Hay que recordar que este pueblo tenía mucha población diseminada en áreas campestres, por lo que es muy normal que se sucedieran muchos encontronazos de los hombres que trabajaban en el campo con  esta milicia. Se supone y es muy probable que por estos lugares, merodearan dos partidas maquis, la Banda del Mantero, de los que dicen que se ocultaban en el Barranco del Moro, muy próximo a la ermita de Tudía y la Banda del Cojo en Fregenal, aunque con menos presencia ya que esta actuaba más por los dominios comarcales de Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros y Barcarrota.

Camino de Cabeza la Vaca por el Alto de Pepe Rubio

Los orígenes de esta guerrilla comenzaron en la Guerra Civil Española. Pero con el estallido de la Segunda Guerra Mundial muchos se fueron a la Resistencia Francesa para luchar contra los alemanes. Derrotados éstos, los que eran de origen español, volvieron a España para de algún otro modo luchar contra el régimen establecido tras acabar la Guerra Civil Española y permaneciendo ocultos en los montes.

El término maquis, proviene del italiano, macchia, que equivale a maquia, un vocablo que significa monte con arbusto. Los años 40 son los de máximo apogeo de este grupo armado, al que el gobierno consideran como proscritos y bandoleros. A partir de 1947 se intensificó mucho su represión por el régimen franquista. Se organizaban partidas para su abatimiento o detención. Los que tuvieron más suerte escaparon a Francia o Marruecos. En 1952 se eliminaron los grupos de más importancia. Desde ese año, quienes aún resisten en el monte, se negaban a elegir entre el exilio o la muerte, y luchan ya casi exclusivamente por su supervivencia.

Los maquis se movían principalmente por zonas montañosas de toda la península, preferían las zonas boscosas o provistas de vegetación densa que proporcionara cobijo. Otro factor importante en la localización de las partidas y su supervivencia fue el aspecto social. Se elegían áreas donde se pudo contar con la colaboración de, al menos, una parte de la población, dado que sin el apoyo de ésta difícilmente podría sostenerse un grupo guerrillero, por razones de cobijo, alimentación e información. A veces la presencia de partidas en determinadas zonas se debió simplemente a la reagrupación en los montes más cercanos de contingentes de huidos de las poblaciones locales.

Subida al Puerto de la Media Legua

El carácter rural y aislado de las localizaciones de la actividad guerrillera, favorecía el desarrollo de la misma, pero suponía un obstáculo para la consecución de sus objetivos. Solo los habitantes locales fueron conocedores del conflicto. La mayor parte de la población española se la mantuvo en la ignorancia en relación a la guerra de los montes.

Vistas al Sur desde Alto de Pepe Rubio

Para el sostenimiento de la actividad guerrillera resultó importante el apoyo y colaboración de población civil, a este apoyo se le conocía como “los enlaces”. Proporcionaron a los grupos armados alimento y cobijo cuando era necesario, pero también información. También desempeñaron funciones de correos u otros encargos que necesitaban las partidas.

Los enlaces estaban mucho más expuestos que los maquis a la actividad represiva de las fuerzas del orden. Conformaron una cantera de combatientes, puesto que en caso de ser descubiertos, el único camino para evitar la detención consistió en “echarse al monte”, como se conocía coloquialmente la huida para ser combatiente. Es por ello que en el comienzo de los años 50, cuando la actividad guerrillera ya daba sus últimos coletazos, todavía siguen incorporándose hombres y mujeres a las partidas.

Puerto de la Media Legua

El número de enlaces fue mucho mayor que el de combatientes en relación a las detenciones. Durante los años de actividades en España, fueron detenidas unas 20.000 personas por colaborar con los guerrilleros maquis.

Como previamente se comentó por esta zona estuvieron partidas. Formaban parte de la III Agrupación, que tenía designada la Sierra Morena occidental y su radio de acción fue el Norte de Córdoba, Norte de Sevilla, Límite provincial Huelva-Badajoz y la campiña sur extremeña. La formación estaba formada por unos trescientos combatientes bajo el mando de Mario de Rosas. Incluso se creó otro en la zona sierraminera de Huelva, llamado el Primer Frente Serrano para apoyo e información para otras partidas vecinas.

La estructura bélica era muy sencilla, pues disponía de un armamento muy elemental pero adolecía de cohesión entre los distintos focos de resistencia dispuestos a lo largo de la Sierra.

Aquellos hombres que se echaron al monte en los comienzos de la guerra civil no eran militares profesionales, sino trabajadores del campo, obreros, carboneros, arrieros o mineros, cuando no simples maestros o tenderos. Seguramente esta zona actuaron partidas de huidos más que ex combatientes de la Guerra, con mando colectivo, pero que, al cabo de cierto tiempo, se integraron en otras más importantes, al estar aislados. Eso seguramente le ocurriría a la Partida que se cobijaba en la Casa del Mantero, cerca del Barranco del Moro, justo en las laderas de la Sierra de Tudía. Seguramente una partida de 3 o 4 integrantes, que a lo sumo no duraron más que un buen número de meses.

 Como referimos anteriormente muchos testimonios de encontronazos con los habitantes de estos pueblos que trabajaban en el campo, que al verlos armados y en grupos preferían no ayudar mucho o ayudar lo suficiente, en caso de amenazas de muerte. Muchos pensaban que era lo mejor porque por un lado hubo casos de retenciones a punta de arma con el objetivo de conseguir alimentos y dinero y amenazas de muerte en caso de delatarlos ante la Guardia Civil, conozco varios testimonios de personas que les ha sucedido casos así, y que por respeto a su memoria mantengo su anonimato. Y por otro lado, en el otro bando, los que le ayudaban también había miedo para quién colaborara con ellos, porque las leyes eran duras en caso de contribuir como enlace de estos grupos, ya que hubo vecinos de estos pueblos encarcelados por su colaboración con penas de veinte años de cárcel.

Uno de los grupos que hacía esta práctica, se cuenta que era el asentado en Fregenal, la llamada  Banda del Cojo de la Porrada. Se dice que actuaron de esta manera, con retenciones a punta de pistola en casas de campo, como la documentada en Fuentes de León. A raíz de su denuncia, la Guardia Civil tuvo que hacer cerco para detenerlos, tuvieron noticias que la partida tenía su base en un prostíbulo regentado por una vecina de esta localidad apodada La Cortá y que solían frecuentar y gastar las joyas robadas de sus atracos. La Guardia Civil acuartelada de Fregenal y reforzada con la Bodonal de la Sierra, se enfrentó a la banda en el mes de Octubre de 1.947, donde murió El Cojo junto con su hermano apodado El Serpiente, los demás miembros huyeron. En Fregenal este personaje se recuerda como un mito a caballo entre el bandolero o un guerrillero según los puntos de vistas políticos.

Por los mismos parajes que anduvieron estos huidos del régimen franquista peregrinamos hacia la ermita de Tudía.

Tramo El Zumacal- Puerto de la Media Legua

Pasando el Alto de Pepe Rubio nos encaminamos por la Solana del Castaño para llegar al Puerto de la Media Legua, situado justo en la carretera que enlaza Cabeza la Vaca con Calera de León. En este punto, nos situamos a una altitud de 912 metros de altitud.

Puerto de la Media Legua. Entrada a la Carretera Cabeza la Vaca- Calera de León

Ya desde aquí, hasta nuestra llegada al Monasterio de Tentudía siempre discurría por tramo alquitranado dejando atrás la pista de tierra hasta el regreso.

Llegando al Mirador del Rebollar

Desde unos metros más adelante marcado en el mapa como la Era del Rebollar se otea la mancha blanca de Arroyomolinos de León que dejamos atrás.

Momento para descansar del extraordinario esfuerzo para subir y sacar algunas fotos para el recuerdo de este lugar, recrearse con las vistas y dejar atrás Andalucía. A partir de aquí empezamos a pisar terreno extremeño.

Maxxis Crossmark, la cubierta trasera de “La Bandolera”

Gary Fisher en robles.

Vista de Arroyomolinos de León desde el Puerto de la Media Legua

Y tras el descanso continuamos camino por carretera, empezando por un descenso bajamos hasta el Collado Garrido, que sería la primera de las cotas o cerros de 900 metros, por los que íbamos a pasar hasta llegar a Tudía. El trazado discurría alternando las bajadas con las subidas, ya que estamos sobre la sierra, arriba del todo, prácticamente en el Borde de Sierra Morena, donde se juntan Sierra de Aracena y Sierra de Tudía.

Sobre el Collado Garrido

A nuestra izquierda estaban las campos anchos de Extremadura, que se veía desde nuestra alta posición, a medida que se miraba más a lo lejos el terreno descendía hacia una llanura. A nuestra derecha verdes montañas de la Sierra de Huelva. Aprovechábamos un paso de montaña cuya altitud no llegaba a los 1.000 metros. Siempre rondando los 900 de altitud.

Tramo Puerto de la Media Legua- Paso de la Cumbre de las Ceborillas

El trazado de la carretera marcaba el límite provincial y autonómico. Pasábamos entre parajes pacenses (Las Canalejas y Puerto Romero) y onubenses (Cerro Gordo y La Cumbre de las Esperillas). José Luis hacía consultas de Gps, para comprobar la grabación de la ruta y posibles alternativas para la vuelta.

Consultando la ruta.

A la altura de Cerro Gordo, el camino tomaba una curva a la izquierda para sortear esas montañas y rodearlas, eran cotas que ya superaban los 1000 metros. Las cumbres marcaban el límite, por lo que volvíamos a penetrar en tierras extremeñas, pasamos La Cañajosa y Los Palancares del término de Cabeza la Vaca a nuestra izquierda y a nuestra derecha dejando las Ceborillas un terreno descendiente con algún barranco, es el Valle de la Mora en el término de Arroyomolinos de León, allí estaba la Fuente del Moral.

Foto familia de la Ruta Al Monasterio de Tentudia

Primer avistamiento del Monte de Tudía y su monasterio desde Fuente del Moral

Barranco de la Fuente del Moral y vestigio de alberca

Pasada la vista del barranco, el terreno volvía a ascender, empezamos a ver a lo lejos, el monte de Tudía con su monasterio en lo alto. De nuevo empezaba otra bajada de pocos metros y nueva subida y hacia un lugar donde partía varios caminos, justo en el Collado de la Fuente del Moral, uno de estos caminos procede de los Bonales, una cumbre de tres altos, que divide los términos de Arroyomolinos de León, Calera de León y Cala. La Cumbre de Bonales es el punto más alto de la provincia de Huelva con 1.055 metros de altitud, nuestro paso por esa cumbre justo por donde traza la carretera es 1007. Momento de parada para aprovechar y hacerme una foto propia de recuerdo para la ruta y de tirar algunas con José Luis en acción y del lugar.

Subida hacia el Collado de la Fuente del Moral

Las cumbres de Bonales tiene un camino que termina en esta carretera. El camino es muy usado por senderistas ya que para la bici tiene mucha dificultad por su desnivel, no obstante se podría intentar. También es un lugar de paso para los que le gustan hacer el camino a caballo desde Arroyomolinos a la Romería de Tentudía que se celebra el 8 septiembre.

Camino de las Cumbres de los Bonales

Pasado Bonales a nuestra derecha, entramos en el término de Calera de León, donde también se halla el monasterio de Tentudia.

Paso de los Bonales y el Puerto de los Ciegos

Iniciando tramo subida al Puerto de los Ciegos

Pasadas las tres cumbres de los Bonales, la última, la más oriental marca límite provincial, hacemos bajada, al Puerto de los Ciegos, volviendo de nuevo los 900 metros. Dicho puerto es el inicio y a partir de ahí, todo de subida de la loma oeste de Tentudía. A partir de aquí encontramos topónimos que hacen alusión a la contienda que mantuvieron las huestes del maestre de Santiago Pelay Correa contra los moros asentados en estas sierras, para defender como avanzadilla a la ciudad más importante que le quedaba al Islam en el suroeste español, Isbiliya, actual Sevilla y que sería reconquistada en 1248 por Fernando III el Santo.

Puerto de los Ciegos

El Barranco del Moro, al otro lado de Las Cumbres de Bonales, del que dicen que sus aguas se enrojecieron por la sangre vertida por los moros en la defensa de estas tierras.

También nombramos el Puerto de los Ciegos, que debe su nombre a la frase del Maestre de Santiago, “Estaríamos ciegos” al ser sorprendidos por una patrulla musulmana.

Otros topónimos pero que no pasamos son el Llano del Maestre o el Puerto de las Cruces.

A partir del Puerto de los Ciegos ya todo sería subida hasta llegar a la ermita que está en su cima. Hicimos caminos por carretera aunque también se puede hacer por un cortafuegos, que es más directo aunque con mayor desnivel. Nuestro camino iba rodeando la montaña.

En ese rodeo, lo primero que vimos es una vista del Pantano de Tentudía, construido en el año 1968 gracias a las aguas del río Bodión, con una superficie de 68 hectáreas. Los usos de este pantano son el abastecimiento de agua, la pesca y el pic-nic.

Pantano de Tentudia

La subida se hizo muy bien. con plato pequeño y piñones entre el 7, 8 y 9 según la pendiente, que creo nunca superaba el 10 %. Íbamos a una velocidad entre 8- 10 kilómetros la hora, al menos eso indicaba mi ciclocomputador cada vez que echaba la vista.

La montaña era solitaria, apenas nos inquietaban coches y transitábamos como si la carretera fuera toda nuestra, tenía una sensación de muy gratificante. Nos entremetíamos dentro de un bosque de pinos y algunos robles, en pleno mes de julio, como un tour de Francia. Como si fuera mi tour de Francia particular. Una montaña, llena de historia y leyenda.

Para llegar a su cima, teníamos que dar un rodeo a Tudía, pasar junto a Las Lomas, justo antes de llegar al cruce de la carretera que viene de Calera de León, paramos en una de las fuentes a reponer agua y refrescarnos del calor, la fuente de la Madera.

Fuente de la Madera

Después continuamos los últimos kilómetros hasta ir llegando a ese cielo donde cuenta la leyenda se obró un milagro que ayudó a Pelay Correa, Maestre de la Orden de Santiago al mando de las tropas cristianas vencer a los moros apostados en el lugar, gracias a la intervención metereológica realizada por la Virgen María de detener el sol tras las palabras que pronunció el capitán portugués: Santa María Detén tu día. Por eso el lugar, se llama Tentudía, o Tudía.

Eso fue en tiempos de la Reconquista, por una descubierta por parte de sus huestes cuando se disponía a bajar para la conquista de Sevilla probablemente desde Mérida.

Los antiguos cronistas narran que al intentar los cristianos pasar por Sierra Morena, un aguerrido ejército sarraceno les impedía el paso haciéndose fuertes por estos cerros y emboscando al paso. Fue ese momento cuando el caballero portugués entonó el auxilio al cielo.

Llegada a Tentudía

La tradición dice que la misma Virgen apareció en los cielos concediendo al maestre su petición, se detuvo el sol prologando el crepúsculo todo el tiempo necesario para que sus tropas lograsen la victoria, para conseguir el camino libre y ayudar al Rey Fernando III a sitiar para conquistar Sevilla.

A dos kilómetros de coronar Tudía

Quién era este caballero, poco conocido pero al que se le atribuye este milagro. Es un personaje al que lo mítico le supera en lo histórico o real. El nombre de Pelay Correa, castellanizado del Pai Correa portugués, nació en el seno de una de las más ilustres familias de la zona de Braganza.

Disfrutando de la subida

Arenga

Al hacerse caballero profesó por la Orden de Santiago de origen leonés. Sus servicios actuaron por las posesiones que tenía la orden dentro del territorio portugués, donde con 24 años fue nombrado comendador de Alcácer. Por ese cargo, tuvo uno de los honores de participar y ayudar al Rey Sancho II de Portugal.

El éxito de las campañas de este maestre llegó a oídos de Doña Berenguela y su hijo Fernando de Castilla y León para ofrecerles traslado a la Encomienda de Uclés, sede de los espatarios, que es como eran conocidos los caballeros de la Orden de Santiago, ya que su insignia la Cruz de Santiago roja tenía forma de espada invertida hacia abajo. Un año después es elegido Maestre de la Orden.

Pinares y quitamiedos de madera

Curva a la derecha y rodeando Tentudia

Participa en las conquistas de Murcia, Jaén, Osuna, Cazalla y Carmona.

Ya en Sevilla, por orden real vadeó el Guadalquivir y cercó el Castillo de Triana con unos 270 caballeros y conquistando un botín.

La siguiente misión fue limpiar de enemigos Sierra Morena para evitar un ataque por la retaguardia, antes de poner el Cerco de Sevilla. En este pasaje es cuando obra, la Batalla de Tentudía y su milagro. Lo que no está claro si fue una misión encomendada por el rey para limpiar la zona antes de poner sitio o se trata de unos moros que le salieron al paso mientras avanzaba desde Mérida a Sevilla, al paso por Sierra Morena.

Comenzando el último kilómetro

Con todo preparado y tras un largo asedio y bloqueo del río, un 22 de diciembre de 1248, rinde Sevilla. Al entrar en la ciudad, el pendón de la orden de Santiago es el primero que ondea en los muros de ciudad.

Tras la conquista de Sevilla muchos dominios pasan a su orden entre ellos, la Encomienda Mayor de León tierras por los que pasamos durante esta ruta en bici.

Después y tras la muerte del rey Fernando, pasa al servicio de su heredero Alfonso X y prolongando la tarea reconquistadora de éste.

Tuvo tareas embajadoras con Bizancio y los Estados de Ultramar de Palestina, bajo el mando cristiano.

Falta poco para llegar

Y tras el fin de estas luchas, se dedicó a la administración de la Orden. Concedió fueros a poblaciones conquistadas, creo nuevas villas y repobló el territorio tras las concesiones reales. Hizo importantes obras en Mérida, entre ellas la restauración del Puente Romano.

Coronando Tentudía

Muy anciano, en 1275 fallece en Uclés y sus restos fueron trasladados a la Ermita de Tudía, que fue construida en lo alto de aquella montaña donde su figura dejó de ser humana para ser mítica gracias al milagro y donde nosotros con nuestras bicis conseguimos llegar a lo más alto de la montaña, allí donde según la leyenda se detuvo el día.

Llegada al Monasterio de Tentudía

Monasterio de Tentudía, antigua Ermita de Tudía.

La Ermita de Tudía, surgió tras la leyenda o tras la batalla. Aquella que cuenta, que estando el maestre de Santiago Pelay Correa combatiendo contra los moros en las estribaciones de Sierra Morena, la batalla no terminaba, los moros se resistían  y la noche se avecinaba. Desesperado por el fracaso encomendado por su rey Fernando III o bien porque debía llegar a Sevilla con sus huestes, el Maestre invocó a la virgen diciendo Santa María Detén Tudía. El crepúsculo paró y Pelay Correa pudo vencer la Batalla.

Nuestras monturas en Tudía.

En recuerdo a esta advocación y en memoria por la batalla ganada para los siglos venideros, Pelay quiso inmortalizar su hazaña y mandó edificar en el punto más alto de esa sierra donde venció, una ermita en honor a la virgen que obró el prodigio. Fue en el siglo XIII.

Posteriormente en la centuria siguiente, la ermita se amplió y se consagró como un monasterio. La ampliación fue realizada en estilo mudéjar. La estructura del templo queda compuesta por tres naves separadas por arquerías. La nave central acoge una gran capilla cuadrada a la que se adosa más tarde, capillas funerarias. En la llamada Capilla de los Maestres reposan los restos de maestres de los espatarios.

En 1520, es ya como se mantiene la estructura tal y como se conoce hoy en día.

Monasterio de Tentudia

Por tanto, con el paso de los tiempos, aquella ermita que fundara Pelay Correa, por aquella victoria contra los sarracenos, se fue ampliando con capillas, estancias, claustro y dependencias.

En 1514, la ermita se convierte en monasterio, mediante Bula papal otorgada por León X, a requerimiento de Fernando El Católico, ya que sus obras lo convirtieron en monasterio para albergar al Vicario y ocho freires de la Orden que debían residir en sus celdas viviendo de sus rentas. En esa bula, el Papa faculta al Rey en la elección del vicario y los freires.

Una vez habitado el monasterio, los monjes empezaron a hacer su vida en esplendor y por esta razón volvieron a realizarse nuevas obras, dotando de un retablo para el altar mayor, encomendado al maestro azulejero de gran fama por aquella época, llamado Nicoluso Pisano, y que había hecho presencia de su arte por muchos monasterios e iglesias de Sevilla.

Se acordó en Capítulo General otorgar de Santa María de Tudía de un Colegio de enseñanza y lectura para las artes de la Gramática y Teología, para religiosos de la Orden.

Con el paso del tiempo, se introdujo nueva regla para introducir a dos capellanes que residirían en la Capilla, y un vicario de la Orden para residir en las villas bajo jurisdicción de esta orden.

Todo el sistema estaba bajo el cuidado del Comendador Mayor de León, que residía en el Castillo de Segura.

Otras de las construcciones a destacar es el acceso al monasterio que como cuenta Manuel Blanco Mejías se produjo en 1967. El monumento está declarado Bien de Interés Cultural.

Quisimos entrar en su interior para verlo, donde hay que pagar un euro. La mujer que estaba en la entrada nos dejó amablemente ya que no teníamos suelto y ella no tenía cambio, así que la próxima vez que entremos abonaremos como deuda, porque nos gustaría que cada visita sirva para sufragar este símbolo patrio de nuestra comarca.

Claustro mudéjar

Lo primero que vimos en el claustro mudéjar que estaba adornado con los números anuales de la revista Tentudia. Allí miré la edición del 2008 donde una obra mía a modo de relato corto novelado y muy ficticio sobre Pelay Correa, titulado “El inicio de una batalla” cierra el ejemplar. Para mí un honor que esta aportación saliera seleccionada. De él conservo dos ejemplares.

El claustro está orientado al sur, hecha en ladrillos formada por cuatro arcos peraltados en cada galería y cinco en la parte alta. En el centro del patio se encuentra un aljibe para almacenar agua. Esta parte se construyó en el siglo XVI como parte de conversión de la ermita en monasterio. Lo que no tiene lugar, es el acristalamiento en la arcada que impide el acceso al patio.

En este lugar apenas hay decoración ni ornamentación acorde con el sencillo estilo de vida monacal. Aunque la parte alta se presenta parecido a una fortaleza con remate almenado.

Virgen de Tentudia y retablo en azulejo obra de Nicoluso Pisano. Margen inferior izquierdo imagen de Pelay Correa y el milagro de parar el día.

Dentro de la obra arquitectónica destaca el Retablo Mayor, fruto de un contrato entre el Vicario Juan Riero y el maestro con residencia en Triana, Nicoluso Pisano, a razón de 10 maravedies por entregado y recibiendo cinco mil por adelantado. La obra comenzó en 1518.

Con el tiempo sufrió deterioros y en 1974 fue restaurado por los especialistas Llopart y Anglada, por el cual conocemos el retablo hoy en día.

Mide 3,40 metros de alto por 2,65 de ancho, está compuesto por 640 piezas, que representan escenas marianas, bíblicas, al héroe del milagro Pelay Correa con el prodigio de la detención del día y al mecenas de la obra, Juan Riera.

Capilla de los Maestres. Sepulcro de los maestres espatarios Gonzalo Mexías y Fernando Osores

En el mismo convento destaca también la llamada Capilla de los Maestres, en cuyo centro destaca un túmulo de piedra granítica con dos estatuas yacentes, que corresponde a don Gonzalo Mexías, maestre de 1366 a 1370 y don Fernando Osores, sucesor y maestre hasta 1382, ambos vestidos con los hábitos de la Orden.

Al lado bajo un arcosolio se encuentra otro enterramiento, el del Camarero del rey Enrique II, García Hernández, con estatua yacente en piedra caliza, también con el hábito de Santiago y un perro a los pies.

Capilla de Santiago

Otra capilla de importancia es la Capilla de Santiago, llamada así por el retablo en lienzo de azulejos en representación al apóstol Santiago caballero montando sobre un corcel blanco, vestido como un guerrero de la orden y batiendo a sus enemigos en el combate. Este retablo se restauró en 1981.

Santa María de Tentudía y sepulcro de Pelay Correo a la izquierda.

El templo lo preside la imagen de la Virgen de Tentudia, que sustituyó a la antigua del siglo XIII que era de alabastro policromado y cuyo motivo de desaparición y paradero se desconoce.

La Virgen de Tudía es una de las imágenes protagonista de las Cantigas de Alfonso X quién propagó su culto y le dió una fuerte promoción.

Hoy en día es muy venerada y rinde fiesta el 8 de septiembre que coincide con el día de la Comunidad extremeña.

A trescientos metros al oeste se encuentra el Humilladero, las ruinas de una capilla y que según antiguos documentos y la tradición sitúan como el lugar en que Pelay Correa invocó a la Virgen para obrara el milagro. De aquello solo quedan dos paredones.

Bajo los techos del monasterio

Y así es Tudía, como se conocía en tiempos medievales, la montaña de 1.104 metros, vieja y de perfiles redondeados y sobre su cumbre figura la ortogonal silueta del santuario mariano del mismo nombre.

Nosotros y nuestros cicletos en Tentudia

Una vez allí en lo alto, Tudía es un magnífico observatorio desde donde se domina
visualmente buena parte del tramo meridional de la Vía de la Plata ya que
desde su cima se divisa Sevilla por el sur, mientras por el norte la vista se nos
pierde en la llanura extremeña quedando Mérida escondida por las elevaciones
que conforman el curso del Guadiana.

Desde Tudía, bien enlazada visualmente con Hornachos, Reina y Jerez de los Caballeros —entre otros, dentro de un largo rosario de pueblos— se podía controlar el camino Córdoba-Badajoz además del que unía Mérida con Sevilla; así que no sería extraño de que en
nuestro medievo formara parte de un «sistema de alerta temprana» que podía proporcionar información a los gobernantes sevillanos de cualquier movimiento de tropas
que se produjera por el sur de las hoy tierras de Extremadura. De ahí su importancia estratégica y punto de control.

Pues bien, antes de ser monasterio desde 1274 que lo nombra el fuero de Segura otorgado por Sepúlveda, había una ermita medieval nombrada por las Cantigas de Santa María de Alfonso X, aunque en éstas nada se diga sobre cómo era dicho templo, ni los motivos que llevaron a su construcción, solo sabemos que todo está relacionado por la leyenda del milagro y la batalla. Un hecho y un milagro del que nada se dice en las Cantigas, pero del que si se habla de otros milagros.

Cinco son las cantigas dedicadas a la Virgen de Tudía por Alfonso X en sus Cantigas
de Santa María. Los milagros que aquí relata el rey Sabio debieron salir de la colección
custodiada en la misma iglesia y de la que cabe suponer acabaría en el aula regia
con posterioridad a 1279, año en que el monarca fijó como centro de sus
actividades de gobierno la ciudad de Sevilla.

Por tanto, todo apunta a que la iglesia estaba allí cuando aquellas tierras estaban en la zona fronteriza entre moros y cristianos ya que en dos de las cantigas —consideradas por lógica las más antiguas,—los musulmanes llegan a la iglesia de Tudía y hasta dejan una ofrenda a la imagen de la Virgen que allí se veneraba.

La Cantiga 329, el rey la titula: «Como Deus fez a un moro que fillou a oferta do altar de Santa Maria que se non mudasse do logar» y nos relata cómo la Virgen castiga al musulmán que le arrebata del altar la ofrenda que sus compañeros de cabalgada habían hecho a Santa Maria. Luego, cuando éstos devuelven la ofrenda hurtada de la iglesia, la Virgen perdona al ladrón y éste recobra la vista, el habla y el movimiento.

La cantiga 344 nos habla de dos coincidentes cabalgadas, una de moros y otra de cristianos, que acamparon una noche junto a la iglesia de Tudía.
Don Alfonso de Castilla la tituló: «Como Santa Maria de [Tudia] fez a hua cavalgada de cristchaos e outra de mouros que maseron hua noite cabo da sa eigreja e non se viron, por non averen ontre’ eles desaveença».

Podía interpretarse en el sentido de que las cabalgadas en cuestión se produjeron con antelación a noviembre de 1248, fecha en la que, como se sabe, fue conquistada Sevilla. En las siguientes estrofas va desgranado don Alfonso el modo y las intenciones que traían moros y cristianos, por este orden, cuando llegaron junto a la iglesia de Tudía en cuyas cercanías había una fuente cuyo uso resultó común a unos y otros en la noche de albergada (acampada nocturna).

Otros episodios son:

El de dos cautivas cristianas bajo una mora de Tánger, una obedece al Islam y la otra se hace rebelde, que tras ganar su libertad acude para servir a la Virgen de Tudía.

Del enfado de Santa María con unos ladrones de colmenas, que tendría su importancia económica en el medievo y que solo tiene un trasfondo moral y que da a entender que el lugar era culto de peregrinación y una de las ofrendas mayores que se realizaban a la virgen era la de cera para iluminación y miel como alimento de lujo.

La quinta y última cantiga, la 347, trata el caso de la resurrección de un niño. El niño fruto de un matrimonio que prometió encomendarlo a la Virgen cuando naciera murió a los tres años ya que no tuvo voluntad de llevarlo tras nacer, entonces se acordó la buena mujer que había incumplido su promesa a la Virgen; sin demora emprendió el camino de Tudía con el cadáver de su hijo al que pusieron en el altar de la iglesia mientras la mujer reconocía su falta y pedía a la Virgen que devolviera la vida al niño. Cosa que finalmente ocurre con el consiguiente alborozo por parte de todos los familiares allí presentes.

Por tanto, la Cantigas de Alfonso no hablan del origen del culto mariano en el lugar, por lo que hay que remitirse a la leyenda, que sí transmite que la advocación surgió
como consecuencia de un milagro. Éste corresponde a los años del cerco a Sevilla
por Fernando III el Santo, tiempos en los que el protagonista humano de la leyenda
—el maestre santiaguista Pelay Pérez Correa—, pidió a Santa María que le
ayudara en un enfrentamiento que tuvo con los musulmanes en las cercanías de Tudía.

Este motivo y lo portentoso del legendario milagro, son las razones fundamentales en las que se apoyan los estudiosos del tema para inclinarse a pensar que dicha leyenda debió surgir con posterioridad a la fundación de la iglesia.
La leyenda, pues, viene a rellenar por ahora un vacío documental de casi noventa
años porque lo que sí está documentado es que aquella iglesia de Tudía era con antelación a 1334 la cabecera de una importante vicaría de la Orden de Santiago.
Se tiene conocimiento que los textos más antiguos sobre la misma los tenían los santiaguistas en su convento de Uclés, pero hoy están desaparecidos.

Así que, actualmente, el primer testimonio escrito que de la leyenda se dispone data de 1488 y nos ha llegado de la mano de dos comendadores de la Orden, Pedro de Orozco y Juan de la Parra. Estos comendadores cuando hablan del maestre Pelay Pérez Correa en su historia sobre la Orden de Santiago dicen al respecto: que hizo edificar en el lugar de la victoria una iglesia para ser la cabeza de las vicaría de Tudía y Reyna. Victoria que se produjo tras pedir que no los cubriera la noche antes de terminar la contienda.

Después se empezaron a dar más datos, más versiones la duración de la batalla, el lugar, la piedra blanca donde se arrodilla y clavó la espada el maestre para la invocación del milagro.

También es posible que surgiera en tiempos de Alfonso XI, en tiempos de las Cruzadas, o simplemente para potenciar el lugar mariano y de culto con las colindantes del Reino de Sevilla.

Pero la hipótesis más sugerente es que no tiene nada de extraño que en nuestra Edad Media los mismos cristianos imploraran en muchas ocasiones el auxilio divino antes de entrar en combate, ni mucho menos que después de en caso de producirse una victoria se levante un oratorio, capilla o iglesia, en acción de gracias por el triunfo conseguido.

Si hay que buscar una batalla de cierta envergadura por esta parte de Sierra Morena y en la que interviniera Pelay Pérez Correa siendo ya maestre, ésta se produciría en relación con la conquista de Sevilla. Así que el enfrentamiento del que habla la leyenda debió producirse entre el verano de 1247 y el otoño de 1248. Esa es la postura que hasta ahora la más defendida por los estudiosos del tema.

Sobre el acontecimiento bélico no hay datos documentales. Solo ha trascendido lo que cuenta la leyenda.

Parece sorprendente, preguntarnos que en lo alto de una sierra relativamente alejada de cualquier cruce de caminos  y de las vías de comunicación se pudiera celebrar una feria
y de cuyos derechos en la misma los reyes de Castilla debían dejar a la iglesia, en
calidad de limosna, dos mil maravedíes anuales.

Fue Enrique II, creemos que con antelación a 1372, el que concedió este privilegio a la iglesia de Tudía; en el trasfondo de esta real concesión se vislumbra el interés del maestre Fernán Osores por potenciar la iglesia, pero desde luego esta idea no se le hubiera ocurrido de no darse las circunstancias que cada ocho de septiembre se repetían en Tudía. En la
documentación medieval se observa que el lugar era centro de peregrinación para la gente de los pueblos de la comarca serrana los días quince de agosto y ocho de septiembre, pero de manera especial lo era en esta última fecha.

Por lo que vemos, la devoción mariana se había difundido y calado no sólo entre los vasallos de la Orden de Santiago, sino en otras comarcas más sureñas porque existen pruebas documentadas de que al centro espiritual de Tudía acudían gente de los pueblos del norte del reino de Sevilla.
Uno de los hombres que contribuyó a difundir esta leyenda de Tentudía fue el freire calatravo Francisco de Rades y Andrada.

En 1572 apareció publicada su «Chronica» sobre las tres órdenes de caballería y ya vimos cómo, al hablar del maestre Pelay Pérez Correa, recogió la leyenda de Tudía. En el
último tercio del siglo XVI, la leyenda de Tudía podía ser conocida por una minoría
comarcal próxima a éste lugar, así como por algunos aristócratas y
clérigos más o menos relacionados con la Orden de Santiago, pero no creemos
que la mencionada leyenda trascendiera más allá de lo citado.

Sin embargo, en los últimos años del XVI la obra que Rades y Andrada había elaborado
sobre las órdenes militares llegó a manos de Lope de Vega y gracias a ello mucha gente del pueblo llano pudo tener conocimiento de ciertos hechos históricos que hasta entonces sólo conocían una minoría. En este orden de cosas, es sabido que de la obra de Rades extrajo nuestro dramaturgo buena parte de su producción literaria en el género  de las comedias de Lope  de vega—, como «comedias de asuntos de la historia patria».

En este sentido,  entre los muchos relatos, uno de los que más le llamó la atención —atraído quizá por el aspecto sobrenatural de la leyenda—, fue precisamente el capítulo donde se recogían los hechos del maestre Pérez Correa. Sin duda fue así porque, teniendo
como base fundamental el relato de Rades, Lope de Vega da vida a una comedia
de frontera que tituló «El sol parado».

El tema de la comedia, en palabras del propio Lope, constituye una «…historia
verdadera de aquellos notables tiempos en que los maestres de Calatrava y Santiago
ganaban a los moros aquellas tierras que perdieron en España amores y
desdichas;». Así pues, en la misma se trata un tema de reconquista protagonizado
por miembros de las órdenes militares y en especial por los de Santiago. En la obra
se venía a exaltar a esta Orden.

Lope sabía muy bien cómo debía afrontar este tipo de historias para que su obra tuviera éxito entre los espectadores que acudían a los corrales por aquella época; por ello creó la comedia con tramas secundarias muy variadas entre las que no faltaban las intrigas amorosas, e incluso eróticas, en una de las cuales se ve envuelto el propio maestre de Santiago y cuya honestidad no sale bien parada en la obra.

La obra narra el clásico enfrentamiento entre moros y cristianos, tema muy apreciado por el público de finales del siglo XVI y comienzos del XVII ya que estaba muy influenciado
por los numerosísimos romances y novelas moriscas de la época. El personaje principal de la misma no es Pelay Correa, es un moro de Medina Sidonia llamado Gazul, que viene a ser un trasunto del mismo Lope, ya que ambos son contendientes en las murallas de Sevilla.

El dramaturgo hace surgir entonces una peligrosa situación bélica en Sierra Morena que amenaza a los sitiadores de Sevilla; para frenarla Fernando III envía allí al maestre de Santiago. La batalla también se narra, se invoca a la Virgen pero es un ángel el que intercede. La escena finalizaba con la presencia de los triunfantes santiaguistas
acompañados de los moros cautivos.

DATOS DE LA RUTA POR CICLOCOMPUTADOR.

DISTANCIA RECORRIDA.- 36 KILOMETROS.
TIEMPO EN MOVIMIENTO.- 3 HORAS- 08 MINUTOS- 35 SEGUNDOS.
VELOCIDAD MEDIA 11,4 KM/HORA
VELOCIDAD MAXIMA 64,3 KM/HORA
ODOMETRO 3447 KILOMETROS TOTALES

OBRAS BIBLIOGRÁFICAS.

1.- TEODORO FERNÁNDEZ SANCHEZ.- Santuarios Marianos de Extremadura. Año 1994 Ediciones Encuentro.

2.- Página web Barnacork, s.l. Artículo sobre el corcho extraído del articulo “El corcho y los alcornocales” de Maria Carolina Varela. Deposito de documentos de la Fao.

3.- CLAUDIA RIZZO. Reportaje La saca del corcho tiñe el campo de naranja, Reportaje en El mensual de 20 minutos. 26-10-2012.

4.- Definición en Wikipedia de Maquis.

5.- FRANCISCO MORENO GIMÉNEZ. Lagunas en la memoria y en la historia del maquis. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea nº 6.

6.- ALBERTO BRU. Paisajes e Historia de las Guerrillas. Huelva. Sierra de Aracena y Picos .de Aroche.

7.- JUAN ANDRÉS SERRANO BLANCO. El Cojo: Cercano al mito. Vivencias de maquis en Fregenal. En colaboración con el Diario Hoy de Fregenal de la Sierra.

8.- Pagina web Ceip Nuestra Señora de Tentudía. Calera de león, con dominio de la Junta de Extremadura.

9.- MANUEL BLANCO MEGIAS, al que tuve la ocasión de conocer y me rubricó una dedicatoria en su obra: Calera de León y su Monasterio de Tentudia. Obras publicada de los Archivos de la Revista Tentudia e impresa en los Talleres de la Imprenta Rayego, Zafra.

10.- MANUEL LOPEZ FERNANDEZ- De las cantigas alfonsinas al teatro de Lope de Vega: El caso de Tudía. UNED Espacio, tiempo y forma Serie III Historia Medieval, tomo 19, paginas 175-196. Año 2007.

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Una respuesta a ITINERARIOS DE LA BETURIA CÉLTICA. 3.- EL MONASTERIO DE TENTUDIA

  1. JUANMA dijo:

    Saludos desde Dos Hermanas y felicidades por la web, leo y sigo vuestras salidas y algunos sitios me son muy familiares, pues corresponden muchos de ellos a mis salidas en bici, me gustaria contactar con vosotros si es posible, para hacer alguna juntos si quereis, mis rutas son mas cortas, pero podriamos hacer alguna juntos.
    No hace falta que fubliques el comentario, es que no sabia como contactar con vosotros.
    Os indico mi mail por si os interesa o al menos cambiar impresiones y rutas
    Saludos y espero vuestra comunicación, y reitero mis felicitaciones. ANIMO.

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